Minotauro


Michael R. Roskam (dir.), Bullhead (Rundskop, en neerlandés; podríamos traducir literalmente, pero nos gusta más Minotauro), Matthias Schoonaerts (Jacky Vanmarsenille), Jeroen Perceval (Diederik Maes), Bélgica, Kinepolis Films, 128 mins.

La historia nos une al pasado y al presente. En una tragedia, en el sentido literario y clásico del término, el desenlace de una historia está determinado por el pasado, por un juicio condenatorio que sólo puede terminar en la expiación, muchas veces a través del dolor físico o la muerte del protagonista. Así Edipo, figura trágica por antonomasia, o Prometeo, encadenado tras el juicio de los dioses.

El relato que propone una tragedia clásica ofrece lo que podríamos llamar “la sustancia trágica” de los personajes. Puesto que el fin de la tragedia no puede ser otro que doloroso, los autores clásicos nos muestran el aspecto doloroso de sus personajes. El director de cine flamenco Michael R. Roskam va un poco más allá. En Bullhead ofrece una tragedia en la que los personajes, sobre todo el principal, Jacky Vanmarsenille  (Matthias Schoonaerts), deja ver más de un aspecto de su pasado. Claro, Roskam permanece en el aspecto trágico, pero la presentación psicológica logra establecer una empatía entre el público y los personajes. Por medio de idas y vueltas en la vida de Jacky, asistimos a sus orígenes, a su infancia, su inocencia y sus juegos.

La historia se desarrolla en torno a Jacky y un episodio violento de su infancia que resurge durante su edad adulta. La familia limburguesa Vanmarsenille, expertos ganaderos, se involucra en el comercio de anabólicos suministrados a las reses destinadas al consumo humano. Jacky, por su parte, se ha convertido él mismo en un físicoculturista consumado, un “cabeza de toro”, un verdadero minotauro. Su impresionante musculatura atemoriza a cualquiera que se le ponga enfrente. Al igual que su ganado, Jacky también consume anabólicos, gracias a los cuales y junto con un trabajo físico muy exigente, se ha convertido en una verdadero mole de músculos. Al observar sus musuculosas reses, reflexiona sobre sí mismo y afirma, hacia el final de la película: “Nunca he conocido otra cosa fuera del ganado”, afirmando así su identificación con esas bestias hipertrofiadas.

Mathias Schoonaerts en el papel de Jacky Vanmarsenille

La mafia que le provee los anabólicos comienza a ser investigada por la policía tras el asesinato de un comisario. Muy pronto, toda la red de tráfico comienza a ser descubierta. La familia Vanmarsenille será investigada, con toda seguridad; pero al mismo tiempo un personaje de la infancia de Jacky reaparece. Diederik Maes (Jeroen Perceval) fue testigo de un evento que marcó para siempre a Jacky y que explica gran parte de la historia. Flashbacks de nuevo, y asistimos a una brutal agresión de la que Jacky y Diederik no saldrán indemnes, uno físicamente, el otro psicológicamente. A los diez años, ambos amigos habrán conocido el dolor físico y tendrán que asumir el hecho de que son adultos. A partir de ese momento, Diederik y Jacky se separarán, pero un velo oscuro cubrirá su memoria y sus vidas.

En una entrevista, Roskam responde que gran parte de su inspiración la encuentra en la pintura. Frecuentemente, dice, se acerca a los museos para ver esas “puestas en escena” realizadas por los pintores de otras épocas. Además, Roskam declara conscientemente la conciencia de su elección por los pintores flamencos: las miniaturas de la Escuela del Norte, sombrías sin dejar de ser coloradas, parecen corresponder bastante bien a infinidad de escenas de su película: las tomas de su granja, los momentos de soledad de Jacky en su baño-gimnasio-farmacia.

Por su parte, la impresionante actuación de Matthias Schoonaerts genera un estrés continuo, in crescendo, y una conexión con el espectador. Al observar de cerca sus expresiones, adivinamos que Jacky no es simplemente un maniático del gimnasio o del trabajo físico. Hay una verdadera tristeza y una verdadera rabia en su cara, es un personaje trágico.

En fin, se trata de una tragedia que no debe dejarse de ver, no apta para optimistas.

Esta joya del cine belga ha sido premiada en diferentes festivales y, lo más conocido, fue nominada al Óscar como mejor película extranjera. Como muchos de ustedes saben, el Óscar le fue atribuído a otra excelente película, Una separación, filme iraní de Ashgar Farhadi, que será tema (espero) de otra publicación.

Por lo pronto, disfruten del sitio oficial aquí, y del corto aquí:

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