Milán en los años 80


Marcella y Simone El caso de Marcella y Simone es excepcional. Ellos pertenecen a una rara clase de seres humanos que conservan su humor intacto, prácticamente en cualquier situación. También conservan su curiosidad tan despierta como para sorprenderse, aún y cuando podríamos decir que la amplitud y profundidad de sus conocimientos en el nunca terminable terreno de la pintura y literatura italianas, es comparable al de varios profesores universitarios. En Milán, habitan un departamento donde se han rodeado de una hermosa familia de amigos, donde nunca escuché a nadie decir “no” durante el fin de semana que me alojaron.

Marcella y Simone se rodearon de Filipo, Cinthia (en realidad su nombre suena en español a algo así como Chindzia, pero no sé cómo escribirlo), María y Antonio. Y entre los seis se rodearon de objetos mágicos, fotografías imposibles, libros voladores e ingredientes de cocina eternamente frescos. Filipo hace con estos últimos malabares maravillosos para aliviarnos del mundo. Cintia va recuperando por aquí y por allá caricias olvidadas y sonrisas no existentes que ella misma inventa. María cataloga pacientemente las preciosas locuras de todos los habitantes de esa imposible arca de Noé y Antonio, al contrario de lo que todo mundo piensa, es el guardián de los sueños de este grupo: la noche la ocupa en recorrer los pasillos, buscando sueños prófugos para darles un buen alojamiento.Cintiam inventa sonrisas

Ese castillo ambulante-jardín de las delicias-dragón volador-micro Milán que habitan, está lleno de objetos mágicos, hechiceros. San Sebastián ronda la sala, buscando alguien para poder tomar una expresión. En la cocina, Príapo hace de las suyas entre la fruta y la Nutella. Pegado al refrigerador, se encuentra el testimonio del último conflicto bélico entre soldaditos de plomo y figuras de plástico. Un gatito con la cola rota me miraba desayunar; seres salidos de los cuadros de El Bosco defe ndían el librero del cuarto donde dormí y bustos en carnaval cuidan el paso del visitante.

Me invitaron a hacer un viaje en el tiempo, veinte años atrás. De la nada, en un bazar o zuk milan és, surgieron prendas y detalles hasta entonces olvidados. Y en la HPIM3314noche, princesas de crinolina negra o vestidos azules, jóvenes de saco pequeño y lentes rosas inundaron el lugar para bailar. El momento duró por largas horas, para deleite de todos.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s