crudo amor

3 octubre, 2011 § Deja un comentario


Laura Restrepo, La novia oscura. 2e éd. Bogotá: Alfaguara, 2005.

Laura Restrepo posee un estilo de escritura bastante particular. A una técnica emanada del periodismo, mezcla el de la novela. El resultado es una mezcla muy interesante de realidad y fantasía. Su estilo le ha valido ser traducida a varios idiomas y ha ganado premios en Colombia, España, México, Francia e Italia. Descubrí a esta autora hace algunos años, por casualidad. Por simple curiosidad, buscaba información sobre el arbitraje del rey Víctor Manuel III de Italia que dirimió la disputa entre Francia y México por la aparentemente insignificante isla de Clipperton, que se encuentra en medio del Océano Pacífico. Basada en información de principios del siglo XX, diarios y entrevistas, Restrepo escribió al respecto una novela brillante y conmovedora, de la cuál espero hagamos pronto una reseña.

Por lo pronto, nos quedaremos con la historia de Sayonara, de La Catunga, el barrio en la ciudad de Tora donde vivió y de los dos hombres de su vida: el Payanés y Sacramento. El relato de Restrepo es, en principio, atemporal: no hay fechas precisas, pero se sitúa en un pasado más o menos remoto. Todo el relato se va desarrollando a través la investigación de una periodista (que asumimos es Laura Restrepo misma), que llega al pueblo de La Catunga a investigar sobre los movimientos obreros de principios del siglo XX. Buscando en el revuelto archivo del lugar, da con la fotografía de Sayonara, una prostituta, casi niña, que atrae su atención. Tanto, que decide dejar su investigación original y dedicarle su tiempo  a esta mujer exhuberante, de ojos asiáticos.

La periodista va recogiendo los diferentes testimonios de las personas que conocieron directamente a Sayonara. Los más importantes son la madrina de ésta, Todos los Santos, y su amigo, esposo y enamorado, Sacramento. El relato es cronológico, pues inicia cuando Sayonara – que aún no se llama así – llega a La Catunga y termina con su desaparición. Entre tanto, se van intercalando fragmentos de las entrevistas, relatos y reflexiones de los personajes entrevistados y a veces también fragmentos de la historia personal de algunos de los personajes.

Sayonara antes de llamarse así, sólo era nombrada La Niña. La Niña llegó a La Catunga para volverse prostituta. Lo tenía muy claro desde el principio. La descripción del carácter de La Niña es, al principio de la novela, fuerte. Pero a lo largo de la novela, a veces se desdibuja. Parece en ocasiones más tierna y simple. Al llegar a La Catunga, se encuentra con Sacramento, quien la conduce con Todos los Santos, vieja prostituta en busca de una ahijada que pueda asegurarle su vejez. Este será uno de los momentos clave de la novela: Sacramento se sentirá culpable toda la vida, pues recibe de Todos los Santos siete monedas (referencia a las 30 monedas recibidas por Judas Iscariote) a cambio de La Niña, monedas que no puede evitar gastar en alcohol a pesar del remordimiento de haberla conducido (o quizás precisamente por esto).

Inicia entonces la educación de La Niña en las artes de la prostitución. Su limpieza personal, ayudar en la casa, saber comportarse son las primeras cualidades de una prostituta profesional. Todos los Santos no es cualquier prostituta, y las maneras son la primera lección que La Niña aprende de ella. Incluso la manera de hablar: La Niña hablaba a gritos; había entonces que agotarle la voz pero sobre todo, que apreciara la tranquilidad. Todos los Santos, cansada de corregirla, la lleva entonces al lado de la carretera:

Después de tanto fragor, al regresar a casa la niña agradecía el reencuentro con los imperceptibles sonidos del silencio, nunca antes atendidos: el mínimo canto del colibrí, el silbo de la luz al atravesar el ojo de la cerradura, el cuchicheo de vecinas al otro lado del muro, el roce de pies descalzos contra las baldosas del patio. Había logrado quebrar el imperio del ruido y en recompensa le era dado el don sosegado de la intimidad, que permite rezar en secreto, canturrear boleros, recitar sonetos y susurrar frases al oído con ronroneo de tigre de peluche. (p. 44)

Sayonara será educada por Todos los Santos, vieja prostituta ella, de pasado incierto, íntimamente ligada a la historia de La Catunga. La Catunga aparece como un pueblo en medio de la selva, cuya existencia depende de la Troco, o Tropical Oil Company, que explota los pozos petroleros cercanos. El barrio se llama “La Catunga” porque así lo bautizaron las mujeres “en honor a santa Catalina – la Santacataca, la Catica cariñosa, la Catunga compasiva” (p. 11).

En La Catunga, la jerarquía de las prostitutas está definida por lo exótico de su apariencia o de su origen. Las prostitutas europeas tenían derecho a cobrar más caro por sus servicios, y la escala iba disminuyendo hastas las indígenas metidas al oficio, que eran las que menos cobraban y las que se encontraban en los tugurios más alejados. Cada origen/tarifa ponía un foco de distinto color para indicar a los clientes el costo. La Niña, de origen incierto pero que bien podía pasar por japonesa, fue la primera en poner un foco color violeta, para indicar su “origen” lejanísimo, su tarifa más alta que la de cualquier otra. Su nombre, que tenía que estar de acuerdo con su nueva identidad, fue elegido por ella misma, sin saber ni interesarle su significado.

Todos los Santos y La Catunga constituye una especie de identidad. A ella vuelve Sayonara, y ambas envejecen al mismo tiempo. Todos los Santos parece uno de esos personajes que conocen todos los detalles de los demás porque siempre ha estado ahí. Como la santa y como la ciudad, recibe a la ahijada tras muchos años de ausencia y la viste, y la alimenta. Y las referencias religiosas no se detienen ahí, como se puede comprobar por los nombres de los personajes. Lo que no es casual, porque Restrepo es atea. Sayonara desarrolla un culto personal muy fuerte por el Sagrado Corazón de Jesús, ante cuya imagen del corazón desnudo, herido y sangrante, la Niña – que luego será Sayonara – se angustiará obsesivamente.

La Troco atrae a obreros y prostitutas. Sacramento, que con el paso del tiempo se enamora de su

José Luis Fuentetaja, El Cansancio. Esta podría ser una imagen de los obreros petroleros al final de su jornada

compañera de juegos, decide partir para hacer fortuna y poder sacar de la prostición a su prenda amada. En el campo petrolero conoce a su mejor amigo, el Payanés – que se llama así por ser natural de Popayán. En el campo petrolero participarán del movimiento sindicalista, huelgas y, por supuesto – un poco previsible -, de las aventuras de la amistad entre el Payanés y Sacramento.

Otra parte importante de la novela la constituye el contexto histórico. Ignoro la historia de Colombia en general y en particular – lo que no me enorgullece -, y creo que Restrepo hace referencia a eventos o personajes reales o específicos sin individualizarlos. La “Huelga del Arroz” descrita en uno de sus capítulos puede ser un resumen de los numerosos conflictos que han estallado por todo el mundo. Igualmente la vida de las prostitutas, su exlcusión de hecho de los programas de salud, la hipocresía de la clase acomodada y de la Iglesia.

El resto de los personajes también sería oportuno resumirlos. Sin embargo, son tantos, que mejor los dejamos para que los descubran los lectores. Restrepo continúa el juego entre realidad y fantasía, y algunas de las historias son realmente conmovedoras.

Por lo que respecta al final, creo que es muy poético… Quizás raya en el realismo mágico que Restrepo misma ha criticado, pero me parece que es un buen desenlace a toda la novela.

Un pequeño reproche que le haría quizás es que durante la mayor parte del libro, aunque Sayonara permanece como el personaje de referencia del resto, Restrepo asume en raras ocasiones su perspectiva. La mayor parte del relato se va desenvolviendo desde la experiencia de los demás. Pero es verdad que el estilo y sobre todo, la estrategia elegida por la autora justifica bastante bien este modo de escritura. Tratándose de una investagación periodística, es normal encontrar un alejamiento del personaje principal.

En resumen: La novia oscura es una novela cuya lectura recomiendo por el estilo (periodístico), el argumento (la posibilidad del amor entre las prostitutas, la pobreza y los movimientos sociales) y el contexto (Colombia a principios del siglo XX).

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