el gobierno según “el Terrible”


Pavel Lungin (dir.), Le Tsar (El zar esp.; Царь, ruso), Piotr Mamonov (Iván IV el Terrible), Oleg Yankovski (Felipe II de Moscú), Rusia, Pavel Lungin Studio, 2009, 116 mins.

Ahora que el Mundial ya pasó, con la brillantísima victoria de España (de la cual hablaremos un poco más tranquilamente; espero…), retomamos nuestra rutina habitual. Basta de partidos por la tarde y por la noche, borracheras al pie de la torre Eiffel viendo los partidos o ambulancias y patrullas en dirección al norte de la ciudad, es decir, hacia los barrios de inmigrantes, como el mío.

En otro contexto completamente distinto, hace tiempo que teníamos olvidada esta película en el fondo de nuestro baúl.  Se trata de una de las pocas que hemos visto provenientes de Rusia (otra fue La Isla, del mismo directorm Pavel Lungin). El Zar relata uno de los episodios más  trágicos de la historia de Rusia: el enfrentamiento entre Felipe II de Moscú (Oleg Yankovski), quien es considerado santo de la iglesia ortodoxa rusa e Ivân, primer zar de Rusia (Piotr Mamonov). En 1565 Iván el Terrible se hunde en la demencia. Creyendo que el fin del mundo se acerca, se refugia en la oración y en la paranoia. Rusia se encuentra sumergida en la guerra de Livonia, contra Polonia, y la iglesia ortodoxa acaba de perder a su patriarca, Atanasio. El zar Iván recurre a un amigo de la infancia, Felipe, abad del monasterio de Solovetsk, para ser el nuevo metropolita de Moscú.

Felipe acepta el cargo bajo la condición que fuera abolida la gaurdia personal del zar, los temibles opritchniks, que Iván utilizaba para asesinar con lujo de brutalidad a todos los que considera sus enemigos. Entre estos últimos, se encontrará el sobrino del nuevo metropolita. Acusado de traición tras perder la batalla de Polotsk, es condenado a muerte. Sin embargo, Felipe lo protege en su iglesia, junto con sus generales. Iván pronto lo acorrala, y Felipe acepta formar parte del tribunal que los juzgará, con la esperanza de poder dictar una sentencia favorable. Sin embargo, Iván cambia al resto del tribunal y la sentencia es confirmada. Felipe tiene que elegir entre pronunciar la sentencia y enviar a la muerte a su sobrino y protegidos, o desobedecer al zar. Felipe se decide por esta última opción y no pronuncia la sentencia tomada por el tribunal. Mientras tanto, Iván ya ordenó la ejecución de los prisioneros en un espectáculo público, enfrentándolos desarmados a un oso salvaje. El sobrino de Felipe es condenado a morir descuartizado en un potro. Finalmente, Felipe es arrestado durante una misa, despojado de su dignidad de metropolita por un concilio títere de Iván, y llevado al monasterio de Otrotch, donde al principio fue martirizado por hambre y luego amurallado, dejándole el mínimo de comida para sobrevivir. En 1569 fue asesinado por estrangulación por el jefe de los opritchniks.

Nosotors nos declaraños completamente incompetentes en materia de historia de Rusia y de la iglesia ortodoxa. Pero haciendo una pequeña investigación por internet, nos dimos cuenta que esta

Piotr Mamonof (izquierda) como Iván el Terrible y Oleg Yankovski (derecha) como el metropolita Felipe II de Rusia

pelicula causó mucho revuelo. Quizás ahí está su valor, porque la discusión en torno a ella dio paso a un debate sobre la interpretación de la historia nacional rusa. Iván el Terrible es considerado el primer zar de Rusia, el fundador de una larga lista de soberanos que sólo se extinguiría hasta la revolución de 1917. Así, frente a las críticas de inexactitudes históricas, de manipulación o de terrible parodia de la historia de Rusia, otros subrayaban el hecho que esta película representa “un golpe mortal” para la idea monárquica en Rusia.

Debemos aceptar que la película es pesada y se hace larga. La recreación escenográfica y de vestuarios quita el aliento, pero las escenas de violencia rayan en el gore. Un detalle que se aprecia mucho es la mezcla de lo religioso con los personajes: los milagros que forman parte de la anécdota histórica son introducidos genialmente por Lungin. Una de las escenas que más nos impactó, aunque no contenía violencia explícita, deja ver al zar angustiado porque su pueblo no ha acudido a divertise al parque de diversiones que les preparó. Se trata de un parque de diversiones donde las atracciones son instrumentos de tortura en los que serán ejecutados los traidores del zar.

Para ver los cortos, hacer click aquí (subtítulos en inglés).

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