Erizos

2 octubre, 2012 § Dejar un comentario


Muriel Barbery, L’élégance du hérisson [La elegancia del erizo], París, Gallimard, 2006, 414 pp.

“Usted” en francés se traduce como “Vous” (pronúnciese casi con una efe: |fu|). Se usa en cualquier circunstancia. Es el trato que uno debe dar a una persona cuando se le conoce. A los desconocidos se les habla de vous. La mayoría de la publicidad está redactada con éste pronombre. Muchos amigos se hablan de usted entre ellos. Por supuesto, para los extranjeros como yo, esto le da un toque de frialdad a la interacción. Por éso, pasar al tuteo es algo serio. Cuando se pasa al tú, sólo hay dos posibilidades: un enfrentamiento o una confidencia.

Al final de la novela L’élégance du hérisson, de Muriel Barbery, una de las protagonistas, René, se despide de sus seres más queridos (dejaremos a los lectores descubrir por qué). Es uno de los capítulos más emotivos que he leído en una novela. René, que durante toda su vida habló de usted a su mejor amiga, Manuela Lopes, pasa al tuteo, como en una demostración de todo el cariño que se encontraba bajo la formalidad. Al pasar al tú, reafirma todos los años de compañía que se consagraron ambas mujeres.

L’élégance du hérisson fue la segunda novela de Barbery, por la que fue aclamada en Francia. Al año siguiente de su publicación, recibió el Prix des Libraires [Premio de los libreros] 2007, uno de los reconocimientos más importantes en el país.

El erizo es una metáfora que Barbery utiliza para describir a uno de los personajes principales: la conserje René. Lo hace por la boca de Paloma, otra protagonista. Paloma dice de René:

Mme Michel a l’élégance du hérisson : à l’extérieur, elle est bardée de piquants, une vraie forteresse, mais j’ai l’intuition qu’à l’intérieur, elle est aussi simplement raffinée que les hérissons, qui sont des bêtes faussement indolentes, farouchement solitaires et terriblement élégantes.

La Señora Michel posee la elegancia del erizo: por fuera, está armado con puntas, una verdadera fortaleza; pero tengo la intuición que por dentro, es tan sencillamente refinada como los erizos, que son animales falsamente indolentes, ferozmente solitarios y terriblemente elegantes.

Así, la historia se desarrolla a cuatro manos, René y Paloma alternándose en los capítulos de la novela.

Ambas poseen una visión crítica de lo que sucede a su alrededor, en particular de los habitantes del edificio en el que viven, en una zona adinerada del 6° distrito de París (7, rue de Grenelle). Son un par de inconformes, un par de erizos. Podría decirse que la única diferencia entre ambas es la edad: René tiene 54 años; Paloma tiene 12.

Paloma también es un erizo. Especialmente inteligente, a sus doce años es capaz de elaborar reflexiones filosóficas y juicios estéticos que su familia toma por extravíos mentales. Su mayor preocupación es encontrar un momento y un lugar pacíficos donde su creatividad pueda florecer. Pero decepcionada por la superficialidad que la rodea, planea suicidarse, no sin antes hacer una contribución mayor a la humanidad.

Erizos, entonces, observan desde su fortaleza. Si la novela trata sobre la amistad, la belleza y sobre todo, la soledad, la novela es otra variante del triunfo de los pequeños sobre los grandes; los jodidos sobre los favorecidos.

Como toda sociedad, la francesa está llena de clichés. Parte de la riqueza de La elegancia del erizo, radica en la explotación de esos clichés. Las familias ricas de París, que viven en grandes departamentos, las conserjes ignorantes y vulgares, las socialistas bien e instruidas, las estudiantes de filosofía, las sirvientas portuguesas; todos esos personajes pertenecen al imaginario parisino.

Al subvertir dos de ellos, la conserje y la hija de familia bien, Barbery logra una historia desequilibrada y, por ello, seductora. La novela habla directamente al lector, nos coloca del lado de los héroes, como lo señala Philippe Lançon en su crítica, y nos hace disfrutar de cada uno de los detalles. Es el secreto mantenido celosamente por René. Ella no es una conserje cualquiera. Es una conserje que aparenta ser conserje. René ama el arte, es unalectohólica, es curiosa por todas las expresiones de curiosidad y sobre todo, siente un profundo desprecio por aquéllos que pudiendo acercarse a la belleza, no lo hacen.

Pieter Claesz, Nature morte

Pero el punto fuerte de la novela, creo, es el detalle con el que Barbery describe los sentimientos de los personajes. La soledad, la amistad, el amor y, sobre todo, el encuentro con la belleza. Hay, por momentos, verdaderos capítulos sobre la belleza y lo que representa en la vida. Aquí les va el capítulo 11, “Una existencia sin duración”:

¿Para qué sirve el Arte?  Para darnos la breve pero fulgurante ilusión de la camelia, al abrir en el tiempo una brecha emocional que parece irreductible a la lógica animal. ¿Cómo nace el Arte? Nace de la capacidad del espíritu de esculpir el reino sensorial. ¿Qué hace el Arte para nosotros? Les da forma y vuelve visibles nuestras emociones y, al hacerlo, las marca con ése sello de eternidad que llevan todas las obras que, a través de una forma particular, que sepa encarnar la universalidad de los afectos humanos.

El sello de la eternidad. ¿Qué vidas ausentes sugieren a nuestro corazón esos manjares, esas copas, esos tapices y esos vasos? Más allá de los límites del cuadro, sin duda, el tumulto y el tedio de la vida, esa incesante y vana competencia, cargada de proyectos – pero dentro de sus límites, la plenitud de un momento suspendido, arrancado a la codicia de los hombres. ¡La codicia de los hombres! No podemos dejar de desear y eso nos magnifica y nos aniquila al mismo tiempo. ¡El deseo! Nos sostiene y nos crucifica, conduciéndonos cada día al campo de batalla donde fuimos derrotados el día anterior, pero que, bajo el sol nos parece de nuevo un terreno de conquistas, nos hace construir, aunque fallezcamos al día siguiente, imperios destinados a convertirse en polvo, como si la certeza de saber su próxima caída no importara frente a la sed de edificarlos ahora; nos infunde la fuerza para querer otra vez lo que no podemos poseer y nos lanza al día siguiente sobre la hierba cubierta de cadáveres, proveyéndonos hasta nuestra muerte de proyectos tan pronto terminados tan pronto nacidos.

Pero es tan extenuente desear sin fin… Pronto aspiramos a un placer sin búsqueda; soñamos en un estado de felicidad que no inicie ni termine, donde la belleza no sea el final ni el proyecto, sino donde se convierta en la evidencia misma de nuestra naturaleza. Pues bien, este estado es el Arte. ¿Debía yo pintar ese cuadro? ¿Debía desear esos manjares para verlos? En algún lugar, en otro lado, alguien quiso esta comida, aspiró a esta transparencia mineral y buscó el placer de acariciar con su lengua el sedoso sabor salado de una almeja con limón. Fue necesario ese proyecto, engarzado en cien proyectos más, haciendo surgir mil más, esta intención de preparar y de saborear un ágape de mariscos – ese proyecto del otro, el verdadero, para que el cuadro tomara forma.

Pero cuando observamos una naturaleza muerta, cuando nos deleitamos sin haberla perseguido con esta belleza que se lleva con ella la magnífica e inmóvil figuración de las cosas, entonces disfrutamos de lo que no tuvimos que desear, contemplamos lo que no tuvimos que desear, amamos lo que no debimos desear. Mientras que la naturaleza muerta, puesto que representa una belleza que habla a nuestro deseo pero que nació del deseo de otro, puesto que se acomoda a nuestro placer sin haber formado parte de nuestros proyectos, puesto que se nos ofrece sin el esfuerzo de desearla, encarna la quintaescencia del Arte, esa certidumbre de lo intemporal. En la escena muda, sin vida ni movimiento, se incarna un tiempo exento de proyectos, una perfección arrancada a la duración y a su hastiada avidez – un placer sin deseo, una existencia sin duración, una belleza sin voluntad.

Porque el Arte, es la emoción sin el deseo.

El sitio de la autora, abandonadito, está acá.

La novela tiene una adaptación al cine. Los cortos aquí:

Newton al desnudo

20 mayo, 2012 § 3 comentarios


“Une bonne photographie de mode doit resembler à tout, sauf à une photographie de mode”

Helmut Newton,  24 marzo al 17 de junio 2012, Grand Palais, París

Helmut Neustadter (1920-2004) nació en el seno de una familia judía establecida en Berlín, pero el antisemitismo que reinaba en Alemania a finales de los años 30 obligó a su familia a emigrar a Singapur donde Helmut comienza su carrera como fotógrafo.

Sin embargo desde Singapur, los Neustadter fueron deportados a Australia y Helmut fue reclutado por el ejército de ese país para combatir en la Segunda Guerra Mundial. A su regreso, Helmut decide anglicisar su apellido por Newton, nombre con el cual pasa a la historia, y abre un pequeño estudio fotográfico en Melbourne donde tiene como principal actividad la de retratar a jóvenes parejas recién casadas.

Al cabo de unos años, la vida lo lleva a Londres y eventualmente a París donde logra reconocimiento internacional gracias principalmente a sus colaboraciones con las revistas Elle y Vogue.

Helmut Newton, como Henri Cartier-Bresson o Paul Strand, entre otros, es uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX.

Ocho años después de su muerte, causada por un accidente automovilístico, el Grand Palais de París le consagra una inmensa retrospectiva orquestada por su mujer, June Newton. Esta exposición esta compuesta por más de 200 fotografías, incluyendo algunos grandes formatos, todas reveladas bajo la supervisión del fotógrafo.

En la creación de Newton desfila el erotismo, la belleza femenina y, dentro de esos escenarios sadomasoquistas que algunos calificarían de inmorales y provocadores, un cierto espíritu animal. Sorprenden los famosos desnudos de los 70 y 80 que se despliegan en amplios formatos blanco y negro, con cuerpos féminos sumamente estéticos.

Big Nude III- Henrietta, 1980 ©HelmutNewton

Big Nude III- Henrietta, 1980, ©Helmut Newton

Big Nude, 1980- Helmut Newton.

Big Nude, 1980- Helmut Newton.

Big Nude I (Lisa, Paris), 1980, Helmut Newton.

Big Nude I (Lisa, Paris), 1980, Helmut Newton.

Su trabajo tiene también un cierto toque satírico. Recuerdo por ejemplo la de una modelo huyendo de una avioneta tal como lo hace Cary Grant en la película de Hitchcock “intriga Internacional” (North by Northwest, 1959).

 Cary Grant en la película de Hitchcock “intriga Internacional” (North by Northwest, 1959).

Cary Grant en la película de Hitchcock “intriga Internacional” (North by Northwest, 1959).

British Vogue, London, 1967

British Vogue, London, 1967. Helmut Newton

Aprendí sobre todo que Newton estaba fascinado con la figura femenina y con todo lo que la rodea: desde el dibujo de los músculos en las piernas de una mujer mientras baja las escaleras hasta el detalle en el talón de su zapatilla.

Moda, desnudos, humor y sexo son los grandes temas presentes en su trabajo.

©HelmutNewton 1

©HelmutNewton 1

Actriz francesa Catherine Deneuve, Nouvel Observateur, Paris 1983. Helmut Newton

Actriz francesa Catherine Deneuve, Nouvel Observateur, Paris 1983. Helmut Newton

Helmut Newton

Helmut Newton, 1975

Helmut Newton

Helmut Newton

Publicité pour Walter Steiger, Montecarlo, 1983 ©HelmutNewton

Publicité pour Walter Steiger, Montecarlo, 1983 ©HelmutNewton

Thierry Mugler

Thierry Mugler

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Helmut NEWTON (1920-2004). Sie Kommen I (Here they come, naked), Paris, 1981

Helmut NEWTON (1920-2004). Sie Kommen I (Here they come, naked), Paris, 1981

Trotamundos

23 noviembre, 2011 § Dejar un comentario


Para los amantes amantes de la fotografía, he aquí una buena recomendación en París para un martes por la noche.

 El fotógrafo turco Ahment Ertug, un trotamundos amante de los “formatos monumentales”, presentará una serie de magnificas cúpulas tomadas en Berlín, Londres, Roma y Estambul. Esta presentación tendrá lugar el martes 29 de noviembre de 19 a 21 horas en la librería Galignani (1er arrondissement).

 Para asistir, es necesario inscribirse vía correo electrónico a: galignani@galignani.com

 Librairie Galignani // 224, rue de Rivoli (Ier). Tél. : 01 42 60 76 07.

Hagia Sophia, Istanbul, AD 532-537

Intermedio

3 mayo, 2011 § 3 comentarios


Esta es una de mis fotografías favoritas. Pablo y yo habíamos ido a la Opéra Bastille a ver Lucie di Lammermoor de Verdi. Fue Pablo quién me sugirió esa toma.  En la fotografía se ve en primer plano la silueta de una señora hablando por teléfono; después, en colores, el mapa del mundo  dibujado en un vitral que indica la hora de las ciudades más importantes.

Más allá de la apreciación estética que le puedan dar a mi fotografía, el vitral resulta ser una verdadera obra de arte. Se trata de un reloj monumental creado con 56 piezas de vidrio coloreadas. El vitral fue patrocinado por la firma Vacheron-Constantin (un fabricante suizo de relojes de lujo) y ejecutado por el artista italiano Ivan Moscatelli. Se encuentra en la sala principal de la Opera Bastilla y se le conoce bajo el nombre de Laudator Temporis.

Fotografía : "El Tiempo", Siul Miranda / Pablo Avilés (Vitral: "Laudator Tempor" de Ivan Moscatelli patrocinado por Vacheron-Constantin)

Pierre et Gilles 2

10 febrero, 2011 § Dejar un comentario


Publicada el: 5 marzo 2008 23:25 pm en Se destetó Teté.

Al principio del catálogo de Double je hay una biografía gráfica de Pierre y Gilles. Los años pasaron, evidentemente… Desde la infancia de Gilles en El Havre, la de Pierre en La-Roche-sur-Yon, algunos dibujos de la época conservados por ellos, pasando por su adolescencia, hasta su juventud, durante la cual se conocen, hasta todo nos predispone a pensar en la pareja que forman. Es muy difícil pensar en cada uno por separado.

Desde su juventud, entonces, hasta el día de hoy, han pasado treinta años juntos. Han envejecido. En cada período hay una o dos fotografías de un abrazo, un beso, una risa. Qué de experiencias no guardará esta pareja. Su estudio en el Marais, su departamento en Bastilla su casa en Pré-Saint-Gervais; cuántas noches de bar, disco y fiestas, en esa París un poco adormecida de los años ochenta. Todo está ahí. Pierre y Gilles. Gilles y Pierre. Y todavía hoy hacen dibujos mignons en los que se representan a sí mismos como si recién se acabaran de conocer.

Hay en sus fotos una suerte de exotismo que juega con el espectador y que preparó el estilo único de estos dos artistas. Podemos estar de acuerdo con que el trabajo de Pierre y Gilles no es kitch. Pero no podemos admitir que no contenga lo kitch: va más allá de lo kitch. El juego está precisamente en aquello mundano, repetitivo, normal, potenciado al grado de bello único llamado kitch (un objeto, un animal, hasta una persona) atrapado por la cámara de Pierre y retocado por el trabajo de Gilles.

Un Pierre-et-Gilles

¿Qué es una obra de Pierre y Gilles o, mejor dicho, un Pierre-et-Gilles?

Paul Ardenne afirma en su ensayo “Notre grande famille. Une esthétique de la réconciliation”, que las obras de Pierre y Gilles tienen siete características: son producto de un método sistemático, equívocas, ahistóricas, iconódulas, hiper idealistas, “eternas”, hiper realistas y “familiares”. Expliquemos un poco.

Tras treinta años de trabajo, Pierre y Gilles siguen la misma rutina de trabajo: “Los dos imaginan primero la idea creadora, después realizan los borradores preliminares y buscan el modelo ideal. Gilles encuentra los elementos para crear la decoración y Pierre realiza la fotografía. Una vez seleccionada e impresa la foto, Gilles retoca la imagen. Después crean un marco específico para la imagen. Habiendo sido retocada a mano la imagen, ningún otro ejemplar puede ser realizado” (Oscar Ho Hing-Kay, “Le plaisir populaire de Pierre et Gilles” in Pierre et Gilles rétrospective, MOCA, Shanghai, 2005, p. 13)

Todos, o casi todos los retratos (pues sólo hacen retratos) son verdaderas puestas en escena; el modelo, sin embargo, está convertido en alguien más. Alrededor, una decoración exagerada, una belleza facial extremadamente trabajada…

Treinta años dobles

9 febrero, 2011 § Dejar un comentario


Publicada el: 26 febrero 2008 23:22 pm en Se destetó Teté.

Recuerdo pocas ocasiones durante mi vida en las que el descubrimiento de un artista, de una obra, de una corriente, me hayan impresionado tanto. Recuerdo, por ejemplo, la colección permanente de Remedios Varo en el Museo de Arte Moderno. Pero en esa ocasión se trató màs bien de la constatación de la belleza que ya había visto reproducida en sendos catàlagos de esa pintora.

El año pasado, en el museo del Juego de Pelota de París, sin imaginarlo, sin haberlo planeado, descubrí la obra de Pierre y Gilles. Mis padres, mi prima Ana y yo en realidad buscábamos otra exposición de fotografía. El error se convirtió en revelación.

Al parecer, la exposición Double je ha sido la màs completa de mis dos nuevos héroes. Su trabajo inició en 1976, cuando comenzaron a vivir juntos. Sin embargo, mi ignorancia no impide que sean unos de los artistas màs influyentes de nuestra época. Más adelante descubriremos por qué.

Por lo pronto, hay que saber que el trabajo de Pierre y Gilles, como lo dice Jeff Koons en su “Kaléidoscope” que sirve de introducción al catálogo de la exposición, ha influido la publicidad, la fotografía de moda, la música de cine, el video a través de referencias a la historia del arte y a la iconografía religiosa.

¿En qué consiste su trabajo? Se trata de fotografías retocadas con un exquisito trabajo de pintura, las cuales, impresas en gran formato, son enmarcadas en los más diversos materiales y formas: plástico, madera, papel, celulosa con corazones, brillantina o burbujas. El resultado es una serie de imágenes súper cargadas, más allá de lo kitch, con una gran dosis lúdica pero también con otra dosis de crítica y denuncia. Si en general el trabajo de Pierre y Gilles no propone ningún juicio de valor al espectador (que queda completamente abandonado al efecto de la imagen) también pueden recurrir a la denuncia (por ejemplo sus obras tituladas Le triangle rose, 1993 e Iraq war, 2006)

Pareja homosexual, reivindican en su trabajo su elección llevando el manierismo a tal grado, que deja de serlo. Los clichés, los lugares comunes y las visiones de la sociedad sobre los homosexuales quedan retratados en el trabajo de Pierre y Gilles en una especie de mundo hiper real, donde la normalidad parece que no está del lado del espectador.

Continuará…

En la imagen: Les amoureux de Paris, Hélène et Stephane, 1990.

le métro parisien

24 junio, 2010 § Dejar un comentario


Métro Cité, ligne 4. Paris (Siul Miranda)

El 19 de julio de 1900, justo a tiempo para los Juegos Olímpicos que se llevaban a cabo en el Bosque de Vincennes, la primera línea de metro abrió sus puertas en París, en un tramo que va de Porte de Vincennes  a Porte Maillot. La decoración de la “línea” era muy meticulosa y uno de los grandes maestros de esta gran tarea decorativa fue el arquitecto Guimard quien se encargó del diseño de las diferentes entradas de las estaciones del metro, logradas en un exquisito estilo Art Nouveau.

Entrée Guimard

Como era de esperarse, el diseño no gustó mucho a los parisinos. Dijeron que los faros parecían ojos de monstruos galácticos y que no iban para nada con la arquitectura hausmaniana. A decir verdad a los parisinos nunca se les ha podido dar gusto de buenas a primeras, pero al final de cuentas terminan idolatrando lo que alguna vez odiaron (la Torre Eiffel, la Pirámide del Louvre, el Centro George Pompidou…).

El éxito de éste “ferrocarril metropolitano” fue tal que la Alcaldía de París decidió alargar las ramas pasando de 3 a 8 vagones y se metió a la tarea de crear nuevas líneas férreas. Las obras avanzaron muy rápido: para 1913 ya había 10 líneas y justo antes de la Segunda Guerra mundial la red del metro contaba con 159 km de longitud y 332 estaciones.

La ampliación del metro tuvo muchas dificultades: bombardeos aéreos que provocaron la inundación y postración del terreno, incendios mortales (que condujeron a los obreros a querer trabajar con materiales metálicos en vez de madera), y sobre todo la construcción de túneles sub-fluviales. La construcción de la línea 4, que necesitaba pasar por debajo del Río Sena, constituyo un verdadero desafío. Fue necesario congelar el terreno para cavar los túneles y evitar así una inundación.

Durante los años 20, la creciente expansión de los suburbios parisinos obligó que la red del metro se ampliara más allá de París.

En 1946, en un contexto social difícil debido a las huellas dejadas tras la guerra, el metro registra un nivel histórico en la frecuentación de usuarios: 1,6 millones de pasajeros. En marzo de 1948 aparece la Régie Autonome des Transports Parisiens (RATP), Compañía Arrendataria Autónoma de los Transportes Parisinos en español, con el objetivo principal de modernizar los materiales (se adopta el uso de neumáticos con la finalidad de reducir el ruido) , las estaciones y la iluminación .  La RATP se encarga desde entonces de la explotación comercial de la red del metro.

Los anuncios publicitarios que aparecieron en 1957 en la estación de la línea 1 Franklin Roosevelt, permitieron a la RATP de aligerar el presupuesto.

En vísperas de la Copa del Mundo (Francia 98), aparece una innovación espectacular: un metro más eficiente, rápido y puntual. Se trata de la línea 14, “le projet Météor”. La innovación consistió en la substitución del conductor por un tren completamente automatizado. Hasta hoy día, cuando hay huelga por parte de los trabajadores de la RATP (osea, casi diario), ésta es una de las pocas líneas, o mejor dicho la única, que tiene asegurado el servicio en un tramo que va de Olympiades a Gare Saint Lazare. Ojalá todos los metros fueran como la línea 14 (attention : faut pas dire ça au syndicat !!).

El metro parisino resulta ser la forma más rápida y fácil de viajar en París y en sus alrededores. A diferencia de otras grandes ciudades europeas como Londres,  le métro parisien está en servicio todos los días del año de 5:30 am a 12:30 am. Hoy día se trata de un tren subterráneo que hace parada en aproximadamente 300 estaciones repartidas en todo París, habrá que buscar el dato para saber el número de estaciones que están en los suburbios. La mayoría de sus trenes no cuenta con un sistema automático de apertura de puertas, por lo que hará falta que presiones un botón para que puedas abrirlas.

Stalingrad, ligne 2. Nord de Paris

Para subirse al metro es necesario comprar un billete, que es fácil de conseguir en los puestos de periódico, en las tiendas de tabaco, y casi siempre en la misma estación del metro. La tarifa depende de la distancia que vas a viajar, tu edad y la frecuencia de tus viajes. Afortunadamente para los hispanófonos, el sitio de la RATP ofrece información en español ( http://ratp.fr/ ).

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día 22: cuerpos en movimiento

16 mayo, 2010 § 1 comentario


Hommage à Jerome Robbins
En Sol / Triade / In the Night / The Concert
Ballet de l’Opéra de Paris
Paris, Opéra Garnier
27, 28 avril et 4 mai 2010

Miércoles 21 abril 2010

The Concert © Christian Leiber

El mes esta apunto de terminar. Mi familia tomará muy pronto el avión de vuelta a casa y entonces los extrañaré enormemente, como a todos aquellos que he dejado atrás. Así que estoy tratando de cerrar la visita con broche de oro con una invitacion a la espectacular y mundialmente famosa “Opéra Garnier de Paris”.  Hemos tenido la oportunidad de contemplar una puesta en escena titulada “Hommage à Jerome Robbins”.

Jerome Robbins, gran coreógrafo americano y explorador de lo sensible mejor conocido por la coreografía del musical West Side Story, se deja guiar por las piezas de Chopin para traducirlas en una sutileza donde el humor y el delirio se conjugan para traernos uno de sus actos -y que por cierto ha sido el que mas nos ha gustado- “El Concierto”.

En esta obra cómica titulada “El concierto”, el coreógrafo muestra, mas allá de la sátira afectuosa del ballet clásico y de los clichés musicales, una observación indulgente del comportamiento humano.

Desde un punto de vista técnico (y ojo, que soy especialista en Ballet!!) nos podemos dar cuenta que Jerome Robbins utiliza un estilo totalmente contrario de ese al que estamos acostumbrados: el país de los elfos, cisnes, príncipes… La obra de Jerome Robbins se funda en la expresión de los sentimientos: aquí no hay cuento de hadas, ni libretos, ni historias complicadas… se trata apenas de un argumento o solo un pretexto para hablar sobre las relaciones humanas, de los sentimientos y de “la danse”.

Mi madre y mi hermano dicen que en definitiva esta ha sido una de las experiencias más enriquecedoras en sus vidas. Han descubierto el Ballet de manos de un gran maestro.

Quiero agregar que he leído algunas criticas a su trabajo, y no quiero que se dejen guiar por mi descripción, por que yo he quedado fascinado. Para algunos amantes de lo clásico esto se traduce en algo insolente, en un insulto a la memoria de Chopin, pero a mi punto de vista, no es de a gratis que se este presentando este homenaje año tras año en las mejores operas del mundo.

ENLACE AL VIDEO “EL CONCIERTO

Triade © Sébastien Mathé

The Concert © Christian Leiber

En Sol © Christian Leiber

en París se baila así

18 octubre, 2009 § Dejar un comentario


La danseFrederick Wiseman (dir.), La Danse. Le ballet de l’Opéra National de Paris [La Danza. El ballet de la Ópera Nacional de París], EUA-Francia, Idéale Audience, 159 min.

¿Alguien sabía que en el techo de la Ópera Garnier de París hay criaderos apícolas? Un apicultor monta a los techos del edificio hausmanniano para sacar la cera y la miel. En el documental de Wiseman se muestran estos y otros detalles más íntimos del edificio y, sobre todo, de la compañía de ballet que trabaja en él: el prestigiosísimo Ballet de la Ópera Nacional de París.

Wiseman es un director de documentales de nacionalidad estadounidense. Su principal tema de trabajo es la relación entre las instituciones y los hombres. Ha filmado trabajos sobre los hospitales psiquiátricos (Titicut Follies, 1967) o sobre la Compañía Francesa del Teatro Cómico (La Comédie Francaise ou l’Amour joué, 1996). A lo largo de su trabajo, Wiseman juega con la metáfora entre el edificio y la compañía que trabaja ahí. Muestra cómo los trabajadores mantienen el edificio y los bailarines su cuerpo. Se ven algunos grandes del ballet, como Rudolf Nureyev o Pina Bausch.

Las escenas son más detalladas cada vez. Se puede apreciar desde los fatigosos ensayos del cuerpo de baile y los solistas, pasando por las discusiones administrativas, régimen de jubilación de los bailarinas, las cocinas y los talleres de costura que hacen la mayor parte de su trabajo a mano.

No hay un narrador, ninguna voz que lleve algún hilo conductor. Las escenas se suceden unas tras otras, narrando la vida cotidiana dentro de ese monstruo que es la ópera Garnier. El único problema es lo largo del documental que, para los no conocedores como el que escribe, puede llegar a ser tedioso.}

Para ver los cortos (en francés), hacer click aquí.

Pastel

11 enero, 2009 § Dejar un comentario


Odile Redon, Vieillard ailé barbu-Anciano alado barbado

Le Mystère et l’éclat. Pastels du Musée d’Orsay, Museo de Orsay, Paris

Bajo el pretexto de dar a conocer detalladamente la técnica del pastel, el Museo de Orsay presenta la exposición titulada Le Mystère et l’éclat. Pastels du Musée d’Orsay. Consagrada al género pictórico del pastel y a la técnica que le da nombre, se muestran algunas obras maestras correspondientes a este género y que van desde el siglo XVIII hasta el siglo XX.

Edgard Degas, Chez la modiste-Con la modista Desgraciadamente para le muestra, se presenta al mismo tiempo que la de Picasso et les maîtres, de la que ya hablaremos, y que es organizada entre tres de los más grandes museos de Francia: el Gran Palacio, el Museo del Louvre y el propio Museo de Orsay. Al lado del público que ha atraído Picasso et les maîtres, Le Mystère et l’éclat está prácticamente vacía.

La muestra no deja de ser interesante, aunque tengo la sensación que se trató más de un “pretexto” para hacer una exposición. El hilo conductor es la técnica del pastel y las salas están dedicadas en su mayoría a algunos artistas importantes que trabajaron con ella, salvo la primera, que habla de los orígenes. Es interesante saber que el “pastel” es una técnica ya bastante vieja, pues data del siglo XV, pero que solo cobró popularidad a partir del siglo XVII gracias a los retratos de la pintora Rosalba Carriera (1674-1757). La expresión que permite esta técnica captó la atención de pintores de diversos estilos, y de tener una paleta de colores limitada, en el siglo XIX pasó a tener una variedad cromática que puede contarse por miles gracias a los colores sintéticos.

Eugène Boudin, Étude de ciel au soleil couchant-Estudio de cielo con puesta de solPoco utilizada durante el siglo XVIII, el “renacimiento” de esta técnica empieza cuando la retoman artistas como Delacroix, Millet, Manet  o Degas. En 1885 es fundada en París una “Sociedad de pastelistas franceses” que organizaba exposiciones consagradas a esta técnica. Los temas que favorece esta técnica fueron el retrato y el realismo, la vida moderna, las bambalinas de los teatros, pues permite al pintor matizar más fácilmente la luz natural y los colores de la ropa de los personajes. Ni qué decir que el movimiento impresionista, que rompió con todos los cánones académicos del romanticismo también se adueñó de la técnica (Boudin, Monet). Serán más tarde el simbolismo el que la retomará, teniendo en Odilon Redon (1840-1916) uno de sus mejores exponentes.

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