amanecer en casa

23 octubre, 2011 § 1 comentario


No se trataba sólamente de música. Era un viaje en diferentes dimensiones: a través de varias distancias, del tiempo y de la mente. Recuerdo algunos domingos por la tarde en los que mi viejo sacaba un vinil en el tocadiscos. Y sonaba un amanecer, o lo que debía ser el sonido de un amanecer. Esa impresión me daba la primera parte de Equinoxio, de Jean-Michel Jarre.

No sólo la música me llevaba a volar. Los hombrecillos de la portada del disco me intrigaban. Se veía una especie de sala de música llena de ellos, incontables; tantos, que no cabían en el cartón. Pero también estaba esa imagen de sentirse perseguido. Como yendo en una carrera, sin razón aparente. Simplemente rápido, de pronto acompañado, de pronto sólo. Pero en todo caso rápido.

En la casa considerábamos que escuchar a Jean-Michel Jarre era un gusto raro pero lo disfrutábamos. De hecho, tuve que esperar muchos años, hasta mi universidad, para conocer a un puñado de personas más que no sólo conocieran a este artista francés, sino que les gustara. Y me gustaba imaginar como mi papá había descubierto a este compositor que rompió tantos moldes. Me gusta imaginármelo reunido con sus amigos, en el cuarto de alguno de ellos, fumando y bebiendo y dejándose llevar por esta música artificial y a la vez tan viva. Esta música que sigue hablando de un futuro tan raro como hermoso.

Mi papá lo escuchaba con una especie de gula o fascinación. Se quedaba varios minutos de pie junto al tocadiscos examinando las portadas de sus discos. A veces nos hacía una pequeña broma, que ya no recuerdo exactamente, pero que tenían que ver con lo extravagante de las ilustraciones. Lo que le llamaba la atención, estoy seguro, era el aspecto futurista de esos sonidos. Seguramente, su mente volaba y se imaginaba a la gente del futuro esuchando a Jarre en una sala de conciertos de la misma manera que hoy escuchamos a Mozart o Beethoven.

Hoy, encontré este cover. Hermoso. Es una especie de Jean-Michel Jarre minimalista. Y volvió a amanecer en mi casa

Monsieur le pianiste

25 mayo, 2011 § Dejar un comentario


Como en muchas otras ciudades, escuchar música en las calles de París es parte de nuestro cotidiano. Cuando uno recorre las calles se topa con bandas de música, guitarristas, violinistas y muy raramente, si corren con suerte, podrán toparse con un pianista (si si, con piano y todo bien montado).

Esta fotografía la tomé sobre el Boulevard Lafayette justo a la salida del metro Cadet. Los que contemplábamos el espectáculo estábamos en la fascinación total y muchos de ellos le aportaban dos que tres moneditas a monsieur le pianiste. Pero la gran pregunta que yo tengo es ¿cómo le hace para pasearse por allí con semejante piano?

Monsieur le Pianiste, métro Cadet, Paris

Pierre et Gilles 2

10 febrero, 2011 § Dejar un comentario


Publicada el: 5 marzo 2008 23:25 pm en Se destetó Teté.

Al principio del catálogo de Double je hay una biografía gráfica de Pierre y Gilles. Los años pasaron, evidentemente… Desde la infancia de Gilles en El Havre, la de Pierre en La-Roche-sur-Yon, algunos dibujos de la época conservados por ellos, pasando por su adolescencia, hasta su juventud, durante la cual se conocen, hasta todo nos predispone a pensar en la pareja que forman. Es muy difícil pensar en cada uno por separado.

Desde su juventud, entonces, hasta el día de hoy, han pasado treinta años juntos. Han envejecido. En cada período hay una o dos fotografías de un abrazo, un beso, una risa. Qué de experiencias no guardará esta pareja. Su estudio en el Marais, su departamento en Bastilla su casa en Pré-Saint-Gervais; cuántas noches de bar, disco y fiestas, en esa París un poco adormecida de los años ochenta. Todo está ahí. Pierre y Gilles. Gilles y Pierre. Y todavía hoy hacen dibujos mignons en los que se representan a sí mismos como si recién se acabaran de conocer.

Hay en sus fotos una suerte de exotismo que juega con el espectador y que preparó el estilo único de estos dos artistas. Podemos estar de acuerdo con que el trabajo de Pierre y Gilles no es kitch. Pero no podemos admitir que no contenga lo kitch: va más allá de lo kitch. El juego está precisamente en aquello mundano, repetitivo, normal, potenciado al grado de bello único llamado kitch (un objeto, un animal, hasta una persona) atrapado por la cámara de Pierre y retocado por el trabajo de Gilles.

Un Pierre-et-Gilles

¿Qué es una obra de Pierre y Gilles o, mejor dicho, un Pierre-et-Gilles?

Paul Ardenne afirma en su ensayo “Notre grande famille. Une esthétique de la réconciliation”, que las obras de Pierre y Gilles tienen siete características: son producto de un método sistemático, equívocas, ahistóricas, iconódulas, hiper idealistas, “eternas”, hiper realistas y “familiares”. Expliquemos un poco.

Tras treinta años de trabajo, Pierre y Gilles siguen la misma rutina de trabajo: “Los dos imaginan primero la idea creadora, después realizan los borradores preliminares y buscan el modelo ideal. Gilles encuentra los elementos para crear la decoración y Pierre realiza la fotografía. Una vez seleccionada e impresa la foto, Gilles retoca la imagen. Después crean un marco específico para la imagen. Habiendo sido retocada a mano la imagen, ningún otro ejemplar puede ser realizado” (Oscar Ho Hing-Kay, “Le plaisir populaire de Pierre et Gilles” in Pierre et Gilles rétrospective, MOCA, Shanghai, 2005, p. 13)

Todos, o casi todos los retratos (pues sólo hacen retratos) son verdaderas puestas en escena; el modelo, sin embargo, está convertido en alguien más. Alrededor, una decoración exagerada, una belleza facial extremadamente trabajada…

Treinta años dobles

9 febrero, 2011 § Dejar un comentario


Publicada el: 26 febrero 2008 23:22 pm en Se destetó Teté.

Recuerdo pocas ocasiones durante mi vida en las que el descubrimiento de un artista, de una obra, de una corriente, me hayan impresionado tanto. Recuerdo, por ejemplo, la colección permanente de Remedios Varo en el Museo de Arte Moderno. Pero en esa ocasión se trató màs bien de la constatación de la belleza que ya había visto reproducida en sendos catàlagos de esa pintora.

El año pasado, en el museo del Juego de Pelota de París, sin imaginarlo, sin haberlo planeado, descubrí la obra de Pierre y Gilles. Mis padres, mi prima Ana y yo en realidad buscábamos otra exposición de fotografía. El error se convirtió en revelación.

Al parecer, la exposición Double je ha sido la màs completa de mis dos nuevos héroes. Su trabajo inició en 1976, cuando comenzaron a vivir juntos. Sin embargo, mi ignorancia no impide que sean unos de los artistas màs influyentes de nuestra época. Más adelante descubriremos por qué.

Por lo pronto, hay que saber que el trabajo de Pierre y Gilles, como lo dice Jeff Koons en su “Kaléidoscope” que sirve de introducción al catálogo de la exposición, ha influido la publicidad, la fotografía de moda, la música de cine, el video a través de referencias a la historia del arte y a la iconografía religiosa.

¿En qué consiste su trabajo? Se trata de fotografías retocadas con un exquisito trabajo de pintura, las cuales, impresas en gran formato, son enmarcadas en los más diversos materiales y formas: plástico, madera, papel, celulosa con corazones, brillantina o burbujas. El resultado es una serie de imágenes súper cargadas, más allá de lo kitch, con una gran dosis lúdica pero también con otra dosis de crítica y denuncia. Si en general el trabajo de Pierre y Gilles no propone ningún juicio de valor al espectador (que queda completamente abandonado al efecto de la imagen) también pueden recurrir a la denuncia (por ejemplo sus obras tituladas Le triangle rose, 1993 e Iraq war, 2006)

Pareja homosexual, reivindican en su trabajo su elección llevando el manierismo a tal grado, que deja de serlo. Los clichés, los lugares comunes y las visiones de la sociedad sobre los homosexuales quedan retratados en el trabajo de Pierre y Gilles en una especie de mundo hiper real, donde la normalidad parece que no está del lado del espectador.

Continuará…

En la imagen: Les amoureux de Paris, Hélène et Stephane, 1990.

Théâtre du Châtelet

19 diciembre, 2010 § 3 comentarios


Durante los años 1860 y 1862, bajo los trabajos de urbanización del barón Haussmann, se construyeron dos teatros, uno frente a otro y con una fuente en el centro. Su arquitectura exterior corresponde a los criterios de la época. Las fachadas están inspiradas  en la Basílica de Palladiana, un edificio renacentista en la ciudad de Vicenza, en Italia.

El Tetro del Chatelet (Théâtre du Châtelet) ocupa el sitio de la antigua fortaleza de París, razón por la cual se dice que que la música remplazó los gritos incesantes de los más desgraciados que provenían de de las antiguas salas de tortura.

Es en este teatro que se crea en 1874 la Asociación de los Conciertos Colonne, dirigida por el violinista y director de orquesta Édouard Colonne.

Esta orquesta se encargará de reunir a los más virtuosos de la época y a los interprestes de las obras de los más grandes compositores franceses del siglo (XIX): Massenet, Saint-Saëns, Berlioz, Bizet, Lalo. Además es en estas salas que el público parisino descubre las obrs de Brahms, Listz, Wagner, Schumann. Algunos de los grandes compositores extranjeros vienen ellos mismos a dirigir sus obras, entre ellos contamos a Tchaikovsky, Mahler y Richard Strauss.

Hoy por hoy, alberga las grandes producciones de Brodway, grandes talentos internacionales (recientemente fuimos a ver a Bobby McFerrin), danzas contemporáneas, y también alberga cada año a la Philharmonia Orchestra de Londres.

Así, el Théâtre du Châtelet se consacra a la música clásica y a la danza.

Théâtre du Châtelet de nuit, Paris

Théâtre du Châtelet de nuit, Paris

Maquette de l'intérieur du Théâtre du Châtelet, Paris

Intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin y su público en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

Bobby McFerrin en el Théâtre du Chatelet, Paris

El público en el Théâtre du Chatelet, Paris

El público en el Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

El techo en el interior del Teatro de Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

intérieur du Théâtre du Chatelet, Paris

Hoy en cartelera (Théâtre du Chatelet, Paris)

Hoy en cartelera Bach, Schubert y Beethoven Mayo 2009 (Théâtre du Chatelet, Paris)

Hoy en cartelera: Bobby McFerrin (Théâtre du Chatelet, Paris)

Hoy en cartelera: Bobby McFerrin 26 May 2009 (Théâtre du Chatelet, Paris)

Vista exterior del Théâtre du Chatelet, Paris

Vista exterior del Théâtre du Chatelet, Paris

Vista exterior del Théâtre de la Ville, Paris

Vista exterior del Théâtre de la Ville, Paris

Galina Ustvolskaya: música sin historia

12 junio, 2008 § Dejar un comentario


Galina Ustvolskaya

Recientemente, en las bibliotecas de París, en donde además de libros pueden pedirse prestados discos y DVDs, descubrí parte de la obra de una compositora rusa poco conocida pero impresionante: Galina Ustvolskaya. Ustvolskaya nació en Leningrado, antes Petrogrado, ahora San Petersburgo, el 17 de junio de 1919 y murió en la misma ciudad el 22 de diciembre de 2006. Al final de sus 87 años sólo pueden contarse en su catálogo 21 obras, o sea, menos de seis horas de música. A pesar de la brevedad de su obra y de su fama, es quizás una de las compositoras rusas más influyentes y sin duda la más radical del siglo XX.

En 1937 inició sus estudios en la Escuela Profesional de Música de Leningrado y terminada la guerra los continuó bajo la dirección de Shostakovitch, quien afirmó estar influenciado por la obra de su alumna. Esto lo afirma en tres de sus 288 cartas dirigidas a su colega Isaak Glickman, y los especialistas afirman encontrar citas de la obra de Ustvolskaya en el Quinto qúator y en el Ciclo Miguel Ángel, op. 145, de Shostakovitch.

Galina Ustvolskaya

La obra de G. Ustvolskaya pone el acento en la sonoridad, la rítmica y la atonalidad. Crea una atmósfera al mismo tiempo angustiante y liberadora, con pasajes entre la tensión producida por un solo instrumento insistiendo incansablemente en una nota o en un ritmo y la armonía de tipo sinfónico en unos cuantos instrumentos. Ustovolskaya sólo escribe cuando se siente en “estado de gracia”, tras lo cual, deja la obra reposar para revelarla. Si “aún no es su momento”, la destruye. Ustvolskaya sólo cree en la libertad de la música, en la música auténtica.
Ella misma se niega a cualquier análisis teórico, pues niega la historia de la música: “Mi obra no tiene, de ninguna manera, ningún lazo con ningún otro compositor, cualquiera que éste sea”. Niega que la música pueda explicarse con reducciones a obras, corrientes musicales o relaciones recíprocas entre ellas. Como radical, no acepta encargos: en 1960 rechazó uno para componer la música de la película soviética Krotskaya (La douce, en francés) y en 1988 protesta porque su cuarta sinfonía, Oración, es interpretada en el Festival de Mujeres de Hamburgo. Ella interpreta este homenaje como reductivo, pues para ella el hecho de ser mujer, no es importante, lo importante es escribir música. Otra negativa, en 1990, para las ediciones Sikoscki de Hamburgo, demuestran su carácter.

Su primera obra conocida -¿cuántas habrán sido destruidas?- fue su Concierto para piano de 1946, interpretado por primera vez en 1969 por el pianista Pavel Serebriakov. En 1948 escribió la “página vocal” titulada El sueño de Stenka Razin. En los años cincuenta escribió algunas obras corales con temas oficiales como las suites Jóvenes pioneros de 1950, Niños de 1952 y Deporte de 1958, así como los poemas sinfónicos La luz de la estepa de 1958 y El esfuerzo del héroe de 1959. También de los años cincuenta data el inicio de su ciclo de obras corales ¡Hola juventud! (1950), Aurora sobre la patria, El hombre de la alta montaña (ambas de 1952) que se cierra en 1961 con Canto de alabanza. Todas desaparecidas

Muchas de sus obras han tenido que esperar largos años para ser publicadas por haber sido consideradas heterodoxas en el sistema soviético. Tal fue el caso de los quince años que debieron esperar su Sonata para violín y piano (1952), sus doce Preludios para piano (1953), Gran dúo para violonchelo y piano (1959) o los veinte años para sus tres primeras Sonatas para piano su Trío y su Octuor (1950), presentado en noviembre de 1970 en Leningrado y en Moscú en 1971, causando sensación.

El Gran dúo está dedicado a Oleg Stolpner y a Oleg Malov. Consta de cuatro breves movimientos y un epílogo. G. Ustvolskaya explora problemas de teoría musical tales como las oposiciones staccato y legato (primer movimiento), trinos de violonchelo y marcato en el piano (segundo movimiento), trinos en el piano y marcato en el violonchelo (tercer movimiento) y acumulaciones de obstinaciones rítmicas (cuarto movimiento). Esta pieza fue interpretada por la primera vez en 1986 en el festival Wiener Festwochen.

De los años sesenta sólo se conserva su Dúo para violín y piano (1964). Esta obra representa su independencia total de cualquier otra influencia, incluso la de Shostakovitch, haciendo investigaciones mucho más sutiles.

Sus cuatro primeras sonatas fueron escritas entre 1947 y 1957, mientras que las dos últimas en 1986 y 1988, respectivamente. La sonata es completamente renovada en su trabajo. Para ella, en las sonatas se trata “de afrontar el piano en un combate singular en el que pianista, público e instrumento saldrán malheridos”. Por ejemplo, la partitura de la tercera no tiene ni indicaciones métricas ni barras de medida.

La Sonata para violín y piano (1952) fue la única obra de Ustvolskaya que el régimen soviético tomó en cuenta. Era mostrada a los visitantes extranjeros como el ejemplo mejor logrado de la música moderna soviética. A propósito de ella, Roy Harris dijo en 1958 que era “una especie de horror, disonante de principio a fin”; Robert Craft, en 1962 después de escuchara afirmaría que Ustvolskaya “sólo es una alumna más de Chostakovitch” y Stravinsky que con esa pieza había entendido qué era la Cortina de Hierro.

Durante los años setentas produjo sus tres obras reunidas bajo el título Composiciones. Se trata de obras “de espíritu religioso” subtituladas respectivamente Dona nobis pacem, Dies Irae, y Benedictus qui venit. Fueron creadas para ser ejecutadas en una iglesia, según sus instrucciones. Sin embargo, en 1975 y 1977 fueron representadas en una sala de conciertos.

Ustvolskaya también ha compuesto cinco sinfonías. Pero fiel a sus convicciones, esta forma musical toma, en la pluma de esta compositora, formas insospechadas. Sus sinfonías incluso pueden ser tomadas como música de cámara. La Primera data de 1955. Esta obra basada en poemas sociales de Gianni Rodari fue interpretada en público por primera vez en 1966 y tendrá que esperar treinta y seis años más para volver a ser ejecutada. El resto fueron compuestas entre 1979 y 1990 y son una continuación de Composiciones. Las Segunda, Tercera y Cuarta sinfonías utilizan textos del ex conde alemán convertido en monje Hermann Contractus (1013-1054), mientras que la Quinta sinfonía es una repetición de frases del Padre Nuestro mientras que cinco instrumentos repiten una “litanía quejumbrosa”.

El primer concierto de autor que le es consagrado tiene lugar en 1991, en la sala de conciertos de la Filarmónica de Leningrado y fue organizado por Oleg Malov. El año siguiente, tienen lugar dos conciertos con sus obras por el Ensamble San Petersburgo y en el Festival de Holanda. Finalmente, en junio de 1992 el Instituto de Mujeres Compositoras de Heidelberg le otorga un premio.

Notas tomadas de los libretos redactados por Frans C. Lemaire para los discos:
Ustvolskaya: Grand duet et duet. Oleg Malov and The St. Petersburg Soloists, Recorded at the St. Petersburg Radio House, October-November 1994: Grand Duet, Alexei Vassiliev (violoncello), Oleg Malov (piano); Duet for Violin and Piano, Alexander Shustin (violin), Oleg Malov (piano).

Galina Ustvolskaya. Concerto for piano, String Orchestra and Timpani; Octet for 2 Oboes, 4 violins, Timpani and Piano; Sonata No. 3 for Piano, Grand Duet for Violoncello and Piano, Musica Non Grata.

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