una famosa isabella

6 marzo, 2009 § 1 comentario


Isabella Gardner 2

Rosemary Matthews, “Collectors and why they collect. Isabella Stewart Gardner and her museum of art”, Journal of the History of Collections, Acceso publicado por avance el 27 de febrero de 2009, pp. 1-7

Vengo de leer un artículo muy breve de Rosemary Matthews, en la revista Journal of the History of Collections de febrero de este año sobre Isbella Stewart Gardner. Gardner fue una coleccionista que vivió entre 1840 y 1924 en Massachusetts, Estados Unidos. Hacia 1874 inicia una colección de joyas y un año más tarde inició, junto con su esposo Jack Gardner, una colección de pintura, escultura y libros. Pero es solo hasta 1892 cuando todos sus esfuerzos de coleccionista se dirigen hacia la fundación de un museo, el Isabella Stewart Gardner Museum

Lo interesante, no sólo es la colección, que guarda piezas tan importantes como una Madonna de la Eucaristía o Virgen y niño con un ángel, ambas de Sandro Botticelli, o una Virgen de la Merced de Francisco de Zurbarán; tampoco el hecho que esta colección dio origen a su museo, sino la personalidad de la coleccionista y a sus motivaciones.

El artículo de Matthews apunta hacia los motivos de las adquisiciones. Además de ser inmensamente rica, Gardner se vio influenciada de dos maneras: por las innumerables muertes de familiares y amigos cercanos, y por la educación que recibió. De niña, sufrió la muerte de su abuela y de su hermana menor. Estas muertes hicieron que sus padres tomaran la decisión de enviarla a Europa a recibir una educación más bien atípica. Gardner conoció bastante bien Inglaterra, Francia y sobre todo Italia, en donde se inpiró para formar su colección. Más tarde, su hijo único fallecería y después sufriría un aborto espontáneo. En 1875 su cuñado se suicidaría, dejándola a cargo de sus sobrinos. Ello la impulsó a acercarse a la Universidad de Harvard en busca de lecturas, pues los niños eran muy exigentes y curiosos. Allí descubrio la amistad del profesor Charles Eliot Norton, especialista de Dante, bajo cuya dirección formó una colección de libros antiguos. En 1883 su mejor amigo, el escritor Frank Marion Crawford, se mudaría intempestivamente a Europa dejando en ella otro gran vacío. En 1881 pierde a su hermano, en 1883 y 1884 a sus suegros y en 1886 a su madre, el mismo año que uno de sus amigos y su sobrino se suicidaran. Finalmente, en 1898 perdería a su propio esposo, a pesar de ser considerada más enfermiza que él.Jonh Singer, Isabella Stewart Gardner, c1887

Todas estas pérdidas fueron compensadas por la formación de un salón de música, de lectura, la colección del museo y un círculo de amistades cuyo principal interés era el arte. La autora señala cómo el caso de Gardner es un buen ejemplo de la psicología del coleccionista. Aunque Gardner siempre argumentó que su principal interés estaba en la educación del público, la crítica literaria acepta que en la mayoría de los casos de colecciones serias se encuentran otras motivaciones. Los análisis psicoanalíticos demuestran cómo, en la reunión de una colección se buscan nuevas experiencias, nuevas amistades y mayor autoestima. Como extensión de la propia personalidad, los hijos y los parientes perdidos son sustituidos por obras de arte antiguas. La excelente conservación de la mayoría de las piezas de la colección Gardner puede ser vista como un símbolo de la perennidad. Además, el hecho de legar toda la colección a un museo es explicado por varios estudiosos como un anhelo de permanencia en el futuro, una manera de asegurar la presencia de la persona en la vida de las generaciones futuras, igual que se hace a través de los hijos. En el caso particular de Isabella Gardner, esto no sólo es evidente tras el análisis de la colección, sino también por el hecho que ordenó en su testamento que toda persona cuyo nombre de pila sea Isabella tiene acceso gratuito de por vida al museo.

En fin, un último razgo de Gardner era su fuerte personalidad y su excentricidad. También ha sido señalado en diferentes obras especializadas que los coleccionistas generalmente exhiben una gran agresividad, deseos de competir y ambición, que no le faltaron a Gardner. Además, Isabella fue una gran fanática del equipo de béisbol los Medias Rojas de Boston. A los setenta y dos años de edad, Gardner fue vista en la Sala Sinfónica de Boston usando una banda blanca alrededor de la cabeza con la leyenda “Oh you Red Sox” (“Vamos Medias Rojas”) pintada en rojo. En la misma época, no dudaba en asistir a los partidos de hockey locales a temperaturas bajo cero, cuando uno de sus sobrinos jugaba.

Para saber más sobre esta mujer o sobre los análisis de los coleccionistas y sus colecciones, la bibliografía utilizada por Matthews es un excelente comienzo:

  • Ruth Formanek, ‘Why they collect: collectors reveal their motivations’, in Susan M. Pearce (ed.), Interpreting Objects and Collections, Londres, 1994.
  • Mieke Bal, ‘Telling objects: a narrative perspective on collecting’, in Elsner and Cardinal, The Cultures of Collecting, Londres, 1994.
  • Susan M. Pearce, Museums, Ohjects and Collections. A Cultural Study, Leicester, 1992.
  • David Carrier, Museum Skepticism. A History of the Display of Art in Public Galleries, Durham y Londres, 2006.
  • Anthony Kiendl. Obsession, Compulsion. Collection. On Objects, Display Culture and Interpretation, Banff, 2004.
  • Morris Carter, Isabella Stewart Gardner and Fenway Court, 3rd ed., Boston, 1972.
  • Louise Hall Tharp, Mrs Jack. A Biography of Isabella Stewart Gardner, Boston, I965.
  • Douglass Shand-Tucci, The Art of Scandal. The Life and Times of Isabella Stewart Gardner, Nueva York, 1997.
  • Anne Higonnet, ‘Private museums, public leadership: Isabella Stewart Gardner and the art of cultural authority’, in Cultural Leadership in America. Art Matronage and Patronage, Boston, 1997.
  • Hilliard T. Goldfarb, The Isabella Stewart Gardner Museum. A Companion Guide and History, New Haven, 1995.

O también puede vistarse la página del museo en www.gardnermuseum.org, que por cierto fue robado en 1990: fueron sustraidos un Concierto de Vermeer, tres Rembrandt, un Manet, cinco dibujos de Degas una obra de Govaert Flinck, on objeto francés y otro chino. El robo sigue sin ser resuelto.

Por cierto que en este blog, me entero que hay una novela policiaca situada en el museo Gardner: Jane Langton, Murder at the Gardner

Isabella Gardner

La foto y las dos pinturas representan a Isabella Gardner y las bajé del sitio del museo.

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