postales toscanas


Pistoia, El Juicio, Duomo La Toscana, el centro norte de Italia, es una de las regiones italianas más famosas del mundo junto con el Lacio y el Véneto. No es para menos, Florencia, su capital, fue la capital del Renacimiento y desde ahí irradió todos sus descubrimientos científicos y artísticos a todo el mundo. Además, alrededor de Florencia florecieron ciudades de la misma importancia o más pequeñas pero que tuvieron sus propios artistas renacentistas y a veces, como en varios casos, como el de Pisa, su propia versión del arte. A todo ello se agregan las rivalidades entre esas ciudades toscanas y con otras ciudades más lejanas, como Milán o Siena, cuyas catedrales fueron construidas con el objetivo de superar en belleza y tamaño a la de Florencia. En resumen: la Toscana, cuna del Renacimiento es una de las tarjetas de presentación de Italia.

Una de las ciudades cercanas a Florencia que desarrolló enormemente el arte durante la época renacentista fue Pistoia. A tan solo una hora en tren desde la estación de Santa María Novela de Florencia, Pistoia ha conservado su centro medieval más o menos intacto. Conserva una gran parte de las murallas, muchas de las iglesias y, sobre todo, el trazado urbano. Las calles corren sin ningún orden. De repente se terminan sin motivo en hermosos callejones o escaleras improbables nacen en medio de las banquetas, llevando directamente al inicio de la misma calle por el camino más largo.Pistoia, Iglesia de San Juan Extramuros (San Giovanni Fuorcivitas) 2

Recorrer la ciudad es relativamente fácil, aún si no se cuenta con un mapa de la ciudad. El punto de referencia es la catedral. La ciudad es pequeña, como casi todas en Toscana. Fuera del centro histórico las construcciones no tienen chiste y son idénticas las unas a las otras. Los bancos están alojados en soberbios palacios. No es casualidad: desde la Edad Media los bancos toscanos han gozado de gran prestigio. Pero las iglesias tienen mucho parecido a la arquitectura pisana y guardan verdaderos tesoros. La decoración en mármol blanco y negro recuerda fuertemente la catedral y el baptisterio de PIsa, con sus marcos góticos y pocas ventanas.

El baptisterio hexagonal, justo enfrente de la catedral, está desprovisto de toda decoración interior, pero el exterior es muy elegante. Por su parte, la catedral, dedicada a San Zeno, parece pequeñita junto a su campanario. El exterior estaba decorado con frescos, de los cuales solo se conserva el de la derecha. El efecto de la luz solar en el interior de la nave es extraordinario. Como toda iglesia gótico-renacentista, la altura crea un efecto de oscuridad. Pero la luz entra por las tres ventanas de la fachada y la luz parece verdaderamente materializarse. En la nave izquierda se conservan los restos de la Capilla del Juicio, decorada por Giovanni da Ponte a principios del siglo XV y destruida en 1796. Uno de los fragmentos del fresco puede ser visto todavía hoy (ver la foto que está al principio de esta entrada).

Pistoia, Baptisterio Pistoia, Duomo y campanario Pistoia, Catedral, interior Pistoia, Catedral, nave central

El conjunto está ubicado en la plaza principal, en el mismo lugar donde se encuentra el palacio de gobierno y una de las sedes más lujosas que he visto del banco Monte dei Paschi de Siena. En el palacio de gobierno se encuentra una reproducción en piedra del plebiscito por el que la Toscana se unió al reino constitucional de Víctor Emanuel el 17 de marzo de 1860, con lo que empieza la historia de la Italia como la conocemos hoy.

Pistoia, Museo Cîvico, fachada Pistoia, Palacio de gobierno 2

Pistoia, Plaza principal Pistoia, placa del plebiscito de 1860

Varias otras iglesias se encuentran por todos lados en Pistoia. Aparecen inesperdamente detrás de cualquier edificio. Del resto de la ciudad me llamaron la atención dos edificios más: la iglesia de San Bartolomé del Pantano y el Hospital de Ceppo. La primera, con un nombre muy curioso, se encuentra cerca de un riachuela que le da ese nombre. Lo que me llamó la atención fue, en primer lugar, su fachada, completamente inusual que combina elementos de románico, gótico pisano, renacentista y neoclásico, con una ventana en forma de campana en lo alto, y en segundo lugar, los numerosos fragmentos que se encuentran en el interior, testimonio del riquísimo decorado interior que alguna vez existiera. El Hospital cuenta en su fachada con una obra maestra de della Robbia, el genial artista de la terracota vitrada. Se trata de un friso en fondo azul que contiene escenas representando las virtudes teologales y las siete obras dela caridad con los religiosos de la Compañía de Santa María.

Pistoia, San Bartolomé del Pantano, fachada Pistoia, San Bartolomé del Pantano, fragmentos de frescos 2

Pistoia, Hospital del Ceppo Pistoia, Hospital del Ceppo, detalle de la fachada

Además, tuve la suerte de encontrarme con un pequeño mercado donde pude probar algunos quesos y jamones. Las piedras semipreciosas se encuentran en gran cantidad y a buen precio (un par de geodas de buen tamaño me costaron 8 euracos). El restaurante Pantagruel fue una buena elección (razonable rozando los precios caros: un crostini de 5 euros con mucho, mucho jamón y un filete de pollo con mucho, mucho aceite a 10 euros), donde los patrones son muy amables.

Pistoia, Mercado dominical 2 Pistoia, Museo Cîvico Pistoia, Restaurante Pantagruel

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