claro de luna japonesa


Tokyo Sonata

Kiyoshi Kurosawa (dir.), Tokyo Sonata (トウキョウソナタ Tōkyō sonata, jap.), Max Mannix (libreto), Teruyuki Kagawa (Ryuhei Sasaki), Kyoko Koizumi (Megumi Sasaki), Yu Koyanagi (Takashi Sasaki), Inowaki Kai (Kenji Sasaki), Japón, Django Film, 2009, 119 min.

Después de Ponyo en el acantilado, la segunda perla japonesa (y no la última) que hemos visto en el último mes, es este emotivo relato de Kiyoshi Kurosawa (quien no tiene nada que ver con Akira Kurosawa). Una estable familia japonesa de clase media es víctima de la última crisis económica mundial cuando el padre de familia (Ryuhei Sasaki, interpretado por Teruyuki Kagawa) se queda sin trabajo en un solo pestañeo. Decide ocultar su nueva situación a su familia y durante algún tiempo finge salir al trabajo. Durante su vagabundeo conoce a otro desempleado en las mismas circunstancias que él. Mientras tanto, su hijo menor Kenji (Inowaki Kai), decide tomar clases de piano a escondidas, utlizando el dinero del restaurante escolar. Takashi (Yu Koyanagi), el hijo mayor, decide enrolarse en las fuerzas internacionales en Irak. La madre Megumi (Kyoko Koizumi), conoce por primera vez la desobediencia a su marido.

Durante la película, de una gran belleza visual y sonora, asistimos a la desintegración de una familia aparentemente estable. Las circunstancias externas la sacuden, la desmoronan, en fin, la destruyen. Y sin embargo, los miembros de la familia logran hacer un último esfuerzo para conservar la normalidad que han perdido. El momento mejor logrado es la interpretación de Claro de luna de Claude Debussy (no confundirla con la sonata para piano del mismo nombre de Beethoven). La escena es tan intensa que la consecuencia no pudo haber sido mejor elegida: silencio total. Después de una tormenta que cambió por completo la existencia plana y sin preocupaciones de cuatro personas, Claro de luna de Debussy es la mejor transición posible hacia el final lógico de la historia: un grupo de personas en completo silencio, emocionadas, estupefactas por la belleza de la música que acaban de escuchar. En cierta forma, la escena final y la primera de la película se encuentran. La película empieza con una escena dentro de la casa de la familia en cuestión, donde se ve una ventana abierta y la lluvia que entra por ella. Metáfora de gran simplicidad y hermosura que habla de la fragilidad de la seguridad del hogar.

¿Cuál es la moraleja, fábula o enseñanza de Kurosawa? Pienso que son dos: la fragilidad de las relaciones humanas, representadas en este caso por la familia, y la grandeza de la belleza de la creación artística. Nada, absolutamente nada (ni la separación, ni la pérdida de la estabilidad, ni la desaparición de algún miembro de la familia), puede pasar por alto la belleza del arte. Después habrá que continuar el camino, cierto. Mientras tanto, silencio… Kiyoshi Kurosawa dixit.

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