brueghel hecho cine


Lars von Trier (dir.), Melancholia, Kirsten Dunst (Justine), Charlotte Gainsburg (Claire), Kiefer Sutherland (John), Dinamarca, Zentropa, 2011, 130 mins.

Que si Lars von Trier es irreverente…,  que si es un payaso…, que si es un genio…, que si es persona non grata en el Festival de Cannes… Entre tanto, von Trier presentó una de las películas mejor recibidas por la crítica francesa y del mundo. No hemos escuchado mas que aplausos para Melancholia.

Así que fuimos a verla. El año pasado, nos salimos a mitad de su película Antichrist. No pudimos con lo que nos parecía violencia demasiado gráfica y gratuita. Así que íbamos con un poco de escepticisimo – por decir lo menos. Descubrimos una de esas raras películas en las que contarla, es lo de menos. Aunque uno se entere del argumento, puede ir tranquilo a verla y salir, digamos, siendo un poco mejores.

Un terrible peligro o un fantástico evento está a punto de suceder al lado del planeta Tierra. Un planeta, hasta entonces desconocido por estar escondido detrás del Sol, pasará muy cerca de la órbita terrestre. Según los cálculos de los científicos, ese planeta, al que se le ha bautizado con el nombre de Melancholia, no representa un peligro. En cambio, será una oportunidad única en la historia de la humanidad de observar de cerca otro planeta, posiblemente con alguna forma de vida.

Ésta es la primera genialidad de von Trier: éste no es el argumento principal de la película; es “tan solo” el contexto en el cuál se desarrollará la trama principal. El contexto es tan gigantesco y tan trágico, que la historia queda impregnada de principio a fin, de fatalismo mezclado con realismo. El fatalismo por la pequeñez de la fuerza humana frente a la de los planetas que se aproximan; realismo por la banalidad de la historia y los personajes tan vontrierianos.

Justine y Michael se acaban de casar en la magnífica casa de Claire, la hermana de Justine. Durante la fiesta, como es típico en los argumentos de Von Trier, las diferentes personalidades de los personajes emergen terribles y con todos sus defectos. Justine da signos de un gran cansancio que a la larga resulta ser uno de los síntomas de una depresión. Y ahí mismo tiene lugar el rompimiento de la pareja.

Meses después, Justine, sumida en una profunda depresión, llega de nuevo a casa de su hermana Clqire para pasar unos días. John, el esposo de Claire, está fascinado por el próximo acercamiento del planeta Melancholia. Junto con su hijo menor, Leo, pasa los días observando el planeta y esperando con ansia el punto de mayor acercamiento. El personaje de John es una suerte de representación del escéptico moderno. Aunque no tiene la formación requerida, confía en “los científicos” (nunca hay alguno en concreto) que niegan todo peligro. Por el contrario, Claire tiene accesos de pánico cada vez que entra a internet para visitar páginas que anuncian el fin del mundo, pues según estos alarmistas la órbita de Melancholia hará que éste vuelva y colisione contra la Tierra.

El día llega: fenómenos físicos extraños tienen lugar, la electricidad sale de todos los objetos, los animales están inquietos y desorientados. Melancholia aparece gigantesco y magnífico en el horizonte y a simple vista se puede observar su superficie. Después empieza a alejarse y todo comienza a volver a la normalidad.

Cuando Claire y John comprueban, cada uno por su lado, que Melancholia viene de regreso y en dirección de colisionar con la Tierra, la película alcanza tintes épicos. Todo lo que John representa se desploma: es una metáfora del escepticismo barato, idéntico al fanatismo religioso, que cree ser científico con un par de ideas hiper machacadas. Y Claire, que repentinamente ve sus miedos hechos realidad no atina mas que a entrar en pánico e intentar huir.

Pero obvio, no hay escapatoria. La respuesta la tienen Justine y Leo y eso se los dejo pa que vean (o vuelvan a ver) la película.

Las tomas al inicio y al final de la película son muy cercanas a una descripción poética de una catástrofe. Es como si von Trier hubiera encontrado el lado estético y onírico del fin del mundo. O como dicen en la crítica publicada en Libération: es como si von Trier hubiera filmado un cuadro de Brueghel en cámara lenta; un retrato nihilista que celebra la ausencia de futuro.

Aquí el sitio oficial.
Los cortos, aquí.

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