La inmensidad


Thomas Arslan (dir.), Gold [Oro], Nina Hoss (Emily Meyer), Marko Mandic (Carl Böhmer), Lars Rudolph (Joseph Rossmann), Peter Kurth (Wilhelm Laser), Uwe Bohm (Gustav Müller), Rosa Enskat (Maria Dietz), Wolfgang Packhäuser (Otto Dietz), Alemania, Canadá, Schramm Film Koerner & Weber, Weber Production, 101 mins.

Sin lugar a dudas, uno de los géneros que más ha aportado al cine es el Western. Dentre del género se encuentran varias especies: desde el Western clásico hasta el Spaghetti Western, pasando por algunas menos claras llamadas “Western dramático”, “policiaco” o “psicológico”, o los “sci-fi Western“. Aquí hemos hablado incluso de “Nouilles Western” cuando tratamos de describir ese increíble homenaje de Kim Jee-won a Sergio Leone en El bueno, el malo y el loco (o algo así).

El director alemán Thomas Arslan escribió y dirigió este Western atípico en varios aspectos. En él retoma una parte poco explorada de la conquista del oeste americano: la participación de migrantes no anglófonos y la exploración y poblamiento del extremo norte canadiense.

El contexto histórico es el de la Fiebre del oro de Klondike. En 1896, con los Estados Unidos en una crisis económico profunda, se descubrieron importantes yacimientos de oro en la zona del pueblo de Dawson, en Canadá. Las noticias llegaron a los Estados Unidos al año siguiente, lo que animó a miles de personas a probar suerte. Hoy, la zona está viviendo una segunda fiebre del oro, como se puede leer en inglés aquí y aquí.

Campamento de mineros esperando el descongelamiento del río Yukón. Fuente: Wikipedia

Gold es la historia de un grupo de gambusinos alemanes que siguen la ruta de la fiebre del oro en el río Klondike, en la costa oeste de la Columbia Británica, a finales del siglo XIX. Wilhelm Laser (Peter Kurth) organiza una expedición a un pueblo minero llamado Dawson. Seis personas responden al anuncio publicado por Laser en algunos periódicos: el reportero Joseph Rossmann (Lars Rudolph); el obrero Gustav Müller (Uwe Bohm), quien deja a su esposa y a sus tres hijos en Nueva York; los cocineros Maria y Otto Dietz (Rosa Enskat y Wolfgang Packhäuser), quienes además de pagar la cuota establecida por Laser, aportan una carreta, dos caballos y sus habilidades como cocineros; Carl Böhmer (Marko Mandic), quien se encargará de cuidar los caballos y Emily Meyer (Nina Hoss), alemana residente en Chicago, quien por razones que desconocemos, viaja sola.

Uno a uno, el camino va dando cuenta de los viajeros. Laser intenta abandonar al grupo cuando se da cuenta que no puede encontrar el camino. Los cocineros Dietz abandonan la expedición cuando Otto, que ya no es un hombre joven, se rompe la clavícula. Rossmann muere tras perder una pierna en una trampa para osos y Müller desaparece en medio del bosque. Al final sólo quedan Emily Meyer y Carl Böhmer, pero cuando éste último es asesinado por los hermanos de un hombre que él mismo había matado, Emily decide continuar sola el viaje. Para ese momento, todavía la quedan más de mil kilómetros de recorrido, entre un caserío llamado Telegraph CreekDawson, en el territorio del Yukón.

Mapa con el recorrido desde Telegraph Creek hasta Dawson City

Si los paisajes son absolutamente majestuosos y exhuberantes, la historia resulta predecible – el romance entre Emily y Carl. Incluso la música parece un lugar común del Western, con la agravante que en esta película se repite hasta el cansancio. La película se desarrolla estrictamente conforme a un programa establecido. Los personajes no se salen del guión y van haciendo mutis uno a uno.

Sin embargo, la idea principal de la película es la inmensidad del viaje. Hay dos escenas que lo ejemplifican muy bien. En una de ellas, el grupo llega a lo alto de una montaña. En el horizonte sólo se ven pinos. Es un océano de árboles, cubriendo infinidad de montañas. Sólo pensar que los viajeros deben atravesar esos bosques da escalofrío. En la otra escena, el grupo ve a pasar a un gambusino, completamente sucio y harapiento. Aparece en medio del camino, como un espíritu errante. Müller le ofrece un pedazo de pan, pero el gambusino ni siquiera voltea a verlos. Pasa de largo, sigue su camino y desaparece en medio del bosque de la misma manera que había aparecido.

Por su parte, Nina Hoss, la actriz principal, tiene la extraña habilidad de la elocuencia con pocos gestos. Su personaje es una mujer dura cuyo pasado, que no nos es revelado, la obliga a sobrellevar todas las fatigas. En Chicago, dice en un momento de la historia, no hay nada que la anime a volver. Continuar la ruta hacia el norte parece su única motivación. Por último, este Western es interesante porque está hablado en alemán, lo que le da un encanto particular.

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