La barbarie


Desde hace una semana hemos estado de viaje. Los imprevistos nos han impedido publicar en nuestro blog: olvidamos cargar con adaptadores de corrientes, nos encontramos con líneas de teléfono canceladas, hemos hecho viajes largos… . Sin embargo, no queremos dejar pasar una editorial publicada por Le Monde el 23 de agosto pasado.

Es una editorial dedicada a México y al saldo negro que deja Felipe Calderón. Está motivada en las estadísticas del INEGI recientemente publicadas, en la que se da cuenta de los más de 95 mil homicidios relacionados con la guerra contra el narcotráfico ideada por Felipe Calderón.

La perspectiva en el tiempo reciente, hacia los inicios del sexenio calderonista, permiten ver la ingenuidad o el error de cálculo con el que operó la presidencia de la República. Y peor aún, la perspectiva futura no es más halagüeña con la llegada de Peña Nieto y el aparato de corrupción del PRI. Para Le Monde, se trata de un conflicto que depasa las fronteras de nuestro país y representa ya un verdadero reto para la comunidad internacional.

Pueden leer el original aquí. Nuestra traducción va por acá:

México, la espiral de la barbarie

En estas mismas columnas, hace ya dos años, el presidente mexicano, Felipe Calderón, se felicitaba por los resultados de la guerra de gran envergadura iniciada desde el inicio de su mandato en diciembre de 2006 contra el crimen organizado y los narcotraficantes. “Venceremos al crimen“, aseguraba. Y agregaba, dirigiéndose a quienes se inquietaban por el progreso vertiginoso de la inseguridad en el país: “Si ven polvo, es porque estamos limpiando la casa“.

Derrotado en la última elección presidencial de junio [sic], el Señor Calderón dará el relevo a Enrique Peña Nieto a fines de año. Con un balance abrumador. El Instituto Nacional  de Estadística y Geografía mexicano acaba de difundir cifras asombrosas: 27,199 homicidios fueron registrados en 2011; entre 2007 y 2011 el total se eleva a 95,632 asesinatos. Basados en la tendencia registrada estos últimos meses, se estima en 120,000 el número de homicidos durante el mandato de Calderón. Es decir, más del doble de la cifra frecuentemente evocada – y ya alucinante – de 50,000.

Esta verdadera hecatombe constituye, de lejos, el conflicto más mortífero del planeta durante los últimos años. Tanto más que las cifras oficiales que acaban de ser publicadas son un revelador implacable de la gangrena que reina en todo el país. Más allá de los muertos estrictamente ligados a la lucha contra la droga, se desarrollan verdaderas industrias del secuestro, de la extorsión, de la prostitución, de tráfico de órganos. El mapa de homicidios demuestra que ya no se limitan a las regiones de mayor arraigo de las bandas delictivas, sino que tienen tendencia a diseminarse por casi todo el territorio.

Esta espiral de barbarie, provocada por la guerra contra el narcotráfico y los ajustes de cuentas entre los cárteles de la droga, no perdona a nadie, incluídos las decenas de periodistas que quiere hacerse callar, o las decenas de alcaldes víctimas del chantaje o de la corrupción. Parece haber eliminado todos los tabús sobre el respeto de la persona humana.

Esta espiral, finalmente, sanciona el terrible fracaso de la estrategia “militar” entablada desde hace seis años por el Sr. Calderón, con el poderoso apoyo, principalmente financiero, de los Estados Unidos, quienes constituyen el principal mercado del narcotráfico. Pero ahora, nadie parece estar en posibilidad de proponer una política alternativa, siendo el mal tan profundo, el miedo tan enraizado, la miseria tan endémica. Y podemos dudar que la elección del Sr. Peña Nieto pueda cambiar gran cosa: ella señala, en cambio, el retorno al poder del Partido Revolucionario Institucional, que había dominado la política del país durante décadas, en un ambiente de corrupción de complacencia con los narcotraficantes.

Más allá de América Central, el desafío está lanzado para los Estados Unidos y para Europa, cuya prosperidad de los mercados de estupefacientes y de ventas de armas alimenta directamente la violencia mexicana. No se trata de un desafío exótico, sino mundial, que no debería dejar indiferente.

Un comentario en “La barbarie

  1. Reblogged this on Mi blog, mis ideas… mi particular punto de vista and commented:
    Me queda claro que el sexenio que termina nos ha quedado a deber a los mexicanos… y mucho. También se que “per se” no toda su gestión ha sido mala. El problema, en mi opinión, es que el pueblo de México adolece de memoria a largo plazo. Calderón se llenó la boca hace 6 años con lo de “El presidente del empleo”… Ajá. Y hoy día, no solo no hay empleos nuevos, sino que además, los que hay, se pierden. Y no digamos ya la escalada de violencia en el país. Al tiempo. Solo la historia podrá juzgarlo como un paria o como alguien que se “fajó” ante el crimen.

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