carbón, cabras y polvo de iglesia


Michelangelo Frammartino, Le Quattro Volte (Las cuatro ocasiones), Giusepe Fuda (el Pastor), Bruno Timpano, Nazareno Timpano, Isituto Luce, Italia, 2010, 1h. 28 mins.

El cine, dice Michelangelo Frammartino, deriva de una tradición pictórica que pone en el centro al hombre. Sin embargo, en los últimos años diferentes especialistas de diferentes campos, en el arte o en la ciencia, han cuestionado el papel central del hombre en la naturaleza, como una respuesta a la crisis ambiental, social y de otras índoles que asalta la vida de millones de personas.

Por increíble que parezca, en el mundo industrializado todavia quedan lugares en los que el contacto entre el hombre y la naturaleza es íntimo. Frammartino, el director de Le Quattro Volte, ofrece un retrato de esa parte de Italia que ha quedado escondida, por diferentes motivos y consecuencias, al progreso tecnológico. En un pueblo del sur italiano, un pastor de cabras anciano y enfermo (Giuseppe Fuda), se convierte en una metáfora de la vida. Convencido de que el polvo que se recoge del piso de la iglesia lo puede curar, todos los días acude a la iglesia para pedir un poco de su “medicina” a cambio de leche de cabra. Antes de dormir cumple con su ritual: disuelve el polvo del piso de la iglesia en un vaso con agua, lo bebe, reza y se va a dormir. El pueblo donde vive el pastor prácticamente no ha cambiado en siglos. Por supuesto, no es impermeable a algunos cambios tecnológicos y está pavimentado, pero los vecinos continúan festejando como lo hicieron sus antepasados, continúan viviendo como ellos.

Frammartino ofrece una historia en la que intervienen cuatro estados o etapas de la vida: ser humano, animal, vegetal o mineral, todos están en relación y representan un aspecto de la vida. Desde el pastor, hasta el árbol que reúne a todo el pueblo para festejar, pasando por las cabras del rebaño o por las increíbles fábricas de carbón, todo está íntimamente relacionado. Y en esta relación el hombre no ocupa una posición predominante, sino que sirve de enlace entre varias.

Es una película como las que nos gustan por aquí, con tomas larguísimas y en la que el sonido ambiental lo inunda todo. Prácticamente no hay diálogos, pero la fuerza narrativa capta la atención del público a lo largo de una hora y media. Le Quattro Volte constituye un hermosísimo documento sobre una vida que todavía existe, por increíble que parezca. Desde un punto de vista técnico, es uno de las películas que más nos han gustado, que dejan el tiempo para absorber todos los detalles, y que hace de la cotidianeidad un evento de gran belleza. La escena de la fabricación del carbón, por sólo mencionar una, es de una minuciosidad que raya en lo hermoso. O la escena de apertura, con los centuriones romanos que bajan de un auto para después reparecer al frente de una procesión de Pascua.

Para ver los cortos, en italiano, haga click aquí.

Un comentario en “carbón, cabras y polvo de iglesia

  1. o qué me dices del perrucho que le quita la piedra a una camioneta provocando que ésta se vaya en reversa en total descontrol y choca contra una valla de donde salen decenas de cabritas que se apropian del pueblo mientras los moradores están en un festejo de pascuas.

    A propósito del mismo perro, el muy malora no deja pasar al chamaco por la única “avenida”, gran calle, callejonsote …. que hay.

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