Pintar la guerra
13 mayo, 2012 § Dejar un comentario
Castillo de Versalles, Les Guerres de Napoléon. Louis François Lejeune, général et peintre [Las Guerras de Napoleón. Louis François Lejeune, general y pintor], del 14 de febrero al 13 de mayo de 2012.
“La guerra es la experiencia de los últimos límites del hombre”
En este blog ya hemos tenido oportunidad de hablar de Napoleón aquí, acá, por acá, acullá y acá también. En una de esas ocasiones hablábamos de algunas novelas de Patrick Rambaud, y de los horrores de la guerra que tan bien describe y que tanto nos impactaron. Las escenas descritas por Rambaud son horrorosas, sobre todo durante la campaña en Rusia y por todo el sufrimiento que los soldados de la Grande Armée debieron soportar. Sólo de pensar los terribles fríos por los que pasaron me da escalofríos… Uno de esos soldados, fue Louis François Lejeune, quien obtuvo el rango de general de brigada durante la campaña de Rusia. Herido en varias ocasiones (incluso sufrió de congelación ocular), Lejeune participó prácticamente en todas las campañas de Napoleón. Recorrió a caballo toda Europa, desde París hasta Moscú, pasando por Alemania, Italia, Polonia, las provincias de Iliria y hasta España, donde fue hecho prisionero. Brillante militar, el general Oudinot lo nombró su Jefe de Estado Mayor, uno de los rangos militares más elevados y con mayores responsabilidades. El nombre de un militar de esta envergadura no puede faltar en el Arco del Triunfo en París, donde efectivamente se encuentra, más precisamente en el pilar Este.
Además, Lejeune fue pintor. Un buen pintor. Su formación original fue en los talleres del pintor Valenciennes. Pero a partir de 1792 se une a los ejércitos revolucionarios y no dejará la carrera militar hasta 1813. Cuando murió en Toulouse en 1848, había dejado una enorme producción pictórica. Sus años en el ejército le sirvieron para continuar pintando. Había aprendido la técnica paisajista que supo aprovechar muy bien. Un buen número de sus cuadros reproducen algunas de las batallas en las que participó. Su ojo militar le da un toque distinto a sus pinturas.
A diferencia de los pintores de historia, quienes pintan desde una perspectiva de abajo hacia arriba con el objetivo de crear un efecto “heroico”, Lejeune pintó las escenas militares con una perspectiva desde arriba, como si fuera a ojo de pájaro. Esto le permite no sólo abordar con mayor detenimiento un hecho de armas, sino también dejar de lado a los protagonistas y plasmar escenas que otros pintores no hubieran tomado en cuenta.
Un buen ejemplo de pintor de historia es Gros. En la exposición se encuentran algunos de sus cuadros, lo que sirve para comparar con Lejeune. Ambos pintores representaron la batalla de Abukir. Gros ubica al general Murat montado en un caballo blanco en el centro de la composición, a punto de derrotar a los mamelucos.
En cambio, en la versión de Lejeune, la perspectiva es la de un panorama. Se alcanza a ver toda la costa, hasta el baluarte, donde el ejército mameluco se lanza al mar tratando de alcanzar sus barcos. En primer plano se observan escenas protagonizadas por los soldados de ambos ejércitos. La exposición está organizada cronológicamente, según las campañas en las que participó Lejeune. Están representadas las más importantes: Austerlitz, Marengo, Lodi, Abukir, del Monte Tabor, Pirámides, Guisando, Somo Sierra, y Moscova.
En lo personal, me resultaron muy impresionantes dos episodios representados por Lejeune. El primero, en una de las primeras salas, se encuentra narrado en El Vivac de Napoleón a la víspera de la batalla de Austerlitz. Cuenta la historia que los soldado, habiendo reconocido a Napoleón entre ellos, y siendo un año exacto tras su coronación, los 70 mil soldados franceses encendieron antorchas. Los rusos y los austriacos, creyendo que los franceses quemaban su campamento para retirarse, pensaron que el ataque francés no tendría lugar o que sería muy pequeño.
El segundo episodio es el que tiene que ver con la campaña de España. La guerrilla española había logrado bajar la moral del ejército francés con su constante acoso. Se sabe y está documentado que, al igual que ocurrió en Rusia, buena parte del movimiento guerrillero español estuvo organizado e impulsado por el clero (en el caso ruso, por los popes y monjes ortodoxos). En los cuadros de Lejeune se puede observar este detalle. Pero además, la expresión de sus personajes es muy realista. Entre los personajes se reconocen reacciones completamente lógicas para la situación (o ilógicas, si fueran en un contexto pacífico): un soldado que toma entre sus manos una bayoneta, hiriéndose la mano; un tambor, de unos 12 o 13 años, empuñando un fusil para defender a un abuelo; una mujer lanzándose furiosamente bayoneta calada contra un soldado francés; un sacerdote masacrando a golpes de culata a otro soldado…
Las expresiones son furiosas, llenas de odio, miedo y terror. El fiel reflejo de la guerra. Me recordó mucho la novela de Patrick Rambaud, Il Neigeait (p. 231):
Cuando el pino cayó, los mujiks le quitaron las ramas con hachas. En un santiamén el tronco se volvió liso y los campesinos llevaron a los prisioneros desnudos, cincuenta hombres y mujeres heridos por el congelamiento, embrutecidos, dóciles. Una campesina sin dientes tomó a Ornella por el cuello, empujó su cabeza contra el tronco, mirando hacia el cielo. Todos los cautivos se encontraron acostados en la misma posición a uno y otro lado del tronco. La ceremonia podía comenzar.
Ornella pensó que en esta postura el congelamiento daría cuenta de ella rápidamente, pero los mujiks alimentaban grandes fogatas con las ramas cortadas. Un dolor repentino la recorrió como si su cabeza estallara. El tronco vibraba. Las campesinas aullaban canciones acompañadas del ritmo de los bastones con los que golpeaban con todas sus fuerzas, con toda su rabia. Los golpes repercutían a todo lo largo del pino y sonaban en los cerebros de los prisioneros, y golpeaban, y cantaban como furias, y ese martilleo crispaba a Ornella extendida en la nieve, muda, refugiada en un punzante sufrimiento que añadía escalofríos a los escalofríos del frío. Los mujiks vigilaban la bacanal fumando una pipa, tranquilos como la gente que ejecuta la voluntad divina. Furiosos contra los franceses gracias a sus popes, los asesinaban lentamente en el nombre de Jesucristo, del Zar y de los santos de la iglesia ortodoxa. Y las harpías golpeaban, golpeaban con odio bramando cantos patrióticos.
El sitio oficial aquí.
La belleza de Versalles a través de imagenes: el palacio y sus jardines
22 diciembre, 2010 § 1 comentario
A media hora de París, se encuentra la ciudad de Versalles, famosa por albergar uno de los palacios más bellos e importantes del mundo, y símbolo del poder absolutista de los monarcas franceses y en especial de Luis XIV: El Palacio de Versalles, una antigua residencia real de obligada visita, dada su gran importancia histórica. Versalles además es un lugar histórico, ya que aquí se fraguó y comenzó laRevolución Francesa, y ciento veinte años más tarde se firmó el Tratado de Versalles, que supondría el fin de la I Guerra Mundial.
Aquí les dejo con un repertorio de fotografías que tomé en mis diferentes visitas (notablemente en primavera y otoño).
Un consejo para disfrutar más la visita: podemos hacernos con una audioguía y unos pequeños folletos con planos que se recogen antes de empezar la visita, una vez hemos accedido a palacio y que son gratuitos. Éstos nos harán más fácil y ameno el recorrido, aparte de aportarnos muchos detalles que pasarían desapercibidos e información histórica de los habitantes de palacio y su vida y anécdotas en cada estancia por la que pasaremos.Un consejo para disfrutar más la visita: podemos hacernos con una audioguía y unos pequeños folletos con planos que se recogen antes de empezar la visita, una vez hemos accedido a palacio y que son gratuitos. Éstos nos harán más fácil y ameno el recorrido, aparte de aportarnos muchos detalles que pasarían desapercibidos e información histórica de los habitantes de palacio y su vida y anécdotas en cada estancia por la que pasaremos.
Una probadita de lo que verán en sus jardines:
Las impresionantes fuentes que decoran los majestuosos jardines:
Las estatuas que decoran igualmente los jardines:
Los maravillosos interiores que los dejaran con la boca abierta:
No podrán dejar de admirar sus techos:
O su exquisita colección de pinturas:
Ni mucho menos pasaran desapercibidas las fachadas:
- La Chapelle palatiale du château de Versailles
- Chambre royale, Petit Trianon
- Salon dans le Petit Trianon
- Loggia du Grand Trianon
- Château de Versailles
- Chambre Royale
- Salon à dïner
- Château de Versailles
- Chambre Royale, Château de Versailles
- Couloir, Château de Versailles
- Château de Versailles
- Château de Versailles
- Château de Versailles
- Fontaine près du Grand Trianon, Château de Versailles
- La forêt du Château de Versailles / El bosque de Versalles
- Statues au Château de Versailles / Estatuas de los jardines
- Fontaine principale, Château de Versailles / Fuente principal del Palacio
- Statue, Bassin de Latone, Château de Versailles
- Neptune ?
- Château de Versailles
- Château de Versailles
- Château de Versailles, Chapelle
- Château de Versailles Chapelle Royale
- Louis XIV enfant au moment de son avènement en 1643 réalisé par un anonyme (exposé au Château de Versailles)
- Château de Versailles, Peinture
- Vase
- Château de Versailles, Peinture
- Salle de dance ? Château de Versailles
- Hercule, détail du bronze de la cheminée sculpté par Antoine Vassé / Hércules, detalle de bronce sobre la chimenea realizada por Antoine Vassé
- Marie Leçzinska par C. Van Loo, 1747
- Château de Versailles, Jardins
- Château de Versailles, détaille sur le mur à côte de la fenêtre
- Hameau de la Reine, parc du Petit Trianon
- Hameau de la Reine, parc du Petit Trianon
- Hameau de la Reine, parc du Petit Trianon
- Hameau de la Reine, parc du Petit Trianon
- Hameau de la Reine, parc du Petit Trianon
- Hameau de la Reine, parc du Petit Trianon
- Hameau de la Reine, parc du Petit Trianon
- Hameau de la Reine, parc du Petit Trianon
- Activité sportive au Château de Versailles
- Fontaine, parc du Château de Versailles
- Salon de compagnie, Château de Versailles
- Visiteur au Château de Versailles
- Horloge Royal
- Jardin à l’anglaise
- Vue panoramique
- Fontaine, Château de Versailles
- Le Temple de l’Amour, parc de la Reine
- Petite voiture turistique
- Hameau de la reine
- Mask
- Horloge
- Moi dans une grotte construite comme une fausse ruine en 1786
- Maison de la Reine, parc du Petit Trianon
- Opéra royale
- Pablo aux Galerie des Glaces, Grands Appartements.
- Chevet / Cabecera de la cama real
- ??? , Château de Versailles, Peinture
- ??? , Château de Versailles, Peinture
- ??? , Château de Versailles, Peinture
- ??? , Château de Versailles, Peinture
- ??? , Château de Versailles, Peinture
- ??? , Château de Versailles, Peinture
- Château de Versailles, arc en ciel / Arcoiris
- Magnifique vue des jardins, Château de Versailles
- Château de Versailles, arc en ciel / Arcoiris
- Intervención artística
- Fachada
- Fachada
- Puerta principal
- Pasillo en el castillo
- Louis XIV, Roi Soleil, Château de Versailles
- Louis XIV, Roi Soleil, Château de Versailles
- Chapelle Royale, Château de Versailles
- Sublime techo
- Techo en la recámara de María Antonieta
- Escaleras al interior del palacio
- Fuente
- Fauna del castillo, se llama Aristofanes.
- Kiosko
- Habitación en el pequeño Trianon
- Petite Maison, Domaines de la Reine
- Dominios de la Reina
- Dominios de la Reina
- Dominios de la Reina
- Fachada del palacio, parte trasera
- Versalles de noche, puerta principal
- Estatua en la entrada del palacio
- Uno de los techos, recámara real
- Porte principale de nuit
- Pequeño kiosko para escuchar música, en los dominios de la Reina
- Versalles
- Hacia la entrada principal del castillo
- Estatua en la fuente, Palacio de Versalles
- Estatua de los Jardines del Palacio de Versalles
- Couloir d’un jardin, Château de Versailles
Fotos : Siul MIRANDA
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| Yo en el Salón de los Espejos, uno de los salones más lujosos e impresionantes del Palacio de Versalles, Francia. |
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| La recámara de María Antonieta (Palacio de Versalles, Francia) |
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| Entrada principal al Palacio Real de noche y con su grandiosa iluminación – puerta dorada. Yo creo que eran como las 5 pm, la foto fue tomada en octubre 2009 (Palacio de Versalles, Francia) |
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| Estatua decorando la entrada principal del palacio (Palacio de Versalles, Francia) |
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| Casita en el Dominio de la Reina, jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia) |
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| Fachada del Palacio junto a los jardines (Palacio de Versalles, Francia) |
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| Entrada principal al Palacio (Palacio de Versalles, Francia) |
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Un poco sobre la fauna del Castillo de Versalles, aquí un borreguito que he nombrado Aristófanes, como nuestro borreguito de pelcuhe en la casa
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| Kiosko, Palacio de Versalles, Francia |
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| Pablo en la Galería de los Espejos |
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| Los Bosques del Palacio de Versalles en Otoño |
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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Casita de adobe, imitación de las granjas del País de Caux en Normandía; Aldea de la Reina o Dominios de la Reina; Jardines del Pequeño Trianon (Palacio de Versalles, Francia)
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día 9: cuando los reyes perdieron la cabeza
12 abril, 2010 § 1 comentario
Fue un día exhausto pero valió la pena. Versalles esta a no má s de 40 min de París en tren.
el sol
11 noviembre, 2009 § Dejar un comentario
Louis XIV. L’homme & le Roi (Luis XIV. El hombre y el Rey), Nicolas Milovanovic y Alexandre Maral (comisarios), Castillo y Museo Nacional de Versalles, del 19 de octubre 2009 al 7 de febrero 2010Aunque parezca increíble, Luis XIV no había sido objeto de ninguna exposición en el museo del castillo de Versalles. Es raro porque la historia de ese palacio está estrechamente ligada a la vida e incluso al pensamiento de ese rey. Fue ahí dónde Luis llevó a su máxima expresión el despotismo, estilo de gobernar en el que el soberano toma todas las decisiones, desde las más importantes hasta las más pequeñas. Para ello, transformó el palacio de Versalles en un enorme escenario en el que además podía tener el control de la nobleza. Desde Versalles, Luis XIV ejerció, y continúa haciéndolo, una enorme influencia en las ciencias y en las artes, la política, la diplomacia, la guerra y el comercio. Durante su reinado Francia se convirtió en la nación más poderosa de Europa, las artes tuvieron su mayor desarrollo, en fin …
La exposición se concentra en dos aspectos de Luis XIV: su imagen pública y su gusto artístico. Ambos aspectos están estrechamente vinculados, pues mientras en un plano político Luis construye su imagen como rey omnipresente, al mismo tiempo se construye una imagen de gran mecenas. Sus colecciones de pintura, escultura, piedras preciosas, miniaturas y tapetes eran administradas personalmente por él, en gran connoisseur que era. A su lado tuvo funcionarios eficaces, como Colbert; el gusto heredado de su preceptor, el cardenal Mazarino; y a su disposción artistas como Charles Le Brun en la pintura, Jules Hardouin-Mansart en la arquitectura, André Le Notre en la jardinería, Juan Bautista Poquelin “Moliere” en el teatro, o Juan Bautista Lully en la música.
Lo primero que se descubre llegando a la exposición es una enorme escultura donde se representa a Luis XIV como Apolo (Apolo servido por las ninfas, de François Girardon y Thomas Regnaudin, 1667-
1675). Al lado, un Parnaso francés (por Louis Garnier, Simon Curé y Augustin Pajou, 1718-1721), con representaciones de los artistas y científicos mas importantes de Francia. La imagen del Rey Sol, dador de vida y fuente de toda luz es el tema de la primera sala. En el lugar de honor se encuentra un busto del rey, ejecutado por Gian Lorenzo Bernini en 1665, que es quizás una de las imágnes más poderosas. Se muestra a un rey en todo su esplondor, con todos sus atributos, con toda su fuerza, pero el mismo tiempo real, sin esconder sus caracteristicas físicas, como una pequeña verruga en la nariz o los bigotes recortados.
En las siguientes salas se aborda el gusto artístico. Las piezas que se exhiben dejan sin aliento. Sobre todo esas mesas decoradas de piedras duras preciosas y semipreciosas, que consisten en verdaderas pinturas, representando flores, frutos y animales. O ese gabinete, obra de Domenico Cucci, uno de los únicos dos que sobrevivieron hasta nuestros días, cuya función es decorativa más que de almacén de objetos. Se suceden pinturas, miniaturas (entre las que destacan dos retratos de medallones) y un inquietante retrato en cera. Ese retrato es otra de las estrellas de la exhibición. Obra de Antoine Benoist, “pintor de S.M. y su único escultor de cera coloreada”, es la representación más fiel que nos haya llegado de Luis, pues fue tomada aplicando cera directamente en el rostro del rey. Se notan hasta las marcas dejadas por la viruela, los vellos de la barba y hasta la oreja, descubierta tras la última restauración.
La importancia que tienen estas colecciones no solo radica en su valor artístico o económico, sino en el uso al que fueron destinadas y la información que revelan respecto al rey. El arte no era un mundo ajeno para Luis XIV, él mismo aparecia bailando ballet o actuando en piezas de teatro. Gran coleccionista, sensible a todas las representaciones artísticas, su corte fue una de las mas esplendorosas en este rubro. Su poder se desplegaba a través de sus colecciones y a través de las representaciones públicas en las que aparecía, como en los torneos del Carrousel, en donde cuatro ejércitos representando los cuatro continentes conocidos, competían vestidos con curiosos trajes. Luis XIV fue uno de los padres de la política moderna, y ésta incluía todo un conocimiento artístico.
Vale mucho la pena visitar el sitio de la exposición, disponible sólo en francés y en inglés.





















































































































































































































































































































































































































































