Todos para uno y un vélib’ para todos
23 marzo, 2013 § Dejar un comentario
Ya Radinito les había platicado de este maravilloso servicio de “bicicletas públicas” Vélib’ (vélos en libre-service) de París aquí. En teoría, el Vélib’ esta limitado a una sola persona a la vez pero algunas veces nos topamos con escenas como esta:
b-I-ke protest
10 diciembre, 2012 § Dejar un comentario
Attention bicycles. The bicycle lanes were made (believe it or not) specifically for you. Use them!!!
In general, it is not encouraged to ride your bicycle on the sidewalk or in the wrong way on one-way streets. In a congested city such as Paris, your biggest enemy is the automobile, but this woman seems not to care at all. Hope she gets a huge fine.
Parisien accompli… bah enfin… presque
15 diciembre, 2011 § Dejar un comentario
En faisant ma pige comme tous les jours, je suis tombé sur un article assez sympa dans Le Figaro Scope (dont le nom j’ai complètement oublié, désolé). Il s’agissait d’une liste composée d’une centaine de choses à faire si l’on veut devenir un vrai Parisien. Je me suis donc posé la question : Suis-je devenu un vrai Parisien ? La réponse à priori devrait être plutôt OUI (après tout j’ai déjà dépensé 4 ans de ma vie dans cette ville).
Enfin, après avoir « faire le point » je ne peux pas me prétendre Parisien accompli mais je ne suis pas si loin que ça… j’ai déjà dévoré pas mal de délices citadins et, à vrai dire, je ne veux pas tout manger d’un seul morceau.
Voyons… les choses qu’il faut avoir faites dans sa vie à Paris…
Déjà faites :
1. Avoir pris un thé à la menthe à la Mosquée de Paris (Ve)
2. Avoir mangé un fallafel un dimanche sur la rue des Rosiers (IVe )
3. Avoir pique-niqué sur le pont des Arts
4. Avoir pris un café au Flore
5. S’être donné rendez-vous au moins une fois sur le parvis de Notre-Dame, à la fontaine Saint-Michel ou sur les marches de l’Opéra Garnier
6. S’être promené au Père Lachaise en passant devant les tombes de Jim Morrison et d’Oscar Wilde
7. Avoir flâné dans la ville lors d’une Nuit blanche
8. Avoir acheté un abonnement Vélib‘
9. Être allé admirer les vitrines de Noël des grands magasins
10. Avoir cherché le Café des Deux Moulins rue Lepic, en pensant à Amélie Poulain
11. S’être perdu dans les sous-sols de Châtelet-les Halles (il faut dire qu’aujourd’hui je les connais par cœur)
12. Avoir arpenté la rue Saint-Honoré sans dépenser un centime
13. Avoir vu un opéra à Bastille
14. Être allé au Louvre, ne serait-ce que pour sourire à la Joconde et s’attarder dans la salle des Rubens
15. Avoir admiré la Nuit étoilée de Van Gogh à Orsay
16. Avoir vu la Porte de l’enfer dans le parc du musée Rodin
17. Avoir compris Austerlitz aux Invalides
18. Avoir vu une comédie musicale au Théâtre du Châtelet
19. Avoir eu envie d’acheter un chiot, là tout de suite, dans une animalerie du quai de la Mégisserie (Ier)
20. Avoir essayé de marcher sur le trottoir de l’Élysée et s’être fait rabrouer par le service d’ordre
21. Avoir passé un mois d’août à Paris
22. Être monté en haut de la Tour Eiffel (et l’avoir descendue à pied)
23. Avoir passé un dimanche aux Puces
24. Avoir rejoint Montmartre en funiculaire
25. Avoir fait, comme un touriste, le circuit de l’Open Tour (bus à impériale jaune)
En liste d’attente :
a) S’être ruiné un dimanche matin au marché bio du boulevard Raspail (VIIe)
b) Avoir acheté son thé préféré chez Mariage Frères
c) Avoir fait une descente dans les égouts et respiré l’odeur
d) Avoir fait son jogging dans les Tuileries au lever du soleil
e) Avoir tourné autour de la place des Vosges en essayant de repérer l’appartement de Jack Lang, celui de Maître Binoche, celui de DSK
f) S’être inscrit à l’une des randos en rollers dans Paris
g) Avoir assisté à un défilé du 14 Juillet sur les Champs-Élysées
h) Avoir mis un petit voilier à flot dans le grand bassin du Luxembourg ou des Tuileries
i) Avoir achevé la lecture d’un roman sur l’une des chaises vertes (et introuvables) du Luxembourg
j) Être entré dans l’atelier de Delacroix place de Furstenberg
k) Avoir tenté d’entrer dans le château des Brouillards sur la butte Montmartre
l) Être entré dans les coffres de la Banque de France lors des Journées du patrimoine
m) Être tombé sur un chauffeur de taxi sympathique
n) Avoir fait un tour en Bateaux-Mouches
Las nuevas ciclovías parisinas
29 abril, 2011 § Dejar un comentario
Nota: Esta vez tendran que pretender que no notaron la falta de acentos, no es culpa mia.
Paris no es Amsterdam pero no cabe duda que cada dia se ven circular mas y mas bicicletas en las calles. Ya no hablemos solo del “experimento Vélib” (que dejo de serlo hace mucho tiempo y que hoy es todo un éxito), sino también del hecho que hoy muchos poseen una bicileta y hay quienes ya hemos dejado de usar el sistema de transporte publico.
Es por eso que la Alcaldia de Paris esta ampliando las pistas ciclables para incitarnos a dejar los autos en casa. Pero si miran con atencion, se daran cuenta que estos carriles especiales estan en contraflujo! Hoy dia, muchas calles en Paris pueden ser usadas en contrasentido por nosotros los ciclistas (lo que a mi me ahorra 10 min al trabajo y el lidiar con la tediosa Avenida de Boulevards des Italiens que hoy sustituyo por la Rue Richier).
Un paseo por Châtelet
19 diciembre, 2010 § 1 comentario
En pleno centro de la capital parisina, un barrio gótico, con teatros del siglo XIX, cafés, oficinas, tiendas, museos… es difícil de describir el barrio de Châtelet. Es uno de los barrios mas viejos de la ciudad, lleno de música, exposiciones y gente… mucha mucha gente. Es quizás mi barrio favorito.
Hoy los invito, aprovechando que ya estoy de vacaciones en la escuela, a dar un paseo en imágenes por este fabuloso barrio.
Espero les guste.

Yo también quiero aprender a tocar un instrumento. Conciertos libres todos los domingos a partir de las 2 pm

Amo los días en los que salgo a darme una vuelta y me encuentro con animadores como éste. Lo maravilloso de París es que la gente es muy creativa

La siempre caótica Rue de Rivoli, la gran avenida para hacer las compras en París. Claro, lo chic es ir a rue Saint-Honoré, pero ¿Cuántos de nostros puede hacerlo realmente?
postales y bicicletas
6 agosto, 2009 § 1 comentario
El servicio postal
Hace ya algún tiempo, cuando Teté se acaba de destetar, les hablamos del proyecto del gobierno francés para privatizar el servicio postal. En Europa no es nuevo que el servicio de correos sea garantizado en parte o totalmente por un concesionario privado. En Alemania, donde las cosas no marchan precisamente mal (comparando audaciosamente con México), ese servicio (la Deutsche Bundespost DBP) es privado desde 1996. Sin embargo, el servicio ha sido duramente criticado en Alemania pues (en otra comparación, esta no tan audaciosa, con Suecia) parece ser que los suecos, quienes decidieron no privatizar el servicio (Posten AB), mantienen un mejor nivel de servicio y precios. Lo curioso con los suecos es que eliminaron las oficinas de correos. Las cartas se reciben y envían al centro de envíos desde las abarroterías. Las pocas tiendas que mantiene el servicio postal sueco se dedican exclusivamente a operaciones bancarias.
El caso es que al gobierno de Sarkozy, que mira con desprecio pero quiere ser como el gobierno alemán, también ha iniciado la privatización del servicio. Los que han vivido en Francia saben la gran importancia y la calidad del servicio postal. Los envíos llegan prácticamente sin retrasos, no hay violación de la privacidad y los clientes de La Poste, como se llama la empresa paraestatal francesa, no son sólo empresas de publicidad o bancos: los usuarios de los servicios postales van desde el particular (la abuelita que envía saludos a sus nietecitos en sus cumpleaños), hasta los envíos masivos programados. La Poste compite contra gigantes como UPS o DHL en precio y calidad del servicio. Prácticamente en todas las comunas francesas (el equivalente a los municipios mexicanos) hay una sucursal de los correos.
Pero La Poste no es sólo eso: también ofrece servicios bancarios. Aperturas de cuentas de ahorro, de crédito, préstamos hipotecarios, financiamientos para proyectos empresariales, banca en internet, todo, todo lo que se les ocurra de una entidad financiera. Además, las comisiones que cobra el banco de La Poste son las más bajas (ya de por sí, en comparación muy audaciosa con México, las comisiones bancarias en Francia son menores en cantidad y conceptos), por lo que es el banco más recurrido por los migrantes y jóvenes. Eso significa dinero constante que se mueve, sobre todo, entre Francia y África, y las nada despreciables sumas de ahorros de los jóvenes que inician con sus proyectos de vida, porque hay que decir que el ahorro en Francia, es tan común y corriente como los embotellamientos de la Ciudad de México.![]()
El caso mexicano es de los más tristes. Que yo recuerde, a la casa sólo llegaba publicidad y las cuentas bancarias. Pocas veces mis cartas personales llegaron a su destino. Y la última vez que envié algo (desde Italia), mi envío tenía claras señales de haber sido violado. Mi ejemplo personal es común a millares de casos y, como siempre, está ligado a una serie de problemas que van desde la pobreza que se extiende por todo el país, hasta la corrupción de todo el servicio público. Hace poco se anunciaba la modernización del servicio. Se habían invertido mil millones de pesos y se buscaba garantizar la extensión del servicio a todos los municipios del país, así como una reducción en los tiempos de entrega y la dignificación de las condiciones de trabajo, sobre todo de los carteros, y que pasaba por la dotación de uniformes hasta la compra de nuevas unidades motrices de reparto. En cambio, se despidieron a los nuevos dos mil empleados y el nuevo director, Andrés Casco, parece que está ocupado en encontrar algún desfalco de su antecesora, Purificación Carpintero.
Bicicletas como transporte público
Otra de las cosas con las que uno se queda admirado de París, y en general de Europa (en mi experiencia), es la calidad del servicio de transporte. El gran número de posibilidades para trasladarse en una zona casi tan densa como la Ciudad de México, habitada por diez millones de personas, van desde el autobús, hasta el tren suburbano, pasando por el tranvía, el autobús fluvial y, por qué no, las bicicletas públicas. Copiando el modelo inventado por los holandeses, el gobierno de la ciudad de París instaló, hace poco más de dos años, un sistema de renta de estos velocípedos a todo lo largo y ancho de la ciudad.
El principio es simple: mediante una garantía pecuniaria, el usuario adquiere el derecho de utilizar por uno, siete o 365 días las bicicletas que se encuentran a su disposición en las estaciones “Velib’”. A cambio, el usuario debe pagar cada media hora un euro a partir de la primera hora de renta (es decir, la primera media hora es de a grapa) y debe hacerse responsable de la bicicleta que utiliza hasta que la devuelva a alguna estación.
Para lograr implementar Velib’ tuvieron que pasar muchos años, durante los cuales fueron creados 371 kilómetros de pistas ciclabLes, se educó a los conductores a convivir con los ciclistas y se aprovecharon los bajos niveles de contaminación atmosférica de la ciudad (aunque sigue siendo la ciudad más contaminada de Francia, y una de las más contaminadas del continente). Para muestra, un botón: los operadores de los autobuses públicos (que cuentan con carriles confinados que comparten con los ciclistas) son algo así como los guardaespaldas de los ciclistas. Rara vez los rebasan o les tocan el cláxon. Cuando se encuentran con uno en su camino, se ponen detrás de ellos; no tienen prisa y así evitan cualquier accidente.
Descrito así, pensando en “lo civilizados” que deben ser los franceses (no deben ser como aquí en México, diría mi tía Chonita), todo debe ser miel sobre hojuelas. Pues no. Resulta que a un año de implementado, el programa está funcionando con números rojos. Con un parque vehicular de 20,600 unidades repartidas en 1,451 estaciones(al momento de inaugurar el servicio, la alcaldía había dispuesto 10,648 biciletas repartidas en 750 estaciones), han sido robadas 7,800 y vandalizadas otras 11,600. El destino de las bicicletas vandalizadas varía desde el “simple” graffiti hasta ser arrojadas al río Sena. Además, a partir de este año el sistema Velib’ ha sido extendido a las comunidades limítrofes a París sin que éstas tengan que desembolsar un quinto: toda la instalación ha sido pagada por el contribuyente parisino.
Por supuesto, si pensamos que París tiene ingresos de 5,701 millones de euros, podemos entender de dónde sale el financiamiento de Velib’. Pero ¿qué pasaría si Velib’ fuera implementado en una ciudad en la que la recaudación de
impuestos no es precisamente la principal fuente de ingresos, donde la educación vial es inexistente, la señalización insuficiente e inexacta, no hay pistas ciclables, la contaminación es altísima y tiene una fuerte tasa de desempleo?
Estoy de acuerdo que uno de los problemas más graves de la Ciudad de México sea el transporte público. Me parece genial que el gobierno de la Ciudad invierta para mejorarlo. Me fascina la idea de que desparezcan los temibles peseros. ¡Que haya más autobuses, más metrobuses, más metro, más líneas de tren suburbano, que pongan el tram! También que se fomente el uso de la bicicleta, pero en este punto creo que antes se debe empezar por construir la infraestructura necesaria (carriles confinados, pistas ciclables, estacionamientos para bicicletas y seguridad contra el robo de éstas) y todavía más necesario, exigir garantizar la seguridad y la vida de las personas (evitar que los choferes atropellen a los ciclistas).
El programa de bicicletas de la Ciudad de México equivale, en el punto en el que están las cosas y según mi muy despreciable opinión, a una pérdida de dinero y a una próxima cacería de patos de feria donde los que dispararán serán los choferes (especialmente los de peseros).


























