Pastel


Odile Redon, Vieillard ailé barbu-Anciano alado barbado

Le Mystère et l’éclat. Pastels du Musée d’Orsay, Museo de Orsay, Paris

Bajo el pretexto de dar a conocer detalladamente la técnica del pastel, el Museo de Orsay presenta la exposición titulada Le Mystère et l’éclat. Pastels du Musée d’Orsay. Consagrada al género pictórico del pastel y a la técnica que le da nombre, se muestran algunas obras maestras correspondientes a este género y que van desde el siglo XVIII hasta el siglo XX.

Edgard Degas, Chez la modiste-Con la modista Desgraciadamente para le muestra, se presenta al mismo tiempo que la de Picasso et les maîtres, de la que ya hablaremos, y que es organizada entre tres de los más grandes museos de Francia: el Gran Palacio, el Museo del Louvre y el propio Museo de Orsay. Al lado del público que ha atraído Picasso et les maîtres, Le Mystère et l’éclat está prácticamente vacía.

La muestra no deja de ser interesante, aunque tengo la sensación que se trató más de un “pretexto” para hacer una exposición. El hilo conductor es la técnica del pastel y las salas están dedicadas en su mayoría a algunos artistas importantes que trabajaron con ella, salvo la primera, que habla de los orígenes. Es interesante saber que el “pastel” es una técnica ya bastante vieja, pues data del siglo XV, pero que solo cobró popularidad a partir del siglo XVII gracias a los retratos de la pintora Rosalba Carriera (1674-1757). La expresión que permite esta técnica captó la atención de pintores de diversos estilos, y de tener una paleta de colores limitada, en el siglo XIX pasó a tener una variedad cromática que puede contarse por miles gracias a los colores sintéticos.

Eugène Boudin, Étude de ciel au soleil couchant-Estudio de cielo con puesta de solPoco utilizada durante el siglo XVIII, el “renacimiento” de esta técnica empieza cuando la retoman artistas como Delacroix, Millet, Manet  o Degas. En 1885 es fundada en París una “Sociedad de pastelistas franceses” que organizaba exposiciones consagradas a esta técnica. Los temas que favorece esta técnica fueron el retrato y el realismo, la vida moderna, las bambalinas de los teatros, pues permite al pintor matizar más fácilmente la luz natural y los colores de la ropa de los personajes. Ni qué decir que el movimiento impresionista, que rompió con todos los cánones académicos del romanticismo también se adueñó de la técnica (Boudin, Monet). Serán más tarde el simbolismo el que la retomará, teniendo en Odilon Redon (1840-1916) uno de sus mejores exponentes.

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