admirar una copia


Abbas Kiarostami (dir. y libreto), Copie Conforme (رونوشت برابر اصل ; Roonevesht barabare asl, persa; Copia conforme, esp.), Juliette Binoche (Ella), William Shimell (James Miller), Francia, Italia, Irán, MK2 Productions, 106 mins.

Una “Imitación de una obra ajena, con la pretensión de que parezca original” o “Obra de arte que reproduce fielmente un original” son copias. En la jerga jurídica, una copia conforme es el documento que reproduce en todos sus términos otro, considerado original. Aunque parezca extraño, este es el argumento de la última película del director de cine iraní Abbas Kiarostami, con Juliette Binoche en el papel principal.

El argumento es muy simple. Una vendedora de arte francesa (de copias, más precisamente) y un escritor inglés se conocen en Toscana. Es la primera vez que se ven, aunque ella sabe de él a través de sus libros. La patrona de un café en el que se detienen a platicar, los toma por marido y mujer, y ellos deciden aparentarlo, y seguir con la farsa, con la “copia conforme” de matrimonio. La historia que resulta revela muchos de sus miedos, de sus anhelos de la vida que tendrían o que quizás tienen e incluso todos los recuerdos, recuerdos de años, de toda una vida pasada. Como si de la nada hubiera surgido un par de vidas ligadas por el amor y que el tiempo fue acostumbrando a la rutina. Mientras el argumento se va desarrollando, sin mayores cambios hasta lo ahora dicho, la duda sobre si son marido y mujer crece en el espectador. Al inicio de la película la naturaleza de la relación parece clara pero poco a poco, la duda se instala. La única certeza que tenemos es que él debe tomar un tren, pero nada más nos dice cómo y cuándo va a acabar o acabó esa relación.

Podríamos decir que Kiarostami utiliza un método inverso al resto de las peliculas en su estrategia narrativa: en lugar de resolver las dudas, de aclarar la situación de los personajes o de llevar a un punto de tensión la historia que los involucra, decide ir borrando esa historia, hacerla confusa, lograr que el espectador dude de lo que él mismo ha visto y hacerle creer una actuación dentre de la actuación. Es como un juego de espejos en el que se reflejan los personajes y Kiarostami ofrece precisamente ese reflejo, y no la actuación en sí misma. No por nada la escena mas significativa, pero que al mismo tiempo revela menos, se desarrolla frente a un espejo.

Copia conforme de la historia de un matrimonio, de una relación de pareja. Otros detalles van reforzando la idea central del drama argumental. Al momento de pasear por Florencia, la cámara no realiza planos fijos de esta hermosísima ciudad. Sólo nos da una idea el reflejo en el parabrisas del automóvil. En él se distinguen las estrechas calles y los altos palacios e iglesias renacentistas toscanas.

A estas escenas, se agrega la tan celebrada atmósfera toscana, clara y llena de sol. Un último detalle lo agregan los actores al desarrollar sus diálogos en tres idomas, con la dificultad que esto implica: el inglés, el francés y el italiano, se alternan, dándole una sonoridad que sólo recuerdo haber sentido en Farinelli (Gerard Corbiau, 1994).

Este es un film para contemplar, en todas sus posibilidades. Los colores son intensos, como si fueran hechos de una sola pieza. Y la ambigüedad de la historia es un reto para los actores, del que salen excelentemente librados.

Copia de un matriomonio

Para ver los cortos, hacer click aquí.

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