No lo entenderán


Navegando por ahí, me encontré con una opinión interesante en el blog de Enrique Dans sobre el problema que representa para las compañías la descarga de música y programas de televisión. Hasta hace no mucho, mi opinión al respecto era más bien reprobatoria, aunque siempre tuve conciencia que gran parte del problema no está en la gente que “baja” música o programas de televisión de la red, sino en los altísimos precios que los productores piden para hacerse de ellos.

Sin embargo, leyendo este artículo debo reconocer que estoy de acuerdo con él y aceptar que la política de los productores ha variado muy poco desde hace mucho tiempo. En realidad no han ofrecido ninguna solución viable y las descargas que ellos llaman ilegales son causadas por ellos mismos. Ya algunos artistas han reaccionado contra este esquema tan desventajoso. La realidad va más rápido de lo que quieren controlar y la verdad es que mientras haya acceso a internet las descargas continuarán. No creo que las grandes empresas que controlan los derechos de autor quieran darse cuenta de los cambios que internet está imponiendo, les guste o no. En sus planes dejar de ganar dinero gracias a los desmesurados precios que cobran es injusto. Y no les importa que ellos sean los únicos que ganen, incluso si tienen que dejar en el camino a los artistas.

En fin, les dejo un fragmento de este artículo que, como bien dicen en algunos blogs, debería ser un manifiesto y que no deben dejar de leer completo:

Para ellos, en su percepción distorsionada y enfermiza de la realidad, todos somos criminales. Nos odian porque nos bajamos música, porque vemos las series de televisión en el idioma que queremos y a la hora que nos da la gana, porque afirmamos que todos sus caducos esquema son mentira y no sirven para funcionar en el nuevo mundo digital. Y porque animamos, con la fuerza de nuestra lógica, a que otros hagan lo mismo que nosotros. Poco les importa que seamos legión, que no lo hagamos por dinero, que seamos sus clientes, que existan otros modelos de negocio, o que tengamos derechos que hasta hace poco se entendían tan fundamentales como el secreto de las telecomunicaciones. Para ellos, todo es válido con tal de poder seguir aspirando a modelar el futuro con las mismas reglas que el pasado. Si hay que criminalizarnos a todos, si hay que convertirnos en una figurada amenaza para la civilización occidental, se hace. Todo vale. Su esquema nos lleva al más absurdo de los mundos, a policías poniendo contra la pared a adolescentes con auriculares en las orejas para comprobar la procedencia de las canciones que portan en sus reproductores MP3, entrando en nuestras casas para secuestrar discos duros, espiando nuestras acciones en la red… que haya que establecer un estado policial para defender su caduco modelo de negocio es lo de menos. Que todo sea mentira, también lo es.

El artículo lo encontré en la Esquizopedia y el original se encuentra en el blog de Enrique Dans

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