Puerto Rico ¿una tierra sin consenso?


Puerto Rico ¿una tierra sin consenso?
(lecciones del colonialismo americano)

Bandera de Puerto Rico
Bandera de Puerto Rico

Siul MIRANDA

1898 marca una fecha clave en la existencia de Puerto Rico. Esta fecha se traduce en grandes cambios políticos, sociales, culturales, económicos e incluso psicológicos para la isla y sus habitantes. Desde su “incorporación” a los Estados Unidos, el pueblo puertorriqueño ha estado sumergido en un dilema de identidad. Pueblo forzado a hablar el idioma inglés como su único “billete de acceso” a la zona VIP. La coerción en el sistema educativo para este propósito es legendaria así como la terquedad de los puertorriqueños por conservar el español como lengua materna. Pero el objetivo de nuestro análisis es hacer un desglose y comprensión de las tres lógicas globales dominantes que enmarcan la colonización de Puerto Rico por los Estados Unidos: militar, simbólica y económica ¿Qué pasa una vez que estas lógicas comienzan a perder su importancia? ¿Cual es el paso a tomar para moldear un futuro adecuado a las necesidades y aspiraciones de los puertorriqueños?

Para entender a Puerto Rico, a su gente y a su cultura es necesario tener el contexto histórico de su adhesión a los Estados Unidos. Interaré entonces desarrollar los hechos histórico-politicos más sobresalientes destacando siempre los intereses norteamericanos en el contexto de las relaciones internacionales para llegar así a un mejor entendimiento de la realidad puertorriqueña en su perseverancia por “llegar a ser”.

Sobre cómo los americanos digirieron el muffin (colonización a la inglesa)

Febrero 15 1898, un barco estadounidense estancado en la Habana explota de manera sorpresiva con 266 marinos a bordo – el “Maine”. Inmediatamente después del suceso, Roosevelt le declara la guerra a España. Como sabemos, a España se le obliga ceder los territorios de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, lo cual se traduce en una pérdida importante de las colonias españolas en el Caribe y el Pacifico (Guerra Hispano-Americana, 1898). El proceso de transición que sufren estos territorios de una dominación española a una dominación americana no es fácil. En el caso especifico de Puerto Rico, Estados Unidos se muestra ansioso de romper los lazos que los 400 años de dominación española crearon.

Regresando a la invasión, la realidad es que los americanos ya lo venían planeando todo desde hace tiempo. El barco no explota por casualidad. Los Estados Unidos estaban interesados en tener un dominio sobre ciertos territorios españoles y habría que ingeniárselas para obtenerlos. El que murieran unos cuantos norteamericanos era simplemente cosa de hacer creíble el cuento.

Para los norteamericanos, era tiempo de lanzar a España fuera del hemisferio y establecer a partir de ese momento la hegemonía americana. La historia nos había enseñado que el imperio británico colocaba bases militares en diferentes partes del mundo para tener un control sobre los pasajes marítimos considerados clave dentro de una lógica de estrategia militar y de comercio.

Alfred Thayer Mahan en 1904
Alfred Thayer Mahan en 1904

La supremacía naval era, como podemos deducir, un elemento clave para los Estados Unidos y -en una época de barcos de vapor- esto implicaba centros de abastecimiento de carbón en lugares estratégicos. Una nueva concepción geopolítica se estaba desarrollando, basada en los brillantes y persuasivos escritos del Capitán Alfred Thayer Manhan.

Alfred Manhan era considerado como un gran teórico naval y favorecía la política expansionista. Postulaba que la grandeza nacional se encontraba en el poder naval. Se interesaba particularmente en el estudio del imperio británico para explicar cómo funcionaba y conocer cuáles eran sus estrategias globales a fin de aplicar estrategias similares en el naciente “imperio americano”. Escribía libros sobre las élites euro-americanas a finales del siglo XIX; trabajaba en una escuela naval de formación y estaba a cargo de diseñar las estrategias geopolíticas para el beneficio del imperio americano. Su obra más conocida es “The influence of sea power upon history, 1660-1783”.

Breve, Manhan hace un análisis profundo de todas estas “casualidades” territoriales de los británicos y es ahí que se da cuenta que es una desventaja el que las costas del Atlántico y del Pacífico estuviesen muy separadas la una de la otra. En caso de necesitar apoyo naval, las flotas del Pacifico tendrían que hacer un viaje de 60 días aproximadamente para poder llegar a las costas norteamericanas del Atlántico, contornando por completo el continente a través del Estrecho de Magallanes.

La construcción del Canal de Panamá (que abre sus puertas en 1914) no se trata entonces una mera coincidencia. Estados Unidos hizo ganancias millonarias con la construcción de éste Canal, al mismo tiempo que aprovechó para colocar bases militares.

Alfred Mahan describe en “Lessons of the War with Spain, and Other Articles” la necesidad de negociar un protectorado con Cuba y Puerto Rico pensando precisamente en la importancia estratégica del Canal de Panamá. Para Manhan, Cuba y Puerto Rico eran para el imperio norteamericano lo que Malta fue para el imperio Británico (un lugar estratégico-militar en el mediterráneo que sirve de protección para el Canal de Suez).

Así que como una manera de asegurar la defensa del futuro canal, Manhan recomendó que antes de construirlo, Estados Unidos debía adquirir Hawaii y controlar militarmente las cuatro rutas marítimas caribeñas al noreste del canal.

Puerto Rico (Mapa)
Puerto Rico (Mapa)

Las cuatro rutas que él identificó fueron:

  • Paso de Yucatán (entre Cuba y México);
  • Paso de los Vientos (la principal ruta norteamericana de acceso al canal entre Cuba y Haití);
  • Paso de la Mona (entre Puerto Rico y la República Dominicana);
  • y Paso de Anegada (cerca de St. Thomas en las aguas orientales de Puerto Rico).

Las únicas islas que permitían acceso a las cuatro rutas marítimas mencionadas por Mahan eran Cuba y Puerto Rico. Controlando estas dos islas los Estados Unidos controlaba simultáneamente los cuatro pasajes marítimos que este señalaba. Además, a fines del Siglo XIX, estas islas eran más vulnerables al control de una potencia extranjera que las repúblicas de Haití y la República Dominicana. Cuba y Puerto Rico eran colonias de un imperio en decadencia. Los Estados Unidos temían que otros imperios aprovecharan la debilidad del imperio español para tomar militarmente sus dos últimas colonias en las Américas. Esta creencia no era una fantasía en la época. Los alemanes tenían un plan para atacar militarmente a los Estados Unidos donde el primer paso era tomar a Puerto Rico1

El plan se llevó tal cual Mahan lo había planteado, incluso en el mismo orden. Puerto Rico representaba en esta primera fase una estratégica meramente militar.

Tutelaje colonial: el inicio de una amistad

Puerto Rico and US flags
Puerto Rico and US flags

Cuando los americanos se instalan finalmente en Puerto Rico, se encuentran con una sociedad fundamentalmente agrícola y en su mayoría, productora de café. Era una isla que tenía localizada su economía en las montañas, donde el café producido era exportado a Europa. Las ciudades son completamente rurales, sobre todo en la cordillera. Las ciudades (notablemente Ponce y San Juan) eran lugares de administración de la colonia española, lugares de gestión militar y puertos para exportar e importar.

Ponce era una ciudad económicamente más importante que San Juan ya que todo el café se exportaba vía Ponce, además los grandes hacendados vivían allí. Con la llegada de los norteamericanos los hacendados -quienes son los que controlan la economía de la isla- asumen posiciones críticas conforme pierden los privilegios que tenían con los españoles. Protestan contra la presencia americana para preservar sus territorios y se ven obligados ya sea a mostrar su apoyo a la colonia española o a hacerse autonomistas independentistas. Estados Unidos exportaba café de Brasil y no le interesaba en lo absoluto el café de Puerto Rico. Como lo he estado haciendo notar a lo largo de este texto, el interés en la isla es fundamentalmente militar (aunque esta lógica cambia durante la Segunda Guerra Mundial).

La ocupación americana se llevo a cabo de manera pacifica. Una gran parte de la población estaba a favor de la separación del imperio español. Los puertorriqueños pensaron que los Estados Unidos iban a traer democracia y liberación y por esta razón las élites apoyaron la invasión americana, porque vieron en ella una salida a la opresión de los hacendados y sobre todo al del dominio español.

Sacar a todos los obreros de las cárceles españolas, fue lo primero que hicieron los americanos y prometieron libertad de huelga, de sindicatos, de prensa… Pero la realidad es que estas libertades llegaron solo con las luchas del movimiento puertorriqueño. “Esos gringos” se habían aprovechado de la ingenuidad boricua.

El primer gran paso que dio el pueblo boricua hacia la democracia fue en 1917, cuando el Congreso norteamericano aprobó el Acta Jones, que era una carta que otorgaba a los puertorriqueños la ciudadanía americana. Si analizamos las cosas desde el punto de vista cultural, la ciudadanía representaba en realidad una forma de asegurar la lealtad de la isla en tiempos de tempestad más allá de ser una concesión a la lucha liberal. Esto no mejoró el estatus colonial de la isla, ni mucho menos abrió la posibilidad en ese entonces de tener el mismo trato que recibían los blancos europeos establecidos en la metrópoli. La división étnico-racial estaba a flor de piel. Puertorriqueños y afroamericanos ocuparon la producción de mano barata en los centros metropolitanos. La Constitución americana reconocía solamente derechos de igualdad para las poblaciones blancas, lo que permitía una discriminación completamente legal de las minorías. No fue sino hasta 1964 que se pasa una encomienda de los derechos civiles de las minorías y se reconoce la igualdad ciudadana de todos los americanos.

En cuanto a los aspectos legales y económicos de la relación colonial, estos fueron solidificados hasta después de la Segunda Guerra mundial, cuando la presencia militar se incrementó dramáticamente en el territorio por medio de la construcción de bases militares acompañada de un masivo reclutamiento de puertorriqueños en las fuerzas armadas norteamericanas.

Es dentro de este contexto que Puerto Rico se convierte en un protectorado de los Estados Unidos y que más tarde se transforma en lo que actualmente conocemos como Estado Libre Asociado (ELA), calificado por muchos como un tipo de “neo-colonialismo”.

Desde que los Estados Unidos toma posesión de Puerto Rico, en la isla se vive a la “americana” pero en versión español. Durante los años 10 y 20 se llevaron a cabo reformas educativas severas con el fin de americanizar los valores, los principios y las maneras de pensar de los profesores y de los estudiantes. Se enviaron profesores de lengua materna inglesa y se trató de usar los mismos métodos de enseñanza que en Estados Unidos. Este proceso duró más de 40 años. Incluso el idioma inglés fue impuesto como idioma oficial por algún tiempo y no fue sino hasta 1998 que se volvió a adoptar el español como lengua oficial en Puerto Rico junto con el idioma inglés, considerándose este último como lengua imprescindible en las “sanas relaciones” con metrópoli

El por qué pese a que después de 100 años de dominación americana se siga hablando español en Puerto Rico, es un poco complejo. Pero se puede entender que en una isla donde para 1910 el 80% de la población era rural, los métodos americanos eran totalmente inadecuados para la realidad puertorriqueña. En los métodos había un ingrediente implícito de colonialismo y de superioridad de todo lo que era y debería ser “americano”. Mientras unos cuantos puertorriqueños aceptaron esto como una nuevo “manifest destiny”, muchos otros reaccionaron de manera apasionada contra el “estigma”. Su respuesta fue sencillamente abrazarse a sus morales, valores, percepciones y actitudes como koalas a un árbol . Y es así hasta el día de hoy, el inglés sigue luchando por “entrar y dominar” y el resultado de esto es lo que conocemos como “Spanglish”.

La adquisición de Puerto Rico respondió efectivamente al proceso de expansión imperialista que iba requiriendo la economía de los países “desarrollados” capitalistas de entonces, pero ya se veía que el proceso de asimilación cultural no era sencillo.

Hasta aquí, la importancia estratégico-militar que Puerto Rico tenía para los norteamericanos se llega extender hasta finales de la Segunda Guerra mundial. Incluso, gran parte de su administración puertorriqueña estuvo bajo el cargo del Deparment of War de los Estados Unidos hasta 1934. El departamento de guerra se ocupaba de todos los asuntos domésticos de la colonia.

Puerto Rico durante la Guerra Fría

Agricultural Workers on a sugar population near Ponce
Agricultural Workers on a sugar population near Ponce

Después de la Segunda Guerra mundial y en un contexto de Guerra Fría, Puerto Rico se convierte en pieza clave de la batalla simbólica entre la doctrina Truman y la doctrina Jdanov. Es decir que toma el rol de una “vitrina” simbólica del modelo capitalista de desarrollo que los Estados Unidos promovió en el “Tercer Mundo” como alternativa al modelo soviético (Véase Grosfoguel).

En San Francisco se vive una sensible discusión entre la Unión Soviética y los Estados Unidos sobre los modos imperialistas que prevalecen en cada uno de ellos. Es una discusión que tiene por objetivo la de desprestigiarse el uno al otro, de acusarse entre sí de ser países imperialistas y/o colonialistas. Estados Unidos alegaba en su favor que su interés no era la de explotar ni dominar a nadie, sino la de ayudar a los países subdesarrollados a alcanzar mejores económicos y político-sociales.

La URSS utiliza entonces a Puerto Rico como ejemplo claro del colonialismo americano. Esto tiene un fuerte impacto porque Estados Unidos se ve obligado -en tanto que miembro de la ONU- a reformar sus lazos coloniales con la isla, cosa que no le tiene nada contento. El resultado de esta discusión es la creación en 1952 del Estado Libre Asociado de Puerto Rico (Commonwealth of Porto Rico), que consiente entre algunas otras cosas un cierto grado de autonomía al territorio así como el derecho de elegir a su propio gobernador y mantener una representación sin derecho a voto en la cámara de senadores de los Estados Unidos de Norteamérica. Se incluyó a Puerto Rico en los programas federales de la posguerra como si fuera un Estado americano. El Estado providencial (Welfare State) fue extendió a la isla.

Antes de los años 50 Puerto Rico era uno de los países más pobres de América Latina, e incluso más pobre de lo que hoy es Haití. La nueva configuración bipolar en el mundo a mediados de los años 40 obliga a los Estados Unidos a transformar su estrategia militar en la isla y a convertirla en un lugar ideológico y simbólico de la Guerra Fría. El plan era hacer de Puerto Rico una especie de laboratorio desarrollista, utilizando una estrategia de industrialización que hoy se conoce como maquiladoras, muy similares a las que existen en México. De esta forma se pretendía demostrar al mundo las ventajas del capitalismo. Se implantaron centros de entrenamiento donde se invitaba a observadores internacionales a aprender las nuevas tecnologías industriales con el objetivo de ser exportadas. Es decir que se venía a Puerto Rico a ver el modelo en acción3.

De esta forma, el fin de la Segunda Guerra mundial marca la consolidación del proceso de industrialización periférica, donde ahora la producción industrial ya no será concentrada en los países del “primer mundo”, sino que se extenderá a los países del “tercer mundo”. Sin embargo, la producción industrial seguirá siendo controlada por las empresas de primer mundo.

El programa tuvo mucho éxito, y los Estados Unidos le dan una vuelta a la dimensión de los intereses “simbólico-capitalistas” (si es que puedo llamarlo así, sino digamos simplemente “intereses simbólicos”) que ahora representa Puerto Rico y comienzan a considerarlo dentro de la esfera de la producción económica. Efectivamente, Puerto Rico se estaba convirtiendo en una verdadera vitrina del desarrollo.

El programa había logrado atraer flujos importantes de inversiones norteamericanas, particularmente en las industrias a fuerte mano de obra. De 1948 a 1972 el PNB real de Puerto Rico aumentó a una tasa anual promedio del 6% (cuando la tasa anual promedio en Estados Unidos era de 3,7 %). Al mismo tiempo, la economía de la isla paso del sector agrícola tradicional al de la fabricación de materias primas. El empleo aumento de 55.000 puestos en 1950 a 142.000 puestos en 19724. En efecto, el programa era ya un éxito entre 1950 – 1960 y Puerto Rico recibía el merecido apodo de “el milagro económico del Caribe”.

Si bien es cierto que se logró elevar el nivel de vida de los puertorriqueños y su nivel de alfabetizacion sobre cualquier otro país de América Latina entre los periodos de 1950 y 1970, no debemos descartar que a lo largo de esos años también hubo una campaña de promoción de migraciones masivas de Puerto Rico hacia los Estados Unidos, a fin de satisfacer la necesidad de mano de obra barata en la metrópoli, lo cual ayudó a la exportación de la pobreza puertorriqueña y a consolidar así el éxito del programa de desarrollo implantado en los años 50. Es evidente que los Estados Unidos no mencionaban esto en su discurso, decían que era porque las empresas americanas se habían establecido en la isla y mostraban siempre cifras alentadoras como las que les presente hace un momento.

La industria maquiladora se hunde en los años 70 porque, entre muchas otras razones, una de las principales es que los otros países que implementaron este modelo de desarrollo comenzaron a ofrecer una mano de obra más barata, y esto se traduce en competencia.

Farmacéuticas en Puerto Rico
Farmacéuticas en Puerto Rico

La nueva lógica fue la de establecer industrias intensivas de capital, aunque altamente contaminantes (pero esto ya no es el tema de nuestro estudio). Lo que puedo resumir es que esta vez se establecen en Puerto Rico las industrias que costarían una fortuna mantener en la metrópoli (tal es el caso de las petroleoquímicas, que después abren paso a la industria farmacéutica). Este tipo de empresas se encuentran en la incapacidad de absorber el número de desempleo que se crea cuando las maquiladoras cierran en Puerto Rico. Aunque se siguen haciendo esfuerzos por parte del gobierno norteamericano (entre otros por medio del envío de fondos federales a Puerto Rico), los empleos que se ofrecen son pocos porque estas empresas son intensivas en capital y no en mano de obra. Como consecuencia de este brusco cambio en la economía puertorriqueña, las migraciones no han dejado de fluir hacia los Estados Unidos. De hecho se calcula que el número de puertorriqueños en la metrópoli rebasa hoy el número de puerriqueños en la isla.

Aunado a esto, en el plano de las relaciones internacionales, la caída del muro de Berlín, el derrumbe de los sistemas comunistas y particularmente el enfrentamiento que había marcado las relaciones Estados Unidos – Unión Soviética desde el fin de la Segunda Guerra mundial, son fenómenos que cambiaran radicalmente no solo al mundo, sino que dejaron una marca contundente en el futuro incierto de Puerto Rico. Vimos ya como los intereses militares fueron desplazados por otras lógicas dominantes, y ahora Puerto Rico pierde el rol simbólico y económico que alguna vez representó para los Estados Unidos.

Statehood! (First class citizens now)
Statehood! (First class citizens now)

Es muy probable que a estas alturas los Estados Unidos estén dispuestos a dar cualquier cosa por darle su independencia a Puerto Rico como una forma de sacarse los gastos que conlleva el Estado Libre Asociado, la neo-colonia. Pero todo mundo en Puerto Rico sabe lo que significa una independencia neo-colonial. No quieren perder la distribución de la riqueza que existe ahora, ni los programas de ayuda federales. No quieren perder su derecho a la nacionalidad americana aunque eso implique el riesgo de seguir siendo explotados por los Estados Unidos.

La independencia para la gran parte de los boricuas representa pues una pérdida y no una ganancia. De incorporase Puerto Rico como el Estado número 51 de la Unión, se convertiría en el primer Estado federal donde el inglés no es la lengua dominante y sería el primero en constituir la base territorial de una minoría lingüística y cultural. Para algunos conservadores de la extrema derecha, un Puerto Rico incorporado seria la encarnación de un multiculturalismo inaceptable5. Por otro lado, Bill Cliton alguna vez dijo que negarle a Puerto Rico su integración a la Unión por razones ligadas al idioma o a la cultura, sería “incorrecto”.

¿Qué somos y quiénes somos? Los puertorriqueños pertenecen pero no son parte de los Estados Unidos. Esto se me hace una burla, me hace sentir como un “ciudadano americano de segunda categoría”. No es concebible pertenecer y no pertenecer a ningún lado. ¿Hasta qué punto somos capaces de trazar nuestro propio destino?

Tal parece que que una vez que Estados Unidos “pierde sus intereses” en Puerto Rico porque colonialmente ya no le representa un beneficio, el reto esta ahora en diseñar las políticas apropiadas para acentuar las fortalezas del pueblo.

Bibliografía

Bureau of Economic Analysis, U.S. Department of Commerce, “Regional Economic Accounts,” Disponible en línea en http://www.bea.gov/index.htm.

COHEN, James. 1999, “Consensus introuvable à Puerto Rico” Le monde diplomatique, Avril

GROSFOGUEL Ramón, « Los limites del nacionalismo: lógicas globales y colonialismo norteamericano en Puerto Rico », in Jorge Enrique González Editor, Nación y nacionalismo en América Latina, Buenos Aires: CLACSO, 2007) p. 92-136

MORALES Carrion, Arturo, Puerto Rico: a political and cultural history. NY, Norton,1983.

MORALES, Ed, Living in Spanglish. The search for Latino identity in America. NY, St. Martin’s Griffin, 2002

5 comentarios en “Puerto Rico ¿una tierra sin consenso?

  1. The island is a self-governing territory of the United States so its foreign policy and defence and most importantly much of the money Puerto Ricans depend on are federal funds provided by the US. A budget deficit is now a common in Puerto Rico; it’s been that way since 2004/5 – in 2011 Puerto Rico’s debt amounted to $68 billion.
    Luis Fortuño, the Republican Governor of Puerto Rico who is up for re-election, won in 2008 by a wide margin in a “voto de castigo” a punishment vote against the Popular Party who had been in power at the start of the long and painful recession. In an effort to bring down the deficit, the government has slashed thousands of public sector jobs. It’s the largest employer and accounts for some 25 percent of the total workforce. Unemployment now stands at 13.6 percent and the poverty rate is 45 percent.
    Manufacturing has traditionally been a cornerstone of the economy but over the past 20 years the sector has declined by half as tax breaks to US based firms ended.
    The opposition say the referendum may be a calculated attempt to get more of the governor’s supporters to the polls in what is likely to be a tight election. Traditionally voter turnout in Puerto Rico is one of the highest in the world.
    On the outskirts of San Juan, the headquarters of the Puerto Rican Independence Party (PIP) is decked out in their colour, green, and the platform is covered in campaign posters for their candidate Juan Dalmau. The party is not the political force it used to be. It had a lot of support in the 1930’s but is now a minority party with no chance of winning the vote but insists there’s no other alternative.
    US influence
    “The fact is that Puerto Rico is an accident of history,” says Fernando Martín, executive president of the PIP. “The US would want the official language of universal understanding to be English, they’d not want it to be a burden to the national treasury and it would have to be substantial unanimity, more than 50 percent. With those three criteria it’ll be almost impossible for Puerto Rico to achieve it in 60 or 70 years!”
    Meanwhile in the US, Republican contender Mitt Romney has said that’d he’d push for statehood if he became president. He’s banking on central Florida, a key battleground in the US elections which has a high number of Puerto Rican voters. So is this a calculated move by Governor Fortuño and Mitt Romney?

    “The answer is yes to both, they’ve been friends for many years and if it helps him in Florida, good for him,” says Marcos Rodriguez Ema, Fortuno’s chief of staff.
    Puerto Rico has a population of 4 million but just over half that number live in the US.
    “We’re still waiting for daddy United States to tell us what to do,” says Julio Verela, a US-based Puerto Rican American blogger and social commentator. “We have to make this binding, at the moment you could get 52 percent of Puerto Ricans saying we don’t want the current system we want an alternative and the US Congress could just say, that’s not enough.”
    The United States is the second-largest Spanish speaking country in the world but is it ready to accept a Hispanic country as a state?
    “The statehood movement in Puerto Rico isn’t a liberal one, it’s Republican and in the US – that has often supported anti-latino discourse – it will also be applied to Puerto Rico,” says Professor Maritza Stanchich from the University of Puerto Rico.
    Statehood or status quo?
    The business community doesn’t openly back statehood but privately many see the financial benefits of being a full part of the US. “It’s not ideological but purely financial, being a part of the US would make economic sense,” says Steve Armbruster a former stockbroker and business owner.
    Guaynabo City is a prime example of the issues the country faces; it’s an upper income suburb – an “experiment in English” with few road signs in Spanish and high end cars parked at the San Patricio Plaza, as one person described it – where many are in favor of statehood.
    Head in the other direction and the complexion of Puerto Ricans becomes noticeably darker with more Afro-Puerto Ricans and Dominican migrants. Many of them want the same thing but a vote for statehood won’t mean an automatic change.
    On the streets people are geared up to vote. “It won’t make any difference, we’ll have even less rights. Look how the US government treats California, and they’ve got lots more money than us. Things should stay as they are,” says one man.
    “I believe the country should become a 51st State because the US has influenced our country completely and we are Americanized completely 100 percent, there’s no differentiation,” says a young woman.
    This time many are hoping for a decisive answer to Puerto Rico’s big question, but since the final decision will be taken in Washington will it really matter?
    “It’s the first round of a long fight,” says Fernando Martín, “to show them that this can’t go on forever.”

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  2. Quiero compartir esta nota con ustedes:

    US ELECTION
    Puerto Rico votes on statehood or status quo

    The island of Puerto Rico also went to the polls on Nov. 6 and the outcome of the referendum on statehood or status quo could have a crucial bearing on the next US presidential election.
    Puerto Rico is confusing, a place with a strong identity but one that even Boricuas, as Puerto Ricans call themselves, would find hard to define.
    From the moment you touchdown in Puerto Rico its dual heritage is clear, the cabin crew welcomes you to the capital San Juan in English and then Spanish.
    Its people are US citizens, they’ve bled and died for the US flag but still don’t have the right to vote in presidential elections. A country that’s proud of its Olympians and cheers when a local girl takes to the stage in the Miss Universe competition is not a country in its own right.
    85 percent of the population admit to speaking very little English, indeed it’s so unlike anywhere in the US yet a growing number want it to become a full part of it.
    The island is a territory of the United States so on Nov. 6, Puerto Ricans voted for the next governor and who’ll represent them in the US congress and also if they want to change their relationship with America.
    The first part of the referendum will be a simple yes or no. Do people want to keep the current status as a territory?
    They’ll then be given a choice of what alternative they’d prefer: to become the 51st State of America, be independent or a Freely Associated State. This will be the fourth time in 45 years that the Puerto Ricans have voted on the issue and it continues to be a highly divisive topic.
    In a bar in San Juan, the last of the presidential election debates is underway, the Spanish voiceover of Mitt Romney is drowned out by my question on the future direction of the island.
    The options
    “We should be independent,” says one of the waiters as he joins the conversation while placing my plate of tapas. Another customer adds that people won’t change a thing, as “people are dependent on things staying the way they are.”
    In the past, the Popular Democratic Party (PPD), which wants to keep the status quo, has been grateful to see the vote for statehood fail but in many respects many feel Puerto Rico is at a crossroads.

    http://www.dw.de/puerto-rico-votes-on-statehood-or-status-quo/a-16356927

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