nominar fácil


Darren Aronosfky (dir.), Black Swan, Natalie Portman (Nina Sayers), Vincent Cassel (Thomas Leroy), Mila Kunis (Lily), Clint Massel (mús.), Estados Unidos, Fox Searchlight Pictures, 2010, 108 mins.
Tom Hooper (dir.), A King’s Speech, Colin Firth (Jorge VI de Inglaterra), Geoffrey Rush (Lionel Logue), Helena Bonham Carter (reina Isabel de Inglaterra), Alexandre Desplat (mús.), Reino Unido de la Gran Bretaña, Paramount Pictures, 118 mins.
Alejandro González Iñárritu (dir.),  Biutiful, Javier Bardem (Uxbal), Maricel Álvarez (Marambra), Mexico, Focus Features, 148 mins.
Denis Villeneuve (dir.), Incendies, Lubna Azabal (Nawal Marwan), Mélissa Désormeaux-Poulin (Jeanne Marwan), Maxim Gaudette (Simon Marwan), Canadá, Micro_Scope, 130 mins.

Mañana tendrá lugar la entrega de los premios Óscar que no indican necesariamente lo mejor del cine, sino lo más visto.  Para muestra un botón: dentro de las nominaciones a mejor película está “Black Swan”, ese terrible adefesio de Darren Aronofsky que más bien parece una mezcla de Chaikovski, Saw Terminator, o Inception, cuyo único mérito es contar de manera complicada una idea muy simple y tener una banda sonora francamente molesta (punto que, en cierta forma, comparte con Black Swan, donde no sólo la música circunstancial es mala, sino que destrozaron la del ballet de Chaikovski). Queda muy claro que las grandes favoritas son El discurso del rey (A King’s Speech) y Temple de acero (True Grit), seguidas lejanamente por Red social (The Social Network). Donde también se pone interesante es en el Óscar a mejor película extranjera, donde se encuentran dos películas interesantísimas: Biutiful, de González Iñárritu, e Incendies de Denis Villeneuve.

La mejor película

Por supuesto, todas las competencias de esta naturaleza quedan sujetas a discusión, máxime si se trata de una premiación tan desprestigiada y venida a menos como ésta. Sin embargo, no podemos negar su influencia y la importancia que de ella derive. Nos guste o no, la ceremonia de entrega de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos, y los premios que entrega son importantes porque atraen la atención mundial sobre actores, directores, compositores y películas. Es estúpido desacreditar gratuitamente estos premios y no darles su adecuado valor.

De las películas nominadas como “mejor”, me llaman poderosamente la atención tres: El discurso del rey y Red Social, por buenas, y Black Swan por pavorosamente atroz. En el camino se quedarán, a menos que me equivoque, 127 horas, Fighter, Inception (¡afortunadamente!), The Kids are All Right, Toy Story 3 y Winter’s Bone. De la nueva producción de los hermanos Coen, True Grit, nada puedo comentar porque no la he visto, aunque sospecho que es la otra gran candidata.

¿Por qué le tengo tanta aversión a Black Swan? Todos sabemos, e incluso es un lugar común, que las películas son cadadía más violentas. La violencia se cuela en todos y cada uno de los medios de comunicación. Imaginada o real, los dueños de periódicos, canales de tele, estaciones de radio, medios electrónicos, se aprovechan del público (nosotros) y nos venden productos que brillan por lo rojo de la sangre y lo atrayente del odio. No nos equivoquemos: pensamos que la violencia es un tema que debe tratarse, debe explicarse y denunciarse. Varias de las películas de las que hablaremos en este post usan la violencia, pero no como pretexto morboso, sino como marco (El discurso de un rey) o denuncia (Biutiful o Incendies). Pero de ahí a ofrecer entretenimiento por medio de ella, nos parece no sólo de mal gusto sino enfermizo. Y creemos que es el caso de Black Swan.

Aunque parece que las críticas han sido en general positivas, yo salí muy molesto de la proyección. En primer lugar, la película le deja poquísimo espacio al ballet. No es una película sobre danza. Es un thriller de sangre fácil que usa como pretexto el ballet. Es, en realidad, un filme de drogadicción y perversiones sexuales, encarnadas las primeras en Natalie Portman y las segundas en Vincent Cassel. Aronofsky está más preocupado en mostrar cómo el director de la compañía de ballet busca violar a la estrella femenina de la compañía, y en cómo ésta se pierde en una sola noche en todas las drogas que podrá consumir en toda su vida. Y la sangre fluye, sin razón, sin pretexto, sólo así. De la piel de Portman, debajo de su puerta, con huesos rotos, uñas enterradas. ¿De verdad el ballet es así? No creo que Aronofsky conozca (y si lo hace, ¡qué vergüenza que no los haya tomado en cuenta!) dos documentales recientes que ilustran bastante bien las virtudes y los vicios del ballet de nuestros tiempos: el documental francés La Danse, y el alemán Tras los pasos de Pina Bausch, por sólo citar los dos más recientes. ¿Quiere saber de estrés, de problemas sociales, de la liberación que el ballet puede lograr? Que vea estos documentales.

En segundo lugar, por la música. Chaikovski escribió gran parte de las partituras más hermosas del siglo XIX, y entre ellas está El lago de los cisnes. En lugar de aprovechar esa partitura, con todas sus modulaciones, sutilezas y su rabia, pasión y valor, Clint Mansell decidió agregar música intrusiva, que distrae o que vagamente pretende competir con El lago de los cisnes. Mansell ya nos había sorprendido hace años con Requiem por un sueño, que inmediatamente pasó a la historia como una de las mejores bandas sonoras. Sin embargo, en esta ocasión parece que tomó el ejemplo de Inception…

Afortunadamente, no todo es negativo. El discurso del rey tiene mucho mérito. Las actuaciones son extraordinarias, en especial la de Geoffrey Rush en el papel de Lionel Logue, el ortofonista. Alexandre Desplat hizo un brillante trabajo con la música y los encargados de la ambientación y decoración cometieron poquísimos errores. El valor de la película reside en varios aspectos: la historia muestra con delicadeza el lado personal de una figura pública. La historia induce a discutir sobre la publicidad de un político y, sobre todo, de una clase específica de político que es la de los monarcas. Destinados a la vida pública, la vida privada debe ser prácticamente eliminada. La discresión más cruel debe imponerse. Por ello, el tartamudeo de un rey se vuelve en asunto público e incluso, de cara a una crisis bélica de la magnitud de la Segunda Guerra Mundial, un asunto de estrategia militar. Pecatta minuta, hubiera sido deseable que el director Tom Hooper, desarrollara más la educación de estos personajes destinados a sacrificar toda su vida privada.

Hay un pero, no obstante. El discurso del rey, a pesar de todas sus calidades y de todo el valor que le podemos encontrar, no va a ganar por ellos. Si se lleva el Óscar, lo hará porque cuenta una historia que todos quieren escuchar. Es una película complaciente. Nadie quiere escuchar sobre políticos débiles o miedosos. El gran público quiere escuchar sobre políticos valientes y que marchan al frente de sus naciones poniendo el ejemplo. Toda la historia de El discurso está centrada en Jorge VI, y cualquier referencia al ciudadano común, el que verdaderamento sufrió los bombazos de la Luftwaffe en sus techos, le está subordinada: la escena de la visita de la pareja real a la casa de Logan está centrada en la cara de los soberanos. La frase final de la escena lo resume muy bien: a la invitación de la señora Logan para quedarse a cenar, la reina responde “No en esta ocasión”. ¿Quién fue en realidad Jorge VI para su pueblo? y, sobre todo, ¿quién fue en tiempos de guerra? La película nos deja claro quién fue Jorge VI para la clase política. Y no más.

La mejor extranjera

¿Qué se puede decir de Biutiful? Una de las mejores películas que he visto en los últimos años. Siguiendo su acostumbrado formato, en el que se mezclan sin confundirse varias historias que corren paralelas, González Iñárritu logró una de las historias más hermosas que haya visto. El problema de la migración, tan actual, lo maneja sin piedad. Las terribles escenas de abuso parecen sacadas de cualquier campo algodonero del sur de los Estados Unidos. Sólo nos mantienen en Europa el acento de españoles y chinos. El personaje de Javier Bardem, Uxbal, está muy bien logrado. La atmósfera pútrida en la que vive, las carencias materiales, el reflejo de su situación económica y social en su forma de hablar, de vestir, de comportarse, en sus hijos, en su esposa bipolar, en sus negocios con inmigrantes ilegales… Biutiful no narra una historia española; narra una historia europea y hasta mundial. El encuentro de varias personas nacidas en diferentes puntos del globo, pero esta vez unidas por la miseria económica, la necesidad de trabajar, por un sistema corrupto, representado por la policía que deja hacer mientras le paguen, se parece a tantos lugares y a tantos hombres y mujeres. Esta película no habla sólamente español: habla pocho, español, árabe o turco, en un margo gringo, francés o alemán.

Y finalmente, Incendies. Por mucho, muchísimo, la más trágica de todas las películas que he visto en los últimos tiempos. Denis Villeneuve hizo una reformulación de la tragedia griega de Edipo rey para explicar las terribles consecuencias de la guerra civil en Líbano. La película habla sobre el terrible pasado de “la mujer que canta” refugiada libanesa en Quebec, en donde pudo a tener a sus hijos gemelos, niño y niña. Tras su muerte, le confía a sus dos vástagos una extraña labor: buscar a su padre y a su hermano que se encuentra perdido en algún lugar de Líbano tras el sangriento maremágnum que fue la guerra civil libanesa. Tras realizar sus investigaciones, los dos gemelos conocen una faceta oculta de su madre: activista anti nacionalista, se ganó en prisión el apodo de “la mujer que canta”.

Al contrario de lo que sucede con El discurso… , Incendies no tiene ninguna posibilidad de ganar un Óscar por la sencilla razón que habla de una historia que pocos quieren escuchar. La guerra en toda su dimensión. La violencia mostrada en esta película no es gratuita, al contrario de lo que sucede en Black Swan. No está fuera de contexto, no es utilizada abusivamente y sobre todo, es una denuncia. Es una explicación. Ya habíamos visto algunos acercamientos bastante bien logrados sobre este tema, como Vals con Bachir o el tiempo de la post guerra con Falafel. Algunos otros experimentos cercanos con Los Limoneros… Pero Incendies muestra con toda su fuerza ese horror. Esta es una película que no puede dejar indiferente. Y no puede ganar el Óscar.

Para ver cortos de Blac Swan hacer click aquí.
Aquí para El discurso del rey.
Acá para Biutiful.
Y por acá Incendies.

Un comentario en “nominar fácil

  1. Hola! Muy buen post este sobre los oscars! Estoy bastante de acuerdo contigo en lo concerniente a El discurso del rey (Black Swan es otro tema, ya te he contestado en mi blog, está bien no ver todo desde el mismo punto de vista, aunque de verdad creo que hay películas mucho más violentas que esa y, desde luego, mucho tipos de violencias). En cuanto a la película de El discurso del rey me quedé maravillado cuando la vi, me gustó mucho, las interpretaciones son muy buenas (y eso que yo la vi doblada y me imagino que en original ganará mucho), la música buena, la caracterización de los personajes muy buena, los decorados extraordinarios y el tema… un tema facilón. Nos encanta ver que también los poderosos tienen sus problemas pero que al igual que cualquier otro mortal son capaces de superarlos. Es una película para gustar a todo el mundo (creo que a la reina Isabel le encantó) porque se hizo precisamente para eso, para que gustase a todo el mundo. Hay otras películas cuya temática no es tan fácil o dirigida al amplio público que no gustan tanto o tienen sus peros según quien las vea… pero el cine es así!

    Un saludo

    MrWilliam

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