Misiones en China

13 diciembre, 2008 § Deja un comentario


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Vêpres à la Vierge en Chine. Foto: Amazon

Vêpres à la Vierge en Chine, Coro de Beitang (Pekín), XVIII-21 Musique des Lumières, Kelong Shi (canto, declamación), Christophe Laporte (alto), Benoît Porcherot & Howard Shelton (tenores), Ronan Nédélec (barítono), Cyrille Gerstenhaber (soprano), Jean-Christophe Frisch (dirección)

La actividad misionera de los jesuitas llegó prácticamente a todo el mundo. El prestigio del que gozó la Compañía de Jesús fue suficiente como para confiarle la conversión de los nuevos territorios descubiertos en América, África y Asia. Muchos de los miembros de la Compañía eran renombrados científicos y artistas, curiosos de aprender en cualquier lugar en el que se encontraran. En el campo de la música han sobrevivido hermosos ejemplos como la Ópera de San Ignacio, perdida durante mucho tiempo en las misiones jesuíticas del Paraguay.

El caso de China no es la excepción en la historia de la Compañía, teniendo resultados espectaculares. Desde el siglo XVII hay presencia en Pekín de miembros de la orden. El jesuita Matteo Ricci fue la punta de lanza. La Compañía entendió muy bien que la refinada y sofisticada élite china aceptaría con mayor facilidad científicos y artistas que pudieran aportar algo al ya muy desarrollado conocimiento oriental. Aunque no fue tarea fácil, la profundidad de los conocimientos de los jesuitas y la novedad de las invenciones occidentales llamaron poderosamente la atención de los gobernantes chinos. Los jesuitas no solo fueron aceptados sino que gozaron de un gran respeto. Como sacerdotes, los misioneros de la Compañía habían decidido usar el uniforme de los bonzos japoneses, pero al ser rápidamente asimilados a los sabios de la corte, se les permitió usar la ropa que los letrados usaban.

Luego de una época de oro llegaría la disolución de la orden, el final de una obra que, más allá de las creencias, fue de gran valor científico y artístico. En la música, los jesuitas y los católicos chinos de sus parroquias dejaron un repertorio que puede ser reconstruido con alguna exactitud el día de hoy. Gracias a algunas descripciones de la época, algunos envíos de documentos desde Europa y a otros fuentes más oscuras, se tiene un cierto conocimiento sobre el repertorio ejecutado en las fiestas católicas chinas. Hay que saber que no todos los misterios de la fe católica eran predicados y solo los convertidos tenían acceso a las grandes representaciones. Los jesuitas habían intentado crear un repertorio que estuviera al alcance de todos los públicos según las correspondientes fiestas. Si bien los sistemas musicales son completamente distintos, ciertas aportaciones tuvieron un cierto éxito. Algunos compositores chinos europeizados escribieron música china para instrumentos occidentales.

Jean-Christoph Frisch et François Picard hacen una reconstrucción de como hubieran sido unas Vísperas para la Virgen en China. La propuesta que hacen es interesante: crean un repertorio barroco con algunas piezas chinas. Algunas de las piezas están cantadas en chino, lo que resulta en una atmósfera casi onírica. Tal es el caso de la segunda pista: Shengmu jin o Ave María.

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