Newton al desnudo
20 mayo, 2012 § 3 comentarios
“Une bonne photographie de mode doit resembler à tout, sauf à une photographie de mode”
Helmut Newton, 24 marzo al 17 de junio 2012, Grand Palais, París
Helmut Neustadter (1920-2004) nació en el seno de una familia judía establecida en Berlín, pero el antisemitismo que reinaba en Alemania a finales de los años 30 obligó a su familia a emigrar a Singapur donde Helmut comienza su carrera como fotógrafo.
Sin embargo desde Singapur, los Neustadter fueron deportados a Australia y Helmut fue reclutado por el ejército de ese país para combatir en la Segunda Guerra Mundial. A su regreso, Helmut decide anglicisar su apellido por Newton, nombre con el cual pasa a la historia, y abre un pequeño estudio fotográfico en Melbourne donde tiene como principal actividad la de retratar a jóvenes parejas recién casadas.
Al cabo de unos años, la vida lo lleva a Londres y eventualmente a París donde logra reconocimiento internacional gracias principalmente a sus colaboraciones con las revistas Elle y Vogue.
Helmut Newton, como Henri Cartier-Bresson o Paul Strand, entre otros, es uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX.
Ocho años después de su muerte, causada por un accidente automovilístico, el Grand Palais de París le consagra una inmensa retrospectiva orquestada por su mujer, June Newton. Esta exposición esta compuesta por más de 200 fotografías, incluyendo algunos grandes formatos, todas reveladas bajo la supervisión del fotógrafo.
En la creación de Newton desfila el erotismo, la belleza femenina y, dentro de esos escenarios sadomasoquistas que algunos calificarían de inmorales y provocadores, un cierto espíritu animal. Sorprenden los famosos desnudos de los 70 y 80 que se despliegan en amplios formatos blanco y negro, con cuerpos féminos sumamente estéticos.
Su trabajo tiene también un cierto toque satírico. Recuerdo por ejemplo la de una modelo huyendo de una avioneta tal como lo hace Cary Grant en la película de Hitchcock “intriga Internacional” (North by Northwest, 1959).
Aprendí sobre todo que Newton estaba fascinado con la figura femenina y con todo lo que la rodea: desde el dibujo de los músculos en las piernas de una mujer mientras baja las escaleras hasta el detalle en el talón de su zapatilla.
Moda, desnudos, humor y sexo son los grandes temas presentes en su trabajo.
`
Trotamundos
23 noviembre, 2011 § Dejar un comentario
Para los amantes amantes de la fotografía, he aquí una buena recomendación en París para un martes por la noche.
El fotógrafo turco Ahment Ertug, un trotamundos amante de los “formatos monumentales”, presentará una serie de magnificas cúpulas tomadas en Berlín, Londres, Roma y Estambul. Esta presentación tendrá lugar el martes 29 de noviembre de 19 a 21 horas en la librería Galignani (1er arrondissement).
Para asistir, es necesario inscribirse vía correo electrónico a: galignani@galignani.com
Librairie Galignani // 224, rue de Rivoli (Ier). Tél. : 01 42 60 76 07.
Intermedio
3 mayo, 2011 § 3 comentarios
Esta es una de mis fotografías favoritas. Pablo y yo habíamos ido a la Opéra Bastille a ver Lucie di Lammermoor de Verdi. Fue Pablo quién me sugirió esa toma. En la fotografía se ve en primer plano la silueta de una señora hablando por teléfono; después, en colores, el mapa del mundo dibujado en un vitral que indica la hora de las ciudades más importantes.
Más allá de la apreciación estética que le puedan dar a mi fotografía, el vitral resulta ser una verdadera obra de arte. Se trata de un reloj monumental creado con 56 piezas de vidrio coloreadas. El vitral fue patrocinado por la firma Vacheron-Constantin (un fabricante suizo de relojes de lujo) y ejecutado por el artista italiano Ivan Moscatelli. Se encuentra en la sala principal de la Opera Bastilla y se le conoce bajo el nombre de Laudator Temporis.
le métro parisien
24 junio, 2010 § Dejar un comentario
El 19 de julio de 1900, justo a tiempo para los Juegos Olímpicos que se llevaban a cabo en el Bosque de Vincennes, la primera línea de metro abrió sus puertas en París, en un tramo que va de Porte de Vincennes a Porte Maillot. La decoración de la “línea” era muy meticulosa y uno de los grandes maestros de esta gran tarea decorativa fue el arquitecto Guimard quien se encargó del diseño de las diferentes entradas de las estaciones del metro, logradas en un exquisito estilo Art Nouveau.
Como era de esperarse, el diseño no gustó mucho a los parisinos. Dijeron que los faros parecían ojos de monstruos galácticos y que no iban para nada con la arquitectura hausmaniana. A decir verdad a los parisinos nunca se les ha podido dar gusto de buenas a primeras, pero al final de cuentas terminan idolatrando lo que alguna vez odiaron (la Torre Eiffel, la Pirámide del Louvre, el Centro George Pompidou…).
El éxito de éste “ferrocarril metropolitano” fue tal que la Alcaldía de París decidió alargar las ramas pasando de 3 a 8 vagones y se metió a la tarea de crear nuevas líneas férreas. Las obras avanzaron muy rápido: para 1913 ya había 10 líneas y justo antes de la Segunda Guerra mundial la red del metro contaba con 159 km de longitud y 332 estaciones.
La ampliación del metro tuvo muchas dificultades: bombardeos aéreos que provocaron la inundación y postración del terreno, incendios mortales (que condujeron a los obreros a querer trabajar con materiales metálicos en vez de madera), y sobre todo la construcción de túneles sub-fluviales. La construcción de la línea 4, que necesitaba pasar por debajo del Río Sena, constituyo un verdadero desafío. Fue necesario congelar el terreno para cavar los túneles y evitar así una inundación.
Durante los años 20, la creciente expansión de los suburbios parisinos obligó que la red del metro se ampliara más allá de París.
En 1946, en un contexto social difícil debido a las huellas dejadas tras la guerra, el metro registra un nivel histórico en la frecuentación de usuarios: 1,6 millones de pasajeros. En marzo de 1948 aparece la Régie Autonome des Transports Parisiens (RATP), Compañía Arrendataria Autónoma de los Transportes Parisinos en español, con el objetivo principal de modernizar los materiales (se adopta el uso de neumáticos con la finalidad de reducir el ruido) , las estaciones y la iluminación . La RATP se encarga desde entonces de la explotación comercial de la red del metro.
Los anuncios publicitarios que aparecieron en 1957 en la estación de la línea 1 Franklin Roosevelt, permitieron a la RATP de aligerar el presupuesto.
En vísperas de la Copa del Mundo (Francia 98), aparece una innovación espectacular: un metro más eficiente, rápido y puntual. Se trata de la línea 14, “le projet Météor”. La innovación consistió en la substitución del conductor por un tren completamente automatizado. Hasta hoy día, cuando hay huelga por parte de los trabajadores de la RATP (osea, casi diario), ésta es una de las pocas líneas, o mejor dicho la única, que tiene asegurado el servicio en un tramo que va de Olympiades a Gare Saint Lazare. Ojalá todos los metros fueran como la línea 14 (attention : faut pas dire ça au syndicat !!).
El metro parisino resulta ser la forma más rápida y fácil de viajar en París y en sus alrededores. A diferencia de otras grandes ciudades europeas como Londres, le métro parisien está en servicio todos los días del año de 5:30 am a 12:30 am. Hoy día se trata de un tren subterráneo que hace parada en aproximadamente 300 estaciones repartidas en todo París, habrá que buscar el dato para saber el número de estaciones que están en los suburbios. La mayoría de sus trenes no cuenta con un sistema automático de apertura de puertas, por lo que hará falta que presiones un botón para que puedas abrirlas.
Para subirse al metro es necesario comprar un billete, que es fácil de conseguir en los puestos de periódico, en las tiendas de tabaco, y casi siempre en la misma estación del metro. La tarifa depende de la distancia que vas a viajar, tu edad y la frecuencia de tus viajes. Afortunadamente para los hispanófonos, el sitio de la RATP ofrece información en español ( http://ratp.fr/ ).
Compartirlo
día 22: cuerpos en movimiento
16 mayo, 2010 § 1 comentario
Hommage à Jerome Robbins
En Sol / Triade / In the Night / The Concert
Ballet de l’Opéra de Paris
Paris, Opéra Garnier
27, 28 avril et 4 mai 2010
Miércoles 21 abril 2010
El mes esta apunto de terminar. Mi familia tomará muy pronto el avión de vuelta a casa y entonces los extrañaré enormemente, como a todos aquellos que he dejado atrás. Así que estoy tratando de cerrar la visita con broche de oro con una invitacion a la espectacular y mundialmente famosa “Opéra Garnier de Paris”. Hemos tenido la oportunidad de contemplar una puesta en escena titulada “Hommage à Jerome Robbins”.
Jerome Robbins, gran coreógrafo americano y explorador de lo sensible mejor conocido por la coreografía del musical West Side Story, se deja guiar por las piezas de Chopin para traducirlas en una sutileza donde el humor y el delirio se conjugan para traernos uno de sus actos -y que por cierto ha sido el que mas nos ha gustado- “El Concierto”.
En esta obra cómica titulada “El concierto”, el coreógrafo muestra, mas allá de la sátira afectuosa del ballet clásico y de los clichés musicales, una observación indulgente del comportamiento humano.
Desde un punto de vista técnico (y ojo, que soy especialista en Ballet!!) nos podemos dar cuenta que Jerome Robbins utiliza un estilo totalmente contrario de ese al que estamos acostumbrados: el país de los elfos, cisnes, príncipes… La obra de Jerome Robbins se funda en la expresión de los sentimientos: aquí no hay cuento de hadas, ni libretos, ni historias complicadas… se trata apenas de un argumento o solo un pretexto para hablar sobre las relaciones humanas, de los sentimientos y de “la danse”.
Mi madre y mi hermano dicen que en definitiva esta ha sido una de las experiencias más enriquecedoras en sus vidas. Han descubierto el Ballet de manos de un gran maestro.
Quiero agregar que he leído algunas criticas a su trabajo, y no quiero que se dejen guiar por mi descripción, por que yo he quedado fascinado. Para algunos amantes de lo clásico esto se traduce en algo insolente, en un insulto a la memoria de Chopin, pero a mi punto de vista, no es de a gratis que se este presentando este homenaje año tras año en las mejores operas del mundo.
ENLACE AL VIDEO “EL CONCIERTO“
en París se baila así
18 octubre, 2009 § Dejar un comentario
Frederick Wiseman (dir.), La Danse. Le ballet de l’Opéra National de Paris [La Danza. El ballet de la Ópera Nacional de París], EUA-Francia, Idéale Audience, 159 min.
¿Alguien sabía que en el techo de la Ópera Garnier de París hay criaderos apícolas? Un apicultor monta a los techos del edificio hausmanniano para sacar la cera y la miel. En el documental de Wiseman se muestran estos y otros detalles más íntimos del edificio y, sobre todo, de la compañía de ballet que trabaja en él: el prestigiosísimo Ballet de la Ópera Nacional de París.
Wiseman es un director de documentales de nacionalidad estadounidense. Su principal tema de trabajo es la relación entre las instituciones y los hombres. Ha filmado trabajos sobre los hospitales psiquiátricos (Titicut Follies, 1967) o sobre la Compañía Francesa del Teatro Cómico (La Comédie Francaise ou l’Amour joué, 1996). A lo largo de su trabajo, Wiseman juega con la metáfora entre el edificio y la compañía que trabaja ahí. Muestra cómo los trabajadores mantienen el edificio y los bailarines su cuerpo. Se ven algunos grandes del ballet, como Rudolf Nureyev o Pina Bausch.
Las escenas son más detalladas cada vez. Se puede apreciar desde los fatigosos ensayos del cuerpo de baile y los solistas, pasando por las discusiones administrativas, régimen de jubilación de los bailarinas, las cocinas y los talleres de costura que hacen la mayor parte de su trabajo a mano.
No hay un narrador, ninguna voz que lleve algún hilo conductor. Las escenas se suceden unas tras otras, narrando la vida cotidiana dentro de ese monstruo que es la ópera Garnier. El único problema es lo largo del documental que, para los no conocedores como el que escribe, puede llegar a ser tedioso.}
Para ver los cortos (en francés), hacer click aquí.
Pastel
11 enero, 2009 § Dejar un comentario
Le Mystère et l’éclat. Pastels du Musée d’Orsay, Museo de Orsay, Paris
Bajo el pretexto de dar a conocer detalladamente la técnica del pastel, el Museo de Orsay presenta la exposición titulada Le Mystère et l’éclat. Pastels du Musée d’Orsay. Consagrada al género pictórico del pastel y a la técnica que le da nombre, se muestran algunas obras maestras correspondientes a este género y que van desde el siglo XVIII hasta el siglo XX.
Desgraciadamente para le muestra, se presenta al mismo tiempo que la de Picasso et les maîtres, de la que ya hablaremos, y que es organizada entre tres de los más grandes museos de Francia: el Gran Palacio, el Museo del Louvre y el propio Museo de Orsay. Al lado del público que ha atraído Picasso et les maîtres, Le Mystère et l’éclat está prácticamente vacía.
La muestra no deja de ser interesante, aunque tengo la sensación que se trató más de un “pretexto” para hacer una exposición. El hilo conductor es la técnica del pastel y las salas están dedicadas en su mayoría a algunos artistas importantes que trabajaron con ella, salvo la primera, que habla de los orígenes. Es interesante saber que el “pastel” es una técnica ya bastante vieja, pues data del siglo XV, pero que solo cobró popularidad a partir del siglo XVII gracias a los retratos de la pintora Rosalba Carriera (1674-1757). La expresión que permite esta técnica captó la atención de pintores de diversos estilos, y de tener una paleta de colores limitada, en el siglo XIX pasó a tener una variedad cromática que puede contarse por miles gracias a los colores sintéticos.
Poco utilizada durante el siglo XVIII, el “renacimiento” de esta técnica empieza cuando la retoman artistas como Delacroix, Millet, Manet o Degas. En 1885 es fundada en París una “Sociedad de pastelistas franceses” que organizaba exposiciones consagradas a esta técnica. Los temas que favorece esta técnica fueron el retrato y el realismo, la vida moderna, las bambalinas de los teatros, pues permite al pintor matizar más fácilmente la luz natural y los colores de la ropa de los personajes. Ni qué decir que el movimiento impresionista, que rompió con todos los cánones académicos del romanticismo también se adueñó de la técnica (Boudin, Monet). Serán más tarde el simbolismo el que la retomará, teniendo en Odilon Redon (1840-1916) uno de sus mejores exponentes.

























