Ángeles


Ken Loach, La part des anges [The Angels’ Share (ing.), La ración de los ángeles], Paul Brannigan (Robbie), Siobhan Reilly (Leoni), John Henshaw (Harry), Jasmin Riggins (Mo), Gary Maitland (Albert), William Ruane (Rhino), Roger Allam (Taddeus), RUGB, Etertainment One, 101 mins.

Sin entrar en muchos detalles, he aquí la historia: a Robbie (Paul Brannigan) le acaban de conmutar su pena de prisión por trabajos en favor de la comunidad. La sentencia es indulgente: sus delitos van desde el abuso de alcohol hasta las lesiones graves a terceros. Su abogada convence al juez: gracias a la buena influencia de su novia Leonie (Siobhan Reilly), quien espera un hijo suyo, Robbie no ha cometido delitos graves en los últimos meses. A pesar de sus sinceros esfuerzos, Robbie no logra encontrar empleo debido a su reciente pasado, sus cicactrices en la cara y a la familia de su novia.

En el grupo de trabajo al que fue asignado Robbie hace amistad con el responsable del grupo Harry (John Henshaw) y con otros tres convictos: Mo (Jasmin Riggins), Albert (Gary Maitland) y Rhino (William Ruane). Como agradecimiento a su buen comportamiento, Harry lleva al grupo a una degustación de whiskey. La guía de la destilería les explica que la porción que desaparece de los toneles donde reposa la bebida se debe a la evaporación del alcohol: es “la ración de los ángeles”.

Robbie descubre que tiene un don como catador: es capaz de distinguir edades, orígenes, buqués y dar descripciones exactas. Su habilidad impresiona al coleccionista de whiskeys Taddeus (Roger Allam), quien le da su tarjeta y le ofrece un empleo. En esa ocasión, Mo, que es cleptómana, roba unos documentos por los cuáles llegan a saber de la venta de un whiskey viejísimo que los conocedores llaman “El Santo Graal”.

De izquierda a derecha: Jasmin Riggins (Mo), Gary Maitland (Albert), Paul Brannigan (Robbie), William Ruane (Rhino)

Con un plan muy sencillo pero inteligente, Robbie y sus compañeros logran extraer de la barrica suficiente del precioso whiskey para llenar cuatro botellas. Al terminar la extracción, Robbie mezcla otro whiskey con el que será subastado, para asegurarse ser el único con el verdadero. Al día siguiente, la barrica es subastada por más de un millón de libras. Robbie entra en contacto con Taddeus y le vende dos botellas por 200 mil libras (las otras dos se habían roto).

A priori, una comedia no es lo que se esperaría de de Ken Loach. A lo largo de su carrera, Loach ha desarrollado lo que suele llamarse “realismo social”, lo que ya le valió una Palma de Oro en Cannes (en 2006, por la película The Wind that Shakes the Barley [El viento que acaricia el prado]). Sus películas abordan temas sociales, es decir, historias que tienen que ver con la pobreza, la violencia familiar o el alcoholismo. Su temática se refuerza con su técnica: Loach acostumbra no comunicar el libreto completo a sus actores, hasta pocos días o incluso horas antes del rodaje. En ocasiones ni siquiera lo comunica y graba las reacciones inmediatas, improvisadas. En Kes (1969), por ejemplo, Loach no previene al David Bradley, el actor que encarna a Billy, que el halcón ha muerto. Su reacción cuando lo descubre mientras graban la escena es de las mejores de la filmografía de Loach:

El humor puede hacer crítica social. En la primera parte de la película se encuentran los rasgos típicos del cine de Loach: poco maquillaje, escenas crudas, lenguaje rápido y violento. En la segunda parte, el humor toma las riendas. El tema a todo la largo de la película es el desempleo y la readaptación social. No es difícil imaginar la presión a la que están sometidos los ex convictos cuando se trata de reconstruir la vida. Violencia, clasismo, prejuicios, muchos rápidamente dejan de intentar salir adelante.

La paradoja que quiere plantear Loach es que sus personajes encuentran la redención en un medio excluyente por excelencia: el de los ricos, los snobs y los hipócritas. Para huir de su  terrible realidad, tienen que escapar hacia adelante. Así, queda implícita la denuncia de los estereotipos, del desempleado drogadicto o criminal por necesidad. Y al mismo tiempo, esa clase alta hipócrita y acusadora, dispuesta a cometer otro tipo de delitos por hedonismo y a quedarse callados.

La ración de los ángeles ciertamente no será la mejor película de Ken Loach. Es una comedia ligera, pero que tiene valor por las actuaciones y por el contexto del que viene el director. Por lo pronto, ya ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de este año.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s