Burn, burn…

28 mayo, 2012 § Dejar un comentario


Walter Salles (dir.), On The Road, basada en la obra de Jack Kerouac “On the Road”, Sam Riley (Sal Paradise), Kristen Stewart (Lu-Anne Henderson), Garret Hedlund (Dean Moriarty), Tom Sturridge (Carlo Marx), Francia, Canadá, Brasil, MK2 Productions, Nomadic Pictures, VideoFilmes, 140 mins.

No puedo juzgar de la historia original porque, como muchas otras, no he leído el libro en el que se basa. Quizás este sea uno de los objetivos de las adaptaciones cinematográficas. Querido o no por el director o el productor, la obra original es difundida.

Jack Kerouac nació en 1922 y murió en 1969. Es considerado el padre de la generación beat, en la literatura norteamericana. Su obra más conocida es On the Road. En ella narra de manera autobiográfica una etapa de su vida que él mismo llamó como el título de su novela. Junto con Neal Cassady cruzó varias veces los Estados Unidos, desde Nueva York hasta San Francisco y de regreso.

Tras su presentación en el festival de Cannes, la adaptación de Walter Salles ha provocado opiniones encontradas. Hasta cierto punto es normal. Las adaptaciones al cine pocas veces provocan una opinión favorable generalizada. La cosa se pone más difícil para el director cuando se trata de una obra considerada “fundadora”.

La historia: Sal Paradise (Sam Riley), poco después de la muerte de su padre, conoce a Dean Moriarty (Garret Hedlund). Jóvenes escritores, amantes de las drogas, del sexo y de la literatura, parten en compañía de Lu-Anne (Kristen Stewart) a la búsqueda de un ideal de vida, siempre en movimiento, sin lazos materiales. Tras varios viajes, entre Nueva York y California, la que parecía una amistad a toda prueba, comienza poco a poco a fragmentarse.

Garret Hedlund (Dean Moriarty), Kristen Stewart (Lu-Anne Henderson) y Sam Riley (Sal Paradise)

Sin juzgar de la fidelidad entre la obra literaria y la cinematográfica, lo primero que hay que decir es que Walter Salles hizo un magnífico trabajo de cámara. Las locaciones son muy hermosas, estupendamente fotografiadas. En la ficha técnica de la Wikipedia en inglés, nos enteramos que las locaciones estuvieron no sólo en los Estados Unidos y Canadá, sino también en México, Argentina y Chile.

En segundo lugar, las actuaciones. El contexto histórico en el que Kerouac escribió su novela fue uno de los más interesantes. La sociedad norteamericana estaba claramente dividida en dos. Por un lado, el maccarthismo hacía estragos. Las pocas oportunidades que la izquierda estadounidense tuvo de florecer, fueron destruidas en este período. Por el otro, toda una generación de jóvenes artistas, filósofos y escritores, que buscaba experimentar nuevas técnicas creativas, nuevas drogas, nuevas relaciones. Para ello, todos los medios disponibles eran usados: sexo, música, drogas, literatura. Un grupo que el mismo Kerouac describiría así:

The only people for me are the mad ones, the ones who are mad to live, mad to talk, mad to be saved, desirous of everything at the same time, the ones that never yawn or say a commonplace thing, but burn, burn, burn like fabulous yellow roman candles exploding like spiders across the stars and in the middle you see the blue centerlight pop and everybody goes “Awww!”

Las únicas personas que contaban para mí eran los locos, aquéllos que están locos por vivir, locos por hablar, locos por redimirse, deseosos de todo al mismo tiempo, que nunca bostezan o dicen un lugar común, que arden, arden, arden como fabulosos cirios romanos chisporroteando a través de las estrellas y que en medio percibes el centro azul estallando y todo el mundo grita “¡Awww!”

En una escena, los dos personajes principales se encuentran en una fiesta. La música es jazz, bebop, que también inspiraría profundamente la técnica de escritura de Kerouac. Dean baila como poseído, sacudiendo todo el cuerpo, en una mezcla frenética de exorcismo, excitación sexual, convulsiones y éxtasis.

La actuación de Garret Hedlund es excepcional. Su personaje Dean Moriarty, es bastante complicado. Cuando Kerouac escribió su novela, para construirlo se basó en la personalidad de Neal Cassady. Cassady influyó a Kerouac y a muchos otros escritores de la generación beat. Según los biógrafos de Kerouac, fue la inspiración directa de la técnica de escritura “automática” utilizada y difundida por Kerouac. En todo caso, Cassady fue un seductor, muy inteligente y guapo, pero sobre todo disponía de una gran energía: durante varios días asistía a fiestas con amigos, visitaba a su novia y amante, y durante algún tiempo invertía tiempo en alguna que otra relación homosexual, escribía y discutía. Solía hacer viajes de Nueva York a San Francisco sólo deteniéndose a cargar gasolina. Un tipo hipnótico que también tenía un gran ego, lo que alejó de Kerouac.

Quizás la escena de “no retorno” tiene lugar en la Ciudad de México. Sal y Dean descubren la Ciudad de México, sus bares, su comida, sus prostitutas. Pero Sal cae muy enfermo. En menos de cinco minutos, Dean dinamita su relación con él.

Cassady y Kerouac en 1952

En conclusión, me tendré que leer la novela para poder aportar más. Lo que no será mañana (tengo una tesis que redactar), pero prometo que lo haré antes de irme de este mundo. Y en mi muy humilde opinión, si una película causa división, quiere decir que vale la pena amarla u odiarla.

Por cierto que esta novela lleva varios intentos fallidos de adaptación. El mismo Kerouac escribió a Marlon Brando en 1957 sugiriéndoselo. Francis Ford Coppola compró los derechos de la novela en 1979 y a lo largo de todo este tiempo estuvo ensayando algunos libretos. Incluso probó a Brad Pitt y Colin Farrell en el papel de Sal Paradise y de Dean Moriarty, pero nunco concretó nada. Gus Van Sant también estuvo coqueteando con el proyecto pero finalmente no lo hizo. Finalmente, Copola contrató a Salles debido a su experiencia con la película Diarios de motocicleta.

También, antes de que se nos olvide, hay que mencionar la aparición de Vigo Mortenssen y la excelente actuación de Tom Sturridge (Carlo Marx), cuyo personaje, fundamental en la historia, sufre la injusticia de aparecer poco.

Aquí el sitio oficial de la peli.
Los cortos son por acá:

Mamá Caribe

28 mayo, 2012 § Dejar un comentario


Este post se publicó originalmente en nuestro blog El Concierto de mi viejo

Sucedió ayer, en el Sena. Fue uno de esos milagros que ocurren cotidianamente en las calles de París. Sólo que esta vez tuvo lugar en el río: la ribera parisina se transformó en una playa de Puerto España. En una de las innumerables peniches llamada Le Petit Bain - pequeñas embarcaciones que sirven para todo tipo de propósitos, desde casas hasta restaurantes – que están atracadas a lo largo del río, Calypso Rose, la leyenda de Trinidad y Tobago, dio un concierto, casi un concierto privado.

Confusión en la hora de la cita: en algunos sitios se advertía que iniciaría a las ocho; en otro, a las nueve. Nuestra ansiedad nos llevó ahí a las siete y media. A las ocho en punto sólo había tres personas delante de nosotros esperando a que se abrieran las puertas de la bodega del barco donde tendría lugar el concierto. Ocho y media: somos alrededor de diez personas y finalmente entramos. Efectivamente, se trata de la bodega de la peniche, acondicionada con una barra nada más bajar por las escaleras de metal y un escenario y un camerino al fondo. Nueve de la noche: aún nada. Estamos atrasados ya una hora; o no, dependiendo dependiendo de la hora marcada en los boletos.

A las nueve y media subió el artista telonero. Un petit chanteur, como él mismo se presentó. Habla tan rápido que no retuvimos su nombre. Viene del Senegal y su altura disimula un poco su cuerpo flaco. Guitarra a la mano, comienza a cantar. Tres, cuatro, cinco o seis preciosas canciones, como de cuna, en francés, en inglés y en wólof. Pero la guitarra falla. Los ingenieros de sonido suspenden un momento su actuación. Lástima. De nuevo la espera…

Diez de la noche y hay ya una treintena de personas. Calypso Rose envía a su vanguardia. Seis músicos que de inmediato toman posesión de sus instrumentos y la música inunda el lugar: tecladista, trompetista, saxofonista, baterista, bajista y guitarrista, en ese orden, de izquierda a derecha. La puerta de atrás se abre de nuevo y la diva aparece a un lado del escenario, vestida completamente de blanco, con toda su vida a cuestas y una sonrisa maliciosa en la cara. Le cuesta trabajo caminar y para subir los dos escalones del escenario necesita apoyarse en el brazo de alguien. Por un momento nos preguntamos si tendrá las fuerzas necesarias para dar el concierto.

Pero en cuanto tomó su lugar, se operó el milagro: Calypso rejuveneció, Calypso bailó, cantó y bromeó con el público. “¡Tengo 72 años y les voy a dar mi cuerpo durante una hora y media!”, nos anunció a todo pulmón. Y en menos de un minuto sus zapatos salieron volando: la reina del calipso canta descalza, como lo hacía también la diva de Cabo Verde. Afuera la temperatura roza los 35 grados, adentro no tarda en igualarla. Calypso Rose abre su concierto con Summertime.

Esta mujer chisporrotea alegría, sensualidad e historia. Diva entre las divas, se compara a la norteamericana Aretha Franklin, a la mítica sudafricana Miriam Makeba, a la cubana Celia Cruz y a la caboverdiana Cesaria Évora. Ha escrito más de ochocientas canciones y es todo un ícono nacional en su natal Trinidad y Tobago. Las letras de sus canciones hablan, entre otras cosas, sobre el desarraigo de los esclavos negros llegados al Caribe. Es un tema que le viene como una obsesión. Ella misma es descendiente de esclavos: su tatarabuela, a la que conoció, fue atrapada en Guinea y vendida como esclava en Trinidad y Tobago. La segunda canción de la noche, Back to Africa, la escribió precisamente en recuerdo a su tatarabuela.

No es extraño, pues, que Miriam Makeba sea una de las constantes presencias en la música de Calypso Rose. Makeba, “Mamá África”, es todo un símbolo de la lucha anti apartheid en Sudáfrica. A ella le dedicó uno de los últimos números de la tarde, Voodoo Lay Loo:

Otra fuente de inspiración son las noticias diarias. Según cuenta ella misma, una noche, mientras veía las noticias, escuchó una noticia sobre judíos etíopes que llegaban a vivir a Israel. Calypso Rose quedó impresionada por la escena: una fila de judíos negros saludaban a la cámara con una enorme sonrisa en la cara en el aeropuerto de Tel Aviv. De inmediato, se levantó y compusó el que quizás sea el único calipso que habla sobre Israel (me gustaría ver a un público israelí escuchando esta canción) y uno de sus éxitos más grandes, Israel By Bus.

Calypso Rose se divierte en el escenario y, a juzgar por su actitud con el público, se divierte en la vida diaria. Sus letras contienen innumerables referencias sexuales y no tiene ningún empacho en imitar posturas eróticas. El micrófono que vuela entre sus manos de pronto aparece entre sus piernas como si fuera un enorme falo negro. Entonces ella grita el coro de una de sus canciones: I’ve got some sugar down there! A Man is a Man:

Poco antes de terminar volvió a su camerino para descansar. Entonces sus músicos se exhibieron. Cada uno paso revista a su instrumento, haciendo infinitas variaciones sobre el tema orignal de Nat King Cole, Calypso Blues.

En su sitio web, además, se pueden ver algunos extractos del documental The Lioness of the Jungle, dirigido por Pascale Obolo, dedicado a la carrera de esta gran artista.

Aquí abajo, una grabación del concierto (pero no se lo digan a nadie). Ella llega hacia el minuto 2’30”:

En la colección de mi viejo encontré el último disco de Calypso Rose, de donde salió la mayoría de las canciones que escuchamos ayer. Es un álbum que relanza su carrera, como lo hicieran en su momento Buenavista Social Club, con la ligera diferencia de que Calypso ya tenía un largo haber.

Calypso Rose, Calypso Rose, Puerto España, Maturity Music, 2009.

Pistas:

  1. Back to Africa
  2. Summertime
  3. Calypso Blues
  4. Israel by bus
  5. Sweet Brown Sugar
  6. Underneath the Mango Tree
  7. I Say A Little Prayer
  8. A Man Is a Man
  9. How Long
  10. Voodoo Lay Loo
  11. Rhum and Coca-Cola

Newton al desnudo

20 mayo, 2012 § 3 comentarios


“Une bonne photographie de mode doit resembler à tout, sauf à une photographie de mode”

Helmut Newton,  24 marzo al 17 de junio 2012, Grand Palais, París

Helmut Neustadter (1920-2004) nació en el seno de una familia judía establecida en Berlín, pero el antisemitismo que reinaba en Alemania a finales de los años 30 obligó a su familia a emigrar a Singapur donde Helmut comienza su carrera como fotógrafo.

Sin embargo desde Singapur, los Neustadter fueron deportados a Australia y Helmut fue reclutado por el ejército de ese país para combatir en la Segunda Guerra Mundial. A su regreso, Helmut decide anglicisar su apellido por Newton, nombre con el cual pasa a la historia, y abre un pequeño estudio fotográfico en Melbourne donde tiene como principal actividad la de retratar a jóvenes parejas recién casadas.

Al cabo de unos años, la vida lo lleva a Londres y eventualmente a París donde logra reconocimiento internacional gracias principalmente a sus colaboraciones con las revistas Elle y Vogue.

Helmut Newton, como Henri Cartier-Bresson o Paul Strand, entre otros, es uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX.

Ocho años después de su muerte, causada por un accidente automovilístico, el Grand Palais de París le consagra una inmensa retrospectiva orquestada por su mujer, June Newton. Esta exposición esta compuesta por más de 200 fotografías, incluyendo algunos grandes formatos, todas reveladas bajo la supervisión del fotógrafo.

En la creación de Newton desfila el erotismo, la belleza femenina y, dentro de esos escenarios sadomasoquistas que algunos calificarían de inmorales y provocadores, un cierto espíritu animal. Sorprenden los famosos desnudos de los 70 y 80 que se despliegan en amplios formatos blanco y negro, con cuerpos féminos sumamente estéticos.

Big Nude III- Henrietta, 1980 ©HelmutNewton

Big Nude III- Henrietta, 1980, ©Helmut Newton

Big Nude, 1980- Helmut Newton.

Big Nude, 1980- Helmut Newton.

Big Nude I (Lisa, Paris), 1980, Helmut Newton.

Big Nude I (Lisa, Paris), 1980, Helmut Newton.

Su trabajo tiene también un cierto toque satírico. Recuerdo por ejemplo la de una modelo huyendo de una avioneta tal como lo hace Cary Grant en la película de Hitchcock “intriga Internacional” (North by Northwest, 1959).

 Cary Grant en la película de Hitchcock “intriga Internacional” (North by Northwest, 1959).

Cary Grant en la película de Hitchcock “intriga Internacional” (North by Northwest, 1959).

British Vogue, London, 1967

British Vogue, London, 1967. Helmut Newton

Aprendí sobre todo que Newton estaba fascinado con la figura femenina y con todo lo que la rodea: desde el dibujo de los músculos en las piernas de una mujer mientras baja las escaleras hasta el detalle en el talón de su zapatilla.

Moda, desnudos, humor y sexo son los grandes temas presentes en su trabajo.

©HelmutNewton 1

©HelmutNewton 1

Actriz francesa Catherine Deneuve, Nouvel Observateur, Paris 1983. Helmut Newton

Actriz francesa Catherine Deneuve, Nouvel Observateur, Paris 1983. Helmut Newton

Helmut Newton

Helmut Newton, 1975

Helmut Newton

Helmut Newton

Publicité pour Walter Steiger, Montecarlo, 1983 ©HelmutNewton

Publicité pour Walter Steiger, Montecarlo, 1983 ©HelmutNewton

Thierry Mugler

Thierry Mugler

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Helmut NEWTON (1920-2004). Sie Kommen I (Here they come, naked), Paris, 1981

Helmut NEWTON (1920-2004). Sie Kommen I (Here they come, naked), Paris, 1981

Fuentes

15 mayo, 2012 § Dejar un comentario


No puedo describir mi tristeza. Se murió Carlos Fuentes y siento una muy grande. A la sensación de haber sido testigo lejano de la muerte de alguien importante, se une la horrible sensación de haber dejado pasar el tiempo, de no poder revindicar recuerdos más viejos o largos.

No lo llamaré maestro, como algunos oportunistas se lanzan pedantemente a hacerlo. Seré sincero: Fuentes fue un gran desconocido para mí durante mucho tiempo, como la literatura en general, que sigue siendo un gran arcano. Avergonzado por ello, la literatura estuvo entre mis propósitos de Año Nuevo. Lo descubrí ya viviendo en Francia, durante un Salón del Libro dedicado a México. Descubrí que teníamos en común nuestro amor por Francia: nada más. Yo no soy escritor y él… bueno, él es Carlos Fuentes. Y empecé a leer cuanto libro me cayó entre las manos. Así desfilaron por mis ojos Gringo ViejoAuraLa CampañaLa Gran Novela Hispanoamericana.

Por mera coincidencia, hoy, durante mi seminario, su obra fue tema de discusión con mis colegas brasileños, chinos, franceses, españoles y argentinos. A Fuentes lo hemos imaginado así: como un escritor universal que se comparte entre brasileños, chinos, franceses, españoles, argentinos y mexicanos.

Su último libro fue el último que leí de él y el primero que compré tras la muerte de mi padre. Cuando lo terminé, decidí que sería mi guía de introducción a la literatura. En los ratos libres que el trabajo y la escuela me dejaron, comencé a hacer una lista de todos los títulos y los autores que menciona en sus páginas. Tras varios meses (el tiempo libre es poco y el metro un mal lugar para hacer una lista), salieron a la luz más de 600 autores. Ellos serán mi iniciación a la literatura, a la que nomás entrar, ya me duele tanto.

Se me fue Carlos Fuentes y apenas iba sintiendo sus palabras, sus líneas y sus maneras.

Se nos fue Carlos Fuentes y nuestro país no anda para tales pérdidas.

Se nos fue Carlos Fuentes.

http://www.dailymotion.com/embed/video/x8n13t_carlos-fuentes-conference-bnf_creation
Carlos Fuentes. Conférence BnF par slal

Pintar la guerra

13 mayo, 2012 § Dejar un comentario


Castillo de Versalles, Les Guerres de Napoléon. Louis François Lejeune, général et peintre [Las Guerras de Napoleón. Louis François Lejeune, general y pintor], del 14 de febrero al 13 de mayo de 2012.

“La guerra es la experiencia de los últimos límites del hombre”

En este blog ya hemos tenido oportunidad de hablar de Napoleón aquí, acá, por acá, acullá y acá también. En una de esas ocasiones hablábamos de algunas novelas de Patrick Rambaud, y de los horrores de la guerra que tan bien describe y que tanto nos impactaron. Las escenas descritas por Rambaud son horrorosas, sobre todo durante la campaña en Rusia y por todo el sufrimiento que los soldados de la Grande Armée debieron soportar. Sólo de pensar los terribles fríos por los que pasaron me da escalofríos… Uno de esos soldados, fue Louis François Lejeune, quien obtuvo el rango de general de brigada durante la campaña de Rusia. Herido en varias ocasiones (incluso sufrió de congelación ocular), Lejeune participó prácticamente en todas las campañas de Napoleón. Recorrió a caballo toda Europa, desde París hasta Moscú, pasando por Alemania, Italia, Polonia, las provincias de Iliria y hasta España, donde fue hecho prisionero. Brillante militar, el general Oudinot lo nombró su Jefe de Estado Mayor, uno de los rangos militares más elevados y con mayores responsabilidades. El nombre de un militar de esta envergadura no puede faltar en el Arco del Triunfo en París, donde efectivamente se encuentra, más precisamente en el pilar Este.

Jean Urbain Guérin, Retrato de Louis François, barón Lejeune

Además, Lejeune fue pintor. Un buen pintor. Su formación original fue en los talleres del pintor Valenciennes. Pero a partir de 1792 se une a los ejércitos revolucionarios y no dejará la carrera militar hasta 1813. Cuando murió en Toulouse en 1848, había dejado una enorme producción pictórica. Sus años en el ejército le sirvieron para continuar pintando. Había aprendido la técnica paisajista que supo aprovechar muy bien. Un buen número de sus cuadros reproducen algunas de las batallas en las que participó. Su ojo militar le da un toque distinto a sus pinturas.

A diferencia de los pintores de historia, quienes pintan desde una perspectiva de abajo hacia arriba con el objetivo de crear un efecto “heroico”, Lejeune pintó las escenas militares con una perspectiva desde arriba, como si fuera a ojo de pájaro. Esto le permite no sólo abordar con mayor detenimiento un hecho de armas, sino también dejar de lado a los protagonistas y plasmar escenas que otros pintores no hubieran tomado en cuenta.

Un buen ejemplo de pintor de historia es Gros. En la exposición se encuentran algunos de sus cuadros, lo que sirve para comparar con Lejeune. Ambos pintores representaron la batalla de Abukir. Gros ubica al general Murat montado en un caballo blanco en el centro de la composición, a punto de derrotar a los mamelucos.

Antoine-Jean Gros, Batalla de Abukir, 25 de julio de 1799

En cambio, en la versión de Lejeune, la perspectiva es la de un panorama. Se alcanza a ver toda la costa, hasta el baluarte, donde el ejército mameluco se lanza al mar tratando de alcanzar sus barcos. En primer plano se observan escenas protagonizadas por los soldados de ambos ejércitos. La exposición está organizada cronológicamente, según las campañas en las que participó Lejeune. Están representadas las más importantes: Austerlitz, Marengo, Lodi, Abukir, del Monte Tabor, Pirámides, Guisando, Somo Sierra, y Moscova.

Louis François Lejeune, Batalla de Abukir, 25 de julio de 1799

En lo personal, me resultaron muy impresionantes dos episodios representados por Lejeune. El primero, en una de las primeras salas, se encuentra narrado en El Vivac de Napoleón a la víspera de la batalla de Austerlitz. Cuenta la historia que los soldado, habiendo reconocido a Napoleón entre ellos, y siendo un año exacto tras su coronación, los 70 mil soldados franceses encendieron antorchas. Los rusos y los austriacos, creyendo que los franceses quemaban su campamento para retirarse, pensaron que el ataque francés no tendría lugar o que sería muy pequeño.

Antoine-Jean Gros, Batalla de las Pirámides, 21 de julio de 1798

El segundo episodio es el que tiene que ver con la campaña de España. La guerrilla española había logrado bajar la moral del ejército francés con su constante acoso. Se sabe y está documentado que, al igual que ocurrió en Rusia, buena parte del movimiento guerrillero español estuvo organizado e impulsado por el clero (en el caso ruso, por los popes y monjes ortodoxos). En los cuadros de Lejeune se puede observar este detalle. Pero además, la expresión de sus personajes es muy realista. Entre los personajes se reconocen reacciones completamente lógicas para la situación (o ilógicas, si fueran en un contexto pacífico): un soldado que toma entre sus manos una bayoneta, hiriéndose la mano; un tambor, de unos 12 o 13 años, empuñando un fusil para defender a un abuelo; una mujer lanzándose furiosamente bayoneta calada contra un soldado francés; un sacerdote masacrando a golpes de culata a otro soldado…

Las expresiones son furiosas, llenas de odio, miedo y terror. El fiel reflejo de la guerra. Me recordó mucho la novela de Patrick Rambaud, Il Neigeait (p. 231):

Cuando el pino cayó, los mujiks le quitaron las ramas con hachas. En un santiamén el tronco se volvió liso y los campesinos llevaron a los prisioneros desnudos, cincuenta hombres y mujeres heridos por el congelamiento, embrutecidos, dóciles. Una campesina sin dientes tomó a Ornella por el cuello, empujó su cabeza contra el tronco, mirando hacia el cielo. Todos los cautivos se encontraron acostados en la misma posición a uno y otro lado del tronco. La ceremonia podía comenzar.

Ornella pensó que en esta postura el congelamiento daría cuenta de ella rápidamente, pero los mujiks alimentaban grandes fogatas con las ramas cortadas. Un dolor repentino la recorrió como si su cabeza estallara. El tronco vibraba. Las campesinas aullaban canciones acompañadas del ritmo de los bastones con los que golpeaban con todas sus fuerzas, con toda su rabia. Los golpes repercutían a todo lo largo del pino y sonaban en los cerebros de los prisioneros, y golpeaban, y cantaban como furias, y ese martilleo crispaba a Ornella extendida en la nieve, muda, refugiada en un punzante sufrimiento que añadía escalofríos a los escalofríos del frío. Los mujiks vigilaban la bacanal fumando una pipa, tranquilos como la gente que ejecuta la voluntad divina. Furiosos contra los franceses gracias a sus popes, los asesinaban lentamente en el nombre de Jesucristo, del Zar y de los santos de la iglesia ortodoxa. Y las harpías golpeaban, golpeaban con odio bramando cantos patrióticos.

El sitio oficial aquí.

Normal

8 mayo, 2012 § Dejar un comentario


“Normal”, dice el día de hoy la primera plana del periódico de izquierda Libération. Ayer, a las ocho de la noche, la Comisión Electoral francesa hizo oficial lo que ya se sabía desde hace unos días: François Hollande era vencedor en las elecciones por la presidencia francesa.

On a gagné !

Queríamos formar parte del festejo, ser testigos de lo que seguramente ya es considerado un momento clave de la historia reciente de Francia. Desde las seis de la tarde del domingo 6 de mayo, los que escribimos en este blog, nos reunimos en la sede nacional del Partido Socialista, en la calle de Solferino n° 10. Ya a esa hora había mucha gente. Lo que nos llamó la atención fue una especie de alegre desorden que reinaba por todos lados y la numerosa presencia de extranjeros. Marroquís, caboverdianos, argelinos, flamencos, españoles, colombianos y nosotros. Todos estábamos ahí celebrando con los franceses que votaron por Hollande. Todos tenemos la esperanza de que, con este cambio en la dirección del país, nuestras oportunidades de quedarnos, terminar nuestros estudios y encontrar un trabajo en Francia será menos difícil.

La multitud continuó llegando durante las dos horas y media que estuvimos ahí, hasta el punto en que era casi imposible moverse. De pronto, la multitud comenzó a gritar una cuenta atrás: cinq !, quatre !, trois ! deux ! un !, y sonaron las ocho de la noche. La pantalla gigante instalada al fondo de la calle de Solférino transmitía el anuncio oficial de la victoria socialista. Todo mundo estalló en gritos, llantos, cantos y abrazos. Una mujer ofreció champaña en vasos de plástico a todos los que lo rodeaban. Un hombre bailaba milagrosamente entre la apretujada multitud con su hija sobre sus hombros. Los jóvenes que se colgaron de los semáforos y los postes de luz gritaban y mostraban un puño en señal de victoria.

En el ambiente se respiraba alivio y catarsis. A penas pasaron unos veinte minutos, cuando la multitud se puso en marcha rumbo a la Plaza de la Bastilla. Ahí, los representantes socialistas preparaban una gigantesca celebración, escenario incluido. En un santiamén, la plaza lucía pletórica, con miles de personas coreando “On a gagné, on a gagné” [¡Ganamos!], “Hollande, président ! Hollande, président !” o “Sarkozy, c’est fini ! Sarkozy, c’est fini !” [¡Sarkozy, se acabó!]. Y de nuevo, a las banderas francesas se mezclaban muchas otras, sobre todo africanas y asiáticas, pero de vez en cuando se distinguían algunas latinoamericans y europeas.

La multitud reunida en las cercanías del Partido Socialista

La ultra derecha en las elecciones

Se esperaba una victoria estrecha de Hollande. Atrás quedó una Francia profundamente dividida: 48.3% del electorado pensó que Sarkozy era mejor opción, contra 51.6% de Hollande. Apenas 4 puntos separan a ambos candidatos. Y ello tiene muchas explicaciones, pero a mí, la que me parece más reveladora y aterrante es la que se detiene en el ascenso de la derecha radical.

Europa ha visto renacer la extrema derecha desde hace algunos años. Xenófobas, racistas y nacionalistas, se trata de organizaciones políticas cuyo militantes están dispuestos a cometer delitos para demostrar sus “valores”. Holanda, Italia, Austria, Hungría, República Checa, Noruega, Inglaterra, Alemania, Grecia y ahora Francia, han visto crecer sus partidos extremistas. Durante la primera vuelta francesa, el Frente Nacional, partido racista y xenófobo, alcanzó su máximo histórico. De 36 millones y medio de votos, Marine Le Pen se llevó 6 y medio millones, el doble que su papá Jean-Maríe Le Pen, candidato cinco años antes.

Estos partidos buscan precarizar la situación de los inmigrantes, en especial la de los ilegales. Evocar las bondades de las fronteras es frecuente y, algunos, como hace unos días en Grecia, llegan al grado de proponer la instalación de minas anti personales. En Holanda, Geert Gilders no duda en comparar el Corán con Mein Kampf, de Hitler. Y para Marine Le Pen y compañía, gran parte de la solución de los problemas actuales de Francia consiste en expulsar a todos los ilegales y cerrar las fronteras. Y en el caso más triste de la historia moderna Europea, Anders Breivik asesinó a 77 personas en julio pasado, la mayoría de ellas en un campamento de verano del Partido Laborista noruego.

Tras la primera vuelta, Sarkozy no dudó en acercarse a las tesis ultra derechistas. En un ahora tristemente célebre discurso en Toulouse, la frontera se convirtió en su leitmotiv. La frontera como noción de protección, como valor de la nación francesa. Y en una editorial ahora también célebreLe Monde señalaba la desviación de Sarkozy al abrazar la causa lepenista.

Pero más triste aún, durante el debate que enfrentó a los dos candidatos finalistas, Hollande también se acercó a ese discurso y justo en uno de los temas más sensibles. Cuando abordaron el tema de la migración, Hollande se comprometió a “detener la migración económica” hacia Francia. Como si la solución estuviera en el país de llegada y no en el país de origen.

La celebración de los simpatizantes de François Hollande

Chez nous…

Mientras los franceses celebraban o se lamentaban según su partido, en México tuvo lugar el primer debate de la elección presidencial. En Francia también hubo un debate, que comparado con lo que pasó en nuestro país, sí tuvo que ver con las propuestas de los candidatos. Y no hubo ningún intercambio cordial. Los dos candidatos se atacaron, se contradijeron, se llamaron mentirosos, intentaron sacar de sus casillos a su contrario. Hicieron pedazos el guión que se les pidió seguir al grado que los reporteros que debían coordinar el debate prácticamente desaparecieron de la escena.

Hay quienes piensan que la democracia mexicana está lo suficientemente desarrollada como para que el formato no sea una preocupación. Yo no lo creo. Esos analistas de pacotilla, profesores de universidades clasistas, proclaman orgullosos el “floreciente régimen democrático” que se instaló desde el año 2000. Al debate, en cambio, se le agregó un corsé impuesto por Televisa y por la indiferencia de TV Azteca. Todo ejecutado por dos ideas: proteger la imagen de Enrique Peña Nieto y reforzar la idea de que “López Obrador es un peligro para México”. Hoy, ante las tristes noticias que me llegan desde México, y al escuchar a mis amigos y colegas franceses, no pude evitar una mezcla de sentimientos que van desde la franca admiración hasta la tristeza, pasando por la envidia. El futuro inmediato para nuestro país me vuelve pesimista.

Me enoja ver cómo algunos de mis amigos mexicanos repiten como karma las mentiras y los lugares comunes de la campaña mexicana.

Me disculparán muchos de ellos, pero un debate sí es un evento importante. Y sí es importante la forma. Un debate no es una charla tersa y cordial. Según una de las acepciones recogidas por el diccionario de la DRAE, un debate es una “Contienda, lucha, combate”. Se debe mantener el respeto, cierto, pero no debe ser el suave -”civilizado”, dicen- intercambio de opiniones que sólo conviene a personalidades como las de Peña Nieto.

Un debate no debe tener un guión. Debe ser lo suficientemente flexible como para abordar cada tema según lo vaya requiriendo cada argumento. Por ello es difícil realizarlo entre más de dos personas. Difícilmente entre tres. Pero los debates multitudinarios a los que estamos acostumbrados en México son francamente ridículos. El nivel baja necesariamente, no se puede argumentar, no hay lucha ni combate, se vuelve una cacofonía. O una experiencia esquizoide, como bien lo describió El País.

También es importante que se transmita por cadena nacional, en radio y en tele. Los concesionarios de los medios de comunicación son éso, concesionarios. Son particulares a los que se les ha acordado la explotación de un bien público y por ello están obligados a poner el interés general por encima del particular. Una forma de hacerlo es transmitiendo un debate.

El debate mexicano fue, para terminar pronto, paupérrimo. Duele admitirlo y duele más compararlo por ejemplo, con lo que ocurrió en Francia. El futuro del país se vuelve cada vez más negro. Los problemas del país parecen ajenos a los candidatos.

Y por si esto no fuera poco, Televisa y TV Azteca hacen la ley del país.

 

Hollande président, Sarkozy c’est finit !

6 mayo, 2012 § Dejar un comentario


«Un moment historique»

REPORTAGE 06.05.2012

Par ALEXANDRA SCHWARTZBROD, FRÉDERIQUE ROUSSEL, LAURE NOUALHAT, CATHERINE MAUSSION, ALICE GÉRAUD (À PARIS), OLIVIER BERTRAND (À MARSEILLE), CATHERINE CORROLLER (À LYON), STÉPHANIE LACAZE (À BORDEAUX), GAËL CEREZ (À TOULOUSE) ET HAYDÉE SABÉRAN (À LILLE)

Waiting for the final Results at Solférino in Paris (Photo: Ratonet)

Waiting for the final Results at Solférino in Paris (Photo: Siul MIRANDa)

De la place de la Bastille au Capitole à Toulouse en passant par la place de la Victoire à Bordeaux, le peuple de gauche a célébré dimanche soir la victoire de Hollande, trente et un ans après celle de Mitterrand.

Coupes à champagne en plastique, scènes de joie, embrassades : bien avant 20 heures, la foule s’était massée place de la Bastille, à Paris, devant le siège du Parti socialiste, dans les rues… Et ce fut pareil à Lyon, à Marseille, à Lille, partout en France. Tour d’horizon dans la fête d’un soir historique.

Paris

A la seconde où l’image de François Hollande s’est affichée sur l’écran installé sur la place de la Bastille, une immense clameur a fusé de la foule, dans une forêt de bras levés, suivie instantanément par des fumigènes. Les voix s’étaient chauffées depuis une heure, venant des dizaines de jeunes grimpés sur les flancs de la statue du génie de la Bastille scandant : «François, président !» A hauteur d’homme, la place densifiée s’est vite transformée en un fatras de têtes, de drapeaux, d’œillets à la boutonnière, d’enfants sur des épaules, le tout sous les fumées de merguez. Les chiffres avaient circulé, les téléphones en surchauffe : 52%, 54%… Plus trop de doute. Monique, 56 ans, qui a fêté la victoire de Mitterrand à Marseille en 1981, son premier vote, est montée à la capitale pour fêter celle de Hollande avec sa fille. Elle arbore une rose rouge achetée chez son fleuriste. Un nouvel élan, un écho venu de trente ans. «Sarkozy, c’est fini, le diable en personne», crie un grand Ivoirien de 35 ans, qui pense que «c’est mieux pour l’Afrique et les immigrés». Derrière lui, une frêle femme de 70 ans fait le V de la victoire. La clameur reprend et reprend. «Ce soir, c’est la joie !»

De l’autre côté de la place, dès 19 h 15, un carré de supporteurs s’était hissé au premier étage du socle de la colonne de la Bastille. Un quart d’heure plus tard, le second niveau est pris d’assaut et le drapeau du Parti communiste est agité avec énergie. Un original s’est confectionné un fanion à deux faces : un côté bleu-blanc-rouge et un autre rouge, frappé de la faucille et du marteau. En une file continue, les Parisiens convergent et s’écrasent sur les barrières de sécurité. Une armada de podiums, d’estafettes et autres caravanes truffées de moyens techniques est déployée au pied du grand escalier de l’opéra Bastille. «It’s a big story», confie, trente minutes avant l’annonce officielle de la victoire de Hollande, Bruno Waterfield, reporter au Daily Telegraph. «Un grand pays européen bascule à gauche.»A mesure qu’on se rapproche de l’heure fatidique, une clameur accompagne chaque image projetée sur les deux écrans géants. A 20 heures, le 51,90% s’affiche. C’est la liesse. Et le bal commence : Noah, Higelin, Camélia Jordana…

Pendant ce temps, du côté de la rue de Solférino, siège du Parti socialiste, l’ambiance était survoltée dès 17 heures. A partir de 19 heures, plus rien ni personne ne passe : ni réseaux, ni sympathisants, ni caciques du PS, tant la foule est dense. Peu importe, les leaders socialistes affichent une mine réjouie, y compris Julien Dray, que l’épisode de l’anniversaire rue Saint-Denis ne semble pas avoir banni des festivités. Le comédien Jacques Weber est venu en fan, enthousiasmé par François Hollande. «Au début, j’étais pour Mélenchon. Et puis l’homme m’a peu à peu convaincu. Aujourd’hui, c’est un type construit, qui a la stature d’un chef d’Etat.» Beaucoup de responsables européens sont présents. Le vice-Premier ministre irlandais et leader du Labour, Eamon Gilmore, dont le pays va voter sur le traité européen le 31 mai, ne cache pas son envie d’aller danser à la Bastille : «Pour nous, c’était très important que Hollande soit élu, on a besoin de lui pour renégocier le traité en y intégrant plus de croissance.» Même satisfaction pour le député européen Thijs Berman : «La gauche européenne attend Hollande avec impatience, il y en a assez du fétichisme de l’austérité.» Et d’oser ce joli jeu de mots :«Moi, Néerlandais, je suis très heureux que, ce soir, la majorité des Français soient hollandais !» Un peu plus loin, à un quart d’heure de métro, sur les bords du canal Saint-Martin, ce dimanche ressemble à tous les autres. Les boutiques chic sont investies par les poussettes à trois roues. Hollande, président ? «Ce n’est pas une surprise», pour Mohamed, trentenaire endimanché qui bosse aux Aéroports de Paris. Après son deuxième mojito, il file à Solférino «pour voir… Après cinq ans de mandat sarkozyste, je suis content». Mariana, 39 ans, photographe, et Maria, 30 ans, attachée de presse, l’une Italienne et l’autre Allemande, ne votent pas en France. «Pourtant, on paie nos impôts ici depuis des années», précise Mariana. Avant de rejoindre leurs copains français à Bastille, elles filent au cinéma.

Les larmes de Zoulika et ses mots à 20 heures : «C’est fini. On va se sentir à nouveau chez nous.» Et puis des rires. Des embrassades avec ses amis du collectif d’ACleFeu. Le collectif citoyen organisait hier soir une garden-party dans ses locaux de Clichy-sous-Bois (Seine-Saint-Denis). Ici, on fête la défaite de Sarkozy, plus que la victoire de Hollande. «Pendant cinq ans, et même avant, depuis qu’il était ministre de l’Intérieur, il nous a fait comprendre qu’on n’était pas français, que nos enfants étaient des voleurs, qu’on n’avait pas notre place. On ne se rend pas compte de la violence de tout ça. Mais c’est fini», répète Zoulika. Mohamed Mechmache, président d’ACLeFeu, garde la tête froide : «Il faut qu’on reste vigilant. Il ne faut pas que la gauche oublie une nouvelle fois ses promesses. Nous serons là pour lui rappeler.»

Marseille

Une jeune femme approche de la brasserie où sont réunis les écologistes marseillais. «Alors, c’est sûr, ça va être Hollande ?» Il n’est pas 20 heures, les militants ne partagent que des estimations et des sourires hésitants. Il y a quelque chose de l’ordre de la superstition : tant que la télévision n’aura pas montré le visage du nouveau président, on doute. «En cas de terrible désillusion», Europe Ecologie a prévu un «suicide collectif au sommet des marches de la gare Saint-Charles». Sinon, «bal-guinche»avec chorba bio et tapas dans cette ancienne brasserie que les écologistes ont récupérée. On entend des «Sarko en prison, Sarko en prison !», puis le décompte. L’écran montre le visage de Hollande. Les hurlements couvrent la voix des journalistes. Un élu arrose la foule de champagne. «C’est fini, c’est fini, on l’a dégagé !» hurle un vieil homme.

Lyon

«J’arrive à un âge où on a une certaine lucidité», dit Patrick. Ce sociologue est venu célébrer la victoire de François Hollande au Transbordeur, salle de spectacle lyonnaise. «En 1981, j’avais 20 ans et mon enthousiasme était un peu utopique. Là, je sais que ça va être difficile.» Michèle, enseignante retraitée, cultive le même réalisme : «Je ne pense pas que Hollande va pouvoir tout changer, mais je crois vraiment que ça va être mieux qu’avec Sarkozy. C’est un gars très clair, droit, honnête.» Prosper, Walid et Ahmed, eux, exultent : «Ce soir, on est heureux, on célèbre. On est tellement contents qu’ils dégagent tous…»

Bordeaux

Dès 15 heures, le PS installe un écran sur la place de la Victoire, rendez-vous des fêtards et des étudiants. A cinq minutes des résultats, l’endroit est noir de monde. Quatre copines qui se pressent au milieu de la foule sortent des coupes en plastique. «On vit un moment historique, les enfants…» lâche l’une d’elle. Le compte à rebours est lancé. Des cris, des chants et des hurlements saluent l’apparition de François Hollande sur l’écran. Au premier rang, Alain Rousset, le président de la région Aquitaine, que l’on dit ministrable, écrase une larme. Une rose à la main, il déguste le moment.

Toulouse

Dès 19 heures, des chiffres circulent dans la foule de la place du Capitole. Déjà, des sourires éclairent les visages. Une bouteille à la main, Karine, 52 ans, regarde la télé sur son téléphone : «On est venu avec des verres, du champagne et notre cœur.» «Et notre foi», rajoute Michel à ses côtés. Tout un coup, la joie explose. Hollande a gagné. Le bouchon saute. Les mains se tendent, applaudissent. «C’est formidable, s’exclame Ahmed. Cette victoire, c’est pour mes enfants ! Ces cinq années de galère et de divisions sont terminées.» Perchée sur les épaules de son père, une petite fille en rose et bleu chantonne : «On a gagné ! On a gagné !» Il y a du soleil sur le Capitole.

Lille

«On n’était pas là en 81, on fait notre 81 comme on peut.» Ils se disent «socialistes de cœur», ils ont voté Hollande ou Mélenchon au premier tour, Hollande hier. Juliette, 24 ans, attachée de recherche clinique, Christophe, étudiant en école d’ingénieur, Nicolas, rédacteur scientifique. On les a trouvés sur la Grand-Place de Lille, un peu perdus. Le collectif Art Point M prépare une fiesta, mais à 19 heures c’est le calme plat. «Je m’en bats un peu de la musique. Ce que je veux, c’est un écran. Je veux voir le dépit de Sarko.» Ils marchent vers l’hôtel de ville, pour trouver un écran. Juliette raconte qu’elle a craint que Hollande ne passe pas : «Entre les deux tours, j’ai eu peur du vote FN.» Il est presque 20 heures, ils se pressent dans le grand hall. A la télé, le visage déconfit de Nathalie Kosciusko-Morizet est sifflé. Voilà le décompte, comme un soir de nouvel an. Dix, neuf, huit, sept… On a perdu Juliette, Nicolas, et Christophe dans la foule qui saute et hurle de joie.

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Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

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Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

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Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

Cette femme avait de champagne pour fêter la victoire d'Hollande avec des inconnus. Un très beau détail !

Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

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Elections présidentielles, second tour. Solférino, Paris.

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Un chien de gauche au Boulevard Saint Germain.

Un chien de gauche au Boulevard Saint Germain.

Waiting for the final Results at Solférino in Paris (Photo: Ratonet)

Waiting for the final Results at Solférino in Paris (Photo: Siul MIRANDa)

Ana, la de Leonardo

1 mayo, 2012 § Dejar un comentario


Museo del Louvre, La Sainte-Anne, l’ultime chef-d’oeuvre de Léonard de Vinci [La Santa Ana, la última obra maestra de Leonardo de Vinci], París, del 29 de marzo al 25 de junio de 2012

Cuentan los evangelios apócrifos que Herodes, no contento con mandar asesinar a los Santos Inocentes, también ordenó quemar los archivos del Templo de Salomón para eliminar todo rastro de la genealogía de Cristo. Santiago de la Vorágine en su obra La Leyenda Dorada, nos cuenta que Herodes no logró su objetivo, pues algunos judíos piadosos y parientes de Jesús preservaron la genealogía:

“Pero hubo algunos nazarenos, familiares de Cristo, que reconstituyeron la genealogía de su divino pariente, en parte según las tradiciones de la familia, en parte según los libros que habían conservado.”

La genealogía que se logró rescatar de esta manera corresponde, en parte, a la de la madre de María, Ana. Santiago de la Vorágine continúa:

En cuanto a Ana, la tradición dice que tuvo sucesivamente tres maridos: Joaquín, Cleofas y Salomé. De Joaquín tuvo una hija: la Virgen María, que dio en matrimonio a José. Tras la muerte de Joaquín, esposó a Cleofas, hermano de José, con quien tuvo otra hija, llamada igualmente María y dada más tarde en matrimonio a Alfeo. Esta segunda María tuvo cuatro hijos de Alfeo: Santiago el Menor, José el Justo, Simón y Judas [Tadeo]. Finalmente, de su tercer matrimonio con Salomé, Ana tuvo otra hija, igualmente llamada María, y que se casó con Zebedeo. Y es de esta tercera María y de este Zebedeo que nacieron Santiago el Mayor y Juan el Evangelista (Santiago de la Vorágine, La Legende Dorée, Le Seuil, p. 494).

Lorenzo Fasolo (Pavía 1463-Génova 1516). La Familia de la Virgen, 1513. Museo del Louvre En este cuadro se puede observar la idealización de la descendencia de Santa Ana: detrás de ella sus tres esposos Joaquín, Cleofas y Zebedeo, y su yerno José. Su mano toca el hombro de María quien sostiene a Jesús. Al lado de ella, sus otras dos hijas María con sus esposos e hijos

Lorenzo Fasolo (Pavía 1463-Génova 1516). La Familia de la Virgen, 1513. Museo del Louvre

Los evangelios canónicos, por el contrario, no nos dicen absolutamente nada de Santa Ana. A pesar de ello, el relato de los apócrifos fue muy popular: muchas ciudades adoptaron a Ana como su santa patrona, entre ellas Florencia, y las representaciones en la pintura y en la escultura de la santa abuela de Cristo, se multiplicaron a todo lo largo y ancho de Europa. Una forma muy popular de representarla es conocida como “Santa Ana trinitaria”, con la Virgen María y el niño Jesús en los brazos.

En dichas representaciones, los tres personajes no aparecen con su talla natural, sino dispuestos para hacer evidente la línea genealógica: santa Ana sostiene en sus piernas o en sus brazos a la Virgen, la que a su vez sostiene al niño Jesús. Leonardo de Vinci hizo suyo este tema, como muchos otros pintores antes y después de él. Sin embargo, el cuadro quedó sin terminar, pero es quizás uno de los más documentados y se cuenta con un montón de borradores y versiones de taller. El tiempo ha sido cruel y le ha pasado la factura. Ahora, el Museo del Louvre muestra los resultados de la última gran restauración a la que fue sometido, así como el proceso de creación y la recepción de la obra, en una gran exposición que ha recibidio mucha prensa.

La composición de la obra

El cuadro es considerado el testamento científico y artístico de Leonardo. Sólo superado en calidad y celebridad por la Mona Lisa, Leonardo plasmó en él la teoría que mejor desarrolló en torno a la perspectiva.

El cuadro es mencionado por primera vez en una carta de la marquesa de Mantua, Isabel de Este en 1500. A partir de ése momento y hasta la muerte de Leonardo en 1519, el pintor no dejó de experimentar y de meditar en torno a la composición. Recordemos que Leonardo murió en Francia, más precisamente en Cloux, a donde había llegado dos años antes para formar parte de la corte del rey Francisco I. De Florencia había traído consigo la Mona Lisa, un San Juan Bautista y la Santa Ana.

Quizás el documento más impresionante que se encuentra en la exposición sea el Cartón de Burlington House, que es un borrador compuesto hacia 1503. Se diferencia del cuadro final por la disposición de los personajes, la caída de la ropa alrededor de la cintura de la Virgen, la presencia del pequeño Juan Bautista y la mano de Santa Ana señalando hacia el cielo.

Leonardo de Vinci (1452-1519), Santa Ana, la Virgen y el niño Jesús bendiciendo a san Juan Bautista, llamado Cartón de Burlington House, ca. 1500.
Grafito negro, retoques de blanco sobre ocho hojas de papel pegadas sobre tela, 141.5x104.6 cms. Londres, National Gallery

Por su parte, el paisaje del cuadro se inspira directamente de las observaciones geológicas de Leonardo. Leonardo, con su espíritu curioso, había cultivado la geología. Se puede observar que en el Cartón de Burlington House aparecen las montañas a la misma altura que la cabeza de Santa Ana, detalle que conservará en el cuadro. Los colores del fondo se conjugan con la atmósfera que va del blanco, donde termina la montaña, hasta un intenso azul cobalto en lo alto del cielo. Abajo, a los pies de las figuras, se encuentra un riachuelo que cierra toda la composición y que le da una rara luminosidad.

Entre los personajes y las montañas se observa un árbol, en medio de un paisaje más bien desolado. Se ha conjeturado que el árbol es un símbolo de Santa Ana, pues al igual que muchos otros personajes bíblicos, Santa Ana concibió a María tras haber padecido toda su vida de esterilidad. Fuera de esta referencia, puede decirse que Leonardo abandonó las representaciones abstractas en favor de una más natural y psicológica. Para ello se sirvió de la técnica del sfumato, que consiste en pintar capa sobre capa, cada vez más delgada, dándole a cada personaje la misma textura. Una vez logrado esto, a cada personaje le dio un carácter distinto: la Virgen refleja alegría y reflexión, mientras que Santa Ana tiene un brillo mate de angustia.

Leonardo de Vinci (1452-1519), Estudio para el manto de la Virgen, ca. 1507-1510. Grafito negro, lavis gris y retoques de blanco. 23x24.5 cms. París, Musée du Louvre

Otro de los detalles que más impresionan son las telas y los cabellos. Las mangas de la ropa de la Virgen dejan pasar la luz y podemos observar la piel y la carne de los brazos, mientras que los cabellos parecen estar pintados uno a uno. Finalmente, otro detalle que ha fascinado a la crítica, es la sonrisa de los personajes. Freud mismo escribió al respecto un texto titulado Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, en el que hace una interpretación psiconalítica.

En la exposición se cuentan varias de las piezas terminadas en paralelo a la ejecución del cuadro de Leonardo. Se trata de obras que realizaban los alumnos de da Vinci, lo que le servía al maestro para experimentar diferentes acabados. Infinidad de bocetos con los detalles del cuadro, completan la documentación, así como, ¡oh sorpresa!, la versión de la Mona Lisa recientemente redescubierta en el Museo del Prado, en Madrid.

Taller de Leonardo de Vinci (1452-1519), La Gioconda, llamada también Mona Lisa, ca. 1503-1516. Óleo sobre madera, 76.3x57 cms. Madrid, Museo Nacional del Prado

La restauración

Quizás éste sea el aspecto polémico de la exposición. La restauración del cuadro duró varios años y se planeó desde hace muchos más. Una restauración en 1993 tuvo que ser suspendida por temor a los daños que podría sufrir la obra. Tras largas discusiones, Vincent Pomarède, actual jefe del Departamento de Pinturas del Louvre, decidió llevar a cabo el proyecto presentado por Cinzia Pasquali.

Dicho proyecto incluía retirar el barniz envejecido, pues había oscurecido los colores y estaba levantando los materiales. Además, la pintura presentaba un efecto llamado “piel de leopardo”, es decir, lunares más oscuros a todo lo largo del lienzo, pero especialmente en la ropa azul de la Virgen, debidos a la utilización de materiales muy agresivos en una intervención ejecutada en los años 60 y otra en los 90. Por ello se decidió sustituir los colores que habían cambiado por otros nuevos – salvo el verde del árbol que está definitivamente perdido por tratarse de un color obtenido del cobre y cuya sustitución es ahora imposible -, dejando intactas las zonas de los rostros y del sfumato del paisaje. El resto del barniz fue consolidado y fijado. Además, se dejaron algunos detalles que fueron agregados por otros pintores posteriores a Leonardo. El resultado es una restauración en apariencia poco invasiva, que le devuelve el brillo a los colores.

De acuerdo con Vincent Pomarède, el problema principal durante las primeras restauraciones, se encontró con la remoción del barniz. La capa era muy delgada y era imposible retirarlo sin dañar la capa de pintura que se encuentra abajo. Sin embargo, el Louvre cuenta en la actualidad con la tecnología suficiente para medir el espesor de cada una de las capas del cuadro. El barniz mide apenas unos 12 micrones de espesor (un micron equivale a un milésimo de milímetro, algo así como 1 × 10-3 mm).

Pero es precisamente este hecho el que ha alertado a otros especialistas. Michel Favre-Félix, presidente de la Asociación para el respeto y la integridad del patrimonio artístico (Aripa), señala que los solventes utilizados anteriormente, llamados “no polares”, son muy agresivos y reaccionan aún más con algunas sustancias como las usadas por el mismo Leonardo en este cuadro. Pone como ejemplo el color utilizado en el sfumato del paisaje, que es obtenido del pigmento llamado Tierra de Siena, un compuesto de óxido de fierro, óxido de manganeso y arcilla. Esas restauraciones han provocado una mezcla de la capa de barniz y de la pintura, por lo que retirar la primera implica retirar la segunda, y en consecuencia, dañar la pintura.

Comparación del estado del cuadro, antes y después de su restauración

La restauración llevada a cabo bajo la responsabilidad de Pomarède provocó la renuncia de dos miembros del comité internacional formado especialmente para discutir la restauración de este cuadro. En concreto, Ségolène Bergeon Langle y Jean-Pierre Cuzin, quienes han ocupado altos cargos en el sector cultural francés, como el de experta en restauraciones para todos los museos franceses (en el organismo llamado Réunion des musées nationaux) en el caso de Bergeon, y jefe del departamento de pinturas del Louvre, en el caso de Cuzin, presentaron su renuncia en protesta por lo que ellos consideran una restauración invasiva y por lo que ellos resentían como una violación al código ético de los restauradores.

Vincent Pomarède niega que el trabajo realizado por Pasquali y su equipo sea invasivo. Además, argnmenta, estaba en juego la conservación misma del cuadro, pues de haberse quedado sin ella habría sufrido daños irreparables o incluso se habría destruido. Por último, Pomarède señaló que los reportajes de Le Journal des Arts sufrían de profunda ignorancia en lo que concierne a la restauración y en sus palabras “Raramente una restauración ha sido tan bien preparada, tan discutida y ejecutada”.

Leonardo de Vinci (1452-1519), Santa Ana, la Virgen y el Niño jugando con un cordero, llamado La Santa Ana, ca. 1503-1519.
Óleo sobre madera, 168.4x113 cms. París, Musée du Louvre

No dejen de visitar, mientras esté en línea, el sitio de la exposición, bastante disfrutable, aquí.

Fuentes:

  1. Binet, Jacques-Louis y Canal Académie, La Sainte Anne, l’ultime chef d’œuvre de Léonard de Vinci, en: http://www.canalacademie.com/ida8830-La-Sainte-Anne-l-ultime-chef-d-oeuvre-de-Leonard-de-Vinci.html
  2. “Le Sainte Anne de Vinci menacée”, en Le Journal des Arts, 7 de octubre de 2011, en: http://www.lejournaldesarts.fr/jda/archives/docs_article/89866/la—sainte-anne—de-vinci-menacee.php
  3. “Louvre experts quit over Leonardo da Vinci work”, en BBC News, 29 de diciembre 2011, en http://www.bbc.co.uk/news/entertainment-arts-16353587

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