El maíz de sus tortillas


Maiz
Maiz

Maíz, producto básico de la cocina mexicana: así como el francés espera tener una baguette a la mano a la hora de la comida, el mexicano espera saborear sus alimentos con una tortilla “calientita”. Este vital grano ha aumentado su precio de forma desmesurada.

En efecto, México es el 5to. productor mundial de maíz, después de Estados Unidos (con 45% de la producción mundial), China, Unión Europea y Brasil. En el país se consumen cerca de 27 millones de toneladas (mt) de maíz al año, pero solo se producen alrededor de 18 mt lo que implica un déficit en la producción de este grano. La solución había sido importar los 9 mt faltantes desde Estados Unidos y el resultado fue que la alimentación mexicana se volvió fuertemente dependiente del vecino país del norte y de los volátiles mercados bursátiles.

Pero, ¿por qué se ha incrementado el precio de la tortilla en México? No me atrevo a darles una respuesta concreta, porque la desconozco aún, pero si les puedo decir, para que podamos darnos una idea, que durante décadas la CONASUPO (Compañía Nacional de Subsistencias Populares) desempeñó un papel fundamental en la regulación de los mercados del país, acopiando, importando y distribuyendo el grano. Una vez firmado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) eso se terminó y el desmantelamiento de la CONASUPO fue un paso central en la privatización del mercado maíz-tortilla. EL TLC es además el primer acuerdo comercial que trata como iguales a dos países desarrollados y a uno sub-desarrollado. Es evidente que las asimetrías en el marco del TLC en términos de economía, tecnología, factores de producción, de política agrícola y de ayuda a la agricultura están bien marcadas.

– El acaparamiento y la especulación del maíz blanco por parte de los grandes monopolios agroindustriales;
– el incremento en insumos básicos para la producción, traslado e industrialización del grano: diesel, electricidad y gasolina;
– la subida del precio del maíz en el mercado mundial, como resultado de su uso en la producción de etanol…

se encuentran entre las principales causas de la llamada “crisis de la tortilla. Con respecto al TLC ¿Es que la apertura de mercados y la promoción del comercio como motor de desarrollo económico ayudó finalmente al bienestar social?

Tlayudas oaxaqueñas
Tlayudas oaxaqueñas

¿Quién posee el futuro alimenticio mexicano? El maíz es uno de los granos más consumidos en México y la CEPAL lo considera soberanía alimentaria del país. Quiero compartir con ustedes un artículo que encontré en La Jornada y que puede ayudarnos a entender mejor el complejo mercado del maíz y al mismo tiempo responder a esta última pregunta.

 

Fuente: La Jornada 30/01/2010

Luis Hernández Navarro

Cargill: “el maíz de sus tortillas”

Cargill nunca pierde en México. Cuando el precio de la tortilla sube hasta las nubes, gana. Si se importa maíz de Estados Unidos, se beneficia. Si, por el contrario, el cereal se exporta a otras naciones, recibe subvenciones. Cuando se licita el uso, aprovechamiento y explotación de terminales granaderos en puertos, se queda con ellas.

Cargill, fundada hace 140 años, es la segunda empresa privada más grande del mundo. Trabajan para ella 149 mil empleados en 72 países. La revista Fortune la ubica en el lugar 20 de las compañías más importantes del planeta. Se dedica a la compra, procesamiento y distribución de granos y otros productos agropecuarios. Se describe a sí misma en un folleto publicitario como “la harina en su pan, el trigo en sus tallarines, la sal en sus frituras. Somos el maíz de sus tortillas, el chocolate de su postre, el edulcorante de su gaseosa. Somos el aceite de su aderezo y la carne, cerdo o pollo que usted come en la cena. Somos el algodón de su ropa, la terminación de su alfombra y el fertilizante de su campo.”

La trasnacional comenzó a tener presencia en México hace más de 80 años, cuando incursionó en operaciones forestales en el noreste. Dos décadas después recuperó sus actividades, ahora en el área agrícola. En 1972 inauguró su primera oficina en territorio nacional con seis empleados. El Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) primero, y la desaparición de Conasupo abrieron enormes huecos en el mercado nacional de granos que fueron ocupados por el gigante. Desde entonces, su presencia en la agroindustria mexicana es imparable.

El TLCAN establece que las importaciones de maíz estadunidense pueden requerir sujetarse a cupos establecidos cada año que, de rebasarse, deben pagar un arancel. Sin embargo, el gobierno mexicano eliminó unilateralmente esta protección, permitiendo el ingreso de mayores volúmenes de grano sin pago. Tan sólo entre 1994 y 2001, las importaciones fuera de cuota ascendieron a casi 13 millones de toneladas. Las grandes agroindustrias como Cargill y ADM vendieron la mayoría del maíz que México compró en Estados Unidos, beneficiándose enormemente de la importación del cereal sin pagar arancel. De paso, se beneficiaron del subsidio oculto presente en los créditos a la exportación que Washington otorga. Ana de Ita ha documentado ampliamente estas prácticas.

Quezadillas
Quezadillas

Los recursos destinados a los programas de pignoración, almacenaje, maniobras, flete y cabotaje para que la cosecha de maíz de Sinaloa (la más importante del país) sea trasladada a lugares remotos, así como para permitir su entrada al mercado de manera escalonada en el tiempo, han sido generosamente otorgados a Cargill. Cuando, como sucedió durante 2006, la trasnacional exporta cientos de miles de toneladas del cereal a otros países, el gobierno mexicano subvenciona el negocio.

Los productores comerciales de maíz blanco en nuestro país reciben por su producto un precio acordado con el gobierno llamado precio objetivo. Este es mayor al establecido en el mercado internacional más los costos de fletes y almacenajes desde la referencia de Nueva Orleáns hasta el punto de consumo en México (conocido como precio de indiferencia). Esta diferencia entre precio objetivoprecio de indiferencia puede fluctuar entre 450 y 500 pesos la tonelada, que paga el gobierno y no las empresas comercializadoras del grano, las cuales sólo desembolsan el precio de indiferencia. Cargill, como una de las más importantes acopiadoras del cereal, obtiene así, de manera indirecta, un importante subsidio.

En 2002 la Comisión Federal de Competencia autorizó a Cargill el uso, aprovechamiento y explotación de una instalación portuaria especializada en Guaymas, Sonora, junto con el Grupo Contri, cuya actividad preponderante son silos para el acopio, conservación, mantenimiento, almacenamiento y comercialización de toda clase de granos, principalmente trigo, maíz y sorgo. El gigante controla, además, el puerto de Veracruz, entrada principal de las importaciones graneleras.

Cargill tuvo un pequeño percance en tierras mexicanas, cuando en 2001 el Congreso aprobó un impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a la fructosa (esdulcorante elaborado a partir del maíz). La trasnacional importaba cerca de 385 mil toneladas anuales del producto. El asunto se zanjó en tribunales comerciales internacionales. México perdió el pleito.

Cargill
Cargill

Señalada como una de las principales responsables del alza al precio de la tortilla, compró y almacenó 600 mil toneladas de maíz de Sinaloa a mil 650 pesos la tonelada, que meses después vendió en 3 mil 500 pesos. Ahora, con la liberación de los cupos de importación del cereal, para supuestamente bajar los precios, obtendrá un nuevo beneficio. Según Lorenzo Mejía, presidente de la Unión Nacional de Industriales de Molinos y Tortillerías, “los molinos no podremos importar y buscaremos los servicios de Cargill”.

La empresa ha rechazado las acusaciones y ante la ola de indignación, negó ser “el maíz de sus tortillas”. “Cargill expuso en un comunicado  comparte con los consumidores, los industriales de la masa y la tortilla, así como con la industria pecuaria, su preocupación por el alto precio que el maíz ha alcanzado en las últimas fechas.” Responsabilizó del incremento al libre mercado y aseguró que la adquisición del grano mexicano por parte de porcicultores nacionales originó presiones al alza.

La experiencia mexicana con Cargill da la razón a las declaraciones de Felipe Calderón en Davos. En las pasadas elecciones del 2 de julio en México ganó el libre mercado. Triunfó un modelo que permite la especulación con el principal alimento de la dieta popular, que orienta los subsidios públicos a las ganancias privadas, que auspicia prácticas monopólicas, que destruye la economía campesina. Resultó victorioso un modelo que hace de la devastación y el lucro su razón de ser.

 

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