el sol


Louis XIVLouis XIV. L’homme & le Roi (Luis XIV. El hombre y el Rey), Nicolas Milovanovic y Alexandre Maral (comisarios), Castillo y Museo Nacional de Versalles, del 19 de octubre 2009 al 7 de febrero 2010

Aunque parezca increíble, Luis XIV no había sido objeto de ninguna exposición en el museo del castillo de Versalles. Es raro porque la historia de ese palacio está estrechamente ligada a la vida e incluso al pensamiento de ese rey. Fue ahí dónde Luis llevó a su máxima expresión el despotismo, estilo de gobernar en el que el soberano toma todas las decisiones, desde las más importantes hasta las más pequeñas. Para ello, transformó el palacio de Versalles en un enorme escenario en el que además podía tener el control de la nobleza. Desde Versalles, Luis XIV ejerció, y continúa haciéndolo, una enorme influencia en las ciencias y en las artes, la política, la diplomacia, la guerra y el comercio. Durante su reinado Francia se convirtió en la nación más poderosa de Europa, las artes tuvieron su mayor desarrollo, en fin …

La exposición se concentra en dos aspectos de Luis XIV: su imagen pública y su gusto artístico. Ambos aspectos están estrechamente vinculados, pues mientras en un plano político Luis construye su imagen como rey omnipresente, al mismo tiempo se construye una imagen de gran mecenas. Sus colecciones de pintura, escultura, piedras preciosas, miniaturas y tapetes eran administradas personalmente por él, en gran connoisseur que era. A su lado tuvo funcionarios eficaces, como Colbert; el gusto heredado de su preceptor, el cardenal Mazarino; y a su disposción artistas como Charles Le Brun en la pintura, Jules Hardouin-Mansart en la arquitectura, André Le Notre en la jardinería, Juan Bautista Poquelin “Moliere” en el teatro, o Juan Bautista Lully en la música.

Lo primero que se descubre llegando a la exposición es una enorme escultura donde se representa a Luis XIV como Apolo (Apolo servido por las ninfas, de François Girardon y Thomas Regnaudin, 1667-

Antoine Benoist, Louis XIV à la cire
Antoine Benoist, retrato de cera de Luis XIV

1675). Al lado, un Parnaso francés (por Louis Garnier, Simon Curé y Augustin Pajou, 1718-1721), con representaciones de los artistas y científicos mas importantes de Francia. La imagen del Rey Sol, dador de vida y fuente de toda luz es el tema de la primera sala. En el lugar de honor se encuentra un busto del rey, ejecutado por Gian Lorenzo Bernini en 1665, que es quizás una de las imágnes más poderosas. Se muestra a un rey en todo su esplondor, con todos sus atributos, con toda su fuerza, pero el mismo tiempo real, sin esconder sus caracteristicas físicas, como una pequeña verruga en la nariz o los bigotes recortados.

En las siguientes salas se aborda el gusto artístico. Las piezas que se exhiben dejan sin aliento. Sobre todo esas mesas decoradas de piedras duras preciosas y semipreciosas, que consisten en verdaderas pinturas, representando flores, frutos y animales. O ese gabinete, obra de Domenico Cucci, uno de los únicos dos que sobrevivieron hasta nuestros días, cuya función es decorativa más que de almacén de objetos. Se suceden pinturas, miniaturas (entre las que destacan dos retratos de medallones) y un inquietante retrato en cera. Ese retrato es otra de las estrellas de la exhibición. Obra de Antoine Benoist, “pintor de S.M. y su único escultor de cera coloreada”, es la representación más fiel que nos haya llegado de Luis, pues fue tomada aplicando cera directamente en el rostro del rey. Se notan hasta las marcas dejadas por la viruela, los vellos de la barba y hasta la oreja, descubierta tras la última restauración.

La importancia que tienen estas colecciones no solo radica en su valor artístico o económico, sino en el uso al que fueron destinadas y la información que revelan respecto al rey. El arte no era un mundo ajeno para Luis XIV, él mismo aparecia bailando ballet o actuando en piezas de teatro. Gran coleccionista, sensible a todas las representaciones artísticas, su corte fue una de las mas esplendorosas en este rubro. Su poder se desplegaba a través de sus colecciones y a través de las representaciones públicas en las que aparecía, como en los torneos del Carrousel, en donde cuatro ejércitos representando los cuatro continentes conocidos, competían vestidos con curiosos trajes. Luis XIV fue uno de los padres de la política moderna, y ésta incluía todo un conocimiento artístico.

Vale mucho la pena visitar el sitio de la exposición, disponible sólo en francés y en inglés.

François Girardon y Thomas Regnaudin, Apolo servido por las ninfas
François Girardon y Thomas Regnaudin, Apolo servido por las ninfas

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