curiosidades lyonesas


Journal of the History of Collections Anthony Turner, “Grollier de Servière, the brothers Monconys. Curiosity and collecting in seventeenth-century Lyon [Grollier de Servière, los hermanos Moncony. Curiosidad y coleccionismo en Lyon durante el siglo XVII]” in Journal of the History of Collections, Vol. 20, N° 2, 2008, pp. 205-215

Durante el siglo XVIII tuvieron lugar varias revoluciones que definieron nuestra forma de pensar y de vivir. Una de ellas fue científica. La forma de reflexionar, analisar, en suma, hacer ciencia (y también arte) cambió radicalmente. No por nada es llamado el Siglo de las Luces, pues metafóricamente, mucha luz surgió de esas reflexiones. Pero para poder dar un giro tan sofisticado, diferentes actitudes empiezan a cambiar desde el siglo XVII.

Uno de los temas que más me interesa a mí, dentro del lapso que conocemos como la Ilustración, es el coleccionismo. Y precisamente vengo de leer un articulito al respecto. Anthony Turner presenta dos colecciones de la ciudad de Lyon, Francia, cuya característica principal es la de encontrarse justo enmedio de ese cambio que significó el siglo XVII. Se trata de las colecciones reunidas por Grollier de Servière y por los hermanos Moncony. De ambas colecciones no queda casi nada identificable, fenómeno bastante común, pero sabemos de ellas por la reputación que tenían. Ambas colecciones son mencionadas en varios recuentos de viajes (especie de guías de turistas del siglo XVIII) de finales del XVII y principios del XVIII, como el que escribió Jacob Spon (Recherche des antiquités et curiosités de la ville de Lyon, Lyon, Impr. de J. Faeton, 1673, 238 pp.) o en la obra de Baudelot d’Airval (De l’utilité des voyages et de l’avantage que la recherche des Antiquitez procure aux sçavans, Paris, 1727, 2 vol.). Además, varios catálogos de estas colecciones vieron la luz.

Grolier de Servière
La "rueda para leer" de Servière

Grollier de Servière era descendiente de Jean Grollier, editor de Lyon, vizconde de Aguissy y embajador en Roma. Su colección la inició hacia 1650. Uno de sus grandes intereses fue la ciencia militar, por lo que gustaba de coleccionar modelos para máquinas. De las diferentes descripciones que se conservan (su nieto hizo una), se sabe que la colección contenía modelos de máquinas para bombear agua, mover grandes pesos y construir puentes para los ejércitos; también contaba con “lanza misiles”, una silla de ruedas y una “rueda para leer” (un atril múltiple). También contenía piezas de marfil y relojes

Por su parte, los hermanos Moncony eran mercaderes de Lyon. Gaspar, el mayor, era prevoste de la ciudad (el presidente del cuerpo de mercaderes y cuyas responsabilidades pueden equipararse al de gobernador de la ciudad) y Baltasar era un viajero empedernido. En su colección se podían ver

medallas, monedas, pinturas, camafeos, inscripciones, piedras, insectos y otras rarezas que él (Baltasar) buscaba con curiosidad en el tesoro de la Naturaleza o en el de la Antigüedad.

Baltasar había reúnido durante sus innumerables cientos de piezas para la colección de historia natural y lo hacía con un ojo más crítico que su hermano. Sin embargo, a pesar de su escepticismo racionalista, buscaba las piezas que Grollier no tenía, que vinieran de países lejanos y exóticos: “de Florencia adquirió medallas, piedras preciosas, gemas gravadas y un ojo de vaca; de Egipto un cocodrilo, escarabajos, estatuillas…”

Tras muchas viscicitudes, las colecciones Servière y Moncony fueron dispersadas o confundidas con otros gabinetes. La de los Moncony, por ejemplo, fue adquirida en 1700 por Jean Jérome Pestalozzi, quien la cedió a su hijo Antoine Joseph Pestalozzi, médico del hospital de Lyon, quien a su vez la vendió a la ciudad de Lyon. El municipio la depositó en la Academia de Ciencias y Bellas Artes, confundiéndola con la colección de Pierre Adamoli, y durante la Revolución fue expropiado, enviada a París y dispersada.

Ambas colecciones pertenecían a dos modelos típicamente europeo de coleccionismo. Justo en el momento en el que la ciencia racionalmente organizada empieza a sustituir la acumulación de “maravillas”, ambas colecciones fueron un referente para los amateurs.

Jean Brueghel The Archdukes Albert and Isabella Visiting a Collector's Cabinet
Jan Brueghel el Viejo y Jerónimo Francken II, Los archiduques Alberto e Isabella visitando un gabinete de un coleccionista

 

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