eh oui des jaguars, c’est l’Amérique du sud….


Felipe Solís † (curador), Teotihuacan. La Cité des Dieux (Teotihuacán. La ciudad de los dioses), París, Musée du Quai Branly, exposición concebida por el Consejo Nacional para la Cultura y las Arteset l’Instituto Nacional de Antropologia e Historia, Mexico, con el apoyo de la Fundacion Televisa A.C.; coproducida por el museo del Quai Branly, Paris, el museo Rietberg de Zürich et el Martin Gropius Bau de Berlín.

No sé exactamente por qué, pero me he topado en París con algunos eventos relacionados con México. Me sorprende porque normalmente no es el caso. Hace poco les hablamos del concierto La noche de los mayas y de la pelicula Sin nombre. Coincidencias…

Ahora fue el turno de los museos. El controvertido museo del Quai Branly inauguró hace un par de meses una exposición sobre Teotihuacán. La exposición estuvo a cargo de Felipe Solís, antropólogo, arqueólogo y profesor de la UNAM, de la ENEP y de otras escuelas mexicanas. Lamentablemente, falleció en abril de 2009 y no pudo ver terminada la curaduría de la exposición. (Nota breve: la Wikipedia en español no cuenta con ninguna entrada para este académico, pero sí la tiene en las versiones en inglés y en francés. Coincidencias…).

La exposición es un poco la respuesta francesa a la que se está llevando a cabo en estos momentos en Londres, en el Museo Británico: Moctezuma, Aztec Ruler. a la que próximamente tendremos oportunidad de asistir. En el caso parisino, se trata de dar a conocer en Europa una de las civilizaciones más misteriosas y menos conocidas. Y no por falta de estudios, sino por la magnitud y la antigüedad de los vestigios. Es decir, de los abundantes materiales con los que se cuentan, poco se puede concluir con seguridad.

Los franceses y su espíritu de curiosidad han llenado la sala del museo. Afortunadamente, el espacio es amplio, por lo que la multitud se diluye al entrar, pero el único problema es que las piezas están exhibidas en las paredes del lugar, por lo que el espacio ganado en el centro de la exposición, se pierde ante las eternamente pequeñas vitrinas donde se encuentran los objetos. La colección formada en esta ocasión, cuenta con más de 450 piezas de diez museos mexicanos, la mayor parte de ellas traídas por primera vez a Europa.

Jaguar de Xalla

Lo que recibe al visitante es un impresionante jaguar llamado Jaguar de Xalla, esculpido en piedra y que conserva algo de su pintura original. Más de un visitante al encontrarse de repente, cara a cara, con un tal minino, se queda extrañado por lo estilizado de la pieza, y al acercarse a ver la cédula explicativa, retrocede, asombrado: “Un jaguar !”. Eh oui, des jaguars, c’est l’Amériaue du sud, porque hay que recordar que en la geografía política europea, México está en América del Sur o en América Central.

Después, una maqueta reproduciendo de bulto el sitio arqueológico original, coordina las vitrinas. Alrededor de la maqueta se organizan las piezas según el lugar en el que se han encontrado e ilustrando algunos temas. Sorprende la colección de frescos: muchos con los colores bastante bien conservados y con las figuras bien definidas. Casi todas las piezas han sido halladas en los últimos diez años, de ahí el carácter excepcional de la muestra. Los temas que exploran los curadores ponen el acento en el aspecto cosmopolita de la ciudad gracias al comercio, la guerra y la diplomacia, actividades que aún en nuestros días van de la mano. Se sabe que Teotihuacán ejercía un poderío militar sobre una vasta zona del actual México, y que sus incursiones bélicas iban precedidas o seguidas por comerciantes. También, durante las últimas investigaciones, se han logrado identificar barrios de extranjeros dentro de la ciudad. El papel de los artesanos fue también de suma importancia, lo que puede constatarse por la cantidad de talleres y restos que quedan en la ciudad. Por ejemplo, esas pequeñas estatuillas que dejan sin aliento, de unos diez centímetros de alto, que guardan en su interior pequeñísimas ofrendas mortuorias, con objetos delicadamente tallados y dispuestos de tal forma que no sufran ningún daño con el movimiento de la estatuilla-estuche.

Otras de las piezas estrella son las máscaras funerarias, de las que el mejor ejemplo es la que sirve de icono a la exposición. Se trata de una máscara con influencia maya, por lo que es mostrada para ilustrar el carácter cosmopolita de la ciudad.

Máscara funeraria. Hacer click para ver la imagen completa

 

El sitio del museo está muy completo y en él se puede encontrar la organización de la exposición (solo en francés y lamentamos que, para la versión en español, no hayan usado, aunque sea excepcionalmente, la banderita mexicana y en cambio, se ven banderas españolas por todos lados ¡snif!).

El INAH ofrece un sitio de internet sobre la exposición, bastante mediocre, pero que ayuda a darse una idea al respecto.

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