El volcán


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Jayro Bustamante (dir.), Ixcanul [Volcán], María Mercedes Coroyo (María), María Telón (Juana), Marvin Coroy (Pepe), Manuel Antún (Manuel), Justo Lorenzo (Ignacio), Guatemala, Francia, La Casa de Producción, 2015

Algo “Raro” es algo “Extraordinario, poco común o frecuente”, “Escaso en su clase o especie”, “que sucede o se produce poco” o “Que presenta aspectos notables y poco comunes”. Ixcanul es todo eso: una película extraordinaria, poco común o frecuente, escasa en su clase o especie.

Es una película extraordinaria porque está hablada en cakchiquel, lengua de la familia maya, predominante en el centro occidente de Guatemala. Con toda seguridad se trata de la primera película rodada en esta lengua.

Uno de sus aspectos notables es la historia y sobre todo cómo es contada. María (María Mercedes Coroy), de tan sólo 17 años, vive con sus padres, Juana (María Telón) y Manuel (Manuel Antún). María está prometida en matrimonio a Ignacio (Justo Lorenzo), el capataz de la finca donde trabaja el padre de María. Sin embargo, María está enamorada de Pepe (Marvin Coroy) y tras una noche de alcohol, queda embarazada de él. Pepe se marcha rumbo a los Estados Unidos y la abandona. Con ayuda de su madre Juana, María intenta abortar pero no lo logra mientras que la boda con Ignacio es anulada. Las cosas empeoran para la familia de María debido a una plaga de serpientes que invade el terreno donde trabajan. Según la tradición las mujeres embarazadas tienen el poder de ahuyentar las serpientes. María acepta atravesar el terreno con la esperanza de salvar a su familia, pero es mordida por una serpiente. En el hospital, al que llegan en el último minuto, les informan de la muerte del bebé de María. Pero tiempo después María descubre que en realidad su bebé fue robado.

En cakchiquel Ixcanul quiere decir volcán. El volcán es un elemento ambiguo: mientras que los pobladores le hacen ofrendas para asegurarse su protección, también es fuente de desastres. El volcán no sólo está presente en el paisaje, al pie del cual viven María y su familia, también sirve de metáfora adoptando diversas formas y haciéndose presente prácticamente en todo momento: bajo la forma de un temazcal, en cuyo interior se bañan María y su madre, ocultas a cualquier mirada extraña; o bajo la forma del vientre de María, versión aún más pequeña del volcán pero no por ello menos potente, listo a expulsar al niño que concibió con Pepe.

La historia de María y de su familia se repite sin duda con demasiada frecuencia y, por ello se pierde en la banalidad de la realidad. De hecho, la madre de Jayro Bustamante conoció la historia mientras trabajaba vacunando en las poblaciones de las montañas guatemaltecas. El drama de la maternidad no deseada, de las madres jóvenes solteras en un entorno profundamente conservador, del machismo, del aborto en condiciones de higiene ausentes, de la discriminación, la injusticia y la corrupción, son el pan de cada día para millones de personas alrededor del mundo.

En Ixcanul el relato adquiere una dimensión trágica y poética gracias a la simplicidad con la que está construido el relato. La cotidianeidad de una familia pobre, honesta, trabajadora, practicante. Hay un momento en el que parece que María y su familia, a pesar de sus defectos y problemas, lograrán salir adelante. Pero de pronto todo parte hecho humo y recuerda a los personajes y al público que la realidad está ahí, que la gente como ellos sigue sin tener acceso a la justicia y sigue siendo víctima de un sistema que los olvidó o, mejor dicho, nunca los tuvo en cuenta.

Además Ixcanul muestra la exhuberancia y complejidad cultural del pueblo maya. Evidentemente, es sólo una muestra de una realidad mucho más grande y compleja. Pero lo que se ve en la pantalla – la abundancia de colores en medio de la pobreza, los códigos sociales rígidos en medio de un lugar apartado de todo el mundo – sirve para darnos una idea de la ignorancia de otros mundos en la que vivimos. Prácticamente cada escena de la película esconde infinidad de símbolos y referencias a la historia: así, los huevos de las gallinas reenvían al embarazo de María; los cerdos a las relaciones sexuales; la serpiente al volcán, por ser sagrada y capaz de dar la muerte; una vaca agonizante a la muerte de cada ser humano…

Jayro Bustamante no propone un análisis de la realidad guatemalteca: es una afirmación de la injusticia secular en la que millones de personas se encuentran hundidos. Es un cuadro etnográfico y social sin ser un documental. Y por ello es una historia con validez universal. Bustamante lo explica muy bien:

Nunca pensamos que estábamos haciendo una película maya, no estamos hablando de una etnia, sólo de una familia y de humanidad.

Y encima de todo, está el trabajo de María Mercedes Coroy (María ) y de María Telón (Juana). Su protagonismo es una declaración de principios sobre el papel de la mujer, las injusticias que pueden sufrir y el machismo que tienen que superar. La película comienza y termina con una toma de ambas mujeres, Juana arreglando a su hija María, con todo el lujo que su situación les permite. El papel de Juana es particularmente interesante pues muestra a una mujer práctica y decidida.

Ixcanul, el volcán, es también la metáfora del destino de las mujeres mayas – y de tantas otras -, que un día puede llegar a hacer erupción.

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