uno de tantos vicios


Steve McQueen (dir.), Shame [Vergüenza], Michael Fassbender (Brandon), Carey Mulligan (Sissy), Estados Unidos, Fox Searchlight Pictures, 2011, 99 mins.

Todo  parece indicar que el director de cine Steve McQueen tiene al cuerpo humano como tema fetiche. Si en Hunger, que habíamos reseñado aquí, vemos cómo el cuerpo de Bobby Sands deteriorarse hasta morir, como consecuencia de su huelga de hambre, ahora vemos a Brandon Sullivan (Michael Fassbender) utilizar su cuerpo hasta el límite para procurarse placer sexual.

Porque Brandon casi no tiene vicios o, si se prefiere, sólo tiene uno: el sexo. Pero hay de vicios a vicios o, mejor dicho, de enviciamientos a enviciamientos. Brandon no lo puede evitar. Quizás ya dejó de intentar evitarlo. Empleado de una gran firma de Nueva York (no queda claro en qué), Brandon cultiva su manía sexual en todos lados. Gana bien su vida, lo que le deja tiempo para coleccionar todas las revistas pornográficas que le caen en las manos, para ver todos los sitios de hard core que se encuentra en internet, para acostarse con todas las mujeres que puede o, a falta de ligue, para contratar alguna prostituta. Simplemente es más fuerte que él: durante su jornada laboral tiene que hacer varias pausas para ir al baño y masturbarse; tiene que ser muy eficiente para poder tener tiempo de descargar los videos y las fotos porno incluso en la computadora de su despacho; tiene que ser reservado con su familia para poder recibir en su departamento a todas las prostitutas y amantes.

Y si alguno de estas medidas fallaran, Brandon cuenta con las mejores direcciones de Nueva York para poder echarse un polvo. La revista Trois Couleurs publicó un artículo titulado “Et toi, où tu NYC ?” (Que se puede traducir por algo así como “¿Y tú, dónde coges?” jugando con las iniciales NYC, que en francés se parece al verbo “niquer”, coger) en su número 96 de noviembre de 2011 una lista de los lugares que Brandon visita para saciarse, fuera de su departamento:

  • El club Quo. Ubicado en la 2a Avenida, n° 31. En realidad, se trata del bar gay Dtox, famoso por ser de los primeros bares gay de Nueva York y por sus cuartos oscuros en los que se encuentra, bueno, de todo.
  • Ten’s Gentlemens Club. Un strip tease tradicional, como los quieren los puristas. Ubicado en la 21st Street, n° 35, las bailarinas conviven con las pantallas de televisión en donde el cliente puede disfrutar la transmisión de los últimos partidos de la NFL, de la NBA o de las Ligas Mayores.
  • El Bunker Club, en el número 24 de la 9th Avenue. Una discoteca instalada en un sótano, frecuentada por una juventud tardo veinteañera o temprano treintañera, más bien hipster.
  • El hotel Standard. Ubicado en Washington Street, n° 848, este hotelito tiene la particularidad de ofrecer sólo cuartos con vista a la ciudad. De golpe, las parejas que lo frecuentan no tienen ningún empacho en mostrar sus acrobacias sexuales a los peatones. Incluso el administrador invita a los clientes a un concurso de de la foto más erótica.
  • Le Bain, en la misma calle y número que el hotel Standard, ofrece un jacuzzi con vista al Hudson. Digamos que es una declinación acuática del anterior.
  • Pandora’s Box. Ubicado en algún lugar de Chelsea, la dirección sólo es comunicada mediante una llamada telefónica. El lugar incluye una habitación arreglada para practicar la tortura china erótica y es la catedral del cuero.

Si Brandon pierde el control de la situación, las reacciones son imprevisibles. Su soledad alterada por su  hermana con tendencias suicidas, Sissy (Carey Mulligan), lo vuelve un hombre lleno de ira. La perspectiva de una relación duradera, lo vuelve impotente. En fin, la aceptación de que probablemente tenga un problema psicológico, lo vuelve vulnerable.

Todo el contexto y lo que rodea a Brandon parece tener un lugar preciso. Las primeras escenas plantean la historia perfectamente y, lejos de la vulgaridad, muestran el cuerpo de Brandon con desnudos frontales, sin ninguna inhibición y dejando claro cuál es el punto de toda la película. En un momento de la película, Marianne (Nicole Beharie), compañera de trabajo con la que tiene una cita romántica, le pregunta: “¿cuánto ha durado tu relación más larga?”. Brandon se queda pasmado un par de segundos, luego miente: “Cuatro meses”.

En resumen: la actuación de Fassbender y la hechura de McQueen son una gran combinación. Película provocadora y atrevida como pocas, McQueen logró con Shame atraer toda la atención sobre su película poniendo de relieve la banalidad de un vicio como cualquier otro.

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