en tus sueños


Christopher Nolan (dir.), Inception (Orígen, esp.), Lenoardo DiCaprio (D. Cobb), Joseph Gordon-Levitt (Arthur), Ellen Page (Ariadne), Tom Hardy (Eames), Ken Watanabe (Saito), Dileep Rao (Yusuf), Cillian Murphy (Robert Fischer Jr.), Tom Berenger (Browning), Marion Cotillard (Mal), Pete Postlehwaite (Maurice Fischer), Michael Caine (Miles), Lukas Haas (Nash), Hans Zimmer (música), Estados Unidos, Warner Brothers, 142 mins.

Alrededor de un libro, de una obra de arte, de una película, puede surgir un debate sobre su mérito. No estoy seguro de haber seguido ese debate en torno a Inception, de Christopher Nolan, o de haberlo entendido bien, pero sí me consta que existe, lo que me lleva a prengarme más bien por los méritos de tal película para causarlo.

Trato de guardar la cabeza fría y no quedarme con la influencia de la publicidad que martilleaba sin cesar esta superproducción: el director, el reparto, los efectos especiales, todo hacen sospechar sobre la calidad de esta película y sobre si vale la pena invertir mi tiempo y mi dinero en esta película. Empecemos por el tema. No es un tema nuevo, pero tampoco se ha usado en muchas películas: los sueños como escenario principal en el que la trama se desarrolla. Además de Memento (2000) yInsomnia (2002), ambas del mismo Nolan, la única que me viene a la cabeza y que, con variantes, usa una trama parecida sea Mr. Nobody, de Jaco van Dormael, película que aquí ya hemos reseñado. En la película de van Dormael, cierto que no se trataba de los sueños tal cual, pero sí de las alternativas a la realidad. ¿No eso un sueño, una alternativa de la realidad? En el caso de la película de Nolan, se trata directamente de sueños, y lo que parecería hacerla más atractiva: sueños dentro de sueños. En breve, un tema bastante freudiano colocado en medio de una trama policiaca. Como si se tratara de matrioshkas, la profundidad o el nivel de estos sueños es deliberadamente dejado poco claro por Nolan. ¿Se trata de tres o cuatros sueños? ¿Qué significan los distintos ritmos temporales en cada uno de ellos?

Los actores son también un aliciente. Amo a Marion Cotillard (Mal). Pienso que es una de las actrices francesas más imporantes del momento, junto con Juliette Binoche. Sus actuaciones en Big Fish (2003) pero sobre todo en La Móme (2007) le quitan el aliento a cualquiera. En Inception tiene a su cargo un papel difícil, casi mudo y que además está a merced del desarrollo de otro de los personajes, el de Leonardo di Caprio. En seguida, la producción. No conozco el presupuesto con el que contó Nolan, pero es obvio que fueron varios miles. Los efectos especiales se llevan, sin lugar a dudas, gran parte del espectáculo.  Escenario tras escenario (sueño tras sueño), son de un detalle infinito.

Pero es justo aquí donde encuentro el punto débil de la película. Esa riqueza de detalles me parece bastante ordinaria. Todos los escnearios, que deberían ser sueños, parecen sacados de la realidad.Estando dentro de un sueño, los personajes podrían tomar alguna de las características de ellos; sin embargo Nolan prefiero usar la fórmula eterna de los buenos trabajando en equipo: el especialista en tecnología, el incomprendido social pero imprescindible, el imprescindible pero leal, el inútil pero necesario y que en cierta manera es el jefe, y la mujer que, ella sola, tiene la sensibilidad para notar el problema que nubla la mente del héroe. Demasiado ordinario para ser ese lugar llamado la mente.

Y después, un detalle poderoso que me causó un terrible efecto: la música. En este caso se trata de Hans Zimmer, quizás uno de los más importantes compositores de Hollywood de todos los tiempos con 8 premios Óscar en su haber. Zimmer es responsable, entre otras, de las partituras de La fuerza de uno [The Power of One, 1992], Gladiador [Gladiator, 2000], El rey león [The Lion Kingm 1994] y un larguísimo etcétera. En esta ocasión, su música ocupa un largo lapso y un espacio bastante grande. Dada la complejidad del argumento, Nolan ensambla una serie de escenas donde los diálogos no paran. Son alrededor de 20 minutos en los que cada personaje explica, con un aire muy profesional, cuál es su papel en la historia. Duante todo ese tiempo, Zimmer hace sonar una sola nota grave: pummmmmmm, pummmmmmm, pummmmmm, sin parar. Como si se tratara de la respiración de un monstruo, constante y sin interrupción. Cualquiera puede salir aturdido tras un tratamiento así.

En conclusión: en palabras de A. O. Dollan de The New York Times, lejos de ser la obra maestra que una gran parte de la crítica anuncia, Inception es una gran hazaña tecnológica y no una de esas películas sobre la cuál uno discutiría con su psicólogo.

Para ver los cortos, hacer click aquí.

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