Made in France
13 abril, 2013 § Dejar un comentario
Tenemos un pase anual al Museo del Louvre que solemos aprovechar los miércoles por la noche, por la simple razón de que ese día y los viernes el museo cierra más tarde de lo habitual.
Cuando terminamos nuestra visita, cruzamos invariablemente la Plaza del Palacio Real (Place du Palais-Royal) para tomar nuestra imprescindible línea 7, siempre accediendo por el gran Kiosco de los Noctámbulos (Le Kioske des noctambules) de Jean-Michel Othoniel, del cual les prometo subiré un par de fotos en estos días, una entrada de metro que tiene la particularidad de estar decorada con esferas de aluminio y vidrio de Murano. Es una chulada, se las recomiendo.
En fin, todo esto para decirles que la Place du Palais-Royal es muy viva. Siempre hay exposiciones de gastronomía regional, artesanías, chicos patinando de manera atípica, manifestaciones políticas – la plaza está justo frente al Consejo de Estado (Conseil d’État) – y el miércoles pasado abrió su espacio a un montaje publicitario muy creativo para visitar la exposición “Made in France, Salon de la Haute Façon, 10 ans“, que tuvo lugar el 10 y 11 de abril del 2013 en el Carrousel del Louvre.
En espera…
26 marzo, 2013 § Dejar un comentario

Cambiamos oficialmente de estación hace unos 5 días, pero el clima no hace más que jugar con nosotros. Seguimos esperando, tal vez ingenuamente, a que nos lleguen los primeros rayos de sol para poder guardar ya las estorbosas chamarras de invierno. La espera podría ser larga…
En 2011, el sol no salió sino hasta primeros días de mayo con unas cuantas concesiones en abril. Y para muestra, aquí una foto que tomé el 1 de mayo del 2011 frente a la entrada de la pirámide de cristal del Louvre. La pareja de chicos que están en el fondo de la fotografía, seguramente turistas, aún portan ropa abrigadora, mientras que el chico de traje, él por su lado seguramente parisino, harto de ponerse y quitarse la bufanda, decide que ya es hora de disfrutar a como de lugar los pocos rayos de sol que nos llegan.
Todos para uno y un vélib’ para todos
23 marzo, 2013 § Dejar un comentario
Ya Radinito les había platicado de este maravilloso servicio de “bicicletas públicas” Vélib’ (vélos en libre-service) de París aquí. En teoría, el Vélib’ esta limitado a una sola persona a la vez pero algunas veces nos topamos con escenas como esta:
¿No has visto las noticias? ¡Nieva sobre París!
19 enero, 2013 § Dejar un comentario
¿No has visto las noticias? ¡Nieva sobre París! Sí, de nuevo la nieve que, aunque cada año la detesto más, no deja de de emocionarne el ver tapizarse de blanco los hermosos edificios hausmanianos de ésta ciudad.
Ya Radinito y yo les habíamos hablado en años anteriores del caos que la nieve puede causar en París: Uno se resbala, no hay autobuses, el metro anda más lento, se mete el agua a los zapatos… Si quieren saber más, les recomiendo la entrada de Radinito sobre Dieciocho lecciones acerca de la de nieve de París y mi entrada París bajo la nieve.
Por lo pronto, les dejo este video que tomé en mi recorrido de la salida del metro de la línea 6, Quai de la Gare, hacia la Biblioteca Nacional de Francia. Ustedes dirán, queridos turistas, si se animan a venir en invierno o o disfrutar de una ciudad más sonriente y acojedora en verano.
Y para la postal, una de mis fotos favoritas de la Torre Eiffel con nieve:

La Torre Eiffel en un día con bruma y nieve. Crédito foto: Siul MIRANDA
Newton al desnudo
20 mayo, 2012 § 3 comentarios
“Une bonne photographie de mode doit resembler à tout, sauf à une photographie de mode”
Helmut Newton, 24 marzo al 17 de junio 2012, Grand Palais, París
Helmut Neustadter (1920-2004) nació en el seno de una familia judía establecida en Berlín, pero el antisemitismo que reinaba en Alemania a finales de los años 30 obligó a su familia a emigrar a Singapur donde Helmut comienza su carrera como fotógrafo.
Sin embargo desde Singapur, los Neustadter fueron deportados a Australia y Helmut fue reclutado por el ejército de ese país para combatir en la Segunda Guerra Mundial. A su regreso, Helmut decide anglicisar su apellido por Newton, nombre con el cual pasa a la historia, y abre un pequeño estudio fotográfico en Melbourne donde tiene como principal actividad la de retratar a jóvenes parejas recién casadas.
Al cabo de unos años, la vida lo lleva a Londres y eventualmente a París donde logra reconocimiento internacional gracias principalmente a sus colaboraciones con las revistas Elle y Vogue.
Helmut Newton, como Henri Cartier-Bresson o Paul Strand, entre otros, es uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX.
Ocho años después de su muerte, causada por un accidente automovilístico, el Grand Palais de París le consagra una inmensa retrospectiva orquestada por su mujer, June Newton. Esta exposición esta compuesta por más de 200 fotografías, incluyendo algunos grandes formatos, todas reveladas bajo la supervisión del fotógrafo.
En la creación de Newton desfila el erotismo, la belleza femenina y, dentro de esos escenarios sadomasoquistas que algunos calificarían de inmorales y provocadores, un cierto espíritu animal. Sorprenden los famosos desnudos de los 70 y 80 que se despliegan en amplios formatos blanco y negro, con cuerpos féminos sumamente estéticos.
Su trabajo tiene también un cierto toque satírico. Recuerdo por ejemplo la de una modelo huyendo de una avioneta tal como lo hace Cary Grant en la película de Hitchcock “intriga Internacional” (North by Northwest, 1959).
Aprendí sobre todo que Newton estaba fascinado con la figura femenina y con todo lo que la rodea: desde el dibujo de los músculos en las piernas de una mujer mientras baja las escaleras hasta el detalle en el talón de su zapatilla.
Moda, desnudos, humor y sexo son los grandes temas presentes en su trabajo.
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momentos decisivos
15 abril, 2012 § 1 comentario
Henri Cartier-Bresson/Paul Strand. Mexique. 1932-1934, Fundación Henri Cartier-Bresson, París, del 11 de enero al 22 de abril de 2012
Los momentos, los eventos, cuando pasan, lo hacen para siempre. La dificultad de definir el presente radica en que es inalcanzable. Se escapa como si fuera agua entre las manos: cuándo aún no ha sido, ya fue o, en el mejor de los casos, el presente está siendo. Algunas expresiones de la fotografía y del cine son quizás las únicas artes que pueden capturar el presente. La pintura y la literatura se dirigen necesariamente al pasado, mientras que el resto se sitúa, en general, en el reino de lo imaginario.
El fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson (1908-2004), padre del fotorreportaje, había entendido perfectamente esta relación entre la fotografía y el presente, y afirmaba que “el momento decisivo” es aquél que queda plasmado en un cliché. Para plasmar este momento, el artista – el fotógrafo -si tiene suerte, cuenta con tan solo unos segundos. Unos minutos son una eternidad. Y más en el caso de Cartier-Bresson, quien impulsó la técnica de la photographie à la sauvette, o candid photo: fotos que se toman sin el permiso del modelo, a veces sin que sepan. Los modelos son retratados en su cotidianeidad, en su completa espontaneidad.
Paul Strand (1890-1976), fotógrafo estadounidense, afinó el concepto de “momento decisivo” al afirmar que éste no se limita al momento captado. Para Strand, consiste en el momento en el que el fotógrafo decide capturar la imagen que observa.
Ambos fotógrafos viajaron a México entre 1932 y 1935. Tras la invitación del entonces Secretario de Educación Pública, Carlos Chávez, Paul Strand pasa dos años en el país. Quedó fascinado por la artesanía indígena, las imágenes religiosas y los paisajes urbanos de la Ciudad de México y de Michoacán. El gobierno mexicano le confíó la realización de la pelicula Redes, docuficción sobre la explotación de los pescadores de Alvarado, Veracruz. Regresó a Nueva York en 1935, pero en 1949 debió exiliarse debido al mcarthismo. Sus días terminaron en Francia, trabajando intensamente.

Henri Cartier-Bresson
Fuente: http://www.henricartierbresson.org
Por su parte, Henri Cartier-Bresson, llegó a México en julio de 1934, formando parte de una comisión internacional para realizar la Autopista Panamericana. Debido a la falta de fondos prometidos por el gobierno mexicano, la comisión fue disuelta, pero Cartier-Bresson decidió quedarse en el país con sus propios medios. Cartier se interesó sobre todo en la gente: prostitutas, borrachos, niños y sobre todo familias indígenas.
Ambos fotógrafos se encontraron en 1935 en Nueva York, y Cartier-Bresson inició su aprendizaje cinematográfico con Strand. Seguro compartieron experiencias de sus viajes por el país. De esos viajes, la galería de la Fundación Henri Cartier-Bresson, en París, logró reunir 90 fotografías en blanco y negro provenientes de colecciones francesas, mexicanas (Fundación Televisa, quienes, por cierto, acaban de adquirir 250 fotografías del trabajo de Paul Strand en México) y españolas (colección IVAM-Valencia).
Organizadas por autor, en dos salas, podemos admirar retratos, paisajes desérticos, figuras religiosas y escenas cotidianas de un gran dramatismo, que reflejan la cruda pobreza que desde entonces azota a nuestro país o la sencillez de las familias indígenas. En una de las fotografías de Paul Strand, que desgraciadamente sólo está disponible en el catálogo, se observa a una vendedora que espera sentada en la banqueta, mirando hacia su costado izquierdo, quizás buscando a su marido, a su hijo o a algún marchante. Su ropa corresponde a la de las clases más necesitadas: huipil y falda. En su mano derecha se observa una sortija de matrimonio y de una de sus orejas cuelga un arete que seguramente tiene su par del otro lado, invisible para nosotros. Dentre de toda esa pobreza y sencillez, son precisamente esos mínimos detalles (de las que podrían ser sus únicas joyas o incluso el único patrimonio de su familia), los que revelan la dignidad y la elegancia de una mujer anónima, en un país para ese entonces lejano de todo.
Aunque no es la misma, la fotografía titulada Woman of Alvarado, muestra una mujer joven, casi una adolescente, cuya similitud con el cuadro de Johanes Vermeer es tentadora. La mujer de Alvarado mira hacia la derecha del espectador y deja ver todo su perfil, iluminado en parte por el sol. El huipil le cubre parte de la cabeza, dando una consistencia geométrica a toda su figura, y resaltando el color blando de su blusa. El fondo es prácticamente neutro, por lo que toda la atención se centra en el destello de luz del rostro de la joven, de la misma manera que Vermeer centra la atención del espectador en el destello del arete de su modelo.
En otra fotografía Henri Cartier-Bresson sorprende a parte de una familia asomándose a una ventana. Una mujer joven sostiene entre sus brazos a un bebé desnudo. Se encuentra rodeada por un grupo de tres niñas y un niño, que parecen ser sus hijos. Detrás, otra mujer, no mucho más vieja que la primera, observa toda la escena. Como si fuera el retrato por excelencia del matriarcado o una especie de genealogía de la Virgen María (Santa Ana al fondo, María cargando al Niño Jesús, y sus supuestas hijas María Cleofas y María Zebedeo, junto con el pequeño Juan Bautista y la Verónica), Cartier-Bresson ofrece en un istante un paralelo realista y lleno de pobreza de la familia mística cristiana.

Henri Cartier-Bresson, "Mexique",1934
© Henri Cartier-Bresson/Magnum. Collection Fondation Henri Cartier-Bresson
Vean por aquí el sitio de la exposición.
Un video informativo (en francés) por aquí:
http://www.dailymotion.com/embed/video/xp40cr
“Mexique 1932-1934″ Henri Cartier-Bresson et… par telerama
Y otras fotos exhibidas aquí abajo:
Trotamundos
23 noviembre, 2011 § Dejar un comentario
Para los amantes amantes de la fotografía, he aquí una buena recomendación en París para un martes por la noche.
El fotógrafo turco Ahment Ertug, un trotamundos amante de los “formatos monumentales”, presentará una serie de magnificas cúpulas tomadas en Berlín, Londres, Roma y Estambul. Esta presentación tendrá lugar el martes 29 de noviembre de 19 a 21 horas en la librería Galignani (1er arrondissement).
Para asistir, es necesario inscribirse vía correo electrónico a: galignani@galignani.com
Librairie Galignani // 224, rue de Rivoli (Ier). Tél. : 01 42 60 76 07.
Tiempo
10 junio, 2011 § 1 comentario
Posiblemente uno de mis edificios favoritos en París sea la estación de trenes de Lyon (Gare de Lyon). Tiene una torre que a mi me parece de lo más elegante y la decora un precioso reloj realizado ni más ni menos que por Paul Garnier.
Desafortunadamente, como siempre voy a las prisas, nunca me he dado el tiempo de mirarla más de cerca y la he visitado apenas dos veces. Pero sé de buena voz que además del exquisito tour arquitectónico que ofrece la estación, en el interior encontrarán uno de los restaurantes más reputados de París (decorado éste también con un lujo inimaginable por supuesto). El restaurante se llama “Le Train Bleu” (El tren azul, en honor a un tren mítico francés de la talla del Orient Express). Sé también que no es necesario pedir un menú, que seguramente ha de ser muy caro, y que pueden conformarse con un café corto con la finalidad de deleitarse la pupila por unos cuantos euracos.
Paris 12e, www.le-train-bleu.com
Por cierto, para los que vieron Nikita, cuando entren al restaurante tendrán una sensación de déjà-vu.
La foto que les muestro aquí abajo me trae muchos recuerdos de mi viaje a Nueva York: un edificio antiguo en medio de estos grandes edificios modernos tapizados con muros de cristal. La tomé camino a casa viniendo de la Biblioteca Nacional de Francia con dirección hacia la Bastilla.











































































