libro abierto


Né dans la rueLeanne Sacramone et Thomas Delamarre (curadores), Né dans la rue – Graffiti, Paris, Exposiciôn de la Fondation Cartier pour l’art contemporain, del 7 de julio al 29 de noviembre 2009.

Julio 204. Taki 183. Joe 182. Puede decirse que con estos nombres y números, reproducidos hasta el cansancio en todos los lugares públicos de Nueva York, inició el grafiti. A principios de los años setenta se ubica el nacimiento de un movimiento que algunos años después se convertiría en una expresión artística. Adolescentes de unos quince años, de origen hispano o afro, comienzan a hacerse notar con estas “pintas”. Si bien las pintas en paredes están bien documentadas desde la época romana, las técnicas y los usos han evolucionado enormemente, sobre todo a partir de esas décadas. Los nombres al principio pertenecen a una de las primeras manifestaciones del grafiti llamada tagging. Consiste en escribir el nombre del autor y número de domicilio de manera cada vez más estilizada y extensa. Habiendo elegido el metro como primer “soporte”, el tagging se extiende del interior de los vagones hacia el exterior, y alcanza proporciones gigantescas, llegando a cubrir un vagón completo con un solo nombre.

Es a principios de los años ochenta que las galerías de arte comienzan a interesarse en el grafiti. Las raras galerías instaladas en el Bronx comienza a difundir los trabajos de nombres como Lee, Dondi, Fab Five Freddy, Futura, Lady Pink, Crash, Daze. El impacto llega incluso al cine, pues se realizan algunas cintas cuyo tema es la vida de los grafiteros: Wild Style en 1982 y Style Wars en 1983. Lo que es cierto es que, fuera o dentro de las galerías de arte, el grafiti es una mezcla de varias expresiones que van desde la protesta social, hasta la pintura, pasando por la danza a través del break dance. A mediados de los ochentas surgirá una revista especializada en el tema: IGTimes, creada por David Schmidlapp y por P.H.A.S.E.2.

Más tarde, y en lo que respecta a Nueva York, los grafiteros se han visto constreñidos a salir del metro debido a la cada vez más ruda batalla antigrafiti llevada a cabo por las autoridades municipales. Obviamente, esto ha generado una diversificación de los recursos, temas y técnicas, pues como la mayoría ha de suponer/saber, el grafiti es considerado degradante para el inmobiliari urbano. No en balde la exposición patrocinada por la Fundación Cartier advierte:

L’exposition Né dans la rue – Graffiti ne constitue pas une incitation à la dégradation, ni au vandalisme. La destruction, la dégradation ou la détérioration des biens appartenant à outrui est punie de lourdes peines selon le Code pénal.

La exposición Nacido en la calle – Grafiti no constituye una incitación ni a la degradación ni al vandalismo. La destrucción, la degradación o el deterioro de bienes pertenecientes a otro está castigada con fuertes penas según el Código Penal.

En Europa, el grafiti también ha dejado su marca. Uno de los ejemplos más drámaticos es el del muro de Berlín. En la página de Georges Rosset se pueden ver algunos hermosos ejemplos. Otro ejemplo existe en París, donde una variante del grafiti por medio de mosaicos aparece en las esquinas de algunos edificios bajo la forma de un Space Invader.

La Pixação paulista o el grafiti no grafiti

Uno de los mejores momentos de la exposición es la proyección del documental Pixo, de João Weiner y Roberto T. Oliveira. En el documantal se expone la evolución de un nuevo tipo de grafiti creado en Sao Paulo, Brasil, que según los que lo practican ya no es grafiti (pues éste se volvió demasiado comercial). Es más bien un alfabeto inspirado en las antiquísimas runas celtas. Una de las características más interesante es el lugar donde se ejecutan: en lo más alto de los edificios. Los pixadores escalan los edificios, arriesgándose a una caída fatal (y no pocos han muerto así) y realizan sus pixos. Toda la ciudad está cubierta de pixos y generaciones nuevas están llegando para hacer evolucionar esta expresión. Además, los pixadores tienen la costumbre de realizar fiestas y las invitaciones son diseñadas por ellos mismos, por supuesto con pixos. En esas reuniones intercambian hojas de papel con sus propios diseños. Obtener un pixo de algun pixador famoso es el objetivo, y las carpetas que forman con estas hojas son verdaderos archivos históricos de la pixação.

¿Qué pretenden los pixadores? En una entrevista a un especialista, se afirma que tienen tres objetivos: reconocimiento social de parte de otros pixadores; la generación de adrenalina, de la misma manera que en los deportes y una forma de protesta política, social y económica, pues los mensajos (indescifrables para el no iniciado), encierran críticas. Pero uno de los pixadores entrevistados lo expresó mejor: Sao Paulo es un libro (en blanco) abierto, esperando ser escrito.

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Edificio de Sao Paulo con "pixos"

Para saber más de la Fundación Cartier, hacer click aquí.

Para ver los primeros minutos del documental Pixo (sólo en portugués), pinchar aquí.

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