Puentes


Teatro_alla_pegola_11I ponti di Madison County [Los puentes de Madison], basada en la novela de Robert James Waller, con Paola Quattrini, Ray Lovelock, Ruben Rigillo, Andrea Ulmi y Rosario Coppolino; adaptación y dirección de Lorenzo Salveti.

El 10 y el 15 de febrero pasados se presentó en el Teatro La Pérgola (Teatro della Pergola) de Florencia la obra Los puentes de Madison, basada en la novela Robert James Waller y que ha sido llevada al cine por Clint Eastwood y Merryl Streep.

Fue una experiencia interesante desde varios puntos de vista. Primero, porque no tengo mucha experiencia en teatro. Tan es así que, en las categorías de este blog no está marcada ninguna para ese género. En seguida, porque La Pérgola es uno de los teatros más famosos de Italia. Milán tiene la Scala, París el palacio Garnier, Bruselas la ópera de La Moneda, Florencia La Pérgola. La fachada del edificio no llama demasiado la atención, pero por dentro es un teatro muy bello, con una recepción de estilo neoclásico y mármoles blancos y rosas. Las butacas están distribuidas a la italiana, como en el teatro del Chatelet de París o el teatro de la Ciudad en México, y cuenta con tres niveles. El plafón de la sala con una decoración más bien discreta donde se pueden ver algunos putti y musas.

La historia, como saben los que ya vieron la película de Eastwood, cuenta el encuentro entre Robert Kincaid (Ray Lovelock), un fotógrafo de la National Geographic y Francesca (Paola Quattrini), una ama de casa que se encuentra sola, esperando a su marido e hijos que vuelvan de comprar víveres. El flechazo es instantáneo y viven una semana de amor apasionado, sin remordimientos, con todo lo que pueden prometerse durante ese tiempo. Ante la posibilidad de escapar con ese nuevo amor, Francesca decide quedarse en casa. La propuesta de James Waller es interesante en este punto porque, la decisión que toma Francesca no tiene que ver con una idea atávica de fidelidad y obediencia al esposo y a los hijos. El personaje no se somete a su papel de matriarca eficiente y cuidadosa de su hogar. En un acto completamente razonado, decide quedarse porque también ama a su familia y al mismo tiempo sigue cultivando el amor por Robert Kincaid. Los años pasan y, en efecto, su amor por su familia y por Robert Kincaid sigue intacto.Teatro_della_Pergola

Historia simple pero hermosa. Planteada en medio del puritanismo estadounidense, se trata más bien de una historia de valor. Y es  precisamente porque la historia es tan hermosa que se impuso a los actores. Al parecer Rosario Cappolino es muy apreciada en Italia. Ciertamente es una actriz con un gran compromiso profesional, pues la horrible tos de la que sufría no le impidió salir a escena. Sin embargo, había algo de sobreactuado. Desconozco si sea una técnica teatral, pero el exceso de declamación llegó a desesperarme. Me hubiera gustado una mujer más desenfadada, menos ceremeniosa. Por su parte, Ray Lovelock , a kilómetros de lejos se veía que quería encarnar a Clint Eastwood. Esto me parece fundamental en cualquier disciplina artística (y también científica, por cierto). Querer ser alguien que hizo lo mismo generalmente no da buen resultado. Pero como decía un poco más arriba, la historia es tan bella que ella misma se impuso a los actores. Fue notable la intervención de Paola Quattrini y Ruben Rigillo (?) en el papel de los hijos, sobre todo la primera.

Otro aspecto que me desconcertó fue la música. En principio bien, cumpliendo con el cliché de la historia, música campirana estadounidense. Forzándonos, habría que revisar si correspondía o no a la zona y a la época. Pero, está bien, concedemos sobre ella. De repente, suena en los altavoces “Qué lejos estoy de casa …”. Yo casi salto de mi butaca a seguir cantando “¡¡¡Quisiera llorar, quisierq llorar de seeeeeeeentimiento!!!!” ¿¿Qué diablos hacía esa canción en medio de la historia?? Inexplicable. Arcano del teatro florentino.

Una última observación: el público es más bien mayor. De cada diez personas que vi, por lo menos seis o siete pasaban la sesentena de años. Y las costumbres aún siguen siendo de ciudad pequeña. Se habla fuerte durante la presentación, se comenta en voz alta para hacer partícipes a todos de las propias observaciones. Me recordó un poco a Cinema Paradiso

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