chaikovskianas


Radu Mihaileanu (dir.), Le Concert [El Concierto], Aleksei Guskov (Andrei Filipov), Mélanie Laurent (Anne-Marie Jacquet), Dmitri Nazarov (Sacha Grossman), Miou-Miou (Guylène de la Rivière), Francia, Italia, Rumania, Bélgica, Oï Oï Oï Productions, Les Productions du Trésor, France 3 Cinéma, Europa Corp., Castel Film Romania, Panache Productions, Radio Télévision Belge Francophone, 2009, 119 min.

La difunta Unión Soviética tuvo al arte como una de sus glorias. Fueron sobre todo el ballet y la música las que resultaron las mejores embajadoras de la creatividad soviética. Aunque se trataba de un arte dirigido, las orquestas y las compañías de ballet soviéticas brillaban en todos los escenarios en los que se presentaban, alcanzando niveles de maestría y de sentimiento que pocos músicos o bailarines podían. Sin embargo, el hecho de ser un arte dirigido hacía a los artistas más vulnerables: aquellos que se atrevían a salirse de las  directivas marcadas por el partido eran duramente castigados. Uno de los ejemplos más notables fue el de Dimitri Chostakovitch, quien tuvo que sufrir en más de una ocasión la reprobación del régimen.

Pero aunque el tiempo pasa, las heridas quedan. O ese es el punto de partida de esta película. Andrei Filipov (Aleksei Guskov), director estrella de la orquesta del teatro Bolshoi, caído en desgracia durante el período de Breshnev, encuentra la oportunidad de revindicarse treinta años después de haber sido humillado en publico al ser expulsado de la orquesta por razones políticas. Sólo había logrado conservar un puesto en el mismo teatro como… limpiapisos.

Así pasan treinta años, recordando con sus antiguos colegas, ex músicos de su orquesta, quienes solidariamente dejaron en el estuche sus instrumentos. Un buen día, intercepta un fax del teatro del Chatelet de París, y consigue armar un programa en el que se ejecutará, como número estrella, el concierto para violín de Chaikovski. Único problema: no tiene orquesta, y sus antiguos músicos no tocan juntos ni profesionalmente desde hace treinta años. Además, decide darle el violín solista a una de las intérpretes más importantes del momento: Anne-Marie Jacquet (Mélanie Laurent).

Radu Mihealeanu presenta una comedia en la que los clichés ocupan la mayor parte de la escena: rusos alcóholicos o temperamentales; gitanos sucios y bribones; franceses pedantes y snobs. Sin embargo, la historia logra arrancar un par de carcajadas. Dos escenas son interesantísimas: en la primera parte de la película se ve una reunión de esa antigua orquesta, que ejecuta una sinfonía de Chaikovski, sin instrumentos, recordando los buenos tiempos; y la segunda escena al final, larguísima, con el concierto para violín de Chaikovski, verdaderamente conmovedora (¡gracias Mélanie Laurent!). Lástima por el culebrón que sirve de pretexto para poner en contacto a los personajes interpretados por Guskov y Laurent.

Quizás con un poco más de frialdad y hubiéramos obtenido una valiosa reflexión sobre el arte y los artistas post soviéticos.

Para ver los cortos, hacer click aquí.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s