canto para que me canten


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Después de poco más de una semana de ausencia, por fin volvemos a escribir algo en el blog. De hecho, estamos muuuy retrasados, porque tenemos mucho que contar aquí. Viajes, películas y conciertos comenzarán a fluir en los próximos días. Además, estamos muy contentos de publicar este “post” en esta categoría, que ya la teníamos muy abandonadita.

Por lo pronto, lo que teníamos más en mente publicar: ¿alguien se ha sentido rodeado por música, completamente invadido, embriagado por el ritmo, hipnotizado por una voz? Pues el pasado 23 de mayo tuvimos la oportunidad de sentirnos asi. Fue en el teatro del Chàtelet, uno de los más prestigiosos de París, con Boby McFerrin…

Pasadas las ocho de la noche, en el escenario donde sólo habían dos bocinas, una silla y un micrófono, apareció Boby McFerrin. Así. Sin aviso. Pantalones de mezclilla, playera gris y zapatos con suela de plástico. Inmediatamente tomósu lugar y de sus pulmones comienza un ritmo y una melodía. Y a volar. Todos quedamos como serpientes con su encantador. Desde la segunda canción ya estábamos siguiendo el ritmo y respondiendo a sus ademanes.

Coro McFerrin Boby McFerrin es sin duda, de todos los que he visto, el cantante que más interactúa con el público. No se contenta con establecer el típico diálogo en el que el público repite lo que canta el artista. Prestó su micrófono a todo el que quisiera subir con él a cantar. Primero, acostado boca abajo sobre el escenario, se arrastro hasta la primera fila del público (sin dejar de cantar) y cantó con los primeros afortunados que tuvo a su alcance. Después, invitó a cualquier persona que quisiera improvisar con él. ¡Oh milagro de milagros! Personas que tenían poca o nada de experiencia en canto, pero sí mucha admiración por McFerrin, de pronto se convirtieron en artistas consumados capaces de improvisar gracias a la genialidad de este artistas. ¿Podrían subir 20 personas al escenario por favor? ¡Un coro semi profesional aparece, que canta como si tuviera años ensayando!

Al final del concierto, tras un poco de insistencia para cantar otra canción (lo cual se agradece, porque desde hace mucho tiempo que no veo artistas lo suficientemente humildes como para NO haber preparado el encore, pues están seguros de su triunfo), negoció con todos nosotros y, en lugar de cantar otra vez, accedió a responder (casi) cualquier pregunta para conservar su voz (éste fue el primero de tres conciertos en cuatro días).

¿Por qué eres tan bueno? Porque canto siempre y en todo momento. Practico todo el tiempo. Canto para que me canten.

¿Quién es tu inspiración? Mi padre, era músico y siempre ensayaba.

Y de nuevo, ante la insistencia de los aplausos, no le quedó más que salir y cantar de nuevo. Con toda humildad. Boby McFerrin canta para que nosotros cantemos, y lo logra. Cuando llega a la sala de conciertos, McFerrin ya tiene su instrumento ahí: el público.

Boby McFerrin

Todas las fotos son de Ratonet.

 

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