Navidad para socialistas radicales


Este artículo fue publicado, en una versión más completa,
en nuestro otro blog El concierto de mi viejo

El 17 de junio de 1940, el mariscal Pétain ordenó la rendición del ejército francés frente al invasor nazi. El 19 de junio siguiente, tuvo lugar el primer acto de resistencia: 2500 soldados franceses apoyados por 24 coches blindados, 5 cañones de 75 mm., 13 cañones antitanques y 15 morteros de 40 kilómetros de alcance se enfrentaron a 40 mil soldados alemanes que contaban con 300 piezas de artillería de diferente calibre, 150 carros blindados y el apoyo de la Luftwaffe. Contra todo pronóstico, las tropas francesas lograron mantener el ataque durante dos días. Los alemanes tuvieron que tomar las posiciones francesas con la infantería para acabar con el episodio que hoy se conoce como la “Batalla de los Cadetes de Saumur”. El general Feldt, comandante de la 1ª Divisón de Caballería del ejército alemán, quedó tan impresionado de la hazaña francesa que dejó partir a los supervivientes sin escolta y ordenó rendirles honores militares a su paso por Beaulieu-lès-Loches.

En el campo de batalla quedaron 250 soldados franceses. Entre ellos Jehan-Ariste Alain, compositor, de 29 años.

Jehan Alain nació en San Germán en Laye (Saint-Germain-en-Laye), cerca de París, el 3 de febrero de 1911. Como su padre Albert, sus hermanas Marie-Odile y Marie-Claire, y su hermano Olivier, Jehan fue organista. Su padre construyó en su casa un órgano de 4 teclados, 4 registros y 2395 flautas que modificaba cada vez que podía.

En el Conservatorio Nacional de Música siguió los cursos de André Bloch, Georges Caussade, Paul Dukas y Roger-Ducasse. Jehan Alain era como una esponja. En poco menos de diez años formó un repertorio inmenso, de unas 120 piezas para órgano, piano y voz, cuyas influencias van desde la música antigua y del Renacimiento, hasta elementos de música norafricana de las colonias francesas.

En 1935 se casó con Madeleine, amiga de la infancia, con quien tuvo tres hijos: Lise, Agnès y Denis. A partir de entonces comenzó su trabajo como músico profesional, especialmente tocando en los servicios religiosos en algunas iglesias y sinagogas de París.

Tras estallar la guerra, se ofreció como mensajero, para aprovechar su habilidad como conductor de motocicletas. En 1939 fue enviado a Thiérache. Sobrevivió a la terrible Batalla de Dunkerque y finalmente encontró la muerte en su motocicleta durante un patrullaje en la “Batalla de los cadetes de Saumur”.

Hay dos rasgos de la música de Jehan Alain que sobresalen: el humor y su predilección por los niños. En la correspondencia publicada por su sobrina Aurelie Decourt dice:

Les petits enfants ont un regard si pur, d’une sincérité si exigeante que leurs yeux bleus, dans le petit visage sans expression, prennent une intensité affolante.

 Los niños tienen una mirada tan pura, de una sinceridad tan exigente, que sus ojos azules, en sus caritas inexpresivas, adquieren una intensidad enloquecedora.

 Monde de l’enfance, ô monde des merveilles ! Taries, vous êtes taries à jamais… Ah ! S’il n’y avait la musique !

Mundo infantil, ¡oh mundo de maravillas! Agotadas, estarán agotadas para siempre… ¡Ah! ¡Si únicamente existiera la música!

Embrasse toujours ta femme et tes petits enfants comme si c’était la dernière fois que tu les voyais.

Siempre despídete de tu esposa y de tus hijos como si fuera la última vez que los vieras.

Je frémis en pensant qu’un petit enfant pourrait ne pas trouver dans mes yeux, à son adresse, la confiance et la douceur.

Tiemblo sólo de pensar que algún niño no encuentre confianza y dulzura en mi mirada.

Las composiciones de Alain están frecuentemente apoyadas en el humor. Otros títulos curiosos son En devissant mes chaussettes [Desenrollando mis calcetines] o Berceuse sur deux notes qui cornent [Canción de cuna sobre dos notas que hacen ruido]



En 1938, compuso algunas piezas navideñas para piano o para voz. Entre ellas se encuentran Le petit Jésus s’en va-t-à l’école [El niño Jesús se va a la escuela] para piano; los arreglos para el villancico Noël nouvelet para tres voces mixtas y otra versión para órgano; la canción Que j’aime ce divin Enfant [Cómo quiero a ese divino Niño] en dos versiones: para tres voces mixtas y para dos voces y órgano; la Marche de Saint Nicolas [Marcha de San Nicolás] para dos cornos, tambor y órgano.

 

Noël Nouvelet, a partir del minuto 4’10”

El coro Les Petits chanteurs de Sainte-Croix de Neuilly


Que j’aime ce divin Enfant [Cómo quiero a ese divino Niño]

Ensemble Vocal Allegro, dirigido por Werner Pfaff, en la Iglesia Protestante de Niederhausbergen

Además, compuso también Le Père Noël passera-t-il ? (Chanson du Père Noël en deux actes et un épilogue ou Noël pour radicaux-socialistes) [¿Llegará San Nicolás? (Canción de Navidad en dos actos y un epílogo, o Navidad para socialistas radicales)]. La referencia a los socialistas radicales puede parecer una excentricidad. Sin embargo, el compositor se refiere a sus hijos, entonces muy pequeños para ir a la iglesia: al igual que los “socialistas radicales”, los bebés no iban a misa.

La canción es un cuento en tres partes. En la primera, los niños preguntan a su padre si recibirán sus regalos de Navidad. Uno pide un auto, otra una muñeca, otro un trenesito y otra más un juego de té. A cada pregunta el papá responde: “Yo no lo sé, quizás sí”. En la segunda parte aparece Papá Noel (San Nicolás) y pregunta quién de los niños se portó bien. Los niños aceptan, tristes, que no se portaron bien. Papá Noel se pregunta entonces: “¿Qué puedo hacer si estos niños no se han portado bien, si han sido tan malos?”

San Nicolás decide entonces darles otro tipo de regalos: valor, inteligencia y generosidad. Los niños prometen portarse bien y el cuento termina con un final feliz, porque además San Nicolás decide darles sus juguetes también.

Por acá encontré dos versiones. En la primera, se trata de la versión del Ensemble Vocal Sequenza 9.3, dirigido por Catherine Simonpietri. Fue publicada en el disco Jean Alain retrouvé. Intégrale de l’œuvre vocale, Sisyphe, 2005. Es una versión un poco más larga que la segunda, pues el Papá Noel y el padre de los niños intervienen más veces.

En la segunda versión, que encontré en Spotify, se trata del coro Les petits chanteurs de Sainte-Croix de Neuilly, coro fundado en 1956 en las cercanías de París. El papá de los niños no aparece en ella y sigue un ritmo más cadencioso que la primera.

Hay una gran diferencia entre ambas: la primera versión es la de un coro de adultos, mientras que la segunda se trata de un coro de niños. Aunque la dicción es mejor en la primera, la versión de Les petits chanteurs resulta más creíble, sobre todo cuando se acerca al final. Las voces son más coherentes con la historia y, por ello, más emotivas.

Para saber algo más de este genial compositor, les recomienda que vean la entrevista a Kimberly Marshall (sólo en inglés):
Un mini documental, con música coral de fondo por acá:
Hay una “Asociación Jehan Alain”, que tiene un sitio web bastante deficiente por acá, y un sitio hecho por Marie-Claire Alain, hermana de Jehan.

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