sin papa

11 octubre, 2011 § 1 comentario


Nanni Moretti (dir.), Habemus Papam, Francesco Piccolo (Cardenal Melville), Nanni Moretti (el psicoanalista), Renato Scarpa (Cardenal Gergori), Jerzy Stuhr (portavoz del Vaticano), Francia, Italia, Sacher Film, Fandango, Le Pacte, France 3 Cinéma, Rai Cinema, 102 mins.

Pocas cosas deben ser comparables – por lo complicado, exigente y la enorme responsabilidad que contrae – a la de ser jefe de un Estado tan poderoso como la Santa Sede. Además de tener un cargo político, el Papa también es responsable de una iglesia enorme. El hombre que ocupa ese puesto tiene una gran influencia en los asuntos terrenos y los de la fe de millones de personas.

La cabeza de la Iglesia Católica, el Papa, es elegida por un colegio de cardenales llamado Cónclave. El Cónclave se reúne cada vez que se da una “sede vacante”, es decir, cuando ya no hay nadie que ejerza las funciones de Papa. Sólo hay dos casos en los que un Papa puede dejar de serlo: por su muerte o por su abdicación. El nuevo Papa es elegido por una mayoría de dos tercios de los votos de los cardenales reunidos en Cónclave. Los votos son emitidos de manera secreta, y una vez que se obtiene un ganador, las papeletas usadas son quemadas con paja seca, lo que produce humo blanco que sale por el techo de la Capilla Sixtina. El humo blanco es la señal de que un nuevo Papa ha sido electo.

Pero toda esta responsabilidad, toda esta carga, ¿cómo la recibe aquél que es nombrado Papa? Porque el título está hueco sin un ser humano que lo ostente. Moretti plantea un escenario interesante: ¿qué pasaría si el recién electo Papa, después de haber sido electo, no asume el cargo? Es decir, ¿no renuncia a ser Papa, pero no inicia su pontificado?

Moretti imagina una historia que podría ser bastante provocadora. El cardenal Melville (Michel Piccoli), es electo Papa a pesar de sus oraciones. De hecho, las escenas que ilustran la elección, seguro quedarán como una referencia: los cardenales reunidos rezan en silencio pidiendo a Dios no ser electos para el cargo. Cuando finalmente Melville es nombrado vencedor, éste, estupefacto, no atina a decir nada. Como en trance y sin poder creerlo, se deja llevar por los otros cardenales y personal al servicio de la Santa Sede, para vestirse de blanco y prepararse a saludar a la muchedumbre que lo espera ansiosa en la Plaza de San Pedro. El nuevo Papa toma conciencia de su cargo cuando, vestido con los hábitos de su cargo, se encuentra de nuevo con el resto de los cardenales y éstos, en signo de obediencia, ejecutan una reverencia al unísono.

Entonces llega la ruptura: agobiado y en un grito de desesperación, rehusa salir al balcón a dar la tradicional primera bendición. La Santa Sede se encuentra ante un hecho inédito: hay un Papa pero ésto no ha podido ser anunciado. Establecida la historia, llega su primer giro: los cardenales acuerdan llamar a un psicoanalista (el propio Nanni Moretti). La sola posibilidad de que un papa consulte a un psicoanalista resulta en sí misma genial y subversiva. Los primeros momentos de este encuentro ficticio prometen mucho. Sin embargo, Moretti decide tomar otro camino… … que enfría horriblemente todo el cuadro.

Imagen del sitio oficial de la película

La mayoría de los críticos coinciden – y yo con ellos -, en decir que el escenario tipo El discurso de un rey establecido por Moretti se desvanece sin motivo aparente. Puestos a saborear un encuentro entre un improbable tutor – el psicoanalista – y el no menos improbable discípulo – el Papa -, para vencer los mayores temores del segundo, Moretti lanza a las calles de Roma a un Pontífice histérico que busca reivindicar sus deseos de juventud de lanzarse a la actuación, y en cambio encarcela en el Vaticano a un psicólogo que muestra sus dotes como organizador de torneos de balonmano. Y ya.

De verdad es una pena que el intercambio entre ambos personajes se haya reducido a unos cuantos minutos en los que se vislumbraba una historia rica e incendiaria. En cambio, Moretti decide, incomprensiblemente, romper el contacto entre ambos. Una escena rescatable de esta segunda parte tiene lugar en un autobús, donde el cardenal prófugo intenta articular en voz alta sus miedos y aprehensiones. Los pasajeros alrededor, que no tienen la mínima sospecha de quien se trata, lo toman por uno de tantos locos que se encuentran en la calle.

La pérdida de intensidad de la historia se hace más fuerte en el contexto político y social actual. Con una Italia sumida en la más profunda crisis de los últimos veinte años, las alusiones al poder terreno se hacen más que evidentes en la figura de Berlusconi: ¿qué responsabilidad se le puede exigir a alguien que no ve ninguna en su puesto? Y por el otro, la Iglesia Católica, con su jerarquía que se empecina en alejarse de la realidad de sus creyentes y la crisis de credibilidad que se agudiza día a día, tiene una excelente caricatura de ella en la historia de Moretti, por lo menos en la intención.

Vale mancionar el escenario, totalmente recreado en los famosísimos estudios Cinecittà de Roma, que recrean incluso los jardines.

Los cortos los pueden ver haciendo click aquí (en italiano con subtítulos en francés y en ¿flamenco? ¿holandés? ¿…?).
Como suele acostumbrarse, existe un sitio oficial, que se puede ver pinchando aquí.
Pueden leer más sobre esta película aquí, aquí, acá, también acá e incluso acullá.

carbón, cabras y polvo de iglesia

15 febrero, 2011 § 1 comentario


Michelangelo Frammartino, Le Quattro Volte (Las cuatro ocasiones), Giusepe Fuda (el Pastor), Bruno Timpano, Nazareno Timpano, Isituto Luce, Italia, 2010, 1h. 28 mins.

El cine, dice Michelangelo Frammartino, deriva de una tradición pictórica que pone en el centro al hombre. Sin embargo, en los últimos años diferentes especialistas de diferentes campos, en el arte o en la ciencia, han cuestionado el papel central del hombre en la naturaleza, como una respuesta a la crisis ambiental, social y de otras índoles que asalta la vida de millones de personas.

Por increíble que parezca, en el mundo industrializado todavia quedan lugares en los que el contacto entre el hombre y la naturaleza es íntimo. Frammartino, el director de Le Quattro Volte, ofrece un retrato de esa parte de Italia que ha quedado escondida, por diferentes motivos y consecuencias, al progreso tecnológico. En un pueblo del sur italiano, un pastor de cabras anciano y enfermo (Giuseppe Fuda), se convierte en una metáfora de la vida. Convencido de que el polvo que se recoge del piso de la iglesia lo puede curar, todos los días acude a la iglesia para pedir un poco de su “medicina” a cambio de leche de cabra. Antes de dormir cumple con su ritual: disuelve el polvo del piso de la iglesia en un vaso con agua, lo bebe, reza y se va a dormir. El pueblo donde vive el pastor prácticamente no ha cambiado en siglos. Por supuesto, no es impermeable a algunos cambios tecnológicos y está pavimentado, pero los vecinos continúan festejando como lo hicieron sus antepasados, continúan viviendo como ellos.

Frammartino ofrece una historia en la que intervienen cuatro estados o etapas de la vida: ser humano, animal, vegetal o mineral, todos están en relación y representan un aspecto de la vida. Desde el pastor, hasta el árbol que reúne a todo el pueblo para festejar, pasando por las cabras del rebaño o por las increíbles fábricas de carbón, todo está íntimamente relacionado. Y en esta relación el hombre no ocupa una posición predominante, sino que sirve de enlace entre varias.

Es una película como las que nos gustan por aquí, con tomas larguísimas y en la que el sonido ambiental lo inunda todo. Prácticamente no hay diálogos, pero la fuerza narrativa capta la atención del público a lo largo de una hora y media. Le Quattro Volte constituye un hermosísimo documento sobre una vida que todavía existe, por increíble que parezca. Desde un punto de vista técnico, es uno de las películas que más nos han gustado, que dejan el tiempo para absorber todos los detalles, y que hace de la cotidianeidad un evento de gran belleza. La escena de la fabricación del carbón, por sólo mencionar una, es de una minuciosidad que raya en lo hermoso. O la escena de apertura, con los centuriones romanos que bajan de un auto para después reparecer al frente de una procesión de Pascua.

Para ver los cortos, en italiano, haga click aquí.

admirar una copia

29 junio, 2010 § Dejar un comentario


Abbas Kiarostami (dir. y libreto), Copie Conforme (رونوشت برابر اصل ; Roonevesht barabare asl, persa; Copia conforme, esp.), Juliette Binoche (Ella), William Shimell (James Miller), Francia, Italia, Irán, MK2 Productions, 106 mins.

Una “Imitación de una obra ajena, con la pretensión de que parezca original” o “Obra de arte que reproduce fielmente un original” son copias. En la jerga jurídica, una copia conforme es el documento que reproduce en todos sus términos otro, considerado original. Aunque parezca extraño, este es el argumento de la última película del director de cine iraní Abbas Kiarostami, con Juliette Binoche en el papel principal.

El argumento es muy simple. Una vendedora de arte francesa (de copias, más precisamente) y un escritor inglés se conocen en Toscana. Es la primera vez que se ven, aunque ella sabe de él a través de sus libros. La patrona de un café en el que se detienen a platicar, los toma por marido y mujer, y ellos deciden aparentarlo, y seguir con la farsa, con la “copia conforme” de matrimonio. La historia que resulta revela muchos de sus miedos, de sus anhelos de la vida que tendrían o que quizás tienen e incluso todos los recuerdos, recuerdos de años, de toda una vida pasada. Como si de la nada hubiera surgido un par de vidas ligadas por el amor y que el tiempo fue acostumbrando a la rutina. Mientras el argumento se va desarrollando, sin mayores cambios hasta lo ahora dicho, la duda sobre si son marido y mujer crece en el espectador. Al inicio de la película la naturaleza de la relación parece clara pero poco a poco, la duda se instala. La única certeza que tenemos es que él debe tomar un tren, pero nada más nos dice cómo y cuándo va a acabar o acabó esa relación.

Podríamos decir que Kiarostami utiliza un método inverso al resto de las peliculas en su estrategia narrativa: en lugar de resolver las dudas, de aclarar la situación de los personajes o de llevar a un punto de tensión la historia que los involucra, decide ir borrando esa historia, hacerla confusa, lograr que el espectador dude de lo que él mismo ha visto y hacerle creer una actuación dentre de la actuación. Es como un juego de espejos en el que se reflejan los personajes y Kiarostami ofrece precisamente ese reflejo, y no la actuación en sí misma. No por nada la escena mas significativa, pero que al mismo tiempo revela menos, se desarrolla frente a un espejo.

Copia conforme de la historia de un matrimonio, de una relación de pareja. Otros detalles van reforzando la idea central del drama argumental. Al momento de pasear por Florencia, la cámara no realiza planos fijos de esta hermosísima ciudad. Sólo nos da una idea el reflejo en el parabrisas del automóvil. En él se distinguen las estrechas calles y los altos palacios e iglesias renacentistas toscanas.

A estas escenas, se agrega la tan celebrada atmósfera toscana, clara y llena de sol. Un último detalle lo agregan los actores al desarrollar sus diálogos en tres idomas, con la dificultad que esto implica: el inglés, el francés y el italiano, se alternan, dándole una sonoridad que sólo recuerdo haber sentido en Farinelli (Gerard Corbiau, 1994).

Este es un film para contemplar, en todas sus posibilidades. Los colores son intensos, como si fueran hechos de una sola pieza. Y la ambigüedad de la historia es un reto para los actores, del que salen excelentemente librados.

Copia de un matriomonio

Para ver los cortos, hacer click aquí.

Volver del (vencer el) olvido

2 enero, 2010 § Dejar un comentario


Marco Bellocchio (dir.), Vincere (Vencer), Marco Bellocchio y Daniela Ceselli (libreto), Giovanna Mezzogiorno (Ida Dalser), Filippo Timi (Benito Mussolini y Benito Albino Dalser), Italia, Offside, Rai Cinema, 128 mins.

Hace un par de años (en 2004) tuvimos la oportunidad de ver La Caída (Der Untertang) de Oliver Hirchbiegel, que relata los últimos días de Adolfo Hitler, mientras se encontraba en su búnker a la espera de que los aliados tomaran Berlín.

Ahora, nos llega una magnífica producción de Italia, sobre un razgo en la vida de otro monstruo, Benito Mussolini, o mejor dicho, sobre una de las personas que más sufrieron por su culpa. Ida Dalser, cosmetóloga nativa de Trento y radicada en Milán se enamoró del joven socialista Benito. No queda claro si se conocieron en Trento o en Milán, pero lo cierto es que Ida estuvo lista para sacrificarlo todo a favor de Benito, y con el dinero de la venta de su salón de belleza, lo ayudó a fundar un periódico. Poco antes de que estallara la Primera Guerra Mundial contraen matrimonio, y un año después nace Benito Albino Mussolini. Cuando Mussolini fue herido en el frente, Ida recibió las notificaciones oficiales y la pensión correspondiente por parte del ejército italiano.

Ida Dalser en un retrato no posterior a 1937, según la Wikipedia en italiano.

Sin embargo, en algún momento de 1915, más precisamente a finales de ese año, Mussolini contrajo matrimonio con Rachele Guidi. Cuando vuelve a Italia, Mussolini es completamente otra persona. Abandona sus ideales sociales y funda el movimiento fascista. Y en el plano personal se encarga de esconder todo rastro de su vida con Ida Dalser. Todos los documentos desaparecieron por orden suya. Su hijo es trasladado a un orfanatorio, adoptado por un adicto al partido e Ida enviada a un hospital psiquiátrico, donde muere a causa de una hemorragia cerebral. A la larga, Albino también fue internado en un hospital psiquiátrico y morirá ahí, a los 25 años de edad. Este episodio de la vida del Duce se mantendrá en el secreto durante mucho tiempo, hasta que el periodista Marco Zeni,  publicó en el año 2000 un libro al respecto.

Esa es la historia que Marco Bellochio presenta en una verdadera obra maestra. La historia es presentada completamente desde la óptica de Ida y Bellochio va agregando algunas imágenes de archivo, logrando un efecto estremecedor, pues sitúa perfectamente la historia en su contexto. Se pueden apreciar algunos tomas de los discursos masivos del partido fascista, la exposición de los futuristas en Milán y el ambiente Art Nouveau de la época. Hay muchas escenas de una gran belleza y tragedia, como aquélla en la que Ida intenta hacer llegar sus cartas a través de la reja del hospital. La actuación de Filippo Timi primero como Benito Mussolini, y después como Albino, es de lo más convincente. Sobre todo cuando Timi interpreta a Albino imitando a Benito: es decir, Timi está actuando que se imita al personaje que interpretó antes y logra convencernos.

La película recibió las mejores criticas de la prensa francesa y estuvo nominada a la Palma de Oro del festival de Cannes, la que perdió frente a otra extrarodinaria película: El Listón Blanco. Una historia de niños alemana (Das weisse Band. Eine deutsche Kindergeschichte) de Michael Haneke.

Ida Dalser enviando sus cartas a Benito Mussolini a través de la reja del hospital psiquiátrico. Esta será, sin duda, una de las escenas más trágicas en la historia del cine italiano.

Para ver los cortos (en italiano, no encontré ninguna versión ni subtitulada ni doblada al español), hacer click aquí.

mammones

22 marzo, 2009 § 1 comentario


Le déjeuner du 15 août

Pranzo di ferragosto [Déjeuner du 15 août (fr.), El almuerzo del 15 de agosto (lit.)], Gianni di Gregorio (dir.), Gianni di Gregorio y Simone Riccardini (guión), Gianni di Gregorio (Giovanni), Valeria de Franciscis (madre de Giovanni), Marina Cacciotti (madre de Luigi), Maria Cali (tía María), Grazia Cesarini Sforza (Grazia), Alfonso Santagata (Luigi), Luigi Marchetti (Viking), Italia, Archimede, 71 mins.

En Roma, durante la fiesta nacional italiana del 15 de agosto, Giovanni se ve obligado a trabajar para cuatro ancianitas. Endeudado con Luigi, el administrador del condominio, acepta hospedar durante una noche a la madre de éste. Inesperadamente, a la madre de Luigi se agrega la tía María, y más tarde la madre del doctor familiar, a quien también le deben una buena cantidad de dinero por consultas y exámenes. Giovanni se ve esclavizado por los caprichos de las cuatro señoras, quienes lejos de obedecer las reglas que busca poner Giovanni lo meten en aprietos en miles de ocasiones.

Gianni di Gregorio una comedia ligera, a la italiana. El argumento principal está centrado en lo que los italianos llaman Mammone, el hijo varón apegado a su madre. La situación es llevada a un extremo cuando, además de tener que cuidar a su madre, tiene que hacerlo también con otras tres ancianitas. Ninguna de las tres está dispuesta a dejar de hacer lo que les gusta y Giovanni se encuentra lidiando durante una noche entera con cuatro señoras que, lejos de querer quedarse quietas como los bultos que muchas familias quieren hacer de sus abuelos, prefieren comer, bailar y celebrar. La paciencia de Giovanni sufre una dura prueba.

Cada uno de los personajes tiene una personalidad perfectamente definida. La madre de Giovanni parece completamente ausente de este mundo. Delega todas las responsabilidades en su hijo. La madre de Luigi, el administrador, no tiene ningún empecho en apropiarse de todas las comodidades que sus anfitriones le pueden ofrecer. La tía María, tímida en principio, lanza duras criticas a los esfuerzos culinarios de Giovanni y Gracia, parece una niña al negarse a seguir la dieta que su hijo, médico de familia de Giovanni, le intenta hacer seguir.

Una película ligerita, simpática y en algunos momentos tierna. Italiana. Muy italiana.

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