Puerto Rico, una tierra sin consenso

30 diciembre, 2012 § Dejar un comentario


Puerto Rico ¿una tierra sin consenso?
(lecciones del colonialismo americano)

Bandera de Puerto Rico

Bandera de Puerto Rico

Originalmente publicado en  Se Destetó Teté

1898 marca una fecha clave en la existencia de Puerto Rico, cuando deja de estar bajo la tutela española para estar desde entonces al abrigo de la tutela norteamericana. Una fecha que se traduce en grandes cambios socio-políticos, culturales, económicos e incluso psicológicos en el sentido en que desde su “incorporación” a los Estados Unidos, el pueblo puertorriqueño ha experimentado un dilema de identidad. Pueblo forzado a hablar el idioma inglés como su único “billete de acceso” a la zona VIP. La coerción en el sistema educativo para este propósito es legendaria así como la terquedad de los puertorriqueños por conservar el español como lengua materna. Pero el objetivo de ésta entrada es hacer un desglose y comprensión de las tres lógicas globales dominantes que enmarcan la colonización de Puerto Rico por los Estados Unidos: militar, simbólica y económica ¿Qué pasa una vez que estas lógicas comienzan a perder su importancia? ¿Cual es el paso a tomar para moldear un futuro adecuado a las necesidades y aspiraciones de los puertorriqueños?

Para entender a Puerto Rico, a su gente y a su cultura es necesario tener el contexto histórico de su adhesión a los Estados Unidos. Interaré entonces desarrollar los hechos histórico-politicos más sobresalientes destacando siempre los intereses norteamericanos en el contexto de las relaciones internacionales para llegar así a un mejor entendimiento de la realidad puertorriqueña en su perseverancia por “llegar a ser”.

Una colonización a la inglesa: Sobre cómo los americanos digirieron el muffin

Febrero 15 1898, un barco estadounidense estancado en la Habana explota de manera sorpresiva con 266 marinos a bordo – el “Maine”. Inmediatamente después del suceso, Roosevelt le declara la guerra a España. Lo qué pasó después, ya lo sabemos, a España se le obliga ceder los territorios de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, sin duda una pérdida importante de las colonias españolas en el Caribe y el Pacifico (cf. Guerra Hispano-Americana, 1898). El proceso de transición que sufren estos territorios de una dominación española a una dominación americana no es fácil. En el caso especifico de Puerto Rico, Estados Unidos se muestra ansioso de romper los lazos que crearon los 400 años de dominación española.

Regresando a la invasión, la realidad es que los americanos ya lo venían planeando todo desde hace tiempo. El barco no explota por casualidad. Los Estados Unidos estaban interesados en lograr un dominio sobre ciertos territorios españoles y habría que ingeniárselas para obtenerlos. El que murieran unos cuantos norteamericanos era simplemente cosa de hacer creíble el cuento. Era tiempo de lanzar a España fuera del hemisferio y aportar un mayor peso a la hegemonía americana. La historia había enseñado a los americanos que el imperio británico colocaba bases militares en diferentes partes del mundo para lograr un control sobre los pasajes marítimos considerados clave dentro de una lógica de estrategia militar y de comercial.

Alfred Thayer Mahan en 1904

Alfred Thayer Mahan en 1904

La supremacía naval era, como podemos deducir, un elemento clave para los Estados Unidos y -en una época de barcos de vapor- esto implicaba centros de abastecimiento de carbón en lugares estratégicos. Una nueva concepción geopolítica se estaba desarrollando, basada en los brillantes y persuasivos escritos del Capitán Alfred Thayer Manhan.

Alfred Manhan era considerado como un gran teórico naval y favorecía la política expansionista. Postulaba que la grandeza nacional se encontraba en el poder naval. Se interesaba particularmente en el estudio del imperio británico para explicar cómo funcionaba y conocer cuáles eran sus estrategias globales a fin de aplicar estrategias similares en el naciente “imperio americano”. Escribía libros sobre las élites euro-americanas a finales del siglo XIX; trabajaba en una escuela naval de formación y estaba a cargo de diseñar las estrategias geopolíticas para el beneficio del imperio americano. Su obra más conocida es “The influence of sea power upon history, 1660-1783”.

Breve, Manhan hace un análisis profundo de todas estas “casualidades” territoriales de los británicos y es ahí que se da cuenta que es una desventaja el que las costas del Atlántico y del Pacífico estuviesen muy separadas la una de la otra. En caso de necesitar apoyo naval, las flotas del Pacifico tendrían que hacer un viaje de 60 días aproximadamente para poder llegar a las costas norteamericanas del Atlántico, contornando por completo el continente a través del Estrecho de Magallanes.

La construcción del Canal de Panamá (que abre sus puertas en 1914) no se trata entonces una mera coincidencia. Además de reducir significativamente el tiempo de viaje entre las costas americanas del Atlántico y del Pacífico, los Estados Unidos aprovecharon para hacer ganancias millonarias con la construcción de éste Canal y para colocar bases militares.

Alfred Mahan describe en “Lessons of the War with Spain, and Other Articles” la necesidad de negociar un protectorado con Cuba y Puerto Rico pensando precisamente en la importancia estratégica del Canal de Panamá. Para Manhan, Cuba y Puerto Rico eran para el imperio norteamericano lo que Malta fue para el imperio Británico (un lugar estratégico-militar en el mediterráneo que sirve de protección para el Canal de Suez).

Así que como una manera de asegurar la defensa del futuro canal, Manhan recomendó que antes de construirlo, Estados Unidos debía adquirir Hawaii y controlar militarmente las cuatro rutas marítimas caribeñas al noreste del canal.

Puerto Rico (Mapa)

Puerto Rico (Mapa)

Las cuatro rutas que él identificó fueron:

  • Paso de Yucatán (entre Cuba y México);
  • Paso de los Vientos (la principal ruta norteamericana de acceso al canal entre Cuba y Haití);
  • Paso de la Mona (entre Puerto Rico y la República Dominicana);
  • y Paso de Anegada (cerca de St. Thomas en las aguas orientales de Puerto Rico).

Las únicas islas que permitían acceso a las cuatro rutas marítimas mencionadas por Mahan eran Cuba y Puerto Rico. Controlando estas dos islas los Estados Unidos controlaban simultáneamente los cuatro pasajes marítimos que éste señalaba. Además, a fines del Siglo XIX, estas islas eran más vulnerables al control de una potencia extranjera que las repúblicas de Haití y la República Dominicana. Cuba y Puerto Rico eran colonias de un imperio en decadencia. Los Estados Unidos temían que otros imperios aprovecharan la debilidad del imperio español para tomar militarmente sus dos últimas colonias en las Américas. Esta creencia no era una fantasía en la época. Los alemanes tenían un plan para atacar militarmente a los Estados Unidos donde el primer paso era tomar a Puerto Rico (1).

El plan se llevó tal cual Mahan lo había planteado, incluso en el mismo orden. Puerto Rico representaba en esta primera fase una estratégica meramente militar.

Tutelaje colonial: el inicio de una amistad

Puerto Rico and US flags

Puerto Rico and US flags

Cuando los americanos se instalan finalmente en Puerto Rico, se encuentran con una sociedad fundamentalmente agrícola y en su mayoría, productora de café. Era una isla que tenía localizada su economía en las montañas, donde el café producido era exportado a Europa. Las poblaciones son completamente rurales, sobre todo en la cordillera. Las ciudades (notablemente Ponce y San Juan) eran lugares de administración de la colonia española, lugares de gestión militar y puertos para exportar e importar.

Ponce era una ciudad económicamente más importante que San Juan ya que todo el café se exportaba vía Ponce, además los grandes hacendados vivían allí. Con la llegada de los norteamericanos los hacendados -quienes son los que controlan la economía de la isla- asumen posiciones críticas conforme pierden los privilegios que tenían con los españoles. Protestan contra la presencia americana para preservar sus territorios y se ven obligados ya sea a mostrar su apoyo a la colonia española o a hacerse autonomistas independentistas. Estados Unidos exportaba café de Brasil y no le interesaba en lo absoluto el café de Puerto Rico. Como lo he estado haciendo notar a lo largo de este texto, el interés en la isla es fundamentalmente militar (aunque esta lógica cambia durante la Segunda Guerra Mundial).

La ocupación americana se llevó a cabo de manera pacífica. Una gran parte de la población estaba a favor de la separación del imperio español. Los puertorriqueños pensaron que los Estados Unidos iban a traer democracia y liberación y por esta razón las élites apoyaron la invasión americana, porque vieron en ella una salida a la opresión de los hacendados y sobre todo al del dominio español.

Sacar a todos los obreros de las cárceles españolas, fue lo primero que hicieron los americanos y prometieron libertad de huelga, de sindicatos, de prensa; pero la realidad es que estas libertades llegaron solo con las luchas del movimiento puertorriqueño: “Esos gringos” se habían aprovechado de la ingenuidad boricua.

El primer gran paso que dio el pueblo boricua hacia la democracia fue en 1917, cuando el Congreso norteamericano aprobó el Acta Jones, que era una carta que otorgaba a los puertorriqueños la ciudadanía americana. Si analizamos las cosas desde el punto de vista cultural, la ciudadanía representaba en realidad una forma de asegurar la lealtad de la isla en tiempos de tempestad más allá de ser una concesión a la lucha liberal. Esto no mejoró el estatus colonial de la isla, ni mucho menos abrió la posibilidad en ese entonces de tener el mismo trato que recibían los blancos europeos establecidos en la metrópoli. La división étnico-racial estaba a flor de piel. Puertorriqueños y afroamericanos ocuparon la producción de mano barata en los centros metropolitanos. La Constitución americana reconocía solamente derechos de igualdad para las poblaciones blancas, lo que permitía una discriminación completamente legal de las minorías. No fue sino hasta 1964 que se pasa una encomienda de los derechos civiles de las minorías y se reconoce la igualdad ciudadana de todos los americanos.

En cuanto a los aspectos legales y económicos de la relación colonial, estos fueron solidificados hasta después de la Segunda Guerra mundial, cuando la presencia militar se incrementó dramáticamente en el territorio por medio de la construcción de bases militares acompañada de un masivo reclutamiento de puertorriqueños en las fuerzas armadas norteamericanas.

Es dentro de este contexto que Puerto Rico se convierte en un protectorado de los Estados Unidos y que más tarde se transforma en lo que actualmente conocemos como Estado Libre Asociado (ELA), calificado por muchos como un tipo de “neo-colonialismo”.

Desde que los Estados Unidos toma posesión de Puerto Rico, en la isla se vive a la “americana” pero en versión español. Durante los años 10 y 20 se llevaron a cabo reformas educativas severas con el fin de americanizar los valores, los principios y las maneras de pensar de los profesores y de los estudiantes. Se enviaron profesores de lengua materna inglesa y se trató de usar los mismos métodos de enseñanza que en Estados Unidos. Este proceso duró más de 40 años. Incluso el idioma inglés fue impuesto como idioma oficial por algún tiempo y no fue sino hasta 1998 que se volvió a adoptar el español como lengua oficial en Puerto Rico junto con el idioma inglés, considerándose este último como lengua imprescindible en las “sanas relaciones” con metrópoli

El por qué pese a que después de 100 años de dominación americana se siga hablando español en Puerto Rico, es un poco complejo. Pero se puede entender que en una isla donde para 1910 el 80% de la población era rural, los métodos americanos eran totalmente inadecuados para la realidad puertorriqueña. En los métodos había un ingrediente implícito de colonialismo y de superioridad de todo lo que era y debería ser “americano”. Mientras unos cuantos puertorriqueños aceptaron esto como una nuevo “manifest destiny”, muchos otros reaccionaron de manera apasionada contra el “estigma”. Su respuesta fue sencillamente abrazarse a sus morales, valores, percepciones y actitudes como koalas a un árbol . Y es así hasta el día de hoy, el inglés sigue luchando por “entrar y dominar” y el resultado de esto es lo que conocemos como “Spanglish”.

La adquisición de Puerto Rico respondió efectivamente al proceso de expansión imperialista que iba requiriendo la economía de los países “desarrollados” capitalistas de entonces, pero ya se veía que el proceso de asimilación cultural no era sencillo.

Hasta aquí, la importancia estratégico-militar que Puerto Rico tenía para los norteamericanos se llega extender hasta finales de la Segunda Guerra mundial. Incluso, gran parte de su administración puertorriqueña estuvo bajo el cargo del Deparment of War de los Estados Unidos hasta 1934. El departamento de guerra se ocupaba de todos los asuntos domésticos de la colonia.

Puerto Rico durante la Guerra Fría

Agricultural Workers on a sugar population near Ponce

Agricultural Workers on a sugar population near Ponce

Después de la Segunda Guerra mundial y en un contexto de Guerra Fría, Puerto Rico se convierte en pieza clave de la batalla simbólica entre la doctrina Truman y la doctrina Jdanov. Es decir que toma el rol de una “vitrina” simbólica del modelo capitalista de desarrollo que los Estados Unidos promovió en el “Tercer Mundo” como alternativa al modelo soviético (cf. Grosfoguel).

En San Francisco se vive una sensible discusión entre la Unión Soviética y los Estados Unidos sobre los modos imperialistas que prevalecen en cada uno de ellos. Es una discusión que tiene por objetivo la de desprestigiarse el uno al otro, de acusarse entre sí de ser países imperialistas y/o colonialistas. Estados Unidos alegaba en su favor que su interés no era la de explotar ni dominar a nadie, sino la de ayudar a los países subdesarrollados a alcanzar mejores económicos y político-sociales.

La URSS utiliza entonces a Puerto Rico como ejemplo claro del colonialismo americano. Esto tiene un fuerte impacto porque Estados Unidos se ve obligado -en tanto que miembro de la ONU- a reformar sus lazos coloniales con la isla, cosa que no le tiene nada contento. El resultado de esta discusión es la creación en 1952 del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (Commonwealth of Porto Rico), que consiente entre algunas otras cosas un cierto grado de autonomía al territorio así como el derecho de elegir a su propio gobernador y mantener una representación sin derecho a voto en la cámara de senadores de los Estados Unidos de Norteamérica. Se incluyó a Puerto Rico en los programas federales de la posguerra como si fuera un Estado americano. El Estado providencial (Welfare State) fue extendió a la isla.

Antes de los años 50 Puerto Rico era uno de los países más pobres de América Latina, e incluso más pobre de lo que hoy es Haití. La nueva configuración bipolar en el mundo a mediados de los años 40 obliga a los Estados Unidos a transformar su estrategia militar en la isla y a convertirla en un lugar ideológico y simbólico de la Guerra Fría. El plan era hacer de Puerto Rico una especie de laboratorio desarrollista, utilizando una estrategia de industrialización que hoy se conoce como maquiladoras, muy similares a las que existen en México. De esta forma se pretendía demostrar al mundo las ventajas del capitalismo. Se implantaron centros de entrenamiento donde se invitaba a observadores internacionales a aprender las nuevas tecnologías industriales con el objetivo de ser exportadas. Es decir que se venía a Puerto Rico a ver el modelo en acción3.

De esta forma, el fin de la Segunda Guerra mundial marca la consolidación del proceso de industrialización periférica, donde ahora la producción industrial ya no será concentrada en los países del “primer mundo”, sino que se extenderá a los países del “tercer mundo”. Sin embargo, la producción industrial seguirá siendo controlada por las empresas de primer mundo.

El programa tuvo mucho éxito, y los Estados Unidos le dan una vuelta a la dimensión de los intereses “simbólico-capitalistas” (si es que puedo llamarlo así, sino digamos simplemente “intereses simbólicos”) que ahora representa Puerto Rico y comienzan a considerarlo dentro de la esfera de la producción económica. Efectivamente, Puerto Rico se estaba convirtiendo en una verdadera vitrina del desarrollo.

El programa había logrado atraer flujos importantes de inversiones norteamericanas, particularmente en las industrias a fuerte mano de obra. De 1948 a 1972 el PNB real de Puerto Rico aumentó a una tasa anual promedio del 6% (cuando la tasa anual promedio en Estados Unidos era de 3,7 %). Al mismo tiempo, la economía de la isla paso del sector agrícola tradicional al de la fabricación de materias primas. El empleo aumento de 55.000 puestos en 1950 a 142.000 puestos en 19724. En efecto, el programa era ya un éxito entre 1950 – 1960 y Puerto Rico recibía el merecido apodo de “el milagro económico del Caribe”.

Si bien es cierto que se logró elevar el nivel de vida de los puertorriqueños y su nivel de alfabetizacion sobre cualquier otro país de América Latina entre los periodos de 1950 y 1970, no debemos descartar que a lo largo de esos años también hubo una campaña de promoción de migraciones masivas de Puerto Rico hacia los Estados Unidos, a fin de satisfacer la necesidad de mano de obra barata en la metrópoli, lo cual ayudó a la exportación de la pobreza puertorriqueña y a consolidar así el éxito del programa de desarrollo implantado en los años 50. Es evidente que los Estados Unidos no mencionaban esto en su discurso, decían que era porque las empresas americanas se habían establecido en la isla y mostraban siempre cifras alentadoras como las que les presente hace un momento.

La industria maquiladora se hunde en los años 70 porque, entre muchas otras razones, una de las principales es que los otros países que implementaron este modelo de desarrollo comenzaron a ofrecer una mano de obra más barata, y esto se traduce en competencia.

Farmacéuticas en Puerto Rico

Farmacéuticas en Puerto Rico

La nueva lógica fue la de establecer industrias intensivas de capital, aunque altamente contaminantes (pero esto ya no es el tema de nuestro estudio). Lo que puedo resumir es que esta vez se establecen en Puerto Rico las industrias que costarían una fortuna mantener en la metrópoli (tal es el caso de las petroleoquímicas, que después abren paso a la industria farmacéutica). Este tipo de empresas se encuentran en la incapacidad de absorber el número de desempleo que se crea cuando las maquiladoras cierran en Puerto Rico. Aunque se siguen haciendo esfuerzos por parte del gobierno norteamericano (entre otros por medio del envío de fondos federales a Puerto Rico), los empleos que se ofrecen son pocos porque estas empresas son intensivas en capital y no en mano de obra. Como consecuencia de este brusco cambio en la economía puertorriqueña, las migraciones no han dejado de fluir hacia los Estados Unidos. De hecho se calcula que el número de puertorriqueños en la metrópoli rebasa hoy el número de puerriqueños en la isla.

Aunado a esto, en el plano de las relaciones internacionales, la caída del muro de Berlín, el derrumbe de los sistemas comunistas y particularmente el enfrentamiento que había marcado las relaciones Estados Unidos – Unión Soviética desde el fin de la Segunda Guerra mundial, son fenómenos que cambiaran radicalmente no solo al mundo, sino que dejaron una marca contundente en el futuro incierto de Puerto Rico. Vimos ya como los intereses militares fueron desplazados por otras lógicas dominantes, y ahora Puerto Rico pierde el rol simbólico y económico que alguna vez representó para los Estados Unidos.

Statehood! (First class citizens now)

Statehood! (First class citizens now)

Es muy probable que a estas alturas los Estados Unidos estén dispuestos a dar cualquier cosa por darle su independencia a Puerto Rico como una forma de sacarse los gastos que conlleva el Estado Libre Asociado, la neo-colonia. Pero todo mundo en Puerto Rico sabe lo que significa una independencia neo-colonial. No quieren perder la distribución de la riqueza que existe ahora, ni los programas de ayuda federales. No quieren perder su derecho a la nacionalidad americana aunque eso implique el riesgo de seguir siendo explotados por los Estados Unidos.

La independencia para la gran parte de los boricuas representa pues una pérdida y no una ganancia. De incorporase Puerto Rico como el Estado número 51 de la Unión, se convertiría en el primer Estado federal donde el inglés no es la lengua dominante y sería el primero en constituir la base territorial de una minoría lingüística y cultural. Para algunos conservadores de la extrema derecha, un Puerto Rico incorporado seria la encarnación de un multiculturalismo inaceptable5. Por otro lado, Bill Cliton alguna vez dijo que negarle a Puerto Rico su integración a la Unión por razones ligadas al idioma o a la cultura, sería “incorrecto”.

¿Qué somos y quiénes somos? Los puertorriqueños pertenecen pero no son parte de los Estados Unidos. Esto se me hace una burla, me hace sentir como un “ciudadano americano de segunda categoría”. No es concebible pertenecer y no pertenecer a ningún lado. ¿Hasta qué punto somos capaces de trazar nuestro propio destino?

Tal parece que que una vez que Estados Unidos “pierde sus intereses” en Puerto Rico porque colonialmente ya no le representa un beneficio, el reto esta ahora en diseñar las políticas apropiadas para acentuar las fortalezas del pueblo.

Bibliografía

Bureau of Economic Analysis, U.S. Department of Commerce, “Regional Economic Accounts,” Disponible en línea en http://www.bea.gov/index.htm.

COHEN, James. 1999, “Consensus introuvable à Puerto Rico” Le monde diplomatique, Avril

GROSFOGUEL Ramón, « Los limites del nacionalismo: lógicas globales y colonialismo norteamericano en Puerto Rico », in Jorge Enrique González Editor, Nación y nacionalismo en América Latina, Buenos Aires: CLACSO, 2007) p. 92-136

MORALES Carrion, Arturo, Puerto Rico: a political and cultural history. NY, Norton,1983.

MORALES, Ed, Living in Spanglish. The search for Latino identity in America. NY, St. Martin’s Griffin, 2002

Théâtre du Châtelet

19 diciembre, 2010 § 3 comentarios


Durante los años 1860 y 1862, bajo los trabajos de urbanización del barón Haussmann, se construyeron dos teatros, uno frente a otro y con una fuente en el centro. Su arquitectura exterior corresponde a los criterios de la época. Las fachadas están inspiradas  en la Basílica de Palladiana, un edificio renacentista en la ciudad de Vicenza, en Italia.

El Tetro del Chatelet (Théâtre du Châtelet) ocupa el sitio de la antigua fortaleza de París, razón por la cual se dice que que la música remplazó los gritos incesantes de los más desgraciados que provenían de de las antiguas salas de tortura.

Es en este teatro que se crea en 1874 la Asociación de los Conciertos Colonne, dirigida por el violinista y director de orquesta Édouard Colonne.

Esta orquesta se encargará de reunir a los más virtuosos de la época y a los interprestes de las obras de los más grandes compositores franceses del siglo (XIX): Massenet, Saint-Saëns, Berlioz, Bizet, Lalo. Además es en estas salas que el público parisino descubre las obrs de Brahms, Listz, Wagner, Schumann. Algunos de los grandes compositores extranjeros vienen ellos mismos a dirigir sus obras, entre ellos contamos a Tchaikovsky, Mahler y Richard Strauss.

Hoy por hoy, alberga las grandes producciones de Brodway, grandes talentos internacionales (recientemente fuimos a ver a Bobby McFerrin), danzas contemporáneas, y también alberga cada año a la Philharmonia Orchestra de Londres.

Así, el Théâtre du Châtelet se consacra a la música clásica y a la danza.

Théâtre du Châtelet de nuit, Paris

Théâtre du Châtelet de nuit, Paris

Maquette de l'intérieur du Théâtre du Châtelet, Paris

Intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin y su público en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

El público en el Théâtre du Chatelet, Paris

El público en el Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

El techo en el interior del Teatro de Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Hoy en cartelera (Théâtre du Chatelet, Paris)

Hoy en cartelera Bach, Schubert y Beethoven Mayo 2009 (Théâtre du Chatelet, Paris)

Hoy en cartelera: Bobby McFerrin (Théâtre du Chatelet, Paris)

Hoy en cartelera: Bobby McFerrin 26 May 2009 (Théâtre du Chatelet, Paris)

Vista exterior del Théâtre du Chatelet, Paris

Vista exterior del Théâtre du Chatelet, Paris

Vista exterior del Théâtre de la Ville, Paris

Vista exterior del Théâtre de la Ville, Paris

Puerto Rico ¿una tierra sin consenso?

19 agosto, 2010 § 5 comentarios


Puerto Rico ¿una tierra sin consenso?
(lecciones del colonialismo americano)

Bandera de Puerto Rico

Bandera de Puerto Rico

Siul MIRANDA

1898 marca una fecha clave en la existencia de Puerto Rico. Esta fecha se traduce en grandes cambios políticos, sociales, culturales, económicos e incluso psicológicos para la isla y sus habitantes. Desde su “incorporación” a los Estados Unidos, el pueblo puertorriqueño ha estado sumergido en un dilema de identidad. Pueblo forzado a hablar el idioma inglés como su único “billete de acceso” a la zona VIP. La coerción en el sistema educativo para este propósito es legendaria así como la terquedad de los puertorriqueños por conservar el español como lengua materna. Pero el objetivo de nuestro análisis es hacer un desglose y comprensión de las tres lógicas globales dominantes que enmarcan la colonización de Puerto Rico por los Estados Unidos: militar, simbólica y económica ¿Qué pasa una vez que estas lógicas comienzan a perder su importancia? ¿Cual es el paso a tomar para moldear un futuro adecuado a las necesidades y aspiraciones de los puertorriqueños?

Para entender a Puerto Rico, a su gente y a su cultura es necesario tener el contexto histórico de su adhesión a los Estados Unidos. Interaré entonces desarrollar los hechos histórico-politicos más sobresalientes destacando siempre los intereses norteamericanos en el contexto de las relaciones internacionales para llegar así a un mejor entendimiento de la realidad puertorriqueña en su perseverancia por “llegar a ser”.

Sobre cómo los americanos digirieron el muffin (colonización a la inglesa)

Febrero 15 1898, un barco estadounidense estancado en la Habana explota de manera sorpresiva con 266 marinos a bordo – el “Maine”. Inmediatamente después del suceso, Roosevelt le declara la guerra a España. Como sabemos, a España se le obliga ceder los territorios de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, lo cual se traduce en una pérdida importante de las colonias españolas en el Caribe y el Pacifico (Guerra Hispano-Americana, 1898). El proceso de transición que sufren estos territorios de una dominación española a una dominación americana no es fácil. En el caso especifico de Puerto Rico, Estados Unidos se muestra ansioso de romper los lazos que los 400 años de dominación española crearon.

Regresando a la invasión, la realidad es que los americanos ya lo venían planeando todo desde hace tiempo. El barco no explota por casualidad. Los Estados Unidos estaban interesados en tener un dominio sobre ciertos territorios españoles y habría que ingeniárselas para obtenerlos. El que murieran unos cuantos norteamericanos era simplemente cosa de hacer creíble el cuento.

Para los norteamericanos, era tiempo de lanzar a España fuera del hemisferio y establecer a partir de ese momento la hegemonía americana. La historia nos había enseñado que el imperio británico colocaba bases militares en diferentes partes del mundo para tener un control sobre los pasajes marítimos considerados clave dentro de una lógica de estrategia militar y de comercio.

Alfred Thayer Mahan en 1904

Alfred Thayer Mahan en 1904

La supremacía naval era, como podemos deducir, un elemento clave para los Estados Unidos y -en una época de barcos de vapor- esto implicaba centros de abastecimiento de carbón en lugares estratégicos. Una nueva concepción geopolítica se estaba desarrollando, basada en los brillantes y persuasivos escritos del Capitán Alfred Thayer Manhan.

Alfred Manhan era considerado como un gran teórico naval y favorecía la política expansionista. Postulaba que la grandeza nacional se encontraba en el poder naval. Se interesaba particularmente en el estudio del imperio británico para explicar cómo funcionaba y conocer cuáles eran sus estrategias globales a fin de aplicar estrategias similares en el naciente “imperio americano”. Escribía libros sobre las élites euro-americanas a finales del siglo XIX; trabajaba en una escuela naval de formación y estaba a cargo de diseñar las estrategias geopolíticas para el beneficio del imperio americano. Su obra más conocida es “The influence of sea power upon history, 1660-1783”.

Breve, Manhan hace un análisis profundo de todas estas “casualidades” territoriales de los británicos y es ahí que se da cuenta que es una desventaja el que las costas del Atlántico y del Pacífico estuviesen muy separadas la una de la otra. En caso de necesitar apoyo naval, las flotas del Pacifico tendrían que hacer un viaje de 60 días aproximadamente para poder llegar a las costas norteamericanas del Atlántico, contornando por completo el continente a través del Estrecho de Magallanes.

La construcción del Canal de Panamá (que abre sus puertas en 1914) no se trata entonces una mera coincidencia. Estados Unidos hizo ganancias millonarias con la construcción de éste Canal, al mismo tiempo que aprovechó para colocar bases militares.

Alfred Mahan describe en “Lessons of the War with Spain, and Other Articles” la necesidad de negociar un protectorado con Cuba y Puerto Rico pensando precisamente en la importancia estratégica del Canal de Panamá. Para Manhan, Cuba y Puerto Rico eran para el imperio norteamericano lo que Malta fue para el imperio Británico (un lugar estratégico-militar en el mediterráneo que sirve de protección para el Canal de Suez).

Así que como una manera de asegurar la defensa del futuro canal, Manhan recomendó que antes de construirlo, Estados Unidos debía adquirir Hawaii y controlar militarmente las cuatro rutas marítimas caribeñas al noreste del canal.

Puerto Rico (Mapa)

Puerto Rico (Mapa)

Las cuatro rutas que él identificó fueron:

  • Paso de Yucatán (entre Cuba y México);
  • Paso de los Vientos (la principal ruta norteamericana de acceso al canal entre Cuba y Haití);
  • Paso de la Mona (entre Puerto Rico y la República Dominicana);
  • y Paso de Anegada (cerca de St. Thomas en las aguas orientales de Puerto Rico).

Las únicas islas que permitían acceso a las cuatro rutas marítimas mencionadas por Mahan eran Cuba y Puerto Rico. Controlando estas dos islas los Estados Unidos controlaba simultáneamente los cuatro pasajes marítimos que este señalaba. Además, a fines del Siglo XIX, estas islas eran más vulnerables al control de una potencia extranjera que las repúblicas de Haití y la República Dominicana. Cuba y Puerto Rico eran colonias de un imperio en decadencia. Los Estados Unidos temían que otros imperios aprovecharan la debilidad del imperio español para tomar militarmente sus dos últimas colonias en las Américas. Esta creencia no era una fantasía en la época. Los alemanes tenían un plan para atacar militarmente a los Estados Unidos donde el primer paso era tomar a Puerto Rico1

El plan se llevó tal cual Mahan lo había planteado, incluso en el mismo orden. Puerto Rico representaba en esta primera fase una estratégica meramente militar.

Tutelaje colonial: el inicio de una amistad

Puerto Rico and US flags

Puerto Rico and US flags

Cuando los americanos se instalan finalmente en Puerto Rico, se encuentran con una sociedad fundamentalmente agrícola y en su mayoría, productora de café. Era una isla que tenía localizada su economía en las montañas, donde el café producido era exportado a Europa. Las ciudades son completamente rurales, sobre todo en la cordillera. Las ciudades (notablemente Ponce y San Juan) eran lugares de administración de la colonia española, lugares de gestión militar y puertos para exportar e importar.

Ponce era una ciudad económicamente más importante que San Juan ya que todo el café se exportaba vía Ponce, además los grandes hacendados vivían allí. Con la llegada de los norteamericanos los hacendados -quienes son los que controlan la economía de la isla- asumen posiciones críticas conforme pierden los privilegios que tenían con los españoles. Protestan contra la presencia americana para preservar sus territorios y se ven obligados ya sea a mostrar su apoyo a la colonia española o a hacerse autonomistas independentistas. Estados Unidos exportaba café de Brasil y no le interesaba en lo absoluto el café de Puerto Rico. Como lo he estado haciendo notar a lo largo de este texto, el interés en la isla es fundamentalmente militar (aunque esta lógica cambia durante la Segunda Guerra Mundial).

La ocupación americana se llevo a cabo de manera pacifica. Una gran parte de la población estaba a favor de la separación del imperio español. Los puertorriqueños pensaron que los Estados Unidos iban a traer democracia y liberación y por esta razón las élites apoyaron la invasión americana, porque vieron en ella una salida a la opresión de los hacendados y sobre todo al del dominio español.

Sacar a todos los obreros de las cárceles españolas, fue lo primero que hicieron los americanos y prometieron libertad de huelga, de sindicatos, de prensa… Pero la realidad es que estas libertades llegaron solo con las luchas del movimiento puertorriqueño. “Esos gringos” se habían aprovechado de la ingenuidad boricua.

El primer gran paso que dio el pueblo boricua hacia la democracia fue en 1917, cuando el Congreso norteamericano aprobó el Acta Jones, que era una carta que otorgaba a los puertorriqueños la ciudadanía americana. Si analizamos las cosas desde el punto de vista cultural, la ciudadanía representaba en realidad una forma de asegurar la lealtad de la isla en tiempos de tempestad más allá de ser una concesión a la lucha liberal. Esto no mejoró el estatus colonial de la isla, ni mucho menos abrió la posibilidad en ese entonces de tener el mismo trato que recibían los blancos europeos establecidos en la metrópoli. La división étnico-racial estaba a flor de piel. Puertorriqueños y afroamericanos ocuparon la producción de mano barata en los centros metropolitanos. La Constitución americana reconocía solamente derechos de igualdad para las poblaciones blancas, lo que permitía una discriminación completamente legal de las minorías. No fue sino hasta 1964 que se pasa una encomienda de los derechos civiles de las minorías y se reconoce la igualdad ciudadana de todos los americanos.

En cuanto a los aspectos legales y económicos de la relación colonial, estos fueron solidificados hasta después de la Segunda Guerra mundial, cuando la presencia militar se incrementó dramáticamente en el territorio por medio de la construcción de bases militares acompañada de un masivo reclutamiento de puertorriqueños en las fuerzas armadas norteamericanas.

Es dentro de este contexto que Puerto Rico se convierte en un protectorado de los Estados Unidos y que más tarde se transforma en lo que actualmente conocemos como Estado Libre Asociado (ELA), calificado por muchos como un tipo de “neo-colonialismo”.

Desde que los Estados Unidos toma posesión de Puerto Rico, en la isla se vive a la “americana” pero en versión español. Durante los años 10 y 20 se llevaron a cabo reformas educativas severas con el fin de americanizar los valores, los principios y las maneras de pensar de los profesores y de los estudiantes. Se enviaron profesores de lengua materna inglesa y se trató de usar los mismos métodos de enseñanza que en Estados Unidos. Este proceso duró más de 40 años. Incluso el idioma inglés fue impuesto como idioma oficial por algún tiempo y no fue sino hasta 1998 que se volvió a adoptar el español como lengua oficial en Puerto Rico junto con el idioma inglés, considerándose este último como lengua imprescindible en las “sanas relaciones” con metrópoli

El por qué pese a que después de 100 años de dominación americana se siga hablando español en Puerto Rico, es un poco complejo. Pero se puede entender que en una isla donde para 1910 el 80% de la población era rural, los métodos americanos eran totalmente inadecuados para la realidad puertorriqueña. En los métodos había un ingrediente implícito de colonialismo y de superioridad de todo lo que era y debería ser “americano”. Mientras unos cuantos puertorriqueños aceptaron esto como una nuevo “manifest destiny”, muchos otros reaccionaron de manera apasionada contra el “estigma”. Su respuesta fue sencillamente abrazarse a sus morales, valores, percepciones y actitudes como koalas a un árbol . Y es así hasta el día de hoy, el inglés sigue luchando por “entrar y dominar” y el resultado de esto es lo que conocemos como “Spanglish”.

La adquisición de Puerto Rico respondió efectivamente al proceso de expansión imperialista que iba requiriendo la economía de los países “desarrollados” capitalistas de entonces, pero ya se veía que el proceso de asimilación cultural no era sencillo.

Hasta aquí, la importancia estratégico-militar que Puerto Rico tenía para los norteamericanos se llega extender hasta finales de la Segunda Guerra mundial. Incluso, gran parte de su administración puertorriqueña estuvo bajo el cargo del Deparment of War de los Estados Unidos hasta 1934. El departamento de guerra se ocupaba de todos los asuntos domésticos de la colonia.

Puerto Rico durante la Guerra Fría

Agricultural Workers on a sugar population near Ponce

Agricultural Workers on a sugar population near Ponce

Después de la Segunda Guerra mundial y en un contexto de Guerra Fría, Puerto Rico se convierte en pieza clave de la batalla simbólica entre la doctrina Truman y la doctrina Jdanov. Es decir que toma el rol de una “vitrina” simbólica del modelo capitalista de desarrollo que los Estados Unidos promovió en el “Tercer Mundo” como alternativa al modelo soviético (Véase Grosfoguel).

En San Francisco se vive una sensible discusión entre la Unión Soviética y los Estados Unidos sobre los modos imperialistas que prevalecen en cada uno de ellos. Es una discusión que tiene por objetivo la de desprestigiarse el uno al otro, de acusarse entre sí de ser países imperialistas y/o colonialistas. Estados Unidos alegaba en su favor que su interés no era la de explotar ni dominar a nadie, sino la de ayudar a los países subdesarrollados a alcanzar mejores económicos y político-sociales.

La URSS utiliza entonces a Puerto Rico como ejemplo claro del colonialismo americano. Esto tiene un fuerte impacto porque Estados Unidos se ve obligado -en tanto que miembro de la ONU- a reformar sus lazos coloniales con la isla, cosa que no le tiene nada contento. El resultado de esta discusión es la creación en 1952 del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (Commonwealth of Porto Rico), que consiente entre algunas otras cosas un cierto grado de autonomía al territorio así como el derecho de elegir a su propio gobernador y mantener una representación sin derecho a voto en la cámara de senadores de los Estados Unidos de Norteamérica. Se incluyó a Puerto Rico en los programas federales de la posguerra como si fuera un Estado americano. El Estado providencial (Welfare State) fue extendió a la isla.

Antes de los años 50 Puerto Rico era uno de los países más pobres de América Latina, e incluso más pobre de lo que hoy es Haití. La nueva configuración bipolar en el mundo a mediados de los años 40 obliga a los Estados Unidos a transformar su estrategia militar en la isla y a convertirla en un lugar ideológico y simbólico de la Guerra Fría. El plan era hacer de Puerto Rico una especie de laboratorio desarrollista, utilizando una estrategia de industrialización que hoy se conoce como maquiladoras, muy similares a las que existen en México. De esta forma se pretendía demostrar al mundo las ventajas del capitalismo. Se implantaron centros de entrenamiento donde se invitaba a observadores internacionales a aprender las nuevas tecnologías industriales con el objetivo de ser exportadas. Es decir que se venía a Puerto Rico a ver el modelo en acción3.

De esta forma, el fin de la Segunda Guerra mundial marca la consolidación del proceso de industrialización periférica, donde ahora la producción industrial ya no será concentrada en los países del “primer mundo”, sino que se extenderá a los países del “tercer mundo”. Sin embargo, la producción industrial seguirá siendo controlada por las empresas de primer mundo.

El programa tuvo mucho éxito, y los Estados Unidos le dan una vuelta a la dimensión de los intereses “simbólico-capitalistas” (si es que puedo llamarlo así, sino digamos simplemente “intereses simbólicos”) que ahora representa Puerto Rico y comienzan a considerarlo dentro de la esfera de la producción económica. Efectivamente, Puerto Rico se estaba convirtiendo en una verdadera vitrina del desarrollo.

El programa había logrado atraer flujos importantes de inversiones norteamericanas, particularmente en las industrias a fuerte mano de obra. De 1948 a 1972 el PNB real de Puerto Rico aumentó a una tasa anual promedio del 6% (cuando la tasa anual promedio en Estados Unidos era de 3,7 %). Al mismo tiempo, la economía de la isla paso del sector agrícola tradicional al de la fabricación de materias primas. El empleo aumento de 55.000 puestos en 1950 a 142.000 puestos en 19724. En efecto, el programa era ya un éxito entre 1950 – 1960 y Puerto Rico recibía el merecido apodo de “el milagro económico del Caribe”.

Si bien es cierto que se logró elevar el nivel de vida de los puertorriqueños y su nivel de alfabetizacion sobre cualquier otro país de América Latina entre los periodos de 1950 y 1970, no debemos descartar que a lo largo de esos años también hubo una campaña de promoción de migraciones masivas de Puerto Rico hacia los Estados Unidos, a fin de satisfacer la necesidad de mano de obra barata en la metrópoli, lo cual ayudó a la exportación de la pobreza puertorriqueña y a consolidar así el éxito del programa de desarrollo implantado en los años 50. Es evidente que los Estados Unidos no mencionaban esto en su discurso, decían que era porque las empresas americanas se habían establecido en la isla y mostraban siempre cifras alentadoras como las que les presente hace un momento.

La industria maquiladora se hunde en los años 70 porque, entre muchas otras razones, una de las principales es que los otros países que implementaron este modelo de desarrollo comenzaron a ofrecer una mano de obra más barata, y esto se traduce en competencia.

Farmacéuticas en Puerto Rico

Farmacéuticas en Puerto Rico

La nueva lógica fue la de establecer industrias intensivas de capital, aunque altamente contaminantes (pero esto ya no es el tema de nuestro estudio). Lo que puedo resumir es que esta vez se establecen en Puerto Rico las industrias que costarían una fortuna mantener en la metrópoli (tal es el caso de las petroleoquímicas, que después abren paso a la industria farmacéutica). Este tipo de empresas se encuentran en la incapacidad de absorber el número de desempleo que se crea cuando las maquiladoras cierran en Puerto Rico. Aunque se siguen haciendo esfuerzos por parte del gobierno norteamericano (entre otros por medio del envío de fondos federales a Puerto Rico), los empleos que se ofrecen son pocos porque estas empresas son intensivas en capital y no en mano de obra. Como consecuencia de este brusco cambio en la economía puertorriqueña, las migraciones no han dejado de fluir hacia los Estados Unidos. De hecho se calcula que el número de puertorriqueños en la metrópoli rebasa hoy el número de puerriqueños en la isla.

Aunado a esto, en el plano de las relaciones internacionales, la caída del muro de Berlín, el derrumbe de los sistemas comunistas y particularmente el enfrentamiento que había marcado las relaciones Estados Unidos – Unión Soviética desde el fin de la Segunda Guerra mundial, son fenómenos que cambiaran radicalmente no solo al mundo, sino que dejaron una marca contundente en el futuro incierto de Puerto Rico. Vimos ya como los intereses militares fueron desplazados por otras lógicas dominantes, y ahora Puerto Rico pierde el rol simbólico y económico que alguna vez representó para los Estados Unidos.

Statehood! (First class citizens now)

Statehood! (First class citizens now)

Es muy probable que a estas alturas los Estados Unidos estén dispuestos a dar cualquier cosa por darle su independencia a Puerto Rico como una forma de sacarse los gastos que conlleva el Estado Libre Asociado, la neo-colonia. Pero todo mundo en Puerto Rico sabe lo que significa una independencia neo-colonial. No quieren perder la distribución de la riqueza que existe ahora, ni los programas de ayuda federales. No quieren perder su derecho a la nacionalidad americana aunque eso implique el riesgo de seguir siendo explotados por los Estados Unidos.

La independencia para la gran parte de los boricuas representa pues una pérdida y no una ganancia. De incorporase Puerto Rico como el Estado número 51 de la Unión, se convertiría en el primer Estado federal donde el inglés no es la lengua dominante y sería el primero en constituir la base territorial de una minoría lingüística y cultural. Para algunos conservadores de la extrema derecha, un Puerto Rico incorporado seria la encarnación de un multiculturalismo inaceptable5. Por otro lado, Bill Cliton alguna vez dijo que negarle a Puerto Rico su integración a la Unión por razones ligadas al idioma o a la cultura, sería “incorrecto”.

¿Qué somos y quiénes somos? Los puertorriqueños pertenecen pero no son parte de los Estados Unidos. Esto se me hace una burla, me hace sentir como un “ciudadano americano de segunda categoría”. No es concebible pertenecer y no pertenecer a ningún lado. ¿Hasta qué punto somos capaces de trazar nuestro propio destino?

Tal parece que que una vez que Estados Unidos “pierde sus intereses” en Puerto Rico porque colonialmente ya no le representa un beneficio, el reto esta ahora en diseñar las políticas apropiadas para acentuar las fortalezas del pueblo.

Bibliografía

Bureau of Economic Analysis, U.S. Department of Commerce, “Regional Economic Accounts,” Disponible en línea en http://www.bea.gov/index.htm.

COHEN, James. 1999, “Consensus introuvable à Puerto Rico” Le monde diplomatique, Avril

GROSFOGUEL Ramón, « Los limites del nacionalismo: lógicas globales y colonialismo norteamericano en Puerto Rico », in Jorge Enrique González Editor, Nación y nacionalismo en América Latina, Buenos Aires: CLACSO, 2007) p. 92-136

MORALES Carrion, Arturo, Puerto Rico: a political and cultural history. NY, Norton,1983.

MORALES, Ed, Living in Spanglish. The search for Latino identity in America. NY, St. Martin’s Griffin, 2002

le métro parisien

24 junio, 2010 § Dejar un comentario


Métro Cité, ligne 4. Paris (Siul Miranda)

El 19 de julio de 1900, justo a tiempo para los Juegos Olímpicos que se llevaban a cabo en el Bosque de Vincennes, la primera línea de metro abrió sus puertas en París, en un tramo que va de Porte de Vincennes  a Porte Maillot. La decoración de la “línea” era muy meticulosa y uno de los grandes maestros de esta gran tarea decorativa fue el arquitecto Guimard quien se encargó del diseño de las diferentes entradas de las estaciones del metro, logradas en un exquisito estilo Art Nouveau.

Entrée Guimard

Como era de esperarse, el diseño no gustó mucho a los parisinos. Dijeron que los faros parecían ojos de monstruos galácticos y que no iban para nada con la arquitectura hausmaniana. A decir verdad a los parisinos nunca se les ha podido dar gusto de buenas a primeras, pero al final de cuentas terminan idolatrando lo que alguna vez odiaron (la Torre Eiffel, la Pirámide del Louvre, el Centro George Pompidou…).

El éxito de éste “ferrocarril metropolitano” fue tal que la Alcaldía de París decidió alargar las ramas pasando de 3 a 8 vagones y se metió a la tarea de crear nuevas líneas férreas. Las obras avanzaron muy rápido: para 1913 ya había 10 líneas y justo antes de la Segunda Guerra mundial la red del metro contaba con 159 km de longitud y 332 estaciones.

La ampliación del metro tuvo muchas dificultades: bombardeos aéreos que provocaron la inundación y postración del terreno, incendios mortales (que condujeron a los obreros a querer trabajar con materiales metálicos en vez de madera), y sobre todo la construcción de túneles sub-fluviales. La construcción de la línea 4, que necesitaba pasar por debajo del Río Sena, constituyo un verdadero desafío. Fue necesario congelar el terreno para cavar los túneles y evitar así una inundación.

Durante los años 20, la creciente expansión de los suburbios parisinos obligó que la red del metro se ampliara más allá de París.

En 1946, en un contexto social difícil debido a las huellas dejadas tras la guerra, el metro registra un nivel histórico en la frecuentación de usuarios: 1,6 millones de pasajeros. En marzo de 1948 aparece la Régie Autonome des Transports Parisiens (RATP), Compañía Arrendataria Autónoma de los Transportes Parisinos en español, con el objetivo principal de modernizar los materiales (se adopta el uso de neumáticos con la finalidad de reducir el ruido) , las estaciones y la iluminación .  La RATP se encarga desde entonces de la explotación comercial de la red del metro.

Los anuncios publicitarios que aparecieron en 1957 en la estación de la línea 1 Franklin Roosevelt, permitieron a la RATP de aligerar el presupuesto.

En vísperas de la Copa del Mundo (Francia 98), aparece una innovación espectacular: un metro más eficiente, rápido y puntual. Se trata de la línea 14, “le projet Météor”. La innovación consistió en la substitución del conductor por un tren completamente automatizado. Hasta hoy día, cuando hay huelga por parte de los trabajadores de la RATP (osea, casi diario), ésta es una de las pocas líneas, o mejor dicho la única, que tiene asegurado el servicio en un tramo que va de Olympiades a Gare Saint Lazare. Ojalá todos los metros fueran como la línea 14 (attention : faut pas dire ça au syndicat !!).

El metro parisino resulta ser la forma más rápida y fácil de viajar en París y en sus alrededores. A diferencia de otras grandes ciudades europeas como Londres,  le métro parisien está en servicio todos los días del año de 5:30 am a 12:30 am. Hoy día se trata de un tren subterráneo que hace parada en aproximadamente 300 estaciones repartidas en todo París, habrá que buscar el dato para saber el número de estaciones que están en los suburbios. La mayoría de sus trenes no cuenta con un sistema automático de apertura de puertas, por lo que hará falta que presiones un botón para que puedas abrirlas.

Stalingrad, ligne 2. Nord de Paris

Para subirse al metro es necesario comprar un billete, que es fácil de conseguir en los puestos de periódico, en las tiendas de tabaco, y casi siempre en la misma estación del metro. La tarifa depende de la distancia que vas a viajar, tu edad y la frecuencia de tus viajes. Afortunadamente para los hispanófonos, el sitio de la RATP ofrece información en español ( http://ratp.fr/ ).

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Napoleón Derrotado

26 diciembre, 2008 § 1 comentario


Patrick Rambaud, Il neigeait. En la portada se reproduce Pasaje del Berezina, por Fournier-Sarloveze, 1812Patrick Rambaud, Il neigeait, Paris, Editions Grasset & Fasquelle, 374 pp.

En la segunda parte de su trilogía napoleónica, Patrick Rambaud relata la desastrosa campaña francesa en Rusia, a finales de 1812. De nuevo, lejos del círculo privado del primer emperador de Francia, Rambaud nos muestra el lado humano, crudo, extremo, terrible y a veces, solo a veces, hermoso. Pesimista sobre la naturaleza humana, Rambaud se coloca en las antípodas de los admiradores de Napoleón que, a su lado, parecen ingenuos románticos de los brillantes y limpios uniformes militares y de las batallas indoloras y llenas de estrategia.

El motivo de la novela se inspira en un poema de Víctor Hugo, cuyos primeros versos rezan: “Il neigeait. On était vaincu par sa conquête. / Pour la première fois l’aigle baissait la tête” (Algo así como “Nevaba. Derrotado por su conquista. / Por primera vez el águila bajaba la cabeza). La nieve, el frío, son omnipresentes a todo lo largo del relato y todo el viaje de la Grande Armée.

Moscú arde a la llegada de las hambrientas, agotadas y acosadas tropas francesas. Durante meses sólo han encontrado cosechas destruidas, graneros quemados. Llegados a la capital, el fuego (quizás ordenado por el gobernador de la ciudad, el conde Rostopshin (Rostopchine, en francés), los hunde en la derrota que hacía muchos kilómetros arrastraban, pero que Napoleón se negaba a aceptar. Cientos de miles de soldados de toda Europa, desde Portugal hasta Lituania, murieron congelados, primero dormidos por el agotamiento y luego cayendo a pedazos: una mano, una nariz, un dedo, convertidos en pedazos de hielo.

La historia es relatada en torno a tres personajes: el capitán d’Herbigny, su doméstico Paulin y el secretario de ejército Sebastien Roque. Otros personajes principales durante algunos capítulos van ilustrando la terrible experiencia de esos desafortunados: un grupo de actores franceses en Moscú, algunos comerciantes y otros militares. Todos sufren el mismo suplicio, con finales diversos y recompensas desequilibradas. Todos caminan sobre la nieve hasta el agotamiento total o fatal, tras haber perdido sus caballos, si tenían el privilegio, fileteados vivos por los otros miembros hambrientos del ejército.

El ejército de Napoleón, o lo que quedaba, deja su rastro a lo largo de su caminata. Imposible perderlo: “… il n’y avait qu’à remonter les centaines de corps nus; gelés; hommes et femmes couchés sur la glace; les voitures brûlées; les chevaux dépecés qui coloraient la neige en rose” (p. 158) (“… bastaba con seguir los cientos de cuerpos desnudos, congelados; hombres y mujeres tendidos sobr el hielo; los coches quemados; los caballos descuartizados que coloreaban la nieve de rosa”). Un momento especialmente angustiante es el paso por el río Berezina. Los endebles puentes construidos por los ingenieros militares franceses, soportan mal el peso de los aún miles de supervivientes. Uno se desploma y bajo los tiros de la caballería rusa, el pánico cunde. La única manera de pasar al otro lado es degollando al que se encuentra en frente…

¿Cómo sobrevivir a ese infierno de hielo? Hombres que se refugian en las entrañas tibias de los cadáveres de caballos, alimentándose de sus tripas; otros se refugian bajo la montaña de cadáveres que su batallón dejó, muertos durante el sueño por congelamiento; asesinar por dos pedazos de jamón. Tal fue la campaña de Napoléon. Sobrevivir al frío no bastaba. Había que pasar desapercibido para los mujiks. Alentados por una “guerra santa” predicada sus popes ortodoxos, los rezagados o perdidos eran sacrificados cruelmente.

Il neigeait es una novela más cruda aún que la anterior, La Bataille. Pesimista, deja poco lugar a la esperanza. Aunque está presente, la sangre y la violencia la diluyen. De alguna forma, sin embargo, estamos seguros que la realidad superó largamente los textos, incluso al poema de Victor Hugo:

Il neigeait. On était vaincu par sa conquête.

Pour la première fois l’aigle baissait la tête

Sombres jours ! L’empereur revenait lentement,

Laissant derrière lui brûler Moscou fumant.

Il neigeait. L’âpre hiver fondait en avalanche.

Après la plaine blanche; une autre plaine blanche.

On ne connaissait plus les chefs ni le drapeau.

Hier la grande armée, et maintenant troupeau.

On ne distinguait plus les ailes ni le centre :

Il neigeait. Les blessés s’abritaient dans le ventre

Des cheveaux morts : au seuil des bivouacs désolés

On voyait des clairons à leur poste gelés

Restés debout, en selle et muets; blancs de givre,

Collant leur bouche en pierre aux trompettes de cuivre.

Boulets, mitraille, obus, mêlés aux flocons blancs,

Pleuvaient ; les grenadiers surpris d’être tremblants,

Marchaient pensifs, la glace à leur moustache grise.

Il neigeait, il neigeait toujours ! la froide bise

Sifflait ; sur le verglas, dans des lieux inconnus,

On n’avait pas de pain et l’on allait pieds nus.

Ce n’étaient plus des coeurs vivants, des gens de guerre ;

C’était un rêve errant dans la brume, un mystère,

Une procession d’ombres sous le ciel noir.

La solitude vaste, épouvantable à voir,

Partout apparaissait, muette vengeresse.

Le ciel faisait sans bruit avec la neige épaisse

Pour cette immense armée un immense linceul.

Misiones en China

13 diciembre, 2008 § Dejar un comentario


Amazon

Vêpres à la Vierge en Chine. Foto: Amazon

Vêpres à la Vierge en Chine, Coro de Beitang (Pekín), XVIII-21 Musique des Lumières, Kelong Shi (canto, declamación), Christophe Laporte (alto), Benoît Porcherot & Howard Shelton (tenores), Ronan Nédélec (barítono), Cyrille Gerstenhaber (soprano), Jean-Christophe Frisch (dirección)

La actividad misionera de los jesuitas llegó prácticamente a todo el mundo. El prestigio del que gozó la Compañía de Jesús fue suficiente como para confiarle la conversión de los nuevos territorios descubiertos en América, África y Asia. Muchos de los miembros de la Compañía eran renombrados científicos y artistas, curiosos de aprender en cualquier lugar en el que se encontraran. En el campo de la música han sobrevivido hermosos ejemplos como la Ópera de San Ignacio, perdida durante mucho tiempo en las misiones jesuíticas del Paraguay.

El caso de China no es la excepción en la historia de la Compañía, teniendo resultados espectaculares. Desde el siglo XVII hay presencia en Pekín de miembros de la orden. El jesuita Matteo Ricci fue la punta de lanza. La Compañía entendió muy bien que la refinada y sofisticada élite china aceptaría con mayor facilidad científicos y artistas que pudieran aportar algo al ya muy desarrollado conocimiento oriental. Aunque no fue tarea fácil, la profundidad de los conocimientos de los jesuitas y la novedad de las invenciones occidentales llamaron poderosamente la atención de los gobernantes chinos. Los jesuitas no solo fueron aceptados sino que gozaron de un gran respeto. Como sacerdotes, los misioneros de la Compañía habían decidido usar el uniforme de los bonzos japoneses, pero al ser rápidamente asimilados a los sabios de la corte, se les permitió usar la ropa que los letrados usaban.

Luego de una época de oro llegaría la disolución de la orden, el final de una obra que, más allá de las creencias, fue de gran valor científico y artístico. En la música, los jesuitas y los católicos chinos de sus parroquias dejaron un repertorio que puede ser reconstruido con alguna exactitud el día de hoy. Gracias a algunas descripciones de la época, algunos envíos de documentos desde Europa y a otros fuentes más oscuras, se tiene un cierto conocimiento sobre el repertorio ejecutado en las fiestas católicas chinas. Hay que saber que no todos los misterios de la fe católica eran predicados y solo los convertidos tenían acceso a las grandes representaciones. Los jesuitas habían intentado crear un repertorio que estuviera al alcance de todos los públicos según las correspondientes fiestas. Si bien los sistemas musicales son completamente distintos, ciertas aportaciones tuvieron un cierto éxito. Algunos compositores chinos europeizados escribieron música china para instrumentos occidentales.

Jean-Christoph Frisch et François Picard hacen una reconstrucción de como hubieran sido unas Vísperas para la Virgen en China. La propuesta que hacen es interesante: crean un repertorio barroco con algunas piezas chinas. Algunas de las piezas están cantadas en chino, lo que resulta en una atmósfera casi onírica. Tal es el caso de la segunda pista: Shengmu jin o Ave María.

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