Mamá Caribe


Este post se publicó originalmente en nuestro blog El Concierto de mi viejo

Sucedió ayer, en el Sena. Fue uno de esos milagros que ocurren cotidianamente en las calles de París. Sólo que esta vez tuvo lugar en el río: la ribera parisina se transformó en una playa de Puerto España. En una de las innumerables peniches llamada Le Petit Bain – pequeñas embarcaciones que sirven para todo tipo de propósitos, desde casas hasta restaurantes – que están atracadas a lo largo del río, Calypso Rose, la leyenda de Trinidad y Tobago, dio un concierto, casi un concierto privado.

Confusión en la hora de la cita: en algunos sitios se advertía que iniciaría a las ocho; en otro, a las nueve. Nuestra ansiedad nos llevó ahí a las siete y media. A las ocho en punto sólo había tres personas delante de nosotros esperando a que se abrieran las puertas de la bodega del barco donde tendría lugar el concierto. Ocho y media: somos alrededor de diez personas y finalmente entramos. Efectivamente, se trata de la bodega de la peniche, acondicionada con una barra nada más bajar por las escaleras de metal y un escenario y un camerino al fondo. Nueve de la noche: aún nada. Estamos atrasados ya una hora; o no, dependiendo dependiendo de la hora marcada en los boletos.

A las nueve y media subió el artista telonero. Un petit chanteur, como él mismo se presentó. Habla tan rápido que no retuvimos su nombre. Viene del Senegal y su altura disimula un poco su cuerpo flaco. Guitarra a la mano, comienza a cantar. Tres, cuatro, cinco o seis preciosas canciones, como de cuna, en francés, en inglés y en wólof. Pero la guitarra falla. Los ingenieros de sonido suspenden un momento su actuación. Lástima. De nuevo la espera…

Diez de la noche y hay ya una treintena de personas. Calypso Rose envía a su vanguardia. Seis músicos que de inmediato toman posesión de sus instrumentos y la música inunda el lugar: tecladista, trompetista, saxofonista, baterista, bajista y guitarrista, en ese orden, de izquierda a derecha. La puerta de atrás se abre de nuevo y la diva aparece a un lado del escenario, vestida completamente de blanco, con toda su vida a cuestas y una sonrisa maliciosa en la cara. Le cuesta trabajo caminar y para subir los dos escalones del escenario necesita apoyarse en el brazo de alguien. Por un momento nos preguntamos si tendrá las fuerzas necesarias para dar el concierto.

Pero en cuanto tomó su lugar, se operó el milagro: Calypso rejuveneció, Calypso bailó, cantó y bromeó con el público. “¡Tengo 72 años y les voy a dar mi cuerpo durante una hora y media!”, nos anunció a todo pulmón. Y en menos de un minuto sus zapatos salieron volando: la reina del calipso canta descalza, como lo hacía también la diva de Cabo Verde. Afuera la temperatura roza los 35 grados, adentro no tarda en igualarla. Calypso Rose abre su concierto con Summertime.

Esta mujer chisporrotea alegría, sensualidad e historia. Diva entre las divas, se compara a la norteamericana Aretha Franklin, a la mítica sudafricana Miriam Makeba, a la cubana Celia Cruz y a la caboverdiana Cesaria Évora. Ha escrito más de ochocientas canciones y es todo un ícono nacional en su natal Trinidad y Tobago. Las letras de sus canciones hablan, entre otras cosas, sobre el desarraigo de los esclavos negros llegados al Caribe. Es un tema que le viene como una obsesión. Ella misma es descendiente de esclavos: su tatarabuela, a la que conoció, fue atrapada en Guinea y vendida como esclava en Trinidad y Tobago. La segunda canción de la noche, Back to Africa, la escribió precisamente en recuerdo a su tatarabuela.

No es extraño, pues, que Miriam Makeba sea una de las constantes presencias en la música de Calypso Rose. Makeba, “Mamá África”, es todo un símbolo de la lucha anti apartheid en Sudáfrica. A ella le dedicó uno de los últimos números de la tarde, Voodoo Lay Loo:

Otra fuente de inspiración son las noticias diarias. Según cuenta ella misma, una noche, mientras veía las noticias, escuchó una noticia sobre judíos etíopes que llegaban a vivir a Israel. Calypso Rose quedó impresionada por la escena: una fila de judíos negros saludaban a la cámara con una enorme sonrisa en la cara en el aeropuerto de Tel Aviv. De inmediato, se levantó y compusó el que quizás sea el único calipso que habla sobre Israel (me gustaría ver a un público israelí escuchando esta canción) y uno de sus éxitos más grandes, Israel By Bus.

Calypso Rose se divierte en el escenario y, a juzgar por su actitud con el público, se divierte en la vida diaria. Sus letras contienen innumerables referencias sexuales y no tiene ningún empacho en imitar posturas eróticas. El micrófono que vuela entre sus manos de pronto aparece entre sus piernas como si fuera un enorme falo negro. Entonces ella grita el coro de una de sus canciones: I’ve got some sugar down there! A Man is a Man:

Poco antes de terminar volvió a su camerino para descansar. Entonces sus músicos se exhibieron. Cada uno paso revista a su instrumento, haciendo infinitas variaciones sobre el tema orignal de Nat King Cole, Calypso Blues.

En su sitio web, además, se pueden ver algunos extractos del documental The Lioness of the Jungle, dirigido por Pascale Obolo, dedicado a la carrera de esta gran artista.

Aquí abajo, una grabación del concierto (pero no se lo digan a nadie). Ella llega hacia el minuto 2’30”:

En la colección de mi viejo encontré el último disco de Calypso Rose, de donde salió la mayoría de las canciones que escuchamos ayer. Es un álbum que relanza su carrera, como lo hicieran en su momento Buenavista Social Club, con la ligera diferencia de que Calypso ya tenía un largo haber.

Calypso Rose, Calypso Rose, Puerto España, Maturity Music, 2009.

Pistas:

  1. Back to Africa
  2. Summertime
  3. Calypso Blues
  4. Israel by bus
  5. Sweet Brown Sugar
  6. Underneath the Mango Tree
  7. I Say A Little Prayer
  8. A Man Is a Man
  9. How Long
  10. Voodoo Lay Loo
  11. Rhum and Coca-Cola

2 comentarios en “Mamá Caribe

  1. “Calypso […] first emerged in Trinidad. It comes from Trinidad but everybody [in the Caribbean] plays it differently. If you give each Caribbean island the same song to play, each one will intentionally play it different. [At the same time] when you look at it, Trinidadian Calypso get influence by the Jam band style from Dominica”. DJ Shadow (Joshua Paul “Josh” Davis)

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