sincronización

30 noviembre, 2011 § Dejar un comentario


Michel Hazavinicius, The Artist [El artista], Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), Francia, Canal +, 100 mins.

La belleza tiene que ser sencilla, simple. No recuerdo quién hizo esta afirmación, pero así lo creo yo. Si alguien sabe ésto o lo contrario, que me lo diga. No es que crea que las elaboraciones complicadas no puedan se también hermosas, pero la simpleza tiene alguna ventaja. Una historia simple, bien contada, se convierte en una gran historia. Una broma, bien contada, se convierte en una cascada de risas. Una tragedia, bien contada, se convierte en la razón de una profunda melancolía.

El director francés Michel Hazavinicius estrenó, el verano pasado, una de las películas más hermosas que he visto. El artista no es una película que conmueva hasta las lágrimas con una historia pretendida o logradamente profunda. Lo que cautiva son las actuaciones y sobre todo, la técnica de la fimlación. El artista es una película en blanco y negro, muda y fue producida en 2011.

Como dije, una historia simple que se desarrolla a finales de los años veinte del siglo XX: la gran estrella de cine mudo George Valentin (Jean Dujardin) y Peppy Miller (Bérénice Bejo), una simple admiradora que posteriormente se convertirá ella misma en artista, se conocen y se enamoran. No se declaran inmediatamente su amor, lo que implica que primero tienen que pasar una serie de pruebas para que triunfen. Pero la cuestión no está en la historia. La narración de la película es un elemento más, otra manera de homenajear a la primera época dorada del cine.

El punto, con toda humildad creo, está en las referencias que pomposamente llamaré “extra narrativas”. Me refiero a esos cuantos guiños que Hazavinicius introduce en el relato para conectar el público contemporáneo con el cine de hace un siglo. La escena que me interesa es la siguiente:

Tras negarse a participar en las cada vez más populares películas habladas, George Valentin regresa a su camerino. De pronto, ya no puede escuchar. Nosotros, el público, lo sabemos porque la música se detuvo y el sonido ambiente se introduce en la cinta. Ese no es el ruido al que está acostumbrado Valentin. Como si estuviera en una pesadilla, todos los objetos a su alrededor adquieren los sonidos que, para nosotros, normalmente tendrían. Valentin se da cuenta que su mundo está terminando, está a punto de desaparecer.

Pasado y presente se sincronizan. El entendimiento que surge entre el público y el personaje de Dujardin es uno de los puntos más dramáticos que un autor o un director haya logrado en un relato. Si la novela policiaca perfecta sería aquélla en la que el lector es el asesino, en este caso el protagonista se niega a entrar en el mundo del público.

Grande Hazavinicius. Grande Dujardin. Grande Bejo. No es de extrañar que la película ya esté sonando al Óscar. Así de simple.

Por supuesto, hay que mencionar la música, compuesta por Ludovic Bource, y que echa mano de compositores como Alberto Ginastera, Red Nichols o Duke Ellington.

voces, voces, voces

28 noviembre, 2011 § Dejar un comentario


Para empezar con la colección que le da origen a este blog, qué mejor que empezar con una de las manifestaciones más fantásticas del ser humano, a mi parecer: la voz. Cuando llegamos a este mundo, muchos anunciamos nuestra llegada con un sonoro grito. Otros quizás no lloraron y quizás tras salir del seno de su madre se mantuvieron silenciosos. Pero en ambos casos, es la voz – o su ausencia – la que marcó nuestra llegada. Cuando nos vayamos, la voz – o su ausencia – será de nuevo una señal.

Para la voz, como instrumento musical, el hombre construyó templos: iglesias o salas de concierto que gracias al ingenio de los arquitectos puede embellecer el canto, hacerlo más hermoso, vibrante y hermoso. La voz ha sido el instrumento privilegiado del ser humano. Difícilmente hay música sin ella. Ya se trate de un canto monódico o de una polifonía de voz, cuando es bien ejecutada, la música para voz puede – y normalmente lo hace – conmover hasta lo más hondo.

Las ganas de descubrir y explorar no empezaron en España o Portugal, antes de toparse con el Nuevo Mundo. Ya los músicos habían enfilado hacia nuevas latitudes. Crearon, para ello, verdaderas naves gigantescas en las que diez, quince, veinte voces se unían en una sola partitura. Willem Ceuleers, músico belga nacido en 1965, retomó este camino y escribió una partitura para treinta y cinco voces ¡Treinta y cinco voces, cada una con su propia línea melódica! Es, si no, una catedral. Se trata de la pieza Nomen mortis infame (Es espantoso el nombre de la muerte).

Nomen mortis infame mortalium fecit infirmitas. Si quid animi virlumve inesset, nichilo plus terroris esset in morte auqm in ceteris, que per naturam fiunt. Quid enim magis mori timeas auqm nasci, adolescere, senescere, esurire, sitire, vigilare, consopiri? Quod ultimum plane simillimum morti est, atque ideo somnum, alli consanguineum, alii vero mortis imaginem, dixere. Neve seu poeticus lepos extimetur, seu philosophicum acumen, ipsa veritas amici mortem somnum dixit. Et semei facere metuis, quo quotidie delectaris?

Es la debilidad de los mortales la que hace terrible el nombre de la muerte. Si tuvieran alguna fortaleza de alma, no encontrarían en la muerte más horror que el que encuentran en los demás objetos de la naturaleza. ¿Por qué temes más morir que nacer, crecer, envejecer, tener sed, velar o dormir? Éste último es idéntico en todos sentidos a la muerte, es por ello que algunos lo consideran su pariente próximo, otros su imagen verdadera. Y no se trata de elegancia poética o fineza filosófica, sino la verdad pura cuando se dice que la muerte es sueño. ¿Y temes hacer una sola vez aquello a lo que te entregas todos los días con delicia?

Esta obra fue compuesta para celebrar los 35 años de la fundación por parte de Paul van Nevel, del coro Huelgas Ensemble. Ceuleer convirtió en notas las letras del grupo (H = si, U = do, E = mi, L = la, G = sol, A = la y S = si), con las que compuso un tema que se repite un total de 35 veces sobre un texto de Petrarca.

A la obra, intemporal, de Ceuleer, le siguen ocho piezas, estas sí, del Renacimiento, todas polifónicas. Prácticamente todas las piezas deberían obtener una ovación de pie, pero aquí solo mencionaremos unas cuantas. Qui habitat (Aquél que habita) de Josquin Desprez (ca. 1450-1521) para 24 voces, es el resultado de la combinación de cuatro coros de seis voces en un canon perfecto. Inicia el coro de sorpanos, luego los tenores agudos, siguen los tenores y se agregan por último los bajos. Como lo mencionan en el texto del libreto, el efecto logrado es el de una campana que va y viene, lo que se logra gracias a una delicadísima arquitectura sonora. La comparación atribuída a Cosimo Bartali (Ragionamenti accademici, Venecia, 1567), de que Josquin Desprez es a la música lo que Miguel Ángel a la pintura, me parece más que justa.

Finalmente, el compositor inglés Thomas Tallis (1505 – 1585) dejó una partitura para 40 voces. Es el motete Spem in alium (Esperanza en otro), que probablemente haya sido compuesto a petición del duque de Norfolk. Quizás también haya influido la poderosísima obra del italiano Striggio Ecce beatam lucem (He aquí la sagrada luz) que también utiliza 40 voces. Tallis comienza con una entrada uniforme de todas las voces y poco a poco empieza a separar en ocho coros distintos, hasta que en el momento de mayor intensidad los vuelve a reunir.

Todo en este disco es un testimonio de la grandeza de la música para coro. Independientemente de su carácter religioso, la belleza y la luminosidad con la que llena el ambiente esta música lo reconcilian a uno con el mundo y sobre todo, consigo mismo.


Huelgas Ensemble, Paul Van Nevel (dir.). 40 voix. CD. Les sommets de la polyphonie. Harmonia Mundi, 2006, 62’02”.


Lista de pistas:

  1. Willem Ceuleers (n. 1962). Nomen mortis infame para 35 voces.
  2. Juan Bautista Comes (1568-1643). Gloria para 12 voces.
  3. Josquin Desprez (ca. 1440-1521). Qui habitat para 24 voces.
  4. Robert Wylkynson (ca. 1450-1515). Jesus autem/Credo in Deum para 13 voces.
  5. Alessandro Striggio Sr. (ca. 1540-1592). Ecce beatam lucem para 40 voces.
  6. Pieter Maessins (ca. 1505-1563). En venant de Lyon para 16 voces.
  7. João Lourenço Rebelo (1610-1661). Lauda Jerusalem para 16 voces.
  8. Giovanni Gabrieli (ca. 1555-1612). Exaudi me Domine para 16 voces.
  9. Thomas Tallis (ca. 1505-1585). Spem in alium para 40 voces.


Trotamundos

23 noviembre, 2011 § Dejar un comentario


Para los amantes amantes de la fotografía, he aquí una buena recomendación en París para un martes por la noche.

 El fotógrafo turco Ahment Ertug, un trotamundos amante de los “formatos monumentales”, presentará una serie de magnificas cúpulas tomadas en Berlín, Londres, Roma y Estambul. Esta presentación tendrá lugar el martes 29 de noviembre de 19 a 21 horas en la librería Galignani (1er arrondissement).

 Para asistir, es necesario inscribirse vía correo electrónico a: galignani@galignani.com

 Librairie Galignani // 224, rue de Rivoli (Ier). Tél. : 01 42 60 76 07.

Hagia Sophia, Istanbul, AD 532-537

el ipod de mi viejo

17 noviembre, 2011 § Dejar un comentario


Una de las características de mi viejo que más me divertían, era su afición a los gadgets. Siempre estaba más actualizado que yo o que muchos de mis amigos. Al fin y al cabo, como ingeniero y como programador que fue, la tecnología fue su pan diario.

Cuando terminó su concierto en este escenario, no sólo nos dejó su colección de discos: nos dejó un iPod nano generación 3 (un modelo ya discontinuado, contreras tenía que ser mi padre), con una selección de la música que más le gustaba. Creo que su contenido habla bastante bien de él:

  • Toccata et Fuga en re menor, los arreglos de la banda holandesa Ekseption.
Es quizás uno de los arreglos más impresionantes de esta difícil partitura barroca. Apareció en 1973 en el álbum Trinity. Va de sobra decir que Ekseption sólo era escuchado en México por algún mundillo de estudiantes universitarios. Creo recordar que mi papá me contó que los descubrió durante su preparatoria. Como sea, es impresionante la ejecución de los metales (trompetas, trombones, saxofones, etc.).
  • Astrid Hadad y su Heavy Nopal, en vivo.
  • Blues Summit, de B.B. King
  • Barrio Bravo y 20 grandes éxitos de Celso Piña. ¡Yeah!
  • Cesar Olguín interpretando la Suite Piazzollana.
  • Crónica, Festividad y Trova de Chava Flores.
  • Música de Le Cirque du Soleil. Sin comentarios pa…
  • Las dos primeras partes de la inquietante trilogía de Nicolas Lens llamada Las crónicas de Accacha:  Flamma Flamma (The Fire Requiem), y Terra Terra.
  • La música de la película “Arizona Dream”, compuesta por el inconfundible Goran Bregovic, así como su interpretación de Carmen (Karmen. With a Happy End), y un poco más adelante Songbook, recopilación de los éxitos.
  • La Sinfonía n° 3 (Sinfonía de las Canciones Tristes), de Hernyk Gorecki.
  • Los infaltables de Jean-Michel Jarre, artista fetiche de mi papá: Chronologie, Equinoxe, Magnetic Fields y Metamorphoses. Y cosa curiosa: en una carpeta “Unknown Album”, un cover de Jarre de la Toccata y fuga de Bach.
  • Mi otra vida, de María Barracuda.
  • Sereno, de Miguel Bosé.
  • Para cuando se ponía en plan destroyer, por qué no, tenía Warriors of the Rainbow Bridge de Molly Hatchet.
  • El mundo se va a acabar, de Mono Blanco y Stone Lips.
  • La Flauta Mágica, de Mozart.
  • Time of the Gypsies, de la No Smoking Orchestra, lidereada por Emir Kusturica.
  • La Orquesta Sinfónica Carlos Chávez, interpretando varias piezas en el álbum Mexican Fireworks. 
  • The Divison Bell, de Pink Floyd.
  • Una ópera china, cuyo título … , bueno… No necesito explicarlo.
  • Ray Manzarek, el tecladista de The Doors, interpretando extractos del Carmina Burana de Carl Orff.
  • Strange Days, de The Doors.
  • Otro de los grupos fetiche de mi viejo: The Greatest Show on Earth, y su álbum Horizons.
  • All That Jazz, de Ute Lemper.
  • También tenía malos ratos, un poco influenciado por la adolescencia de su hijo puso en su iPod el cover de Toccata y fuga en re menor de Vanessa Mae (lo confieso: tuve el pésimo momento de creer que Vanessa Mae era una verdadera música, y mi papá, que me quería tanto, también la escuchó).
  • Otro más de sus fetiches: Vangelis. Encontré Blade Runner, El Greco, Mythodea, la versión del 25° aniversario de Blade Runner,
  • Varios discos de Putumayo: Music from the Coffee Lands, Asian Lounge, Tango Around the World, Gypsy Groove y World Music Francia.
  • Amélie de Yann Tiersen.
  • Los arreglos de Tomita para Cuadros de una exhibición.

Duré varias semanas escuchando sólo el contenido que él dejó. Sólo después me atreví a agregar más música. Pero ahí quedó, su última colección. Tan contradictoria y brillante como él mismo.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para noviembre, 2011 en Se destetó Teté.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 97 seguidores

%d bloggers like this: