Kasás


Asghar Farhadi (dir.), Les Enfants de Belleville [شهر زیبا, Shahr-e ziba, en farsi, algo así como Los hijos de Belleville], Taraneh Alidoosti (Firoozeh), Babak Ansari (A’la), Faramarz Gharibian (Rahmati Abolqasem), Hossein Farzi-Zadeh (Akbar), Ahu Kheradmand (Sra. Abolqasem), Irán, Neshane, 101 mins.

¡Creyentes! Se os ha prescrito la ley del talión en casos de homicidio: hombre libre por hombre libre, esclavo por esclavo, mujer por mujer. Pero, si alguien es perdonado por la familia de la víctima, una respuesta proporcional es apropiada. He aquí  una muestra de alivio de parte de vuestro Señor, una muestra de su misericordia. Quien, después de ésto viole la ley, tendrá un castigo doloroso.

Corán, 2, 178

La aplicación de las leyes penales basadas en el Corán da dos posibilidades a los familiares de una víctima de homicidio. La primera es la aplicación de la Ley del Talión. Esa aplicación se denomina Kasás (que en árabe y en persa se escribe de la misma manera: قصاص‎), y que literalmente quiere decir “castigo”. La kasás podría formularse como “el derecho de la familia de la víctima para exigir la ejecución del homicida”.

Como curiosidad, según la traducción de los artículos correspondientes en Wikipedia, la misma palabra kasás (قصاص‎) se escribe igual en árabe y en persa. Pero cuando Google la traduce al español, hace dos diferencias: del árabe traduce simplemente como “castigo”; en cambio, cuando traduce del persa, lo hace como como “justo castigo” y añadiendo un espacio al final de la palabra, como “venganza”.

La segunda posibilidad es otorgar el perdón. Para que sea efectivo, el homicida o su familia debe pagar una indemnización llamada “precio de sangre”. Se paga por la sangre de la víctima y se establece un valor. El monto de la indemnización es otro asunto espinoso. Se calcula tomando en cuenta diferentes variantes: el sexo de la víctima, su edad, su estrato social y su religón. Por ejemplo, la indemnización por una mujer, es menor a la que debe pagarse por un hombre.

A la derecha Babak Ansari en el papel de A’la y a la izquierda Taraneh Alidoosti interpretando a Firoozeh

Si en À propos d’Ely (2009) y en Une séparation (ganadora del Óscar a mejor película extranjera en 2011) el director iraní Asghar Farhadi construye su historia a partir de un hecho completamente banal (en el primer caso una excursión a la playa, en el segundo un divorcio) que se complica conforme avanza la historia, en Les enfants de Belleville aborda de inmediato un tema sumamente más complejo: la pena de muerte. Alrededor añade otros temas sensibles como la igualdad de género, la reinserción de ex convictos, la sexualidad fuera de matrimonio y las oportunidades de trabajo de los jóvenes.

Un punto en común de las películas Farhadi, consiste en que los personajes principales tienen contacto con el aparato judicial. La justicia, los abogados, los jueces o la policía forman parte del paisaje habitual de este director quien, entre otros méritos, tiene el de filmar en uno de los países menos propicios para hacerlo. Teté ya ha hablado un poco de cine iraní aquí, cuando reseñamos el docuficción de Bahman Ghobadi Los gatos persas.

A’la (Babak Ansari), delincuente menor de edad condenado por robo, consigue salir de prisión con algunos días de anticipación gracias a su buena conducta. Su objetivo es evitar que su amigo Akbar (Hossein Farzi-Zadeh), culpable del homicidio de su novia, sea ejecutado. Para lograrlo, A’la busca la ayuda de Firoozeh (Taraneh Aliddosti), la hermana de Akbar. Ambos tendrán que convencer al médico Rahmati Abolqasem (Faramarz Gharibian), padre de la víctima de Akbar.

La historia continúa complicándose. El aspecto religioso también se divide en dos partes que se confrontan. Por un lado, el juez si bien es reticente a aplicar la pena de muerte, no contradice firmemente el derecho del doctor Abolqasem. Por el otro, el anciano imam de la mezquita a la que asiste el doctor, adopta una posición más liberal y contradice al doctor anteponiendo la misericordia de Alá. Dos visiones de la religión contrapuestas: el joven juez conservador, y el viejo imam si bien no podría decirse liberal, sí más comprensivo.

La esposa del doctor entra entonces en escena. Viuda, se casó  con el doctor Abolqasem “para darle un padre a su hija”, quien se encuentra muy enferma. Aceptar la indemnización que proponen A’la y Firoozeh podría ser la solución para pagar la operación que necesita su hija. Desesperada por la falta de atención de su esposo, se le ocurre una idea: si Firoozeh convence a A’la de casarse con la hija de la señora Abulqasem, entonces obtendrá el perdón para Akbar. Firoozeh, quien arriesga su vida diariamente por vivir con su ex marido drogadicto – y aparentar que hay un hombre en su casa – debe convencer a A’la y ahogar su naciente amor por él.

A’la, por su parte, debe plantearse qué tanto está dispuesto a sacrificar por su mejor amigo.

Película realista, complicada, cruda y al mismo tiempo alegre. Con ese formato que a veces nos remite a los colores y a las tomas del otro gurú iraní Abbas Kiarostami. Los personajes jamás caen en una desesperación gratuita ni accidental. El carácter de cada uno muestra sus pecados y sus virtudes, pero ninguno es mejor que otro. Son humanos en situaciones difíciles. Y lo más inquietante de todo, posibles.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s