si yo callara las piedras gritarían
12 enero, 2009 § Dejar un comentario
Mientras trabajo en Florencia, escuché el programa radiofónico de Miguel Ángel Granados Chapa, Plaza pública, con la buena suerte de toparme con la noticia del reinicio de transmisiones de Carmen Aristegui en la estación de MVS (¿alguien podría decirme cómo se llama?). Durante un momento, Granados Chapa habló en vivo, en ambas estaciones (Radio UNAM y MVS), con Aristegui. Ella estaba acompañada por Sergio Aguayo y Lorenzo Meyer.
Me quedo con un par de impresiones: si bien es de celebrar su regreso, el presente se ve poco promisorio. La violencia en el país (siempre la violencia, la maldita violencia), está tomando formas variadas y cada vez más bárbaras. Si antes eran víctimas del Estado, ahora los periodistas deben temer por la mafia (no que nunca hayan estado a salvo de ella, pero ahora no hay ninguna garantía). El derecho a estar informado (artículo 6 de la Constitución) es, por ello, letra muerta.
La segunda es que, según lo que entendí, en las negociaciones entre Aristegui y la empresa, acordaron firmar un código de ética como parte del contrato entre las partes (desconozco si es un contrato laboral o de prestación de servicios). Por las alusiones, me parece que corresponde a la empresa respetar en todo momento la línea editorial y el estilo de la reportera. Me parece que es un paso adelante y ojalá sirva de buen ejemplo.
En fin, una pequeña buena noticia desde México, por fin…
si je me tairais les pierres crieraient
12 enero, 2009 § Dejar un comentario
En travaillant à Florence, j’écoutait le journal de radio de Miguel Angel Granados Chapa, Plaza publica, avec la bonne chance de découvrir que Carmen Aristegui reprend son boulot chez MVS (quelqu’un connait le nom exact de la station SVP ?). Pendant un moment, Granados Chapa a parlé à l’air avec elle, dans les deux stations (Radio UNAM et MVS). De sa part, Aristegui était accompagné par Sergio Aguayo et Lorenzo Meyer.
Je reste avec un pair d’impressions : si bien il faut fêter son retour, le présent est bien peu promisoire. La violence dans le pays (toujours la violence, la maudite violence), a pris des formes variées et de plus en plus barbares. Si avant ils (les journalistes) étaient victimes de l’Etat, maintenant ils doivent craindre aussi la mafia (non qu’ils n’aient jamais été en sécurité contre elle, mais aujourd’hui in n’existe aucune garantie). Le droit à l’information (article 6 de la Constitution mexicaine) est, donc, lettre morte.
La deuxième est que, d’après ce que j’ai compris, les négociations entre Aristegui et l’entreprise, ont abouti dans la signature d’un code éthique, adjoint au contrat entre les parties (je n’ai aucune idée s’il s’agit d’un contrat travaille ou de services). Selon les allusions faites, il me semble que c’est à l’entreprise de respecter à tout moment la ligne éditoriale et le style de la journaliste. Cela parait un pas en avant et peut-être il servira en bon exemple.
Finalement une bonne nouvelle du Mexique, en fin…